lunes, 31 de mayo de 2021

IGNACIO MARTÍNEZ. Boticario.

 

Antigua botica de monasterio. Foto: La Voz de Asturias

Ignacio Martínez era natural de CÁRCAR. El documento de donde he extraído este dato no facilita el segundo apellido del personaje, que ayudaría a concretar la búsqueda, pero por las fechas se trataría de Manuel Ignacio Martínez Guillén, nacido en Cárcar  el día 7 de junio del año 1789, hijo de Juan Josef Martínez Sadaba y Josefa Guillén Martínez. Y sería uno de tantos poseedores del apellido Martínez, de Cárcar, que sembraron España de personajes ilustres. Ignacio, regentó la botica del monasterio cisterciense de La Oliva y fue contratado en el año 1830 sustituyendo al anterior boticario, Segundo Santesteban, que había estado de boticario o apotecario apenas cinco meses y medio. El carcarés era ahora contratado por un sueldo anual de 480 reales, a razón de 40 reales al mes. Esta farmacia del monasterio era de reciente constitución ya que justo el año anterior (1829) había sido sustituida por la vieja botica ya que esta había quedado obsoleta. 

Ignacio la regentó durante cuatro años, ya que en el año 1834 le sobrevino la muerte a causa del cólera morbo asiático. Este epidemia fue la primera que llegó a  España en el siglo XIX procedente de la península del Indostán, a bordo sin duda de algún barco; posteriormente se extendió gracias al trasiego y movimiento de tropas en la Primera Guerra Carlista. En el mes de septiembre se presentó en el monasterio de la Oliva contagiándose un anciano monje que falleció. Probablemente al entrar Ignacio en contacto con el monje, para administrarle medicamentos, se contagió y justo al mes siguiente el boticario carcarés fallecía también.
---------------------------------------------------------------

 María Rosario López Oscoz
mayo de 2021

---------------------------------------------------------------------------------

Fuentes:

-GARDE GARDE, Juan Manuel. La botica del monasterio cisterciense de Santa María de La Oliva (Navarra). Separata. Revista Príncipe de Viana N.º 276. Año 2020. Pag. 16 (177).

-ORTA RUBIO, Esteban. El cólera. La epidemia de 1834 en la Ribera de Navarra. Plaza Nueva. 25 de marzo de 2020

-Familysearch.org

lunes, 24 de mayo de 2021

EL ORGANISTA Y COMPOSITOR, ESTEBAN ARANAZ Y DE IBARRA


Foto recursostic.educación.es


Cuando se accede al interior de la iglesia de Cárcar, justo encima de la puerta de cancela se puede contemplar el antiguo órgano ibérico construido en el siglo XVIII por el lerinés Joseph de Mañeru. Hace muchos años que este órgano no suena, pero a lo largo de los siglos fueron abundantes los organistas que sentaron plaza y pasaron por esta iglesia armonizando y realzando las funciones litúrgicas gracias a las notas salidas de tan prodigioso instrumento. Eran organistas de carrera y accedían al puesto por medio de contratas después de someterse a un duro y disputado examen previo. Mientras duraban los contratos los organistas se trasladaban al lugar junto con sus familias para llegar en algunos casos a asentarse definitivamente en el pueblo, prolongando allí el apellido durante generaciones. Ya he destacado en otro post a Bernabé Fortuño, otro organista en este caso autóctono; ahora me centraré en Esteban Aranaz. Confío en poder con el tiempo ampliar esta lista.

 

Coro musical. Foto asociación litúrgica magnificat


Esteban Joaquín Aranaz y de Ibarra (abuelo que era de Juan Cruz Aranaz, estudiado en la anterior entrada al blog) nace en Arguedas (Navarra) el 11 de septiembre del año 1770;  era hijo de Pedro e Isabel. A los once años comenzó su educación musical en la Escuela de infantes de la Catedral de Pamplona donde formó parte del coro catedralicio entre los años 1781 y 1786, año en que cesó al mudarle la voz. Esta escuela de infantes se creó en el siglo XIII y era una de las más antiguas de España. Siguió Esteban la carrera musical y en el año 1789 ganó por oposición la plaza de organista en la iglesia de Santa María de Sesma, sucediendo en el puesto a Miguel Antonio de Piérola, según asegura en un estudio Fernando Abaunza. Allí conoce a una joven sesmera llamada Esperanza Escalzo Guerrero con la que se casa el 11 de abril del año 1792, año en se presenta también para intentar conseguir la vacante que se produce en la organistía de San Pedro de Viana. Por eso, tras promulgarse el edicto en distintas ciudades de Navarra y otras provincias se presentó de aspirante junto con  Cristóbal Prior, Antonio Uztáriz, Fernando Sarasa, Pedro Vidondo, Miguel Eguren y Vicente Pérez de Artagoitia. El examinador fue Manuel Antonio de Iribarren,  maestro organista de la iglesia de Santiago de Puente la Reina, y aunque concluyó el experto que el mejor en el apartado de composición había sido Aranaz, en lo referente al manejo, estilo y acompañamiento había sido superado por Artagoitia, por lo que le dieron la plaza a este. El dato lo recoge Juan Cruz Labeaga Mendiola en la página 36 de su estudio La Música en la Parroquia de San Pedro de Viana. Asegura Labeaga Mendiola que dicho examen duró desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde.

