jueves, 23 de abril de 2026

EL OTRO MARTÍNEZ MONREAL: luces y sombras de una vida

 

Ya está incluida en este blog la vida de Vicente Martínez Monreal; ahora me dispongo a destacar a su hermano Cristóbal, ocho años mayor que aquel.

Imagen de Cristóbal Martínez Monreal creada por IA

Nace Cristóbal en Pamplona y recibe el bautismo en su iglesia de San Juan Bautista el 10 de julio del año 1762; fue inscrito con los nombres de Christóbal Martín Xabier. Era el hijo mayor de Santiago Antonio Martínez Chocarro y Juana Monreal y de Iriarte. El padre era carcarés, de la potente casa local de los Martínez, y se había desplazado a Pamplona a ejercer su oficio de escribano real. Allí se había casado con Juana Monreal. Será Cristóbal el primero de los hijos; después llegaron otros seis más.

De todos ellos solo dos se han dejado ver: Vicente, y ahora Cristóbal. Del primero sabemos que eligió la carrera de medicina y se destacó por traer a Navarra la vacuna contra la viruela y ser médico de cámara del rey Fernando VII, además de desempeñar cargos importantes en el Gobierno de Estado.

Cristóbal, por su parte, se inclinó en un primer momento por las leyes. Estudió Derecho y se licenció como abogado de los Reales Consejos del Reino. Parece ser que ejerció su profesión en Cárcar, el pueblo paterno, ya que estuvo insaculado en la bolsa de alcaldes y regimiento de esta villa, lo que da muestra de su posición y reconocimiento.

Posteriormente descubrió vocación eclesiástica y, tras cursar los estudios pertinentes y recibir las órdenes sagradas, se hizo sacerdote. El hecho de que su padre fuera natural de Cárcar, unido a su estrecha vinculación con el pueblo, le permitió solicitar un beneficio presbiteral en su parroquia, cosa que consiguió. Estos beneficios estaban reservados para los hijos del lugar o para quienes pudieran demostrar derecho hereditario. Como todo cargo, llevaba consigo ciertas obligaciones: residir en el pueblo y atender principalmente el confesionario, dentro de un cabildo parroquial bien nutrido de sacerdotes, donde cada cual tenía su encomienda.

No he podido conocer en qué año comenzó su ministerio en Cárcar, pero para el año 1800, cuando tenía 38 años, solicitó que se le eximiera del mismo. Se intuye que el pueblo de sus antepasados comenzaba a quedársele pequeño o que aspiraba a otros destinos. Pero como no podía abandonar su puesto sin más, y dado que en estos nombramientos intervenía también el gobierno municipal, alegó ante la corporación —teniente, jurado y regimiento de la villa— que:
“en el tiempo qe hace qe lo executa le han concitado muchas desavenencias las quales le han turbado el ánimo y le tienen en un continuo desasosiego qe no le permiten vivir con aqella tranqilidad correspondiente a su estado, y por consiguiente a perder su salud y vida”.


Por todo lo cual solicitó que se le liberase de su carga y se nombrara a otro en su lugar.
La petición fue atendida, dándosele salida el 7 de junio del año 1800, de modo que marchó a Pamplona. Y será precisamente a partir de entonces cuando su figura se vea envuelta, de un modo u otro, en los grandes acontecimientos de su tiempo.

El año 1808 marcó el inicio de la invasión francesa. Cuando José Bonaparte se hizo con el trono de España necesitaba liquidez para sostener la Hacienda Real y recompensar al ejército invasor. Para obtenerla, esquilmó al pueblo español, a las arcas municipales y, de manera especial, a los bienes de la Iglesia.

Se decretó la supresión del clero regular —órdenes monacales, mendicantes y clericales— y la nacionalización de sus bienes. Todo ello dio lugar a un expolio del patrimonio artístico y religioso sin precedentes: tierras, cuadros, libros y objetos litúrgicos fueron incautados, de sus monasterios y conventos, que en muchos casos fueron saqueados, desacralizados o convertidos en cuarteles y establos.

En Navarra, estas disposiciones fueron aplicadas por el virrey, duque de Mahón, en cumplimiento del decreto de José Bonaparte de 18 de agosto de 1809.

Para llevarlas a efecto se recurrió a comisionados de la administración josefina. Entre los afrancesados navarros destacaron figuras como Juan Ángel Latreita (conocido en este blog) y Manuel Antonio de Gomeza, canónigo de la catedral de Pamplona. Pero no bastaban. Fue necesario contar también con sacerdotes seculares.

Monasterio de la Oliva. Foto tomada de la página oficial del monasterio

Fueron pocos los que se prestaron a colaborar. De los cerca de cuatro mil clérigos existentes en Navarra, apenas una veintena se afrancesó. Entre ellos se encontraba Cristóbal, a quien le correspondió intervenir en el monasterio de La Oliva. El 16 de octubre de 1809 tomó posesión del mismo, sustituyendo a Gomeza que se encontraba ausente, inventariando sus bienes y procediendo a su desacralización conforme a las órdenes josefinas.

Mientras Cristóbal se situaba en la órbita de la administración francesa —por convicción, por conveniencia o por adaptación a una realidad impuesta—, su hermano Vicente permanecía junto a Fernando VII, acompañándolo como médico de cámara durante su cautiverio en Valençay.

Terminada la Guerra de la Independencia y restaurado el rey en el trono, se anularon todas las disposiciones josefinas. Se abrieron procesos contra quienes habían colaborado con el régimen, pero en Navarra la mayoría fueron archivados y las condenas fueron escasas. No sería aventurado pensar que la posición del doctor Martínez pudo influir, directa o indirectamente, en la situación de su hermano.

Por otro lado, no debe olvidarse que en muchos casos fueron los propios vecinos y clérigos quienes, adelantándose a las tropas, escondieron bienes para salvar parte del patrimonio. 

Los Martínez eran grandes propietarios en Cárcar. Cristóbal, como primogénito, poseería la casa familiar, que con el tiempo donó a su hermano médico, quien por su parte llegó a reunir varias propiedades en esta localidad.

Casa de los Martínez en Cárcar

No deja de ser significativo, además, que Cristóbal fuera depositario de los títulos de dichas propiedades, lo que abre una hipótesis sugerente: ¿actuó también movido por el deseo de proteger el patrimonio familiar? Es una incógnita que, sin poder resolverse, añade interés a su figura.
Escudo familiar

Lejos de quedar relegado, Cristóbal continuó su carrera eclesiástica y alcanzó relevancia dentro de la Iglesia navarra: fue canónigo de la catedral de Pamplona y llegó a ser arcediano de Usún, una de las dignidades más destacadas del cabildo. Murió en Pamplona en el año 1849, a la edad de 87 años.

