jueves, 1 de enero de 2026

RESUMEN DEL AÑO 2025 EN EL BLOG

Composición creada por J.I. Fernández

Clausurado el año 2025, la huella que deja en el blog es un ramillete de historias y personajes que se suman a los ya recogidos en años anteriores. Llega el momento de hacer un breve balance que permita conocer el alcance y la riqueza de lo publicado a lo largo de estos doce meses.

Enero

El año se abrió con la figura de Fortunato Fortún, político y hacendado carcarés que gestionó el mayorazgo Navarro Tafalla, herencia de su esposa. Un patrimonio espectacular que incluía el palacio de los Navarro Tafalla en Pamplona, los señoríos de Gorráiz y Sarriguren, así como abundantes tierras en Olite, Puente la Reina, Monreal y otros lugares. Diputado y concejal del Ayuntamiento de Pamplona, su trayectoria le llevó a vivir momentos especialmente interesantes de la historia de Navarra, que el lector puede descubrir a través de una lectura reposada del artículo, como lo podrá hacer con el resto de artículos pinchado en el enlace que irá al final de cada referencia, como en este caso:

Febrero

Febrero fue un mes especialmente dulce para el blog, ya que se cumplían cinco años desde su creación. Era momento de celebración. Los actos comenzaron con una entrevista, realizada a los pies de la imagen de la Virgen de Gracia y con el retablo central de la iglesia como telón de fondo. La entrevista corrió a cargo de Juan Ignacio Fernández, exquisito reportero local y atento cronista de cuanto acontece en el pueblo.
Le siguió una conferencia en el salón de actos del Centro Cultural La Caja, en la que me acompañó en la mesa el concejal de Cultura, Daniel Echávarri. Allí ofrecimos a los asistentes un resumen detallado de todo lo publicado en el blog hasta ese momento. Finalmente, la prensa regional también se hizo eco publicando un detallado reportaje sobre este hecho. 

Marzo

En marzo abordé la figura de Vicente Navarro Ruiz, maestro nacional, inspector de Educación, miembro del Consejo Provincial de Enseñanza y sindicalista. Le tocó vivir tiempos convulsos de guerra y exilio, que lo llevaron lejos de su tierra natal. Incluso fue confinado en campos de concentración en Francia, de los que logró huir. Finalmente emigró a Uruguay, donde vivió hasta su muerte. https://legadodecarcar.blogspot.com/2025/03/vicente-navarro-ruiz-educador-e.html

Abril

Abril permitió elaborar una breve historia sobre una auténtica joya local: la enigmática arqueta nupcial de la iglesia. Enigmática porque se desconoce quién la trajo a Cárcar y en qué momento y circunstancias. Datada entre los siglos XIV y XV, en la actualidad  se encuentra eventualmente en Pamplona, formando parte de una exposición en el Archivo de Navarra con motivo de la conmemoración de los 600 años del rey Carlos III el Noble. 


Ese mismo mes quise también dejar constancia de todo lo recopilado sobre la imagen de la Virgen del Regadío, robada de la ermita en 1974. Muy venerada junto a la titular (Nuestra Señora de Gracia), nunca volvió a saberse nada de ella. El artículo buscaba mantener viva su memoria, acompañada de las escasas fotografías que se conservan.

Mayo

Mayo llegó con el artículo titulado ¡A la Virgen de Gracia!, en el que se explicaba en qué consistía la tradicional romería a la ermita en tiempos de nuestros padres. Para ello me apoyé en un texto escrito por don Juan Antonio Díaz de Rada, gran conocedor de las tradiciones del pueblo. Su testimonio resulta tan valioso como impagable, y su lectura es muy recomendable.

Junio

En junio el protagonista fue Celestino de Villalón, cantor con voz de tiple y organista, que llegó a Cárcar procedente de Bilbao. Casó con la hija del anterior organista y juntos marcharon a Bilbao, donde Celestino desarrolló su carrera como contralto y posteriormente tenor en la capilla de música de la iglesia de Santiago.

Julio

Julio estuvo dedicado al padre Eugenio Sádaba, misionero paúl en Puerto Rico. Fue párroco en Manatí y en San Juan de Puerto Rico, escritor y fundador de la revista Palabra y Vida. Acercó la evangelización a los fieles a través de los medios de comunicación y, en una labor incansable, fundó el Fondo del Pobre para ayudar a los más necesitados de Puerto Rico, Cuba, Haití y República Dominicana.

Septiembre

Tras el paréntesis estival, en septiembre abordé la figura del arquitecto y retablista Adrián Martínez de Puelles. Ya conocíamos la historia de su padre y de su hermano Tomás, pero faltaba un estudio más detallado sobre él. Vivió un tiempo en Lerín, donde trabajó en las obras de la iglesia; posteriormente se instaló en Laguardia. Se trasladó a Samaniego, donde talló la sillería del coro, y más tarde realizó la caja del órgano de la iglesia de Santa María de los Reyes de Laguardia y reformó la sillería del coro.

Octubre

Octubre estuvo dedicado íntegramente al órgano de la iglesia, un magnífico instrumento construido en 1736 por el gran maestro organero lerinés Joseph de Mañeru. Una pieza única que, sin embargo, permanece obsoleta, ya que su maquinaria no funciona desde hace décadas. El artículo quiso ser un recordatorio del valor patrimonial del instrumento y una llamada a su restauración.

Noviembre

En noviembre, gracias a un documento que llegó a mis manos y que explicaba cómo se llevó a cabo la restauración de la imagen de la Virgen de Gracia, elaboré un artículo para dar a conocer aspectos curiosos del proceso, así como todo lo recopilado sobre la historia de esta talla tan querida y venerada por los carcareses.

Diciembre

Finalmente, diciembre estuvo dedicado a Andrés Mendoza, sociólogo, politólogo y experto en la problemática social y religiosa de los países latinoamericanos. Su figura nos mostró a un personaje humanitario, comprometido, apasionado por las causas justas y profundamente caritativo. Autor de numerosos informes fruto de un exhaustivo trabajo de campo, dejó una honda huella entre quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y tratarlo.


Y así concluyó el año 2025, quedando todo consignado en el blog para conocimiento y estudio de cuantos aman la historia de Cárcar.

