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martes, 14 de septiembre de 2021

LA MUJER DEL CORREGIDOR

 

Recreación de Mateo y Juana María Martínez Pagola hecha por IA

Los personajes que conforman este artículo lo componen un matrimonio que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX.  Él era de Viana y ella de Cárcar. A pesar de que la relevancia la tuvo el marido, de algún modo, ella, en su calidad de esposa, también cobró protagonismo, ya que tuvo que dejarse ver en muchas ocasiones por cuestiones de protocolo, acompañando a su marido en los distintos lugares donde éste trabajó,  luciendo mantilla y peineta en no pocas ocasiones: recepciones, fiestas y acontecimientos religiosos. En la dilatada vida de este matrimonio vieron pasar por sus ojos el reinado de los reyes Carlos III, Carlos IV, Fernando VII y José I Bonaparte, y a más de uno de todos ellos lo llegaron a tener a tiro de reverencia.

La que he denominado "mujer del corregidor" era Juana María Martínez y Pagola, una carcaresa que había nacido en esta localidad el día 18 de mayo del año 1747. Hija de Josef Martínez y Melchora Pagola, formaban parte de una conocida familia local de hidalgos. Juana María era miembro del linaje de los Martínez de Cárcar, que con tanta profusión vienen apareciendo en este blog, dada la estela que dejaron; por la parte del apellido Pagola, eran de larga trayectoria de licenciados y letrados. 

Juana María se casa en julio del año 1774, en su pueblo de Cárcar, con un joven natural de Viana (abogado del Consejo Real) llamado, Mateo de Lezaeta y Zúñiga, nacido en Viana el 20 de septiembre de 1740; este jurista era hijo de Martín de Lezaeta y Marticorena y Ana María de Zúñiga, ambos también naturales de Viana. Martín, el padre, era síndico del convento de San Francisco de la ciudad de Viana.

Enseguida de casarse, Mateo y Juana María se trasladan a vivir a Viana, donde se velan en su iglesia de Santa María de la Asunción el día 19 de ese mismo mes. En Viana nacerán sus dos primeros hijos, Joaquín Manuel Víctor (12-4-1775) y Eleuteria Sotera Martina (18-4-1776). Joaquín seguirá la estela de su padre ya que en 1820 era doctor en Derecho Civil, vecino y propietario en Zamora; y, además, juez decano de la Junta Criminal (Los Españoles y José I. La Imagen de un Rey /A.J. Piquieres Diez. 2015)

Los otros hijos que llegaron después será más difícil ubicarlos. Uno de ellos, llamado Mateo, como su padre, fue médico cirujano en Segovia: "El día 30 de abril de 1801, el cirujano Mateo de Lezaeta tuvo que asistir a Francisca Pérez, vecina de San Millán, casada que se hallaba herida en la cabeza con gran efusión de sangre..." (El Adelantado.com. Segovia, los malos tratos y la violencia sobre las personas).
 

Alcaldes y corregidores en el siglo XVIII. Foto: protocoloconcorse.es

No permanecerá la familia Lezaeta-Martínez mucho tiempo en Viana ya que Mateo emprenderá enseguida una carrera meteórica por distintos puntos de España: en el año 1786 Mateo será elegido alcalde de la localidad de Frenegal  de la Sierra, provincia de Badajoz; en 1790 alcalde mayor de Yecla, Murcia; en  1793 consta como “Alcalde Mayor de Su Majestad y Corregimiento interino de la ciudad de Valladolid”, y cuatro años más tarde es nombrado por méritos Corregidor de Segovia. Al año siguiente (1798), se le ve como Regidor perpetuo de la ciudad de Ávila,  continuando al mismo tiempo como “Corregidor y Capitán a Guerra de S. M. de la ciudad de Segovia y su tierra”.
 
esotrahistoria8blogspot

La figura del corregidor era la de un funcionario real que atendía a varios emplazamientos y constituía el nexo entre el poder territorial y el rey. Sería como un comisario real itinerante que gestionaba todo lo relacionado con la economía y administración de los municipios, validando como juez las decisiones que se tomaban. 