Su figura genera interés por estar movido entre dos lealtades —la del rey legítimo y la del nuevo orden impuesto—, entre la convicción, la conveniencia o la necesidad, Cristóbal Martínez Monreal encarna perfectamente la complejidad de un tiempo en el que no siempre fue fácil distinguir entre fidelidad y supervivencia.

Mientras uno de los hermanos permanecía firme junto al monarca cautivo, el otro caminaba por terrenos más inciertos. Y, sin embargo, ambos lograron salir adelante.

Tal vez nunca sepamos con certeza qué movió a Cristóbal en aquellos años decisivos. Pero su trayectoria nos recuerda que la historia no siempre se construye desde posiciones claras y rotundas, sino también desde zonas grises, donde las decisiones humanas —con sus dudas, intereses y circunstancias— dejan una huella más difícil de juzgar, pero no por ello menos real.

MARÍA ROSARIO LÓPEZ OSCOZ

Bibliografía y archivos consultados:
-Archivo parroquial de Cárcar
-BARBASTRO GIL Luis. el episcopado español y el alto clero en la guerra de la independencia (1808-1814).
-LÓPEZ OSCOZ María Rosario. López, retazos de la historia de Lerín y Cárcar a través de un apellido (e.a.). 2017
-MIGUÉLIZ VALCARLOS Ignacio. Pérdida de las alhajas de plata de la Iglesia en Navarra durante la guerra de la Independencia (1808-1814). 
-MIRANDA RUBIO Francisco. Colaboración del clero navarro con los franceses durante la guerra de la Independencia. Revista Príncipe de Viana nº 224. Año 2001. p. 695-717  

lunes, 30 de marzo de 2026

¿ERA DE CÁRCAR LA MUJER DE PONCIO PILATO?

 

Composición: Juan Ignacio Fernández

Entre las historias de Cárcar que se han propagado a través del tiempo hay una que, por su singularidad, no puede pasar inadvertida para este blog. Esta sostiene que la mujer de Poncio Pilato, el magistrado romano que juzgó y dejó que crucificaran a Jesucristo, era originaria de Cárcar. Sí, como lo oyes. Repito: la tradición local cuenta que la mujer del que fue prefecto, o pretor romano en Judea en tiempos de Jesucristo, era una liberta natural de Cárcar.

Decir esto puede parecer cuando menos aventurado, pero es algo que ha traspasado generaciones, y somos muchos quienes lo hemos escuchado, aunque nos cueste comunicarlo, quizá porque nos resulta chocante al no tener base documental conocida. Sin embargo, las historias, tradiciones o incluso leyendas con arraigo en un lugar merecen ser conservadas, aunque solo sea por su valor como tales.

Será el propio escritor local Eduardo Mateo quien también lo recoja en 2002 en su libro Cárcar, Historia, Vocabulario y Plantas, apoyándose en esta tradición. En dicha obra se dice que don Ángel Garrido, párroco durante muchos años del pueblo, habría enseñado a algunos vecinos unos libros en los que se afirmaba este punto. Y yo creo recordar además que don Ángel se apoyaba en un presbítero anterior llamado Félix Ramón de Sola. Según esto, la citada mujer habría sido llevada a Tarraco (la actual Tarragona), donde el propio Pilato la habría conocido.

Recreación por IA de Claudia Prócula

Y es que, aunque no se sabe a ciencia cierta de donde procedía este cónsul, hay una creencia que sostiene que pudo haber tenido relación con la provincia romana de Tarraco y que al ser destinado a Judea, se llevó consigo una guardia personal formada por íberos, entre los que iba también esta carcaresa.

Más allá de estas referencias, no se han encontrado hasta hoy ni el mencionado libro ni fuentes bibliográficas conocidas que avalen esta afirmación. Las fuentes clásicas apenas aportan datos sobre la vida personal de Pilato, y la figura de su esposa —conocida en la tradición cristiana como Claudia Prócula— aparece de forma muy breve en los evangelios, sin indicación alguna sobre su origen.

Recreación de Poncio Pilatos y su esposa. Foto: Misioneros de Mariannhil

Así que, en este contexto, la tradición de Cárcar puede entenderse como parte de ese amplio conjunto de historias nacidas en el ámbito local que buscan establecer un vínculo entre la comunidad y los grandes acontecimientos de la Historia. Pero la existencia de aquellos supuestos documentos a los que aludía don Ángel no deja de suscitar, cuando menos curiosidad, ya que más allá de su veracidad histórica tiene una dimensión profundamente humana.

Como consecuencia de todo esto, durante generaciones, especialmente en el tiempo de Semana Santa, no hemos sido pocos los carcareses que hemos pensado en aquella mujer que, según el relato evangélico, trató de influir en su marido para liberar de la crucifixión a Jesucristo tras haber tenido un sueño inquietante. Imaginar que esa influyente figura pudiera tener su origen en Cárcar ha despertado a lo largo del tiempo una forma íntima de devoción y adhesión con ella.

Vista aérea de Cárcar. Foto: Pablo

Esa mezcla de historia, creencia y emoción forma también parte del patrimonio inmaterial de un pueblo. 

En estos días de Semana Santa, al escuchar el relato de la Pasión, volveré a pensar en Claudia Prócula, como solía.

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(Nota) Si tú, que lees esto, puedes aportar algún testimonio de esta tradición oral, agradecería lo hicieras en los comentarios.




lunes, 16 de marzo de 2026

JOAQUÍN BASTERO LERGA. profesor, funcionario y autor teatral


Retrato representativo de Joaquín Bastero Lerga (recreación ilustrativa en IA).

Joaquín Bastero Lerga fue una figura muy vinculada a la vida social, educativa y cultural de Zaragoza durante buena parte del siglo XX. Funcionario de la Diputación Provincial, educador comprometido con la formación de los jóvenes trabajadores y autor de diversas obras teatrales y zarzuelas, su trayectoria estuvo marcada por una intensa dedicación al servicio público.

Nació en Zaragoza en el año 1881, al poco de llegar la familia procedente de Cárcar. Fue hermano del catedrático de Medicina Legal Juan Bastero Lerga, cuya destacada trayectoria científica dio notable prestigio al apellido familiar y que ya quedó reflejada en el artículo que a él dediqué.

ORIGEN FAMILIAR
Los padres de Joaquín fueron, como ya dije en el apartado de su hermano, Sebastián Bastero Pérez, natural de Cárcar, y Bruna Lerga Martínez, nacida en Sartaguda. El matrimonio se había casado en Cárcar el 15 de septiembre de 1860 y tras el nacimiento de tres de sus hijos: Juan, Petra y Benita, se trasladaron a Zaragoza en busca de mejores oportunidades.