No me queda sino felicitaros el año nuevo, desearos lo mejor a todos los seguidores y confiar en que siga vivo el interés por buscar y descubrir nuevas historias y nuevos personajes que enriquezcan el ya amplio patrimonio inmaterial de Cárcar.

lunes, 15 de diciembre de 2025

ANDRÉS MENDOZA SÁDABA, UNA VIDA DE ESTUDIO Y COMPROMISO SOCIAL


Hay personas que encarnan perfectamente el carácter propio de su lugar de origen, y ese carácter generoso y desprendido con que se identifica a las gentes de Cárcar será también el propio de Andrés Mendoza, el personaje que os presento hoy. No existe una biografía previamente elaborada sobre él, como tampoco la había de la mayoría de los personajes que van desfilado por este blog, pero tras un rastreo digital y la crucial colaboración de Gracia, una de sus sobrinas, ha sido posible un acercamiento a su vida justo en el año en que se cumple el centenario de su nacimiento.

Infancia y familia
Hijo de Eulogio Mendoza Rubio y de Pascuala Sádaba Mendoza, nace Andrés en Cárcar el 19 de agosto de 1925. El matrimonio tuvo otros cinco hijos más: Luis, José, Jesús, María y Gerardo. Andrés nacerá el penúltimo, por delante de Gerardo.
Pascuala tenía un hermano religioso de los Sagrados Corazones (SSCC) en Miranda de Ebro, aunque después pasó a Madrid. Era Hermano lego, y es más que posible que influyera para que tres de estos sobrinos optaran por estudiar al lado de su tío. Así, Luis, Gerardo y el propio Andrés, ingresaron en el colegio-seminario de los Sagrados Corazones de aquella ciudad burgalesa con la intención de formarse, y quizá con ánimo de encontrar allí vocación religiosa.

Luis, que había ingresado en el Seminario de los Sagrados Corazones en 1934 quería ser sacerdote, y estando todavía estudiando Filosofía en El Escorial le sorprendió la guerra. Murió en 1936 víctima de la represión republicana contra los católicos. Tenía veinte años.

Gerardo, tras acabar los estudios, dejó el colegio. Fue futbolista profesional. Jugó como titular centrocampista en Tercera División con la Unión Deportiva Sants y más tarde en el Real Club Deportivo Espayol. Vivió en Barcelona y allí murió a los 79 años, el 30 de abril de 2008.

De izquierda a derecha: María, José, Andrés (este con hábito preparándose para sacerdote), Jacinto, Pascuala, Gerardo, Hº Andrés (en el siglo Ángel) y Jesús Pérez. Los número 1,2,3 y 6 eran hermanos. Los 4,5 y 7, a su vez, también (Pascuala era la madre de los primeros y los otros dos, tíos); y el último, Jesús, era el marido de María. Foto familiar Pérez Mendoza

Andrés también siguió la vocación religiosa como su hermano Luis y cursó la carrera eclesiástica hasta el final, pero lo dejó a pocos meses de ordenarse. Viendo que no tenía vocación al sacerdocio dejó el Seminario y emigró a Bélgica, como lo estaban haciendo en aquel momento muchos de sus compatriotas españoles.

Emigración a Bélgica y estudios universitarios
Entre las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado se estima en dos millones el número de españoles que salieron de su tierra para trabajar en distintos países de la Europa industrializada, en lo que se denominó la "emigración económica". Muchos eligieron Bélgica como lugar de destino. Partían la mayoría de ellos sin estudios, sin recursos y sin conocer el idioma del país de acogida, lo cual dificultaba su adaptación; tampoco ayudaba el escaso interés con el que fueron recibidos.
Andrés, sin embargo, llegó a Bélgica en otras condiciones. Dado que la congregación de los Sagrados Corazones tiene origen francés, ese idioma se impartía en el plan de estudios, por lo que este extremo no significó dificultad para él. Además, su formación intelectual superaba sin duda a la mayoría de sus compatriotas desplazados, por lo que no sufrió tanto esa situación.
Llegado a Bruselas su intención se centró en estudiar una carrera universitaria, por lo que se matriculó en la famosa Universidad católica de Lovaina (KU Leuven) donde cursó Ciencias Políticas y Sociales, alojándose en una residencia de estudiantes. Para costear su estancia y estudios llevaba a cabo trabajos remunerados en la propia residencia. Tomaba también muchos apuntes en clase y los estudiantes menos diligentes se los pedían a cambio de dinero; poco o mucho, todo contribuía para lograr su objetivo. Con esfuerzo y perseverancia terminó la carrera y se licenció.

Labor en Bruselas: la Peña Española
Pronto encontró colocación en la embajada española en Bruselas, y consciente de la problemática que sufrían sus compatriotas en la ciudad, la defensa de los derechos de los emigrantes españoles pasó a ser su mayor preocupación y empeño.
Se mostraba siempre dispuesto y al tanto para ayudarles en cuantos problemas se les presentaban. Pronto pensó en crear una asociación, un lugar común de encuentro y apoyo, un centro donde socializar, crear vínculos y desde donde ayudarles en gestiones burocráticas, siempre tan complicadas; para ello solicitó al Ayuntamiento de Bruselas un local que le fue concedido, y así pudo fundar lo que llamó La Peña Española.
Habilitó allí un aula donde impartía clases gratuitas de francés y otras materias a cuantos lo solicitaban. En tono simpático y desenfadado colocó un cartel de reclamo a la puerta que decía:
"Aquí está don Andrés,
aquel que con tanta gloria
anda enseñando francés,
la Gramática, la Historia
y los dedos de los pies".

Estos versos reflejan de algún modo su carácter abierto y servicial. Sus clases se hicieron muy populares y también acudían a ellas belgas que deseaban aprender español. De modo que a los españoles les enseñaba francés y a los belgas, español.

Andrés con su esposa Godelieve en el año 1974. Foto familiar Pérez Mendoza

Una de las jóvenes belgas a las que dio clases de español se llamaba Godelieve Geldof, quien más tarde sería su esposa. Pensando en los más jóvenes organizaba los fines de semana sesiones de cine y baile, que ayudaron sin duda a formar más de una pareja y consolidar al mismo tiempo la suya. 

Pro Mundi Vita
En 1961 se había fundado en Bruselas Pro Mundi Vita, una institución o centro católico de investigación desde donde se estudiaban y redactaban rigurosos informes sobre la situación pastoral y social de la Iglesia Católica, principalmente en América Latina, que atravesaba una etapa especialmente delicada.
Ya mientras estudiaba la carrera trabajó como becario en este centro y pronto descubrió que se sentía más inclinado a este fin que a su labor en la embajada. De modo que dejó su puesto de trabajo e ingresó  en Pro Mundi Vita, aun a sabiendas de que su remuneración iba a ser menor.

