PADRE MATEO MATEO
ANASTASIO MATEO HERNÁNDEZ (padre Mateo) nació en Cárcar (Navarra) el día 13 de agosto del año 1923. Sus padres fueron Hilario Mateo Gómez y Felipa Hernández García; sus abuelos paternos Pancracio y Anastasia, y los maternos, Pedro y Leocadia.
Hilario, el padre, como la mayoría de los carcareses de la época, se dedicaba a las tareas agrícolas, y su matrimonio con Felipa dio como fruto nada menos que diez hijos: Pancracio, Ángel, Hilaria, Julián, Dorotea, Victorina, Ángeles, Jesús, Anastasio y, por último, Hilario, que murió de niño.
Con dieciocho años hizo su profesión religiosa; era el año 1941, y el día 6 de enero del 1946 se ordena sacerdote en la Catedral de Calahorra (La Rioja). Tuvo que esperar más de un año antes de celebrar en Cárcar su cantamisas y lo hizo con toda solemnidad un 7 de abril del año 1947. Ya desde el comenzó de su ministerio pastoral adoptará el nombre de Padre Mateo Mateo.
Su primer ministerio pastoral lo ejerció en Madrid y se prolongó hasta el año 1961 y lo compaginaba predicando por diversas ciudades españolas. En la capital de España ejercía además la cura de almas; allí dirigió espiritualmente a muchas personas, entre ellas al cantante Julio Iglesias con quien mantuvo muy buena amistad, no solo con él sino también con los padres de este. Fue el P. Mateo quien bautizó a Isabel, la primera hija que Julio tuvo con Isabel Preysler y administró también la comunión a uno de sus hijos.
Con treinta y ocho años es destinado a Torrelavega y de allí a misionar a Buenos Aires. En el año 1972 lo envían a Puerto Rico, supuestamente por un período de tres meses, pero su estancia se alargaría hasta el día de hoy.
Y ahí sigue felizmente en Puerto Rico a punto de cumplir ya los noventa y ocho años de edad.
Desde que llegó a la isla portorriqueña ha trabajado en el Colegio de los Sagrados Corazones de la ciudad de Guaynabo y en la parroquia del mismo nombre, y su vida ha transcurrido en una continua trasmisión vocacional por medio de la pastoral de la comunicación. Fue durante muchos años columnista del periódico Nuevo Día donde escribía artículos sobre temas pro-vida, y especialmente referidos a la problemática del aborto; mantuvo también durante un tiempo un programa matinal de radio en directo que se emitía los domingos a través de la emisora NOTI UNO, y ha estado hasta hace poco celebrando una misa semanal televisada. En el Canal 13 ha sido el conductor de un programa titulado: Semillas de alegría.
Pero el P. Mateo compaginaba su vocación religiosa con una afición: le gustaba pintar. Ya desde su juventud pintaba cuadros en su tiempo libre, especialmente oleos y acuarelas, siendo el paisaje y el retrato sus mejores exponentes.
De aquella época datan los retratos que el padre Mateo hizo a diversos familiares y conocidos, hechos todos ellos con trazo seguro y delicado, y en algunos casos de gran formato.
Retrato de Felipa Hernández pintado por su hijo, el P. Mateo. Archivo Ramos-Mateo
Años más tarde centrará su mirada en el tema paisajístico. Desde entonces ha pintado infinidad de cuadros con esa temática.
Esta disciplina la ha llevado al plano religioso manifiestando que: “la pintura es un diálogo con Dios”.
Serán más de doscientas las obras que el padre Mateo Mateo ha pintado a lo largo de su vida. Las primeras -en su mayoría retratos- se conservan en el entorno familiar y privado, pero su recorrido va más allá. A lo largo de esta investigación he descubierto que en la iglesia de San Juan de Coín, en Málaga, existen dos grandes cuadros pintados al óleo por este fraile carcarés, que penden de las paredes laterales de su presbiterio.
Actualmente sus cuadros se siguen exponiendo con éxito por diferentes salas de arte y el dinero que se recauda lo destina a obras sociales y de promoción de la pastoral vocacional. Su visión de la pintura es muy acorde con su vocación, y asegura que “las acuarelas son la forma más parecida al proceso de la creación de Dios”.
Padre Mateo conversando sobre sus cuadros
Por resaltar algunas de las exposiciones en las que el padre Mateo Mateo ha participado, citar la celebrada en el 2008 en la Galería Viota de Puerto Rico; en el Museo de Bellas Artes de su ciudad de Guaynabo en 2014 o la exposición celebrada entre los días 16 de marzo y 8 de abril del año 2018 en el Museo de Castejón, de su tierra Navarra.
En Guaynabo, ciudad con cerca de cien mil habitantes, el padre Mateo Mateo es un personaje muy querido y admirado, especialmente en su parroquia de los Sagrados Corazones; en su línea de gran comunicador, el año 1999 se reveló además como escritor y pedagogo, editando el libro Desde la conciencia al corazón. Esta obra se presenta en dos tomos.
El padre Mateo conserva todavía esa frescura en el lenguaje que lo ha caracterizado, y sigue retrasmitiendo por las redes sociales reflexiones y eucaristías que son seguidas por numerosos fieles.
Para preservar su obra, en agosto del año 2019 se creó una fundación, la llamada: Fundación Amigos Padre Mateo Mateo; María Orantes es su presidenta.
El próximo mes de agosto este fraile carcarés cumplirá los noventa y ocho años. El cariño y la entrega que ha volcado en sus feligreses guaynabeños hace que cada años esa fecha se convierta en una fiesta para la comunidad.
En julio de 2019 se celebró el 50 aniversario de la fundación de la parroquia de los Sagrados Corazones en Guaynabo, y en ese acto el padre Mateo Mateo pronunció unas palabras de acción de gracias donde se volcó con sus feligreses manifestando sus sentimientos hacia ellos; con su clásico gesto humilde y bondadoso, les decía con voz entrecortada por la emoción: “Les amo de corazón y con integridad absoluta”. “Amen a todos, porque vivir es amar y amar es vivir”.
En estos meses de pandemia permanece en notable recogimiento y apenas se le ve a través de las redes sociales, seguramente a la espera de que esto escampe.
A pesar de la distancia que le separa de su tierra, y los años transcurridos desde que marchó de ella, el padre Mateo ha seguido manteniendo vínculo de afecto y comunicación con su familia de Cárcar. Fueron muchas las veces que vino a pasar unos días de veraneo con sus hermanos y sobrinos.
Fuera de su entorno familiar, apenas es conocido. Sirva pues este pequeño trabajo para paliar esa carencia que se completará el día que se puedan dar las condiciones idóneas para hacer la prometida exposición de su obra en su pueblo natal de Cárcar.