En la capital aragonesa Sebastián Bastero obtuvo empleo como portero en el edificio de la Diputación Provincial, trabajo que desempeñó durante muchos años y que más tarde le llevaría a ocupar el puesto de conserje de la institución. Una vez en Zaragoza nacieron dos hijos más, Pabla y Joaquín.

La familia Bastero Lerga se estableció definitivamente en la capital aragonesa, donde los hijos crecieron y recibieron su formación. Los varones, tanto Juan como Joaquín destacaron por sus buenas aptitudes intelectuales (aprovechando las becas al estudio), desarrollando trayectorias diferentes pero igualmente notables: uno en el ámbito científico y universitario y el otro en el campo de la educación, la administración pública y la actividad cultural. Las chicas, por su parte, se casaron, Benita con Mariano Soler Carceller, que fue notario en las poblaciones de Calaceite, Valderrobles, Burriana y Zaragoza, y Pabla, que se casó con Juan Pablo Soler Carceller, hermano del anterior, catedrático de Agricultura en el Instituto de Zaragoza y director del centro, además de un buen maestro, según palabras  del insigne Ramón Acín, antiguo alumno: "cada mañana, su explicación era como una estrofa al poema del curso. Usted enseñaba deleitando". Juan Pablo Fue también escritor y director del observatorio meteorológico de Huesca.

TRAYECTORIA EN LA DIPUTACIÓN Y ACTIVIDAD SOCIAL
Joaquín, una vez acabados sus estudios, desarrolló su carrera profesional en la Diputación Provincial de Zaragoza, lugar donde trabajaba su padre de conserje, y aquí llegó a ocupar el cargo de Jefe de Negociado en la Sección de Beneficencia.

Diputación Provincial de Zaragoza. Foto: zaragozago.com

Desde este puesto participó en la gestión de diversas iniciativas asistenciales que en aquella época dependían en gran medida de las diputaciones provinciales, instituciones que desempeñaban un papel esencial en la atención a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

Paralelamente desarrolló una intensa actividad en organizaciones de carácter social y educativo. Durante muchos años estuvo vinculado al Patronato Católico de la Sociedad Protectora de Jóvenes Obreros y Comerciantes, entidad que tenía como objetivo proporcionar formación cultural y moral a jóvenes trabajadores en una época en la que muchos de ellos apenas habían podido completar la educación primaria.

Dentro de esta organización ejerció como director de las Escuelas Nocturnas del Patronato Católico, conocidas como Escuelas Fuenclara, donde numerosos jóvenes obreros acudían a formarse tras finalizar su jornada laboral. Este centro al parecer albergaba un salón de cine y teatro, escuelas diurnas y nocturnas, un café, el centro de Acción Católica y la escuela del Patronato del Buen Pastor; además de una imprenta y una librería.

La dedicación de Joaquín a la enseñanza fue prolongada y constante. En el año 1949 se le hizo un homenaje público al cumplir las bodas de oro en su labor docente, reconocimiento que puso de manifiesto la profunda huella que había dejado entre varias generaciones de alumnos.

Antigua sede de la Caja de Ahorros de la Inmaculada de la calle don Jaime I en Zaragoza. Foto: Patrimonio cultural zaragoza.es

ACTIVIDAD EN LA CAJA DE AHORROS DE LA INMACULADA
Tuvo también Joaquín una destacada participación en la vida económica y social de Zaragoza a través de la Caja General de Ahorros de la Inmaculada, institución que durante décadas desempeñó un papel fundamental en el desarrollo social y económico de Aragón.

Dentro de esta entidad ocupó diversos cargos de responsabilidad; primero fue tesorero y durante tres décadas, vicepresidente, participando activamente en la gestión y en las numerosas iniciativas sociales impulsadas por la misma.

En el momento de su fallecimiento seguía ocupando el cargo de vicepresidente de la Junta de Administración y Gobierno de esta corporación financiera, lo que demuestra el reconocimiento y la confianza que dicha institución depositó en él durante tantos años.

Asimismo desempeñó responsabilidades dentro de Acción Social Católica, desde donde promovió diversas iniciativas de carácter benéfico y educativo.

AUTOR TEATRAL Y PROMOTOR CULTURAL
Junto a su actividad administrativa y social, Joaquín Bastero cultivó también su faceta literaria, especialmente en el ámbito teatral y lírico, siempre dentro del entorno educativo.

Cine Fuenclara, situado en el palacio del mismo nombre. Foto: Francisco Górriz. Archivo Municipal de Zaragoza. Fuente: blog de Rafael Castillejo

Fue autor de varias obras dramáticas y zarzuelas que llegaron a representarse con éxito. Entre ellas cabe destacar:

    *El niño náufrago, zarzuela en un acto y cuatro cuadros, con música compuesta por Ramón Borobia y Francisco Agüeras. Estrenado en el teatro Fuenclara en septiembre de 1929. 
    *Las Palomas del Pilar, zarzuela o comedia en dos actos con música también del maestro Borobia. Estrenada en el salón Fuenclara en julio de 1929.
    *Ruido de campanas, boceto dramático en prosa. Estrenada en el salón Fuenclara en julio de 1930
    *Así te quiero yo, obra dramática en dos actos. Estrenada en el teatro Fuenclara en abril de 1931.

Especialmente notable fue el éxito que cosechó la zarzuela Las Palomas del Pilar, que se volvió a representar en marzo de 1949, aunque los rotativos le dieron carácter de estreno. El periódico La Prensa, en su edición del 23 de marzo de 1949, lo comentaba así:
“Con el título de Palomas del Pilar se ha estrenado en el salón Fuenclara de Zaragoza una bellísima zarzuela, letra de don Joaquín Bastero y música del maestro Borobia. La obra obtuvo un enorme éxito, tanto por el interés que tiene el libro, cuanto por la partitura, inspiradísima, que está reputada como la mejor del ilustre músico aragonés.”

Palacio Fuenclara en cuyos locales se desarrollaban labores educativas y culturales. Foto: zaragozago.com

Este tipo de representaciones, organizadas muchas veces en el seno de asociaciones culturales y religiosas, formaban parte de la intensa vida teatral que caracterizó a Zaragoza durante las primeras décadas del siglo XX.