Participación política y vínculo con Calvo Sotelo
Era una época en la que en España comenzaba el cambio democrático y los emigrantes españoles también reivindicaban su derecho de participación política mediante el voto. Andrés se involucró activamente e hizo una breve incursión en política representando a una parte de los emigrantes españoles de Bruselas.

Leopoldo Calvo Sotelo. Foto: Wikipedia Puertomenesteo

En esta etapa mantuvo estrecho contacto con Leopoldo Calvo Sotelo, con quien sostuvo no pocas conversaciones telefónicas. Este político, que llegaría a ser Presidente del Gobierno de España, fue un europeísta convencido que trabajó incansablemente  para que España se integrara en la CEE (Comunidad Económica Europea). Además, mientras su corta etapa de gobierno consiguió que el país ingresara  en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Siendo Bruselas sede de estos dos grandes organismos, no es extraño que el político buscara apoyos en la capital belga y contactara con Mendoza dada su carrera y experiencia. Este acercamiento a los emigrantes de Bruselas suponía en ese momento, no solo un soporte político sino encontrar un lugar para España en el proyecto europeista que se estaba gestando. Y así se creó una especie de partido de los emigrantes en Bruselas del que Andrés tomó parte fugazmente. La remuneración económica que recibió por las tareas de gestión la donó íntegramente a La Peña Española.

Experto en la Iglesia en América Latina
Aparte de esta esporádica incursión en la política, Mendoza fue miembro durante muchos años de Pro Mundi Vita y su labor se centró en el estudio —la mayor parte de las veces in situ— de la problemática social y del estado de la Iglesia Católica en los países latinoamericanos, convirtiéndose en un reconocido especialista sobre el tema.

Andrés inspeccionando productos tropicales. Foto: familiar Pérez Mendoza

Su labor englobaba las estructuras eclesiales (parroquias, sacerdotes, laicos y comunidades de base) y las relaciones entre la Iglesia y el contexto político y social, tan convulso en aquellos años.
Sus abundantes informes, que Pro Mundi Vita publicaba periódicamente, fueron clave para el conocimiento y desarrollo pastoral de la Iglesia del momento: exhaustivos análisis sociológicos, políticos y eclesiales que fueron decisivos y valiosos referentes. Aún hoy son utilizados por los historiadores para comprender mejor aquella etapa vista en perspectiva. Este trabajo lo vivió Andrés de modo muy entregado y especial.

Andrés en el aeropuerto de Bélgica a punto de tomar un vuelo hacia América. Foto: D´hooge

Sus estudios no eran teóricos ya que viajaba a los lugares que debía estudiar y analizar, lo que le permitía descubrir y desarrollar su problemática desde su centro mismo. Así, viajar se convirtió en su modus vivendi. También para su esposa. No tuvieron hijos y eso les daba más libertad de movimientos. Godelieve se convirtió para Andrés en su más firme apoyo. Ella era una mujer muy inteligente, activa y polifacética: la mujer de los cincuenta oficios, le decían sus amigos. Natural de la zona flamenca de Bélgica, era políglota, pintaba, escribía y desarrollaba sus muchos talentos a la vez que acompañaba a su esposo en sus viajes y convenciones. 
Juntos volvían periódicamente a Cárcar para ver a la familia, y nada de lo que pasaba en el pueblo les era ajeno. Era habitual en época de vacaciones ver aparcado en el calle Jardín de Cárcar el coche con matrícula belga que Godelieve traía conduciendo muchas de las veces.

Andrés con su hermano Gerardo. Foto familiar Pérez Mendoza

En uno de aquellos países centroamericanos fundó Andrés un comedor para niños sin recursos y quiso que los niños de su pueblo se involucraran también en el proyecto; de modo que en la campaña anual del Domund les explicó en una de sus visitas a las escuelas de Cárcar la urgente necesidad de crear un comedor para aquellos niños sin recursos, invitándoles a colaborar económicamente. Más de uno recordará aquella campaña. Y no fueron pocos los que donaron parte de la paga del domingo o rompieron sus huchas para la causa; algunos incluso las pagas recibidas al hacer ese año la Primera Comunión; también los adultos colaboraron de forma anónima. Un modo muy didáctico de inculcar a los niños a ser generosos y desprendidos, tal y como ellos lo hacían.

Jubilación y últimos años
Cuando Andrés se jubiló marchó junto con su esposa a vivir a uno de aquellos países objeto de sus trabajos y estudio. Eligió la República Dominicana, concretamente Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad más grande después de Santo Domingo, la capital. Allí no permaneció inactivo ya que también escribía y colaboraba con el semanario católico Camino, un periódico que se sigue publicando desde ese arzobispado de Santiago.

Nicho donde descansan los restos de Andrés Mendoza en Santiago de los Caballeros. Rep. Dominicana. Foto familiar Pérez Mendoza

Más tarde eligieron Palamós (Gerona) como lugar de descanso. A pesar de encontrarse ya enfermo quiso volver por última vez a República Dominicana. Aquí le sorprendió la muerte de forma inesperada. Falleció en Santiago de los Caballeros el día 18 de mayo de 2001, cuando contaba 75 años de edad. Sus restos descansan en el panteón episcopal del cementerio de la ciudad, junto a un grupo de sacerdotes. Unas palabras en latín sobre dicho panteón reflejan la filosofía cristiana, por él siempre practicada:
Mutatur non tollitur — "la vida se transforma, no se elimina".
Su esposa Godelieve le sobrevivió unos años.