Además de presidir los ayuntamientos y administrar justicia, entre las funciones del corregidor estaba también la de promover y ejecutar obras públicas, mantener el orden y la salubridad del lugar, garantizar el abasto, establecer el justi-precio, verificando pesas y medidas, evitar el contrabando y guardar en todo el pundonor en el comercio y en toda clase de estamentos locales. Un puesto pues de mucha responsabilidad, pero, sobre todo, de mucha autoridad. Un cargo obligado de asistir al rey en tiempo de paz, pero también en épocas de guerra.  
 
Uno de tantos documentos donde aparece Mateo Lezaeta. Omnia.ie

Mateo de Lezaeta, en su calidad de corregidor, fue también en Segovia Subdelegado de la Comisión de Pósitos y Oidor Honorario de la Real Chancilleria de Valladolid. Será en Segovia donde permanecerá más tiempo, ya que para el año 1801 se le ve todavía en la “Guía de forasteros en Madrid” como corregidor, y también seguirá en ese cargo durante los años de la francesada

El nombre de Mateo de Lezaeta aparece en abundantes documentos ya que por su cargo se vio envuelto en litigios de todo tipo. Por su condición de abogado, los pleitos se le acumulaban ya desde sus primeros años de matrimonio, ligado también a personas de su familia de sangre y también a la de su mujer. En el año 1776 se querella desde Viana con sus cuñados de Cárcar Fermín Pagola y María Melchora Martínez:
 "Mateo de Lezaeta y Zuñiga, abogado del Consejo Real, y Juana Maria Martinez, su mujer, vecinos de Viana, contra Fermin Pagola, abogado de las Audiencias Reales, y Maria Melchora Martinez, su mujer, vecinos de Carcar, sobre apelacion de sentencia arbitraria relativa a particion de los bienes y herencia de Pablo Martinez, presbítero, y Jose Martinez, hermanos, vecinos de Carcar”. (AGN)

En el año 1798, Lezaeta, en su calidad de corregidor, propone al Consejo de Castilla la construcción de un Coliseo (teatro). La petición estaba ampliamente fundamentada y aprobada por el Ayuntamiento, pero los altos estamentos no concedieron el permiso. 

En el año 1800, continúa haciendo trámites: "Diligencias practicadas por don Mateo de Lezaeta y Zúñiga, del Consejo de Su Majestad, oidor honorario de la Real Audiencia y Chancillería de la ciudad de Valladolid, Corregidor de la ciudad de Segovia y su partido, para averiguar las causas de la rotura de un andamio colocado en la casa que habita don Andrés de Bartolomé, del comercio, situada en la calle Real de dicha ciudad y de la que resultó gravemente herido José Pérez, soltero, oficial albañil, orador a la parroquia de San Esteban. Rotura que tuvo lugar entre 9 y 10 de la mañana del 15-7-1800"

Siendo Lezaeta todavía corregidor de la ciudad de Segovia, el regidor de dicha ciudad, llamado Agustín Ricote,  dirige en 1803 una carta al rey Carlos IV explicándole la problemática que estaba afectando al famoso Acueducto romano, y la conveniencia de demoler  las casas que se habían hecho en su día contiguas a este. Ricote es muy claro en la exposición:  “que mirando su patriotismo tan cercano á la ruina del acueducto  de esta ciudad monumento cuya antigüedad v magnificencia lleva el nombre de Segovia por Europa toda, viendo que la utilidad de su subsistencia puede verse frustrada, propuso en uno de los ayuntamientos celebrados el mes ultimo pasado, que debían tasarse todas las casas que la ignorancia y el mal gusto pegó reformadamente á los altos y gruesos machones que sostienen las hermosas arcadas de este edificio”. Continúa más adelante: Ha logrado pues el suplicante, no sin ímprobo trabajo, ver concluida la tasación de todas las casas, pero teme que si su proyecto no va apoyado por la respetable autoridad de V. M., no cesarán á cada paso aquella dificultades que nunca dejan de oponer á las buenas ideas la envidia y la emulación de los que no fueron inventores del plan para entorpecer los benéficos fines de un ingenio activo y amante de su patria”. 