VIDA FAMILIAR
Joaquín Bastero Lerga contrajo matrimonio con Josefa Archanco Oliván. El matrimonio tuvo al menos dos hijos:
José Luis Bastero Archanco, que siguió la carrera de Medicina.
Joaquín Bastero Archanco, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza, director de la Escuela Social, concejal del Ayuntamiento de la ciudad y escritor.
 
Joaquín Bastero Archanco. Foto: Jarke. Zaragoza. Fuente DARA


DISTINCIONES Y RECONOCIMIENTOS
La prolongada actividad pública y social de Joaquín Bastero Lerga fue reconocida con diversas distinciones; entre ellas destacan la Medalla de Oro de la ciudad de Zaragoza y la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, concedidas por sus méritos en el ámbito educativo y cultural.

JOAQUÍN BASTERO LERGA Y CÁRCAR
A pesar de haber desarrollado toda su vida profesional en Zaragoza, Joaquín Bastero Lerga mantuvo siempre viva la memoria de sus raíces con Cárcar, localidad de la que procedían sus padres y donde habían nacido sus hermanos.

Un episodio especialmente significativo de esta relación tuvo lugar en el año 1928, cuando el Ayuntamiento de Cárcar decidió rendir un homenaje público a varios hijos ilustres de la localidad, dedicándoles sendas calles y colocando placas conmemorativas en su memoria.

Al acto fueron invitadas numerosas personalidades civiles y eclesiásticas, así como carcareses residentes en otros lugares. Entre ellos el catedrático Juan Bastero Lerga, quien excusó su asistencia mediante una carta alegando obligaciones académicas. Sin embargo sí acudió su hermano Joaquín, que también fue invitado, participando activamente en la celebración al pronunciar un sentido discurso ante los asistentes. 

En su intervención, elogió la iniciativa del Ayuntamiento de honrar a aquellos hijos destacados del pueblo:"¡Dichosos los pueblos que honran de esta manera y tan alto y edificante ejemplo saben dar a las generaciones presente y venideras!"

Claro y patente quedó el orgullo y el afecto que seguía sintiendo por la tierra de sus mayores al reconocer, que actos como estos, "constituyen el más alto y preciado timbre de gloria para este pueblo que ha tenido la dicha de ser cuna de hombres de valía, de gran talento y de las más envidiables virtudes”.

La presencia de Joaquín Bastero en aquel acto simbolizó, de algún modo, el vínculo que la familia Bastero Lerga seguía manteniendo con Cárcar a pesar de llevar ya varias décadas asentados en Zaragoza.

ÚLTIMOS AÑOS
Tras una vida larga y fructífera, Joaquín Bastero Lerga falleció en Zaragoza el 4 de febrero de 1972, a los noventa años de edad.

Esquela publicada en el nº 632 del 8 de febrero de 1972 en el periódico Aragón Exprés en su edición de la tarde.

La esquela que publicaron dos de las juntas de gobierno a las que había pertenecido refleja los principales cargos que desempeñó a lo largo de su vida.

EPÍLOGO
Si la figura de Juan alcanzó gran proyección en el ámbito científico, la de su hermano Joaquín representa también el ejemplo de una vida dedicada al servicio de la sociedad desde otros ámbitos igualmente valiosos: la administración pública, la educación de los trabajadores, el trabajo social y la cultura. Durante décadas, Joaquín contribuyó activamente a la formación de generaciones de jóvenes zaragozanos y participó en instituciones que desempeñaron un papel importante en el desarrollo social de la ciudad.

Aunque proyectó desde Zaragoza una trayectoria de compromiso cívico y cultural en la gran urbe, nunca perdió de vista las raíces familiares que lo vinculaban con la villa navarra de Cárcar. Su nombre forma parte de esa generación de gentes que salieron de Cárcar para, desde distintos ámbitos del saber y del servicio público, llevar fuera de su pueblo una imagen de esfuerzo, cultura y dedicación al bien común.

María Rosario López Oscoz
marzo 2026

Fuentes:
-Aragón Exprés, diario de la tarde nº 630, 5-2-1972
-familysearch.org
-https://fundacionacin.org/wp-content/uploads/2020/01/2020_01_23_AP157.pdf
-La Madre Isidora del Corazón de María. Talleres Artes Gráficas sobrino de Tomás Blasco. Zaragoza. 1928. Pag. 57
-La Rioja nº 9711, 13-2-1970
La Voz de Aragón, nºs 1288,1339,1340,1724,1803. Años 1929 y 1931.
-MUÑOZ CÁLIZ Berta. Fuentes y Recursos para el estudio del teatro español. Mapa de la Documentación Teatral en España. Centro de Documentación Teatral. Ministerio de Cultura.  2011. Pag. 95.

martes, 24 de febrero de 2026

Se llamaba Castora, pero nunca tuvo nombre; ella era “LA MUDA”

A veces recuerdas cosas, gentes del pasado que, aunque no conociste, siempre oíste hablar de ellas con cariño. Personas tan anónimas que se podría dudar incluso de si existieron en realidad. Pero no, su imagen plasmada en apenas una foto y unos recuerdos que se resisten a desaparecer han sido suficientes para poder conformar siquiera un boceto de la vida de "la Muda".

Castora Rubio

Castora Rubio González nació el 28 de marzo de 1874, en el seno de una familia marcada por la dureza de la vida y las pérdidas tempranas. Natural de Cárcar, era hija de Juan Rubio y de su primera esposa, Florencia González. De aquel matrimonio nacieron varios hijos: Ramón, que murió con apenas dos años; Roque; Bonifacio; Inocencia, que falleció al mes de vida; Hilario; y Castora, que vino al mundo con una discapacidad que condicionaría su existencia: era sordomuda. De ellos, solo Hilario y Castora salieron adelante.

Parte de la familia López Rubio. Año 1924

La muerte prematura de la madre cambió el rumbo de la familia. Juan Rubio volvió a casarse en 1882 con Juliana Sádaba, con quien tuvo más hijos: Victoriana, que no sobrevivió; Ramona, nacida en 1885; los gemelos Paulino y Juan (Juanito murió trágicamente al ser atropellado por el carro donde traía pinturas desde Peralta para la iglesia de Cárcar); María, que falleció con cuatro años; e Isidro.

Con el paso del tiempo, la familia se fue dispersando. Hilario emigró a Argentina, estableciéndose en la Colonia Alvear, donde formó su propio hogar junto a Encarna Mateo, también natural de Cárcar, y Paulino e Isidro que se casaron y formaron su propia familia. Pero Castora permaneció en la casa familiar. Juliana, su madrastra, muere y también su padre en 1921, dejándola a cargo de Ramona. 