Legado bibliográfico de Andrés

Uno de los libros que escribió Andrés. Año 1976


A través de muchas búsquedas en internet he conseguido la lista de algunos de los títulos de los informes y los libros que Andrés redactó en su labor como miembro de la institución Pro Mundi Vita. Son estos:

    • La familia y la pastoral familiar en América Latina, 1976.
    • La familia en la América Latina: proyecciones cristianas. Ed. Verbo Divino (Navarra), 223 págs., 1976.
    • Cuba y su revolución. 1977.
  • Ministros y ministerios en América Latina (dos partes: contexto socioeconómico y político; aspecto religioso en el contexto de una revolución). 1977.
    • La República Dominicana y su pastoral. 1978.
    • La Iglesia en México. 1979.
    • Complejo religioso en México. 1979.
    • Haití, con la colaboración de Carmen Ibarra. 1980.
    • La Iglesia en Colombia. 1980.
    • El sindicalismo y la Iglesia en la América Latina. 1981.
    • La Iglesia en El Salvador. Informes Pro Mundi Vita para América Latina. 1982.
    • Cuba, Haití, República Dominicana. La Iglesia en dos de las Grandes Antillas. Análisis socioeconómico y de religiosidad popular. 262 pgs. Con la colaboración de Otto Boye. Publicado en Santiago de los Caballeros (R. Dominicana). 1983
    • Nicaragua y su revolución. 1983.
    • Evaluación actual. Mensaje iberoamericano (artículo). 1983.
    • La Iglesia en Puerto Rico. 1985.
    • La actividad pastoral de la Iglesia en Nicaragua. 1985.
    • Brasil, un país con futuro. 1986.
    • Educar para la participación política del cristiano. Colección CIEC nº 04, Bogotá, 1989.
   • El Salvador y su Iglesia hacia la Paz y la Vida. Serie Quinto Centenario, 132 págs., Santo Domingo, 1991.
    * El Caminar de la fe en Puerto Rico. Editorial Cultural Dominicana (República Dominicana). 1993

Todos estos informes son obra de este erudito carcarés.
 
REFLEXIÓN FINAL  
Con la elaboración de este trabajo he intentado apenas trazar unas pinceladas de lo que fue la vida de Andrés Mendoza. Su trayectoria ha corrido pareja junto a episodios de carácter mundial de amplio calado, que por su complejidad resultan difíciles de desentrañar en este sencillo trabajo, pero ha quedado patente su labor inasequible al desaliento de servicio al mundo y a la Iglesia, identificada en su Doctrina Social. Una vida apasionante e intensa la de este “carcarés por el mundo”. Un paisano que conoció de primera mano la problemática de la etapa de la emigración española hacia Europa, tratando en lo posible de mejorar sus condiciones de vida; participó activamente en la apertura de España hacia la Unión Europea, y viajó, estudió y analizó sobre el terreno los entresijos y la problemática que vivían los países latinoamericanos en aquellos tiempos convulsos de agitación social  y donde las dictaduras militares, las bandas descontroladas y la guerrilla minaban la paz y la convivencia. 
Este año de 2025 se ha cumplido el centenario de su nacimiento, un momento más que oportuno para darlo a conocer. 

MARÍA ROSARIO LÓPEZ OSCOZ
Diciembre de 2025

Quiero agradecer expresamente a Gracia Pérez Mendoza, sobrina de Andrés, por facilitarme información, datos y fotografías sobre su tío, que tan cruciales han resultado para la elaboración de esta semblanza. 


Bibliografía:
-Archivo familiar Pérez-Mendoza
-familysearch.org
-https://www.bdfutbol.com/es/c/jugador.html?id=44257
-https://bibliotecadigital.oducal.com/Record/KOHA-OAI-TEST:16518
-http://biblioteca.bono.edu.do/bib/42857
-https://brill.com/display/book/9789004242074/B9789004242074-s014.xml
-https://dadun.unav.edu/server/api/core/bitstreams/4a22c75d-2f40-4ee9-8828-ffa843bffe7a/content
-https://www.dbnl.org/tekst/_str008197801_01/_str008197801_01_0057.php
-https://www.persee.fr/doc/assr_0335-5985_1978_num_46_2_2167
-https://portalcientifico.uned.es/documentos/61f044fb231cc058a9f4e961
-https://www.andinasscc.com/sistema/noticias/album/fotos/martires.pdf
-https://findingaids.princeton.edu/catalog/LAE119_c213


lunes, 17 de noviembre de 2025

LA RESTAURACIÓN DE LA VIRGEN DE GRACIA (Año 1947) Y APROXIMACIÓN A SU HISTORIA

 

Procesión con la Virgen de Gracia antes de su restauración en 1947. Foto: Luis Javier Fortún. Tomada del libro Cárcar, Historia, Vocabulario y Plantas escrito Por E. Mateo, L.J. Fortún, J. A. Díaz de Rada y C. Pardo. Pag. 193

Orígenes y estilo de la talla

La talla de la Virgen de Gracia de Cárcar es, por sus características y según los expertos, de estilo gótico medieval, más concretamente del denominado estilo vasco-navarro-riojano. Tallada en madera y policromada data de principios del siglo XIV; y así debió de ser ya que siendo Gracia o María Gracia un nombre que no se prodiga precisamente por la zona, arranca con fuerza por esas fechas en Cárcar siguiendo la tradición de elegir para las niñas el nombre de la advocación local.

Sosteniendo esta afirmación está el libro La Población de Navarra en el siglo XIV escrito por Juan Carrasco Pérez (1973), donde el nombre de Gracia para las chicas aparece en Cárcar con cierta frecuencia en los censos del año 1335 y cercanos.

Imagen original tallada en el siglo XIV. Foto: Folleto quintos del 51 (Terencio Ruíz)

La tradición y arranque de la devoción

Según la tradición la imagen se talló en el propio Cárcar y la quisieron comprar en la población de Los Arcos porque tenía fama de hacer milagros. Esta afirmación invita a pensar que no sería pues en ese momento una imagen recién tallada, sino que ya compartía devoción con la ya existente del Regadío. Aun así, no parece que pusieran objeción en venderla.

Siempre, según la tradición, se la montó en un animal de carga para llevarla a Los Arcos, pero llegados al punto donde hoy se encuentra la ermita no hubo modo humano de que el animal siguiera su camino, por lo que entendieron que la Virgen quería quedarse allí. Siguiendo esa línea se podría pensar que en ese lugar no había ermita anteriormente y que se construyó una por este motivo, pero este extremo no se sostiene ya que los documentos antiguos reflejan la existencia de una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora del Regadío, situada en el término de la Plana de Santa María; es decir, allí mismo. Sea como fuere, el caso es que en un momento dado la talla de la Virgen de Gracia pasó a un primer plano (como titular y patrona del pueblo), quedando la del Regadío —un siglo más antigua— en un lugar más discreto.

