martes, 16 de marzo de 2021

AMBROSIO DE URRA, GOBERNADOR Y MILITAR DE ALTO RANGO EN LA CONQUISTA DE CHILE


Ambrosio de Urra en la Guerra del Arauco. Foto: imagen creada por IA

Para abordar la historia de Ambrosio de Urra y Beaumont hay que remontarse cuatrocientos años atrás a la época virreinal en Chile. Era Ambrosio natural de Cárcar y un personaje totalmente desconocido para sus paisanos, que llevó una vida muy destacada y azarosa.

¿SOLDADO EN LA GUERRA DE FLANDES?
Nace Ambrosio en Cárcar (ca.1600), hijo de Martín de Urra y Martina de Beaumont; fue el segundo de los hermanos, y como era bastante habitual en aquella época por ser hermano "segundón", eligió la carrera de las armas. De su padre se sabe que pleiteó en el año 1626 (junto al alcalde de Cárcar, Roque Calvo, y otros), por unas tierras en Lerín. Ambrosio se preparó para las armas haciendo méritos en la Guerra de Flandes; tal es así,  que tempranamente alcanzó el grado de capitán de caballería.
 
Se sabe que hacia el año 1630 se encontraba en las Indias y es totalmente plausible que se hubiera embarcado acompañando al recién nombrado gobernador de Chile, Francisco Laso de la Vega, que llegó a Concepción el  día 22 de diciembre del año 1629. Chile pertenecía en aquel momento al virreinato del Perú, por lo que los gobernadores tenían que rendir cuentas al virrey de aquellas tierras, y en última instancia, al rey de España.

 Foto: Chile para niños

GUERRA DEL ARAUCO
Para los años 1635-36 Ambrosio era capitán de caballería en la zona del Arauco chileno. Hay que situarlo, pues, vinculado estrechamente a las continuas refriegas que mantenían los españoles con las tribus nativas al objeto de controlar aquella zona conquistada en 1540 por Pedro de Valdivia. Los enfrentamientos con tribus indígenas: mapuches, cuncos, yanaconas, chilotes, huilliches, etcétera, eran constantes. Unas más y otras menos, pero casi todas estas tribus se habían resistido con violencia, no solo a los españoles, sino también anteriormente a los incas. Y eso que cada nuevo gobernador español que llegaba al lugar intentaba acuerdos de pacificación y frontera con los nativos, tratando de delimitar las zonas en los que cada uno se había de situar, intentando de este modo alejar hostilidades; no obstante, a la menor, los aborígenes rompían esos acuerdos y atacaban y saqueaban la zona, con más o menos suerte dependiendo de la resistencia que ofrecían en ese momento las defensas españolas. 

Esto hacia que a los estancieros (dueños de propiedades) les fuera muy complicado prosperar. Estos estancieros se habían asentado con la intención de hacer fortuna explotando la tierra, bien para el ganado o para cultivo. Esta inestabilidad hacía mantener a la población en vilo ya que constantemente veían arruinadas sus cosechas a manos de estos guerreros, cuando no su propia vida. A este continúo estado de guerra (donde no faltaron tampoco verdaderas batallas campales) se le llamó la Guerra del Arauco, que se inició en el momento de la conquista y se alargó hasta bien entrado el siglo XIX.

Guerra de Arauco. Foto: Wikipedia
  
Esa inestabilidad y las continuas incursiones y luchas colaboró a que los soldados españoles tuvieran ocasión de mostrar su arrojo y bizarría.

ESCALADA DE AMBROSIO A LOS MÁS ALTOS PUESTOS MILITARES
Todo esto colaboró a que el ascenso de Ambrosio de Urra en la carrera militar fuera vertiginoso.  Su bravura y dotes de mando lo elevaron a  los más altos puestos militares; los escalafones a los que un soldado aspiraba en aquel momento eran: Sargento Mayor, Maestre de Campo General del Reino y Gobernador; Ambrosio pasó por todos ellos.