Las lentes de Juan Rubio conservadas cual reliquia

Ramona se casó con Gregorio López y tuvo siete hijos: Ricardo, Segundo, Isidro, Lucia, Julia, Vidal y Carmelo.  Ricardo y Lucía murieron siendo niños. Otra de las hijas, Julia, sufrió meningitis en la infancia, lo que le dejó una deficiencia visible que la acompañaría toda su vida. Y la tragedia volvió a golpear cuando Gregorio falleció con tan solo 46 años de una pulmonía, dejando a Ramona viuda con cinco hijos, el menor de apenas once meses.

Fue entonces cuando la figura de Castora adquirió una dimensión inmensa.

Junto a Segundo, el hijo mayor de Ramona, Castora asumió el peso de sacar adelante a la familia. Aquella mujer sordomuda, a quien todos llamaban simplemente “la muda”, y a la que muchos podrían haber considerado limitada por su deficiencia, demostró tener una fortaleza física y moral extraordinaria. Trabajaba las escasas tierras que poseían, realizaba las labores más duras del campo y recorría el pueblo subiendo cántaros de agua en un burro para venderlos y aportar un dinero extra a la economía familiar. Mientras tanto, Ramona cuidaba de la casa y de los hijos, especialmente de Julia, ya que su discapacidad exigía más dedicación.

Castora no hablaba ni oía, pero se hacía entender. Era despierta, intuitiva y profundamente comprometida con los suyos. Entre gestos, miradas y una complicidad forjada en años de convivencia, mantenía una comunicación fluida con su hermana y sus sobrinos; también con sus hermanos Paulino e Isidro que nunca se desvincularon. Ella no fue una carga para Ramona, sino un apoyo material y un ejemplo para los hijos de esta. Estos reconocieron siempre que fue Castora quien les enseñó a trabajar, a ser constantes, a no rendirse ante la adversidad.

Su vida estuvo marcada por el esfuerzo silencioso. No buscó reconocimiento, no protagonizó grandes gestas públicas, pero sostuvo un hogar cuando más se necesitaba. Su fortaleza no era estruendosa: era diaria, persistente, callada.

Murió a los 80 años como había vivido: trabajando. Falleció mientras limpiaba la pocilga del cerdo (aquel que serviría de alimento para el año tras su sacrificio) en una escena que resume su existencia entera: entrega, responsabilidad y dignidad hasta el último aliento.

La historia de Castora Rubio González apenas la recuerdan ya sus sobrinos nietos, gracias a que fue contada con emoción por quienes la conocieron, la respetaron y la quisieron: sus propios sobrinos. Es la historia de una mujer, que a pesar de sus limitaciones y de las muchas pérdidas que marcaron su entorno, supo sobreponerse a todo y convertirse en pilar de su familia. 

Castora no pudo alzar la voz, pero dejó huella. Hay personas que no hacen ruido al pasar por la vida pero sostienen el mundo en silencio. Por eso, su trayectoria nos recuerda que la verdadera fuerza es la que se ejerce así, en silencio.

Su historia no aparece en libros ni en monumentos, pero su vida, como la de tantos otros, constituye el legado de una sociedad rural que se forjó a base de esfuerzo y de personas anónimas como Castora: “la Muda”.

María Rosario López Oscoz
Febrero de 2026

Este artículo pretende ser un homenaje, no solo a Castora, sino a todos aquellos carcareses anónimos, cuya hechos vitales no trascendieron fuera de la intimidad de su hogar, pero que con su vida dura y callada conformaron la comunidad local de Cárcar a lo largo de los siglos. Las generaciones actuales les debemos nuestro homenaje, cariño y reconocimiento. 

jueves, 1 de enero de 2026

RESUMEN DEL AÑO 2025 EN EL BLOG

Composición creada por J.I. Fernández

Clausurado el año 2025, la huella que deja en el blog es un ramillete de historias y personajes que se suman a los ya recogidos en años anteriores. Llega el momento de hacer un breve balance que permita conocer el alcance y la riqueza de lo publicado a lo largo de estos doce meses.

Enero

El año se abrió con la figura de Fortunato Fortún, político y hacendado carcarés que gestionó el mayorazgo Navarro Tafalla, herencia de su esposa. Un patrimonio espectacular que incluía el palacio de los Navarro Tafalla en Pamplona, los señoríos de Gorráiz y Sarriguren, así como abundantes tierras en Olite, Puente la Reina, Monreal y otros lugares. Diputado y concejal del Ayuntamiento de Pamplona, su trayectoria le llevó a vivir momentos especialmente interesantes de la historia de Navarra, que el lector puede descubrir a través de una lectura reposada del artículo, como lo podrá hacer con el resto de artículos pinchado en el enlace que irá al final de cada referencia, como en este caso:

Febrero

Febrero fue un mes especialmente dulce para el blog, ya que se cumplían cinco años desde su creación. Era momento de celebración. Los actos comenzaron con una entrevista, realizada a los pies de la imagen de la Virgen de Gracia y con el retablo central de la iglesia como telón de fondo. La entrevista corrió a cargo de Juan Ignacio Fernández, exquisito reportero local y atento cronista de cuanto acontece en el pueblo.
Le siguió una conferencia en el salón de actos del Centro Cultural La Caja, en la que me acompañó en la mesa el concejal de Cultura, Daniel Echávarri. Allí ofrecimos a los asistentes un resumen detallado de todo lo publicado en el blog hasta ese momento. Finalmente, la prensa regional también se hizo eco publicando un detallado reportaje sobre este hecho. 

Marzo

En marzo abordé la figura de Vicente Navarro Ruiz, maestro nacional, inspector de Educación, miembro del Consejo Provincial de Enseñanza y sindicalista. Le tocó vivir tiempos convulsos de guerra y exilio, que lo llevaron lejos de su tierra natal. Incluso fue confinado en campos de concentración en Francia, de los que logró huir. Finalmente emigró a Uruguay, donde vivió hasta su muerte. https://legadodecarcar.blogspot.com/2025/03/vicente-navarro-ruiz-educador-e.html

Abril

Abril permitió elaborar una breve historia sobre una auténtica joya local: la enigmática arqueta nupcial de la iglesia. Enigmática porque se desconoce quién la trajo a Cárcar y en qué momento y circunstancias. Datada entre los siglos XIV y XV, en la actualidad  se encuentra eventualmente en Pamplona, formando parte de una exposición en el Archivo de Navarra con motivo de la conmemoración de los 600 años del rey Carlos III el Noble. 


Ese mismo mes quise también dejar constancia de todo lo recopilado sobre la imagen de la Virgen del Regadío, robada de la ermita en 1974. Muy venerada junto a la titular (Nuestra Señora de Gracia), nunca volvió a saberse nada de ella. El artículo buscaba mantener viva su memoria, acompañada de las escasas fotografías que se conservan.