Foto antigua de la ermita de cuando todavía estaba la casa del ermitaño. Facilitada por Aitor Ramírez

La ermita y su evolución

En el siglo XVII se llevó a cabo sobre esta una gran remodelación, levantándose un espacioso templo barroco con planta de cruz latina, nave única y amplio crucero. Un siglo después se completó la obra con un retablo mayor de gran tamaño y de estilo rococó donde se colocó sobre un bello camarín la imagen de la titular, es decir, Nuestra Señora de Gracia, patrona de Cárcar.

Retablo de la Virgen de Gracia construido en el siglo XVIII. Foto RLO 

Este retablo lo construyeron los Martínez de Puelles, padre e hijo, ambos de nombre Tomás y retablistas locales. Dos tallas de San Joaquín y Santa Ana se colocaron a ambos lados de la Virgen. La Virgen del Regadío, por su parte, quedó colocada en el crucero del lado del Evangelio, manteniendo también sus devotos. Las obras del retablo finalizaron en el año 1757.

Devoción y culto a lo largo de los siglos

Pasaron los siglos y el santuario, que se sitúa entre la vega del río Ega y las tierras de secano, siguió siendo el centro de culto para los fieles marianos, refugio y amparo de sus hijos carcareses, que con creciente fervor se acercaban hasta su ermita a venerarla y presentar sus peticiones. Cada lunes después del domingo de Pentecostés se celebraba su fiesta anual con misa en la ermita y romería multitudinaria.

La fama de ser una Virgen milagrosa no dejó de extenderse, y notorias han sido las gracias, milagros y favores que se le vienen atribuyendo a lo largo de los siglos. Muchos recordamos todavía la cantidad de exvotos que colgaban de las paredes del presbiterio en agradecimiento por las curaciones concedidas.

Probablemente coincidiendo con la construcción en el siglo XVII de la nueva ermita, se decidió también vestir la imagen de la Virgen, siguiendo las modas barrocas del momento, cubriendo la talla por completo y dejando solo a la vista el rostro, tanto de Ella como del Niño.

Aspecto que presentaba la Virgen de Gracia mientras estuvo vestida con ropajes. Foto: Folleto quintos del 51 (Terencio Ruíz).


La restauración de 1947

Y así se mantuvo hasta el año 1947 en que se decidió restaurarla, tal y como lo estaban haciendo en otras localidades vecinas. También la talla del Regadío, que es de suponer estaba igualmente vestida.

El impulsor de este proyecto fue el sacerdote don Mariano Elarre, que fue párroco de Cárcar entre los años 1941 y 1952. Entre las muchas obligaciones del párroco estaba la de velar por la ermita y gestionar su economía, dejando constancia de gastos e ingresos en un libro de cuentas.

A pesar de contar ese año con un remanente de solo veintinueve pesetas y cincuenta céntimos, no dudó don Mariano en embarcarse en tan excepcional empresa, la mayor intervención sobre la talla que se había hecho desde el siglo XVII.

Don Mariano Elarre. Foto álbum familiar P. Mateo Mateo

El traslado y los trabajos

Según la propia crónica de don Mariano, el día 11 de febrero de 1947, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebró una misa en su ermita, y ante las aclamaciones fervorosas del público congregado fue trasladada a Pamplona para su restauración (también la del Regadío).

Las tallas de la Virgen de Gracia y la del Regadío fueron entregadas por el párroco y el alcalde a la Institución Príncipe de Viana, que se hizo cargo de los trabajos bajo la dirección del Sr. Rubio (no se ofrecen más datos sobre este señor). Se aplicaron a las tallas retoques y una nueva policromía, técnica que consiste en colocar un fino lienzo encolado sobre la madera, aplicando después una capa de escayola y, finalmente, pintura al temple de huevo.

Mientras tanto, en Cárcar se organizaba una colecta extraordinaria, recaudando 34.135 pesetas destinadas a sufragar gastos.

Talla restaurada de la Virgen de Gracia. Foto: folleto quintos del 51 (Terencio Ruíz)

La vuelta a Cárcar

Tres meses después, el 15 de mayo (San Isidro) volvía a Cárcar la talla restaurada de la Virgen de Gracia. Aquí le esperaba una emotiva bienvenida. La traían “en un camión adornado con calas y flores”, siendo portada por el Vicario General de la Diócesis y acompañada por otras autoridades. Feligresía y devotos salieron a la plaza de los Fueros a recibirla.

El resultado de la restauración gustó a todos. Es de destacar el parecido que mantiene con la Virgen del Olmo de Azagra, restaurada ésta en 1942 también en Pamplona (seguramente por el mismo restaurador), y sirviéndose de ella como modelo para la de Cárcar.

Virgen del Olmo, patrona de Azagra. Foto: virgendelolmo.neocities.org

Asomado al balcón del Ayuntamiento, el joven abogado carcarés Jesús Fortún Ardáiz pronunció un discurso de bienvenida, seguido por una procesión por las calles del pueblo “estando todo el trayecto adornado de arcos, colgaduras, luces y flores”.

Este sería un momento de la gran fiesta y procesión. Foto: Cárcar, Impresiones, Oficios, Anécdotas y Fotos. E. Mateo Gambarte. Pag. 251

Esta fotografía refleja otro momento de la procesión. El decorado que rodeaba a la Virgen fue obra de Evaristo Pellejero (en la foto dirigiendo el monumento) que ideó esta especie de columnas salomónicas valiéndose de unos tubos de trilladora, sábanas blancas y otros elementos. El resultado fue, como se ve, espectacular. Foto: Amaya Pellejero

Tras la procesión, la Virgen fue conducida a la parroquia donde tuvo lugar el acto de consagración y posterior veneración por parte de sus devotos. A su término, y en la plaza de los Fueros, el grupo de danzas Oberena ofreció una serie de bailes típicos concluyendo con un lunch fraterno.

Cuadros realizados al efecto donde aparece en primer plano la Virgen de Gracia, en un segundo la del Regadío y, debajo, Cárcar


Gastos, mejoras y recuerdos

Para la ocasión se editaron quinientas novenas (375 pesetas), se hicieron cuadros, postales y medallas (2.971 pesetas). La restauración de la talla costó siete mil cien pesetas, más trescientas cincuenta por los pies de plata (la plata se aportó previamente, seguramente de donaciones).