En 1644 el carcarés es nombrado Gobernador del archipiélago de Chiloé. Este archipiélago estaba compuesto por la isla Grande de Chiloé (la segunda más grande de Sudamérica después de Tierra de Fuego) y un montón de pequeños islotes, descubiertos en el año 1520 por Fernando de Magallanes. Pero la verdadera ocupación vendrá de la mano de Martín Ruíz de Gamboa en 1567. Por su similitud con el paisaje gallego español a este enclave se la llamó "Nueva Galicia". Ruíz de Gamboa fundó en la isla Grande de Chiloé la ciudad de Santiago de Castro que la hará su capital, y no será hasta 1826 cuando el archipiélago se anexione definitivamente a la república chilena.

Santiago de Castro. Chiloé. Foto: Memoria chilena
 
La sede de la gobernación se encontraba pues en Santiago de Castro, por lo que Ambrosio gobernaba desde ese lugar. Habían pasado menos de ochenta años desde la conquista y la vida allí distaba mucho de ser idílica a causa de los roces con las tribus mapuches. Algunos cronistas españoles (recogido en un trabajo publicado por Trivero) muestran una imagen bastante subjetiva al referirse a la tribu chilota: 
"enemigos nuestros capitales[…], exceden a los del Perú en ser más animosos, más soberbios, más fornidos, de mayores cuerpos y más belicosos, y son mucho más bárbaros y temerarios, porque no creo se ha hallado alguna nación que no adorase alguna cosa y tuviese por dios; estos ni a Sol, ni a Luna, ni estrellas, ni otra alguna cosa. […] Grandes holgazanes, las mujeres trabajaban en todo lo necesario; fuera desto, sin ley ni rey; el más valiente entre ellos es el más temido; castigo no hay para ningún género de vicio; tienen muchos absurdísimos".
 
Sin embargo, los jesuitas asentados allá opinaban lo contrario: 
"Son ellos de natural tan humilde, afable y apacible que obligan mucho a quien los mira con ojos de Cristianidad, de amarlos y quererlos y para el evangelio son los más aptos y proporcionados de cuantos he oído decir hasta el día de hoy. Tienen juntamente el entendimiento claro y perspicaz asentado y de suyo son muy inclinados a la piedad y religión".
 
Y los indígenas, a su vez tampoco eran muy magnánimos a la hora de describir a los españoles. Pero lo cierto es que, ni el gobierno de Chile, ni el Virrey en Perú tenían mucha consideración para con las islas; ni tampoco “(para los castellanos asentados en el archipiélago) y no sólo no hacían nada para favorecer su desarrollo económico, sino, al contrario, lo estorbaban e impedían el nacimiento de cualquiera actividad productiva”… “De este modo Chiloé se convirtió en una "colonia de la colonia" y las autoridades, tanto chilenas cuanto peruanas, mantuvieron la ocupación del archipiélago solamente por razones estratégicas, prescindiendo de cualquier empeño para favorecer a éste "último rincón" del territorio americano y a sus pobladores”

Conquista de Chiloé. Foto: Wikipedia

Esa desatención hacia el archipiélago, unido al lugar estratégico que ocupaba, hizo que  otros países lo ambicionaran. Apenas un año antes de ser nombrado Ambrosio gobernador, habían llegado los holandeses a estas las islas, con una escuadrilla de cinco barcos capitaneados por el mítico corsario Hendrick Brouwer. La orden que llevaba era crear en Chiloé un asentamiento holandés luterano para apoyar la guerra en el Pacífico contra la España católica; pero como principalmente les movía la ambición, a Brouwer le costó mucho encontrar algunos apoyos indígenas; estos, al darse cuenta de que lo que en realidad buscaban era el oro y las riquezas, desistieron de prestarle ayuda. 

Es difícil saber cómo fue el modo de hacer de Urra como gobernador pero debió de estar lleno de sobresaltos. Su mandato duró tres años y a su conclusión fue reclamado para servir en la zona central chilena. Para entonces, un nuevo gobernador había llegado a Chile: Francisco López de Zúñiga (1639-46) que promovió un gran intento de paz con los nativos, en el llamado Parlamento de Quillín, aunque a corto plazo no obtuvo el resultado deseado.
 