Mayo

Mayo llegó con el artículo titulado ¡A la Virgen de Gracia!, en el que se explicaba en qué consistía la tradicional romería a la ermita en tiempos de nuestros padres. Para ello me apoyé en un texto escrito por don Juan Antonio Díaz de Rada, gran conocedor de las tradiciones del pueblo. Su testimonio resulta tan valioso como impagable, y su lectura es muy recomendable.

Junio

En junio el protagonista fue Celestino de Villalón, cantor con voz de tiple y organista, que llegó a Cárcar procedente de Bilbao. Casó con la hija del anterior organista y juntos marcharon a Bilbao, donde Celestino desarrolló su carrera como contralto y posteriormente tenor en la capilla de música de la iglesia de Santiago.

Julio

Julio estuvo dedicado al padre Eugenio Sádaba, misionero paúl en Puerto Rico. Fue párroco en Manatí y en San Juan de Puerto Rico, escritor y fundador de la revista Palabra y Vida. Acercó la evangelización a los fieles a través de los medios de comunicación y, en una labor incansable, fundó el Fondo del Pobre para ayudar a los más necesitados de Puerto Rico, Cuba, Haití y República Dominicana.

Septiembre

Tras el paréntesis estival, en septiembre abordé la figura del arquitecto y retablista Adrián Martínez de Puelles. Ya conocíamos la historia de su padre y de su hermano Tomás, pero faltaba un estudio más detallado sobre él. Vivió un tiempo en Lerín, donde trabajó en las obras de la iglesia; posteriormente se instaló en Laguardia. Se trasladó a Samaniego, donde talló la sillería del coro, y más tarde realizó la caja del órgano de la iglesia de Santa María de los Reyes de Laguardia y reformó la sillería del coro.

Octubre

Octubre estuvo dedicado íntegramente al órgano de la iglesia, un magnífico instrumento construido en 1736 por el gran maestro organero lerinés Joseph de Mañeru. Una pieza única que, sin embargo, permanece obsoleta, ya que su maquinaria no funciona desde hace décadas. El artículo quiso ser un recordatorio del valor patrimonial del instrumento y una llamada a su restauración.

Noviembre

En noviembre, gracias a un documento que llegó a mis manos y que explicaba cómo se llevó a cabo la restauración de la imagen de la Virgen de Gracia, elaboré un artículo para dar a conocer aspectos curiosos del proceso, así como todo lo recopilado sobre la historia de esta talla tan querida y venerada por los carcareses.

Diciembre

Finalmente, diciembre estuvo dedicado a Andrés Mendoza, sociólogo, politólogo y experto en la problemática social y religiosa de los países latinoamericanos. Su figura nos mostró a un personaje humanitario, comprometido, apasionado por las causas justas y profundamente caritativo. Autor de numerosos informes fruto de un exhaustivo trabajo de campo, dejó una honda huella entre quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y tratarlo.


Y así concluyó el año 2025, quedando todo consignado en el blog para conocimiento y estudio de cuantos aman la historia de Cárcar.

No me queda sino felicitaros el año nuevo, desearos lo mejor a todos los seguidores y confiar en que siga vivo el interés por buscar y descubrir nuevas historias y nuevos personajes que enriquezcan el ya amplio patrimonio inmaterial de Cárcar.

lunes, 15 de diciembre de 2025

ANDRÉS MENDOZA SÁDABA, UNA VIDA DE ESTUDIO Y COMPROMISO SOCIAL


Hay personas que encarnan perfectamente el carácter propio de su lugar de origen, y ese carácter generoso y desprendido con que se identifica a las gentes de Cárcar será también el propio de Andrés Mendoza, el personaje que os presento hoy. No existe una biografía previamente elaborada sobre él, como tampoco la había de la mayoría de los personajes que van desfilado por este blog, pero tras un rastreo digital y la crucial colaboración de Gracia, una de sus sobrinas, ha sido posible un acercamiento a su vida justo en el año en que se cumple el centenario de su nacimiento.

Infancia y familia
Hijo de Eulogio Mendoza Rubio y de Pascuala Sádaba Mendoza, nace Andrés en Cárcar el 19 de agosto de 1925. El matrimonio tuvo otros cinco hijos más: Luis, José, Jesús, María y Gerardo. Andrés nacerá el penúltimo, por delante de Gerardo.
Pascuala tenía un hermano religioso de los Sagrados Corazones (SSCC) en Miranda de Ebro, aunque después pasó a Madrid. Era Hermano lego, y es más que posible que influyera para que tres de estos sobrinos optaran por estudiar al lado de su tío. Así, Luis, Gerardo y el propio Andrés, ingresaron en el colegio-seminario de los Sagrados Corazones de aquella ciudad burgalesa con la intención de formarse, y quizá con ánimo de encontrar allí vocación religiosa.

Luis, que había ingresado en el Seminario de los Sagrados Corazones en 1934 quería ser sacerdote, y estando todavía estudiando Filosofía en El Escorial le sorprendió la guerra. Murió en 1936 víctima de la represión republicana contra los católicos. Tenía veinte años.

Gerardo, tras acabar los estudios, dejó el colegio. Fue futbolista profesional. Jugó como titular centrocampista en Tercera División con la Unión Deportiva Sants y más tarde en el Real Club Deportivo Espayol. Vivió en Barcelona y allí murió a los 79 años, el 30 de abril de 2008.

De izquierda a derecha: María, José, Andrés (este con hábito preparándose para sacerdote), Jacinto, Pascuala, Gerardo, Hº Andrés (en el siglo Ángel) y Jesús Pérez. Los número 1,2,3 y 6 eran hermanos. Los 4,5 y 7, a su vez, también (Pascuala era la madre de los primeros y los otros dos, tíos); y el último, Jesús, era el marido de María. Foto familiar Pérez Mendoza

Andrés también siguió la vocación religiosa como su hermano Luis y cursó la carrera eclesiástica hasta el final, pero lo dejó a pocos meses de ordenarse. Viendo que no tenía vocación al sacerdocio dejó el Seminario y emigró a Bélgica, como lo estaban haciendo en aquel momento muchos de sus compatriotas españoles.