El nuevo manto, confeccionado por una tal Faustina Apricio, costó mil cien pesetas, más mil doscientas siete, con diez céntimos, por los materiales empleados (tela de seda, forro, canutillos, lentejuelas y broche). Este manto fue considerado una reliquia para los devotos, que lo hemos besado con devoción durante generaciones.

Manto que confeccionó y bordó la señora Faustina. Foto: RLO

Detalle del bordado de la parte central

La Virgen tiene otros mantos. En esta instantánea lleva uno de ellos. Foto: J.I. Fernández

Se colocó además mosaico nuevo en el suelo de la ermita (10.000 pesetas), se pintaron las paredes (pinturas traídas de Pinturas Hueto, de Calahorra), se compró una imagen de Cristo Crucificado (1.160 pesetas) y se imprimieron mil programas (150 pesetas). Se contrató una póliza de accidentes para los pintores y otra para cubrir el día de la fiesta; también un seguro contra incendios para la ermita. Todos los obreros y artesanos cobraron debidamente por su trabajo, incluido por supuesto el ermitaño.

La cuantía de gastos para la restauración de la Virgen del Regadío fue menor: dos mil setecientas pesetas, a las que se sumaron setenta y ocho pesetas con cincuenta céntimos por su transporte de vuelta, que seguramente fue posterior.

El total de gastos fue cuantioso, pero también fueron algo mayores los ingresos, quedando un remanente de seiscientas noventa y ocho pesetas a favor de la Virgen de Gracia. 

Las celebraciones finales

Dos días después de la llegada de la Virgen se hicieron por barrios distintas novenas, predicadas por el P. Sanpedro, misionero claretiano, llegado desde Madrid. Las novenas acabaron la tarde del día 25 de mayo. Al día siguiente sería trasladada a su ermita. La crónica de don Mariano concluye así:

“El día veintiséis por la mañana hízose el traslado desde la iglesia parroquial hasta la ermita del Regadío. Se celebró misa de campaña por ser incapaz el recinto sagrado para todos los congregados. Ocupó la sagrada Cátedra el Dr. Espelosín, profesor del Seminario Conciliar de Pamplona, terminándose las festividades en honor de la Virgen de Gracia con una solemnísima Salve en la que tomaron parte valiosos elementos de la localidad y de otros pueblos”. (Mariano Elarre, párroco)

Robo de la imagen. 1982.

Valiosa crónica que ha permitido conocer fechas y detalles inéditos. La talla de Nuestra Señora de Gracia ha llegado hasta nuestros días tal y como quedó restaurada en ese año de 1947, aunque ya se le aprecian roces y desgaste. Además, en 1982 fue robada de su sede. En ese momento el pueblo entero se movilizó y lloró su pérdida. Fueron días de inquietud e incertidumbre. Incluso de dolor, como si nos hubieran arrancado algo muy personal. La devoción a la Virgen de Gracia que todo carcarés lleva en su interior se mostró en ese momento más patente, como empujada por los ancestros. Se contactó con las agencias de información y se hicieron reuniones buscando el mejor modo de proceder. Cárcar quedaba un poco huérfana a la espera de acontecimientos. Afortunadamente apareció días después. Los ladrones la habían escondido en un parque de Zaragoza, quizá con la intención de recogerla más tarde, o temerosos al ver la reacción que se estaba produciendo.

Desde el ayuntamiento de Zaragoza se trasladó la noticia al de Cárcar. En ese momento los quintos del pueblo se encontraban allí alistándose; al escuchar aquello, subieron rápidamente al campanario y comenzaron a tocar con fuerza e insistencia las campanas. La gente, alertada, salió a la calle sin saber qué pasaba. Enseguida se corrió la noticia, y como empujados por un resorte un importante número de devotos acudimos a la iglesia a dar gracias. Lágrimas de emoción y abrazos fue la reacción general. La Virgen había aparecido. 

Ni que decir tiene la gran fiesta que se preparó para recibirla. Al acto acudió la práctica totalidad del pueblo. Como en 1947, volvía también ahora en un furgón (de Conservas San Miguel) custodiada por las autoridades y un buen número de devotos que se habían desplazado hasta Zaragoza para acompañarla felizmente de vuelta a casa.

Epílogo

Sale el primer grupo trasladando a la Virgen de Gracia desde la parroquia hasta su ermita. Foto: Loli Izal

Actualmente se sigue procesionando con la Virgen el día de su fiesta (ahora se celebra el día anterior a Pentecostés) desde la parroquia hasta la ermita -unos ocho kilómetros-, portada a relevos a hombros de los fieles, muchas de ellas mujeres. La devoción no ha mermado y es una herencia preciosa que pasa de padres a hijos. 

Poema compuesto por Gracia Soto para la Virgen de Gracia

Por eso, no es extraño que se compongan poemas y plegarias en su honor. Escuchar su himno sigue provocando emoción y más de una lágrima. Venerarla, besar su manto y visitarla en su ermita es algo que nace del corazón y solo lo saben los carcareses, sea cual sea su condición o pensamiento. 


Video-composición que realizó Juan Ignacio Fernández en junio de 2023 donde se escucha el ancestral himno a Nuestra Señora de Gracia cantado por el coro y el pueblo, junto a fotos alusivas a la Virgen

Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz
Noviembre de 2025

Bibliografía:

-Blog Legado de Cárcar. Arquitectos de Cárcar en el siglo XVIII. Martínez de Puelles. Charo López Oscoz. Junio 2020 https://legadodecarcar.blogspot.com/2020/06/arquitectos-de-carcar-en-el-siglo-xviii.html

-GARCÍA GAÍNZA M Concepción, HEREDIA MORENO M Carmen. Catálogo Monumental de Navarra II* Merindad de Estella. Institución Príncipe de Viana. 1982

-Libro de cuentas de Nuestra Señora la Virgen de Gracia (1894-1953)

-MATEO GAMBARTE E., FORTÚN PÉREZ DE CIRIZA L.J., DÍAZ DE RADA RUIZ J.A., PARDO GUILLÉN C. "Cárcar, Historia, Vocabulario y Plantas". (e.a.) 2002

-MATEO GAMBARTE Eduardo. Cárcar, Impresiones, Oficios, Anécdotas y Fotos. Editado por el Ayuntamiento de Cárcar. Año 2008.

-MORENO MARTÍNEZ Fco. Javier. Virgen del Olmo. Emperatriz y Señora. Cuadernos azagreses. Volumen 11. Editado por el Ayuntamiento de Azagra. 2006.