Francisco López de Zúñiga y Meneses. Foto: Wikipedia

AMBROSIO, SARGENTO MAYOR
En 1646 acaba el mandato de López de Zúñiga y le sucede Martín de Mújica y Buitrón. Al ver Mújica  el estado en que se encontraba el territorio quedó decepcionado y emitió un informe al rey en el que entre otras cosas decía:

“Este reino, en toda su población no tiene seiscientos vecinos de familia y casa; y el todo de él es sumamente pobre, y el más descansado libra todos sus alimentos en unas tierras, un poco de ganado y algunos indios de encomienda con que las beneficia, de que se compone una estancia. Son más en número los pobres, y especialmente mujeres que desnudas y descalzas por su persona asisten en el campo, por no tener comodidad ni que vestirse en el lugar”.
 
Martín de Mújica y Buitron. Foto: Wikipedia

Convoca pues Mújica una nueva asamblea militar (un segundo Parlamento de Quillín) con los caciques nativos, para ver el modo de enfocar esta dichosa Guerra del Arauco, que tantos años llevaba sin resolverse. Para esta misión contó también con Ambrosio de Urra

Cuentan las crónicas que en el lugar se congregaron treinta y nueve caciques araucanos y treinta y seis capitanes españoles de los de mayor fama. Como maestre de campo iba en cabeza Juan Fernández Rebolledo al mando de cuatro mil hombres; Ambrosio de Urra llegaba como sargento mayor. Pero el resultado tampoco fue el esperado ya que Mújica descubrió que los mapuches preparaban un complot para matarlo; en represalia mandó ejecutar a varios caciques, lo que supuso el fracaso de la misión. 


La imperial Señora de las Nieves. Grabado de 1646.

Al año siguiente  (1648) nombra  Mújica a Ambrosio de Urra (que para entonces ya tenía el grado de general) cabo gobernador del Fuerte Nuestra Señora de las Nieves, ubicado en Boroa, además de responsable de las fronteras de Toltén y Villarrica, enviándolo con instrucciones mucho más humanitarias que las llevadas a cabo hasta ese momento. El fuerte de las Nieves suponía para los españoles un lugar estratégico, tanto político como militar. Además, constituía un puente de comunicación entre las ciudades de Concepción y Valdivia. A día de hoy, y por su significado, este emblemático fuerte está declarado Monumento Histórico.

Al desasosiego de los habitantes de la zona, por los ataques mapuches, se unían también los fenómenos naturales que periódicamente devastaban el lugar: terremotos, tsunamis, brotes continuos de viruela...; todo esto contribuían aún más si cabe a la despoblación.

En marzo de ese año el gobernador Mújica envía a de Urra   con instrucciones para socorrer a la ciudad de Concepción, en un nuevo intento de defenderla del terror mapuche. En abril del año siguiente (1649) Mújica sufrirá un envenenamiento: tras probar una ensalada cayó fulminado echando espuma por la boca falleciendo pocos días después. De forma interina será sustituido por Alonso de Figueroa y Córdoba, hasta ese momento Maestre de Campo General del Reino. Su mandato duró apenas trece meses en los que no  cesaron los ataques de indígenas, que arreciaron al notaban debilidad en el gobierno. 

Francisco Acuña y Cabrera. Foto: Icarito

UN GOBERNADOR CALZONAZOS Y MANIPULABLE
Será en mayo de 1650 cuando llegue a Concepción un nuevo gobernador, Francisco Antonio de Acuña y Cabrera y Bayona. Este llegaba acompañado de su mujer y los hermanos de esta: los Salazar
. Acuña era un hombre exageradamente  condicionado por su esposa y se dejaba hacer por ella. Pero no solo por ella, también por sus cuñados a los que promocionó de forma escandalosa. Esta promoción provocó la desconfianza de los colonos que los consideraban unos arrogantes aventureros que habían venido a hacer fortuna al amparo del poder. Los ánimos se alteraron aún más cuando el gobernador le quitó el cargo de maestre de campo al ya citado Juan Fernández Rebolledo y se lo vendió por tres mil pesos al carcarés de Urra. Este hecho sorprendió mucho porque esto de vender un cargo nunca se había hecho allí antes. Legalmente, sin embargo, el cargo era suyo.
 