Emigración a Bélgica y estudios universitarios
Entre las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado se estima en dos millones el número de españoles que salieron de su tierra para trabajar en distintos países de la Europa industrializada, en lo que se denominó la "emigración económica". Muchos eligieron Bélgica como lugar de destino. Partían la mayoría de ellos sin estudios, sin recursos y sin conocer el idioma del país de acogida, lo cual dificultaba su adaptación; tampoco ayudaba el escaso interés con el que fueron recibidos.
Andrés, sin embargo, llegó a Bélgica en otras condiciones. Dado que la congregación de los Sagrados Corazones tiene origen francés, ese idioma se impartía en el plan de estudios, por lo que este extremo no significó dificultad para él. Además, su formación intelectual superaba sin duda a la mayoría de sus compatriotas desplazados, por lo que no sufrió tanto esa situación.
Llegado a Bruselas su intención se centró en estudiar una carrera universitaria, por lo que se matriculó en la famosa Universidad católica de Lovaina (KU Leuven) donde cursó Ciencias Políticas y Sociales, alojándose en una residencia de estudiantes. Para costear su estancia y estudios llevaba a cabo trabajos remunerados en la propia residencia. Tomaba también muchos apuntes en clase y los estudiantes menos diligentes se los pedían a cambio de dinero; poco o mucho, todo contribuía para lograr su objetivo. Con esfuerzo y perseverancia terminó la carrera y se licenció.

Labor en Bruselas: la Peña Española
Pronto encontró colocación en la embajada española en Bruselas, y consciente de la problemática que sufrían sus compatriotas en la ciudad, la defensa de los derechos de los emigrantes españoles pasó a ser su mayor preocupación y empeño.
Se mostraba siempre dispuesto y al tanto para ayudarles en cuantos problemas se les presentaban. Pronto pensó en crear una asociación, un lugar común de encuentro y apoyo, un centro donde socializar, crear vínculos y desde donde ayudarles en gestiones burocráticas, siempre tan complicadas; para ello solicitó al Ayuntamiento de Bruselas un local que le fue concedido, y así pudo fundar lo que llamó La Peña Española.
Habilitó allí un aula donde impartía clases gratuitas de francés y otras materias a cuantos lo solicitaban. En tono simpático y desenfadado colocó un cartel de reclamo a la puerta que decía:
"Aquí está don Andrés,
aquel que con tanta gloria
anda enseñando francés,
la Gramática, la Historia
y los dedos de los pies".

Estos versos reflejan de algún modo su carácter abierto y servicial. Sus clases se hicieron muy populares y también acudían a ellas belgas que deseaban aprender español. De modo que a los españoles les enseñaba francés y a los belgas, español.

Andrés con su esposa Godelieve en el año 1974. Foto familiar Pérez Mendoza

Una de las jóvenes belgas a las que dio clases de español se llamaba Godelieve Geldof, quien más tarde sería su esposa. Pensando en los más jóvenes organizaba los fines de semana sesiones de cine y baile, que ayudaron sin duda a formar más de una pareja y consolidar al mismo tiempo la suya. 

Pro Mundi Vita
En 1961 se había fundado en Bruselas Pro Mundi Vita, una institución o centro católico de investigación desde donde se estudiaban y redactaban rigurosos informes sobre la situación pastoral y social de la Iglesia Católica, principalmente en América Latina, que atravesaba una etapa especialmente delicada.
Ya mientras estudiaba la carrera trabajó como becario en este centro y pronto descubrió que se sentía más inclinado a este fin que a su labor en la embajada. De modo que dejó su puesto de trabajo e ingresó  en Pro Mundi Vita, aun a sabiendas de que su remuneración iba a ser menor.

Participación política y vínculo con Calvo Sotelo
Era una época en la que en España comenzaba el cambio democrático y los emigrantes españoles también reivindicaban su derecho de participación política mediante el voto. Andrés se involucró activamente e hizo una breve incursión en política representando a una parte de los emigrantes españoles de Bruselas.

Leopoldo Calvo Sotelo. Foto: Wikipedia Puertomenesteo

En esta etapa mantuvo estrecho contacto con Leopoldo Calvo Sotelo, con quien sostuvo no pocas conversaciones telefónicas. Este político, que llegaría a ser Presidente del Gobierno de España, fue un europeísta convencido que trabajó incansablemente  para que España se integrara en la CEE (Comunidad Económica Europea). Además, mientras su corta etapa de gobierno consiguió que el país ingresara  en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Siendo Bruselas sede de estos dos grandes organismos, no es extraño que el político buscara apoyos en la capital belga y contactara con Mendoza dada su carrera y experiencia. Este acercamiento a los emigrantes de Bruselas suponía en ese momento, no solo un soporte político sino encontrar un lugar para España en el proyecto europeista que se estaba gestando. Y así se creó una especie de partido de los emigrantes en Bruselas del que Andrés tomó parte fugazmente. La remuneración económica que recibió por las tareas de gestión la donó íntegramente a La Peña Española.

Experto en la Iglesia en América Latina
Aparte de esta esporádica incursión en la política, Mendoza fue miembro durante muchos años de Pro Mundi Vita y su labor se centró en el estudio —la mayor parte de las veces in situ— de la problemática social y del estado de la Iglesia Católica en los países latinoamericanos, convirtiéndose en un reconocido especialista sobre el tema.

Andrés inspeccionando productos tropicales. Foto: familiar Pérez Mendoza

Su labor englobaba las estructuras eclesiales (parroquias, sacerdotes, laicos y comunidades de base) y las relaciones entre la Iglesia y el contexto político y social, tan convulso en aquellos años.
Sus abundantes informes, que Pro Mundi Vita publicaba periódicamente, fueron clave para el conocimiento y desarrollo pastoral de la Iglesia del momento: exhaustivos análisis sociológicos, políticos y eclesiales que fueron decisivos y valiosos referentes. Aún hoy son utilizados por los historiadores para comprender mejor aquella etapa vista en perspectiva. Este trabajo lo vivió Andrés de modo muy entregado y especial.

Andrés en el aeropuerto de Bélgica a punto de tomar un vuelo hacia América. Foto: D´hooge

Sus estudios no eran teóricos ya que viajaba a los lugares que debía estudiar y analizar, lo que le permitía descubrir y desarrollar su problemática desde su centro mismo. Así, viajar se convirtió en su modus vivendi. También para su esposa. No tuvieron hijos y eso les daba más libertad de movimientos. Godelieve se convirtió para Andrés en su más firme apoyo. Ella era una mujer muy inteligente, activa y polifacética: la mujer de los cincuenta oficios, le decían sus amigos. Natural de la zona flamenca de Bélgica, era políglota, pintaba, escribía y desarrollaba sus muchos talentos a la vez que acompañaba a su esposo en sus viajes y convenciones. 
Juntos volvían periódicamente a Cárcar para ver a la familia, y nada de lo que pasaba en el pueblo les era ajeno. Era habitual en época de vacaciones ver aparcado en el calle Jardín de Cárcar el coche con matrícula belga que Godelieve traía conduciendo muchas de las veces.