Para llevar a cabo la encomienda propone que sea el corregidor quien se haga cargo dejando claro que ya tenía una experiencia anterior: “Vuestro corregidor actual d. Mateo de Lezaeta y Zuñiga, infatigable por el bien público, a quien debe Segovia su actual orden y policía, preservó en el año 1799 de la ruina la mejor parte del acueducto con sus providencias contra un vecino que incauta y maliciosamente deshizo las últimas piedras del cimiento de los dos machones que sostiene las dos más altas arcadas de él”.

Estado del Acueducto a principios del siglo XIX. Grabado de Francois Ligier. Segovia y Matemáticas

Las pautas de actuación que propone Ricote son claras: comprar todas las casas: “Tomadas pues todas las casas que afean y perjudican el acueducto será fácil demolerlas, pagando antes a sus dueños el justo valor de ellas”.  

Una tasación previa de los edificios (cuarenta y uno, entre casas y corrales) alcanzaba la cifra de 199.522 reales de vellón, y propone que en su lugar se construyan en zona cercana otras casas similares que no afecten al acueducto y por fin se pueda abrir una calle nueva “y bajo los auspicios de este ilustrado y benéfico gobierno de S.M. se deje ver a los ojos del extranjero observador este hermoso monumento de la antigüedad libre de los borrones con que el mal gusto pudo oscurecerle y para que con seguridad se perpetúe la felicidad del pueblo, por ser este acueducto el canal por donde recibe su aguas esta ciudad”. Por ello: “Suplica a V. M. se digne adoptar el medio más a propósito de los propuestos, encargando esta importante comisión al referido D. Mateo Lezaeta y Zúñiga; y para asegurar el éxito, expedir su real decreto mandando permanezca en este corregimiento dando parte a V. M. de cuanto fuera ejecutando. Segovia y Octubre 15 de 1803= ALRP. De V.M.=Agustín Ricote”.

Sin embargo, esta obra no se pudo realizar en el tiempo previsto, ya que, según asegura Andrés Gómez de Somorrostro, “El señor corregidor de que trata esta representación cesó en sus funciones y S.M. no tomó resolución hasta el año 1806 en que despejó el acueducto de tales estorbos”. Por tanto, a pesar de ser propuesto, por muy poco no fue Mateo de Lezaeta quien llevó a cabo tan importante obra. Fue la demora del rey quien lo estorbó, pero con toda propiedad se puede decir que g
racias a Mateo de Lezaeta y a otros personajes como él, el Acueducto de Segovia, y otros monumentos antiguos, se han venido conservado a lo largo de los siglos hasta la época actual.

Todavía en el año 1809 (en plena Guerra de la Independencia) Mateo de Lezaeta era Regidor perpetuo de Ávila. A partir de ese año le pierdo la pista. En ese ese año ya contaba Mateo con sesenta y nueve años.
 
Es bastante probable que Mateo y Juana María se hicieran con la herencia de la familia de esta, ya que ellos eran los encargados de pagar religiosamente cada año las misas de aniversario que en la parroquia de Cárcar se decían en sufragio por los padres de Juana María.
 
Una vida nada sencilla la del matrimonio Lezaeta-Martínez. Serían de ver las cartas que Juana María enviaba a Cárcar contando a sus allegados sus constrantes trasiegos. Lástima que no se hubiera conservado esa correspondencia.

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Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz
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Fuentes:
-Archivos PARES.
-CZEGUIHN Ignacio, PÉREZ JUAN José Antonio (coordinadores). Reflexiones sobre la Justicia en Europa hacia la mitad del Siglo XIX. Alicante. 2010. Pag. 45.
-https:/es.wikipedia.org/wiki/Corregidor

-GOMÉZ DE SOMORROSTRO, Andrés. El acueducto y otras antigüedades de Segovia. 1820. Pag. 226-27 
 https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=1450
-Guía de forasteros en Madrid
- https://www.eladelantado.com/segovia/el-devenir-en-el-tiempo-del-teatro-en-segovia/
https://www.eladelantado.com/segovia/los-malos-tratos-y-la-violencia-sobre-las-personas/
-Libro de aniversarios parroquia de Cárcar
-Libros sacramentales de la ciudad de Viana
-Mercurio Histórico y Político.
- MOSÁCULA MARÍA Francisco Javier.
-navarra.es
-PIQUIERES DIEZ A.J. Los Españoles y José I. La Imagen de un Rey. Año 2015.