Solo le duró a Ambrosio el cargo de maestre de campo tres meses, ya que el gobernador le quitó ese título de forma despótica para dárselo a su cuñado, Juan Salazar. Este hecho desató las iras de la población. Así lo explica Guillermo Cox y Méndez en "Historia de Concepción": Juan Salazar, que era “nuevo en el país, venía a postergar a muchos militares con largos años de fatigosos e importantes servicios, y nombró sargento mayor y tercer jefe del ejército a José Salazar, colocando así a toda su parentela en situación de medrar explotando a todos los que estaban bajo sus órdenes”

Como era de esperar, los Salazar no hicieron buen uso de los cargos que el gobernador les había regalado y eso trajo consecuencias muy negativas. Las incursiones y ataques de los indios -que advirtieron de nuevo inestabilidad en el gobierno- arreciaron, matando y saqueando todo a su paso.

Guerra de Arauco. Foto: Icarito

Los estancieros no podían trabajar las tierras en paz y esta situación creó un  caldo de cultivo que anunciaba lo que estaba por venir. En febrero del año 1655, y por enésima vez, los indios mapuches que controlaban la zona al sur del Bío-Bío se sublevaron y atacaron por sorpresa a la población de Tomeco (en la región del Maule). Aquí saquearon, como solían, casas y ganados, matando y destrozando todo lo que encontraban a su paso. Se dice que, en esta población, rara fue la familia que no fue saqueada, hecha prisionera o aniquilada. Los araucanos se llevaron consigo unos trescientos prisioneros.
 
MOTÍN CONTRA EL GOBERNADOR: ¡VIVA EL REY MUERA EL MAL GOBIERNO!
El descontento general de los colonos y de la gente principal iba a colmar el vaso. Todos con razón apuntaban como causante al nefasto Acuña, por su ineptitud y sus crímenes. Continúa diciendo Cox y Méndez: “Acuña había encontrado el país pacífico y floreciente, el ejército numeroso y acreditado por sus victorias, los indios temerosos y sumisos, los españoles contentos y entregados a las fecundas labores de la paz. Cuatro años de mal gobierno y la codicia y maldad de un solo hombre habían bastado para trastornar por entero la faz de las cosas”

El descontento provocó que, tanto el cabildo como los vecinos más principales se reunieran en Concepción con la intención de deponer al gobernador. En la calle se formó un motín al grito de “viva el rey, muera el mal gobierno". 

Dice Guillermo Cox: "no habían tenido parte alguna ni el veedor, de la Fuente Villalobos, ni Fernández Rebolledo, ni Ambrosio de Urra, ni otros militares distinguidos que, como estos, eran decididos adversarios de Acuña y su política"

Pero los amotinados se erigieron en jueces y buscaron de entre esta terna a uno que les gobernara, dadas las capacidades de mando de cualquiera de los tres. Se decantaron por Francisco de la Fuente Villalobos, que era el de mayor edad "octogenario militar de grandes méritos". Los cabecillas fueron a buscarlo a casa "y le exigieron que se hiciera cargo del gobierno del Reino". Este se resistió en un principio, pero al final cedió ante la turba.
 
AMBROSIO, MAESTRE DE CAMPO GENERAL DEL REINO
Pero resulta que Fernández Rebolledo, que había sido nombrado para dirigir el gobierno de Armas días antes, creía que el puesto de Gobernador iba a ser para él, y  al enterarse de que no iba a ser así, tiró el bastón desairado. Villalobos, tras aceptar el cargo como nuevo gobernador de los amotinados, hizo los primeros nombramientos, empezando por Ambrosio de Urra que lo nombró Maestre de Campo y a Jerónimo de Molina como Sargento Mayor. El nombramiento de Ambrosio como Maestre de Campo disgustó mucho a Fernández Rebolledo, que también se creía con más derecho. Tampoco a un tal José Cerdán, que había sido hasta el momento Sargento Mayor, le gustó que se le relegara del mando. Dicen que Fernández Rebolledo llegó a dar delante del nuevo gobernador tan irrespetuosas muestras de disgusto, que éste se vio obligado a encerrarlo junto a Cerdán en una embarcación que se encontraba anclada en Talcahuano. Reflexiona Cox y Méndez: "Parece que entre Fernández Rebolledo y Urra existía una especie de rivalidad que hizo aún más doloroso el desaire que aquél había recibido”

Acuña, temeroso del furor de la turba, buscó refugio en el convento de los jesuitas y después huyó a Valparaíso. Por su parte, Ambrosio, advirtió enseguida que estos movimientos para la designación del gobierno de Chile eran arbitrarios, y que iban a traer consecuencias. Estas no tardaron en llegar; el nuevo gobierno de 
De la Fuente Villalobos duró lo que tardó en enterarse el rey; Felipe IV no dio su aprobación y los cabecillas fueron apresados por orden de la Real Audiencia, no así Ambrosio. 