Andrés con su hermano Gerardo. Foto familiar Pérez Mendoza

En uno de aquellos países centroamericanos fundó Andrés un comedor para niños sin recursos y quiso que los niños de su pueblo se involucraran también en el proyecto; de modo que en la campaña anual del Domund les explicó en una de sus visitas a las escuelas de Cárcar la urgente necesidad de crear un comedor para aquellos niños sin recursos, invitándoles a colaborar económicamente. Más de uno recordará aquella campaña. Y no fueron pocos los que donaron parte de la paga del domingo o rompieron sus huchas para la causa; algunos incluso las pagas recibidas al hacer ese año la Primera Comunión; también los adultos colaboraron de forma anónima. Un modo muy didáctico de inculcar a los niños a ser generosos y desprendidos, tal y como ellos lo hacían.

Jubilación y últimos años
Cuando Andrés se jubiló marchó junto con su esposa a vivir a uno de aquellos países objeto de sus trabajos y estudio. Eligió la República Dominicana, concretamente Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad más grande después de Santo Domingo, la capital. Allí no permaneció inactivo ya que también escribía y colaboraba con el semanario católico Camino, un periódico que se sigue publicando desde ese arzobispado de Santiago.

Nicho donde descansan los restos de Andrés Mendoza en Santiago de los Caballeros. Rep. Dominicana. Foto familiar Pérez Mendoza

Más tarde eligieron Palamós (Gerona) como lugar de descanso. A pesar de encontrarse ya enfermo quiso volver por última vez a República Dominicana. Aquí le sorprendió la muerte de forma inesperada. Falleció en Santiago de los Caballeros el día 18 de mayo de 2001, cuando contaba 75 años de edad. Sus restos descansan en el panteón episcopal del cementerio de la ciudad, junto a un grupo de sacerdotes. Unas palabras en latín sobre dicho panteón reflejan la filosofía cristiana, por él siempre practicada:
Mutatur non tollitur — "la vida se transforma, no se elimina".
Su esposa Godelieve le sobrevivió unos años.

Legado bibliográfico de Andrés

Uno de los libros que escribió Andrés. Año 1976


A través de muchas búsquedas en internet he conseguido la lista de algunos de los títulos de los informes y los libros que Andrés redactó en su labor como miembro de la institución Pro Mundi Vita. Son estos:

    • La familia y la pastoral familiar en América Latina, 1976.
    • La familia en la América Latina: proyecciones cristianas. Ed. Verbo Divino (Navarra), 223 págs., 1976.
    • Cuba y su revolución. 1977.
  • Ministros y ministerios en América Latina (dos partes: contexto socioeconómico y político; aspecto religioso en el contexto de una revolución). 1977.
    • La República Dominicana y su pastoral. 1978.
    • La Iglesia en México. 1979.
    • Complejo religioso en México. 1979.
    • Haití, con la colaboración de Carmen Ibarra. 1980.
    • La Iglesia en Colombia. 1980.
    • El sindicalismo y la Iglesia en la América Latina. 1981.
    • La Iglesia en El Salvador. Informes Pro Mundi Vita para América Latina. 1982.
    • Cuba, Haití, República Dominicana. La Iglesia en dos de las Grandes Antillas. Análisis socioeconómico y de religiosidad popular. 262 pgs. Con la colaboración de Otto Boye. Publicado en Santiago de los Caballeros (R. Dominicana). 1983
    • Nicaragua y su revolución. 1983.
    • Evaluación actual. Mensaje iberoamericano (artículo). 1983.
    • La Iglesia en Puerto Rico. 1985.
    • La actividad pastoral de la Iglesia en Nicaragua. 1985.
    • Brasil, un país con futuro. 1986.
    • Educar para la participación política del cristiano. Colección CIEC nº 04, Bogotá, 1989.
   • El Salvador y su Iglesia hacia la Paz y la Vida. Serie Quinto Centenario, 132 págs., Santo Domingo, 1991.
    * El Caminar de la fe en Puerto Rico. Editorial Cultural Dominicana (República Dominicana). 1993

Todos estos informes son obra de este erudito carcarés.
 
REFLEXIÓN FINAL  
Con la elaboración de este trabajo he intentado apenas trazar unas pinceladas de lo que fue la vida de Andrés Mendoza. Su trayectoria ha corrido pareja junto a episodios de carácter mundial de amplio calado, que por su complejidad resultan difíciles de desentrañar en este sencillo trabajo, pero ha quedado patente su labor inasequible al desaliento de servicio al mundo y a la Iglesia, identificada en su Doctrina Social. Una vida apasionante e intensa la de este “carcarés por el mundo”. Un paisano que conoció de primera mano la problemática de la etapa de la emigración española hacia Europa, tratando en lo posible de mejorar sus condiciones de vida; participó activamente en la apertura de España hacia la Unión Europea, y viajó, estudió y analizó sobre el terreno los entresijos y la problemática que vivían los países latinoamericanos en aquellos tiempos convulsos de agitación social  y donde las dictaduras militares, las bandas descontroladas y la guerrilla minaban la paz y la convivencia. 
Este año de 2025 se ha cumplido el centenario de su nacimiento, un momento más que oportuno para darlo a conocer. 

MARÍA ROSARIO LÓPEZ OSCOZ
Diciembre de 2025

Quiero agradecer expresamente a Gracia Pérez Mendoza, sobrina de Andrés, por facilitarme información, datos y fotografías sobre su tío, que tan cruciales han resultado para la elaboración de esta semblanza. 


Bibliografía:
-Archivo familiar Pérez-Mendoza
-familysearch.org
-https://www.bdfutbol.com/es/c/jugador.html?id=44257
-https://bibliotecadigital.oducal.com/Record/KOHA-OAI-TEST:16518
-http://biblioteca.bono.edu.do/bib/42857
-https://brill.com/display/book/9789004242074/B9789004242074-s014.xml
-https://dadun.unav.edu/server/api/core/bitstreams/4a22c75d-2f40-4ee9-8828-ffa843bffe7a/content
-https://www.dbnl.org/tekst/_str008197801_01/_str008197801_01_0057.php
-https://www.persee.fr/doc/assr_0335-5985_1978_num_46_2_2167
-https://portalcientifico.uned.es/documentos/61f044fb231cc058a9f4e961
-https://www.andinasscc.com/sistema/noticias/album/fotos/martires.pdf
-https://findingaids.princeton.edu/catalog/LAE119_c213