-Novena a Nuestra Señora la Virgen de Gracia venerada en Cárcar. Imprenta Tudelana. 1950.

martes, 28 de octubre de 2025

EL ÓRGANO DE LA IGLESIA DE CÁRCAR: un tesoro mudo

 

Texto que se lee en el secreto del órgano de Cárcar: Joseph de Mañeru y Ximenez me fecit en Lerín. Año 1736 rueguen a Dios por él. Foto: José Luis Echechipía

Introducción

El presente artículo está pensado como recordatorio para mostrar una vez más la necesidad de recuperar este tesoro mudo, instrumento musical de gran valor que languidece en el desván del olvido desde hace muchas décadas, testigo pasmado del mayor esplendor patrimonial que ha tenido Cárcar a lo largo de los siglos y que sigue pidiendo a gritos su reparación y vuelta a la vida musical para la que fue creado.

Origen y valor artístico

El órgano de la iglesia parroquial de Cárcar es un instrumento salido de la prestigiosa escuela de organería de Lerín. Estudiado detenidamente en el año 1985 por Aurelio Sagaseta y Luis Taberna, y en 2018 por Rubén Pérez Iracheta y José Luís Echechipía, está catalogado en su conjunto como “de mucho interés”, aún considerando el lamentable estado en el que se encuentra. Este órgano, como todos los de sus características, es una pieza única, irrepetible, dotada del carisma que cada maestro organero lograba imprimirle y, por lo tanto, susceptible de cuidar y preservar convenientemente.

Aspecto actual del órgano de Cárcar. Foto: RLO

Antecedentes históricos

Antes del que vemos actualmente hubo otros órganos, ya que eran elemento imprescindible en los templos católicos para seguir la liturgia, especialmente en días de solemnidad. El inmediatamente anterior databa del año 1696, como así consta en los litigios que mantuvieron dos organeros lerineses: Félix de Yoldi y Joseph de Mañeru, tío y sobrino, respectivamente. Pero el tiempo pasaba y por diversos motivos los de Cárcar lo quisieron renovar.

Lugar donde se encontraba el instrumento anterior y que da acceso al coro desde la sala capitular. Foto: RLO

La solicitud de 1735

De modo que corría el año 1735 cuando los cabildos eclesiástico y secular enviaron al obispado una solicitud con un memorial exponiendo las causas que impulsaba esa petición. Entre ellas se dice, que el existente llevaba más de treinta años sin apear ni afinar por lo que tenía acumulado mucho polvo y los registros iban muy lentos y, alguno incluso, estaba estropeado. A esto se unía que:

“se halla plantado en la Capilla por donde sube y baja el cabildo de la sacristía al coro y por el mismo paraje sube la gente al campanar a tañer las campanas a las procesiones, nublados y demás que ocurre (...) Y no solo embaraza dicho órgano para el paso de la gente, sino que al pasar se conmueve y se desafina aquel, y está expuesto a que la gente de él guste y descomponga flautas, como ha sucedido algunas veces”.

Pero eso no era todo, además pretendían cambiarlo de ubicación alegando estas causas:

“y así bien sucede que de donde el presente está dicho órgano, no se ve el altar de la imagen de Ntra. Sra. del Rosario donde todos los días de sábado se dice misa cantada y salve, y es preciso avisar siempre que ha de callar el órgano”.

En resumen, que todo eran inconvenientes, por lo que pretenden revertir esta situación adaptando una nueva capilla donde colocarlo, enfrente a donde hasta ahora se encontraba:

“donde no habrá paso a parte alguna, y se verá dicho altar de Nuestra Señora del Rosario y se evitarán todos los inconvenientes que van mencionados”.

Estudiado el caso en Pamplona, se concede la licencia con condición

“con tal que no saquen ni usen del dinero que se halla en el archivo”

sino que lo hagan con el dinero de que disponen

“hasta el importe de doscientos y doce pesos que supone podrán tener de gasto la efectuación de todas dichas fábricas, procurando hacerlas con la seguridad y menor coste que se pueda sobre que les grabamos sus conciencias”.

El documento está firmado por el licenciado Fermín de Lubian el 7 de noviembre de 1735.


La construcción del nuevo órgano (1736)

Así que, una vez obtenido el permiso se ponen manos a la obra. De la construcción del nuevo órgano se va a hacer cargo uno de los más famosos organeros del momento: Joseph de Mañeru y Ximénez, maestro lerinés, ya citado, que para el siguiente año lo tendrá listo, dejando constancia de ello en el secreto izquierdo donde aparece la siguiente leyenda:

“Joseph de Mañeru y Ximénez me fecit en Lerín Año 1736. Rueguen a Dios por él”.

Pero el caso es que el órgano se hace, pero a los de Cárcar no les debió de llegar el dinero para colocarlo en el lugar que pretendían, por lo que se colocó nuevamente donde había estado el anterior, y así se mantuvo hasta que tres décadas más tarde se removió de sitio aprovechando que se iban a llevar a cabo otras obras en la iglesia, como era una nueva sillería para el coro. De modo que, toda esa parte de atrás iba a sufrir un cambio notable en su fisonomía.

Reformas posteriores y nueva caja rococó

Del tallado de la sillería se van a hacer cargo dos prestigiosos tallistas: Julián Martínez, artista de Calahorra y Francisco de Bousou, natural de la población francesa de Meiac y residente también en Calahorra; y de la nueva capilla y caja para el órgano (donde se había de trasladar la maquinaria construida por Mañeru) correría a cargo de un maestro carpintero carcarés: Joseph de Arbizu y Brabo.

Mantiene Pérez Iracheta, que el delicado trabajo de adaptación del órgano a la nueva caja corrió a cargo de otro maestro organero lerinés, uno de los hermanos Tarazona López de Velasco, sin llegar a precisar si fue Lucas o Ramón.

Interior del órgano. Foto: José Luis Echechipía

Al parecer se rescataron algunas piezas del órgano anterior, como el Flautado de 13, que data de principios del siglo XVII. Sospecha Pérez Iracheta  y Echechipía la posibilidad de que por la tipología, esta pieza pudiera pertenecer al organero italiano Guido Baldo Fulgencio, unido a que en una de sus partes se advierte la leyenda: “Ubaldo”.