Regresa Acuña y Cabrera y toma de nuevo el mando, volviendo a echar mano de Ambrosio. Gustavo Opazo Maturana deja constancia de esto en su trabajo "Historia de Talca": Acuña llegaba acompañado de sus partidarios, entre ellos venía don Ambrosio de Urra, que había ocupado altos puestos militares. Esos conocimientos militares eran de suma importancia para la defensa del Maule, donde se necesitaba un funcionario que no sólo cargase con las responsabilidades del momento, sino que organizase la defensa de esa frontera, limpiándola de las bandas de indios que en sus continuas excursiones iban poco a poco aniquilando la vida de esa comarca”

CORREGIDOR DE MAULE
Así que, en recompensa por su lealtad y mediante Real Decreto, nombra al carcarés Corregidor de la región del Maule. Esto ocurría un16 de agosto del año 1655; el mandato de corregidor se prolongó por un período de dos años. Este cargo tenía carácter militar, jurídico y político, ya que los corregidores eran los encargados de la administración del lugar; en ellos convergían los tres poderes por lo que era imprescindible que estos funcionarios tuvieran, no solo cierta cultura, sino también dotes de mando y al menos nociones de derecho; es evidente que en Ambrosio se cumplían todos esos requisitos; primaban en este momento sus dotes militares, pero sus años al frente de la milicia y el gobierno en Chiloé le avalaban. Desde su puesto como corregidor Ambrosio se preocupó de la defensa del Maule y de la suerte de los emigrados.

A pesar de haberse abortado toda aquella rebelión, el virrey de Perú mandó llamar a Acuña para someterle a juicio; seguramente al famoso juicio de residencia al que todos los mandatarios se tenían que someter al dejar el puesto; este se negó a comparecer por lo que fue destituido, procediéndose a nombrar  un nuevo gobernador: Pedro Pórter Casanate que llegó en mayo de 1656 y se apresuró a forzar la salida de Chile del gobernador Acuña.
 
Batalla campal de la Guerra de Arauco. Grabado Alonso de Ovalle. Wikipedia

Pórter Casanate retomó las operaciones militares para la pacificación del reino. Reducidos en parte los indígenas,  más allá de las aguas del Biobío, y acompañado por seiscientos soldados, marchó hasta Santiago entrando primero en el corregimiento del Maule. El Maule estaba gobernado como sabemos por Ambrosio de Urra que se encontraba en un momento desolador: “Aquí se detuvo un corto tiempo dando las órdenes necesarias para el buen Gobierno. Dispuso se poblasen de ganado caballar las tierras de las Cañas, situadas en la ribera del Maule, y las de Unihue, donde construyó un fuerte”, y con sus soldados siguió camino a Santiago.

Ataque mapuche. Foto: Guioteca

Durante los años siguientes la dominación efectiva de los españoles se circunscribió a las riberas del Maule y las inmediaciones de Concepción. “Todo el resto del país estaba constantemente amagado por las excursiones que continuamente hacían los indígenas a maloquear las estancias”. El 15 de marzo de 1657 guerreros de las tribus pehuenches y puelches entraron de nuevo en los valles del Maule y “maloquearon” muchas estancias matando y haciendo prisioneros, aunque algunos lograron huir: “Éstos llegaron con la noticia al asiento de Talca, donde se encontraba el corregidor Urra. Viendo éste la poca gente con que contaba, resolvió no seguir al enemigo. Tal calamidad hizo que se enviaran cien hombres para reforzar las guarniciones de los fuertes de la región”(Historia de Talca. G.O.M.). Es pues de imaginar la frustración e impotencia del momento.
 
Terremoto y maremoto en Chile. Foto: dinamismo.bloguer

Para colmo de males el día 15 de marzo de 1657, con la ciudad de Concepción sitiada por los mapuches,  se produjo un fuerte terremoto; la intensidad fue tal que afectó desde Santiago hasta el sur del Arauco. El epicentro se registró en la citada Concepción que resultó devastada totalmente (como diez años antes había ocurrido en  Santiago). En mayo de ese mismo año tuvo lugar una nueva invasión en el Maule con idénticas consecuencias: más muertos y prisioneros, y así, con mejor o peor suerte  siguió prolongándose esa guerra del Arauco por otros cien años mas.

ÚLTIMOS AÑOS DE AMBROSIO DE URRA
Ambrosio cesará como corregidor en el año 1657 y morirá cuatro años después en Santiago de Chile. Un año más tarde, su esposa hará testamento en esa ciudad; y es que Ambrosio se había casado en Santiago con una joven llamada Josefa de Cea y Jofré de Loayza, hija del capitán, maestre de campo y hacendado Fernando de Cea Ortiz de Tena, y tataranieta a su vez de Juan Jufré de Loayza Montesa, conquistador de Chile junto a Pedro de Valdivia.
 
Juan Jufré de Loayza Montesa, tatarabuelo de la mujer de Ambrosio de Urra. Foto: Wiki-ninfo

Así, los lazos de esa primera conquista de Chile se estrechaban en torno a de Urra. Del matrimonio entre Ambrosio y Josefa nacieron al menos cuatro hijos: Ambrosio, Teresa, Martín, y Antonio de Urra y Cea. Este último, que había nacido en Concepción, se alistó en el ejército y alcanzó el grado de capitán. Una parte del testamento de Josefa se puede ver en este enlace:
https://www.misapellidos.com/significado-de-Urra-32033.html que dice: “En el nombre de Dios, amén. Sepan todos cuantos esta carta viesen, como yo, Doña Josefa de Cea, viuda del Maestre de Campo General Ambrosio de Urra, morador de Santiago y natural del Reyno de España (…) solicita finalmente ser enterrada en el Convento de Santo Domingo (…) dejando por albaceas y curadores de sus hijos a Diego Garay y Juan Muñoz”

Una pena no haber podido conseguir el testamento completo que daría detalles del patrimonio acumulado por el matrimonio y mostraría pormenores que habrían enriquecido este trabajo. Aún así, me doy por muy satisfecha con lo conseguido, ya que, desde el absoluto desconocimiento de la existencia de este personaje al comenzar esta investigación, he podido completar su trayectoria vital que incrementa el acervo inmaterial y patrimonial de su pueblo de Cárcar. Todo lo visto sobre él da cuenta de los padecimientos que atravesaron, tanto los conquistadores, como los conquistados; todos ellos fueron personajes de su tiempo a las órdenes de un mandato superior. 

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Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz
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Páginas consultadas:
-Historia de la Civilización de Araucania. Memorias Científicas y Literarias.
-http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0007600.pdf
-http://dbe.rah.es/biografias/23433/antonio-de-acuna-cabrera-y-bayona
-http://dbe.rah.es/biografias/11765/francisco-laso-de-la-vega
-http://dbe.rah.es/biografias/23431/francisco-lopez-de-zuniga
-http://dbe.rah.es/biografias/14247/pedro-porter-y-casanate
-https://www.enfantsmarot.com/familles-familias/troncoso-aedo/genealogia/
-https://www.monografias.com/trabajos26/quinchao/quinchao2.shtml
-http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-de-talca--0/html/ff91b0ee-82b1-11df-acc7-002185ce6064_11.html
http://economia.navarra.es/home_es/Temas/Turismo+ocio+y+cultura/Archivos/Programas/Archivo+Abierto/Documentos/ROQUE-CALVO-Y-OTROS-contra-PEDRO-DE-TERUEL-Y-OTROS_qy5naoCqMnIBTZhFUys52A
-https://www.misapellidos.com/significado-de-Urra-32033.html
-http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-de-concepcion--0/html/ff75c834-82b1-11df-acc7-002185ce6064_23.html
-https://www.chilecollector.com/archwebart/gobernadores02.html
http://www.cervantesvirtual.com/s3/BVMC_OBRAS/ff7/5c8/348/2b1/11d/fac/c70/021/85c/e60/64/mimes/ff75c834-82b1-11df-acc7-002185ce6064_23.html
-https://www.genealog.cl/Chile/J/Jofre/