También la Flauta alemana de dos hileras podría ser de un posterior arreglo que hizo Pedro Roqués en el año 1841. Cabe señalar, por los indicios, que el anterior instrumento había estado policromado, pero no va a ser así con el que se estaba construyendo; y no se hizo, seguramente, porque de nuevo se les iba del presupuesto.

Así que, esta nueva caja será de madera de pino sin policromar, sobre la que se advierte una ligera capa de cera que la protege y le aporta color y brillo. Como toda ella es de estilo rococó y muy similar a la sillería, bajaran los expertos que bien pudieron intervenir de algún modo los tallistas encargados de la sillería, ayudando o aconsejando al carpintero carcarés.

Detalle donde se aprecia su perfecto tallado, obra de Arbizu. Foto: RLO

El caso es que dicha caja, según criterio de Sagaseta y Taberna, recuerda a algunas fachadas barrocas italianas. El conjunto consta de un teclado “de ventana” con una curiosa tapa.

Distintos puntos de visualización del teclado. Fotos: RLO

A mano izquierda tiene registros, tales como: viola, violón, bajón, trompeta real, címbala, diez y novena, quincena, docena, octava y flautado de 13; a mano derecha: corneta (en ecos), lleno (de 4 h.), clarín de ecos, corneta, flauta alemana, clarín de batalla, clarinete, quincena, címbala, docena, violón, octava y flautado de 13.

Una soberbia lengüetería horizontal de fachada, con nada menos que cinco filas de tubos, completaba el conjunto. Cuando estos tubos desaparecieron se optó por tapar el hueco con una madera conteniendo la siguiente inscripción:

“Laudate Dominum in chordis, et organo” (Alabad al Señor con cuerdas y órgano).

Los tubos verticales de fachada se encuentran distribuidos en cinco campos sobre dos alturas. Tiene un cuadro de registros barroco con los nombres primitivos de estos, pero también se encuentran tapados con una madera.

El modo de accionar la maquinaria no ha cambiado desde que se creó en 1736; es decir, alimentada por un fuelle manual.

El conjunto del coro y los libros de música

El órgano y la sillería lucieron soberbios tras su inauguración en 1766; toda una agrupación de armoniosa belleza. Los tallistas calahorranos hicieron también un facistol sobre el que se habían de colocar los grandes libros de coro escritos en pergamino y que servían para visualizarlos holgadamente desde los asientos mientras los cantos.

Sillería y facistol. Foto: RLO

Sagaseta y Taberna dejaron constancia en el libro Órganos de Navarra: “se conservan seis de aquellos librotes de música de los siglos XVII y XVIII y así se pueden ver a día de hoy.” Advierten que:

“en una contratapa aparecen hojas sueltas con música gregoriana medieval (una línea roja) y notas in campo aperto. La notación es aquitana”.

Todo ello añade valor al conjunto.

Algunos de los libros de música existentes en el archivo de la parroquia. Foto: Juan I. Fernández

Uso, deterioro y valoración actual

Orgullosos quedaron los feligreses de como había quedado la zona del coro: sillería y órgano. A ello se sumó la gran puerta de cancela que se alza bajo el órgano, obra también del maestro Joseph de Arbizu y realizada para la ocasión.

Ya nada estorbaba al organista para seguir la misa cuando el celebrante oficiaba en la capilla del Rosario; nada perjudicaba ahora el paso de los transeúntes que accedían a la torre o al coro, como anteriormente ocurría. El órgano se encontraba ahora en lugar expresamente pensado para él y para que solo el organista lo manipulara, lo cual facilitaba su buen funcionamiento y conservación.

Muchos fueron los organistas que a lo largo de los siglos tañeron este instrumento, impregnando su melodioso y sublime sonido por cada uno de los rincones de esta iglesia. Todos ellos debían ser expertos y accedían previo examen, tras haber hecho estudios musicales, y eran además los encargados de educar al coro de voces que le acompañaba con sus cantos. Voces locales que se afanaron también en aportar dignidad a las celebraciones.

Uno de los primeros organistas de esta etapa fue seguramente el estellés Manuel de Albéniz; pero se podrían citar algunos otros, como su yerno, el bilbaíno Celestino de Villalón, Esteban Aranáz y su hijo Miguel, o los ya más próximos en el tiempo Gregorio Ojer o Alberto Lezáun
Pero llegó un día en que dejó de sonar y así sigue desde entonces.

Las puertas por las que se accede a su interior se encuentran bastante bien conservadas, y el órgano, aunque sin la prestancia física que le aportaba la trompetería horizontal, no ha perdido su estructura barroca; aunque, desgraciadamente mudo, no sirve para aquello para lo que fue creado.

Catalogado como DETERIORADO por los expertos citados, todos ellos coinciden en calificarlo no obstante con una valoración global: DE MUCHO INTERÉS.

Sagaseta y Taberna hacen una reflexión final muy a tener en cuenta:

“Es un buen órgano, bastante bien conservado y se puede rehacer su maquinaria y estructura dentro de un presupuesto razonable. Merece la pena. Y añaden: ¡Lástima de la venta estúpida de su tubería exterior horizontal!”

Epílogo

Si físicamente se ha mantenido en pie durante casi trescientos años, ¿No seremos capaces de volverlo a dotar de sonido, y dar de nuevo vida a este valioso instrumento, devolviéndole la sonoridad de aquellas sublimes notas que durante tantos años disfrutaron nuestros antepasados?

MARÍA ROSARIO LÓPEZ OSCOZ

AGRADECIMIENTO

Me gustaría destacar y agradecer los desvelos y la encomiable labor que se viene realizando desde ANAO (Asociación navarra de amigos del órgano), en general, y del compositor José Luis Echechipía París, en particular, que no escatiman esfuerzos en dar visibilidad y poner en valor la importante organería barroca lerinesa, y por los repetidos intentos de recuperación de estos valiosos órganos, incluido este de Cárcar. Me consta también que don Cesar Rueda, actual párroco de Cárcar, se muestra muy interesado en su recuperación (lo cual agradecemos hondamente) por lo que mantenemos elevada la esperanza. 

Para realizar este artículo ha sido imprescindible consultar diversos documentos, además del libro Órganos de Navarra, de Aurelio Sagaseta y Luis Taberna, editado por el Gobierno de Navarra en el año 1985, además de la ficha técnica que realizaron Rubén Pérez Iracheta y José Luis Echechipía París en otoño de 2018, a raíz de la visita que realizaron con el objeto de estudiar este órgano concreto de Cárcar