 

Ilustración de la época.  Bach tocando el órgano. Foto historia de la música. wordpress

Al no conseguir la plaza en Viana continuó Aranaz de organista en Sesma donde nacieron sus tres primeros hijos. Más tarde se traslada con su familia a Arguedas, su pueblo natal, donde se hace cargo del órgano de su iglesia. En Arguedas nacen y son bautizados otros tres hijos más; uno de estos será Miguel Aranaz, el padre de Juan Cruz.

Para el año 1805 se encuentra Esteban ya de organista en la San Miguel de Cárcar, y el 21 de diciembre de 1805 nace aquí el último de sus hijos, de nombre Juan Thomas. Y en Cárcar será donde se asiente definitivamente con su familia. 
En el año 1824 seguía todavía constando como organista y despertando la vocación especialmente de su hijo Miguel que seguiría su pasos.  Esteban no se limitó solamente a tocar el órgano ya que también compuso algunas obras como el Kirie de la Misa a cuatro violines, que recoge Fernando Abaunza Martínez y que se guarda en archivos, al parecer todo un dosier. 

Kyrie a 4 violines compuesto por Esteban Aranaz. Foto: Fernando Abaunza


Desconozco hasta donde pudo llegar el espíritu creador de Aranaz, pero seguramente hubo muchas mas composiciones  que salieron de su mano e ingenio y que se posarían en su día en el atril del órgano dándoles vida, para quedar finalmente olvidadas entre legajos y papeles, viniendo posteriormente a desaparecer de la parroquia, ya que por mucho que he buscado no he encontrado ninguna. 

 

Detalle del órgano de la iglesia San Miguel de Cárcar. 


En esa época, entre las funciones que desarrollaba un organistas estaba también la de educar en doctrina a los niños, además de la enseñanza y formación de un coro que le acompañara en los oficios litúrgicos. Tuvo que ser un deleite escuchar  esas misas armonizadas por Aranaz y cantadas por el coro. En un pequeño ejercicio de introspección, cuando me encuentro en este hermoso templo me gusta imaginar como sería el sonido y los ecos de los acordes que envolvieron al recinto sacro vibrando por cada uno de sus rincones.

Justo encima del secreto del órgano de esta iglesia de Cárcar se puede leer el siguiente texto escrito en latín: Laudáte Dominum in Chordis et Organo, que viene a significar: alabado sea el Señor con cuerdas y flautas. Dulce y elevado sonido que enmudeció tiempo atrás y que tanto está costando recuperar.

---------------------------------------------------

María Rosario López Oscoz.
 Lerín, Mayo de 2021

-------------------------------------------------------

Fuentes y bibliografía:

-familysearch.org

-ABAUNZA MARTÍNEZ, Fernando. Diccionario de Músicos Vascos. Año 2017. pag. 36
-GEMBERO USTÁRROZ, María. Diccionario de la Música Española e Hispanoamericano. Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 1999. T.1, p. 548.
-LABEAGA MENDIOLA, Juan Cruz. La Música en la Parroquia de San Pedro de Viana.
-LÓPEZ OSCOZ, María Rosario. López, Retazos de la Historia de Lerín y Cárcar a través de un apellido. (e.a.). Año 2017



sábado, 17 de abril de 2021

JUAN CRUZ ARANAZ, BENEFACTOR DE CÁRCAR

Juan Cruz Aranaz. Foto en detalle extraída del nº 77 de la Revista Ilustrada La Atalaya.

Si se accede al pueblo de Cárcar por el lado del barrio de Vista Alegre se llega al centro urbano atravesando  toda la calle Portal (nombre dado sin duda porque al comienzo de esa calle debió de estar la antigua puerta de la muralla por la que se accedía a la población). Pero aunque ese es el nombre que habitualmente se utiliza, no es sin embargo el oficial ya que el correcto sería: calle de D. Juan Cruz Aranaz, como así lo muestra la placa que en 1928 se colocó sobre la fachada de la casa anterior al clausurado Café Lorente. En dicha placa, y no sin cierta dificultad a causa del deterioro, se puede leer el siguiente texto:

CALLE DE D. JUAN CRUZ ARANAZ
HIJO ESCLARECIDO Y BIENHECHOR DE ESTA VILLA
(Q.E.P.D.)
FEBRERO 19 Y ABRIL 22 DEL AÑO 1928

Placa indicativa 

No creo que haya muchas personas que nombren a esta  calle así, ni probablemente tampoco quien sepa dar demasiados datos sobre tan “esclarecido” personaje. Entonces, ¿Quién fue este señor que mereció tales elogios, al punto de que Cárcar le dedicara una calle? Para responder a esta pregunta y saldar de algún modo como carcaresa la deuda contraía con él, me dispongo a realizar un ejercicio de investigación y recomponer los hitos más importantes de su vida, que, con ser muchos, no lo fueron tanto como los beneficios que aporto a su pueblo con su legado como benefactor.

Nace Juan Cruz en Cárcar (Navarra) el día 3 de mayo del año 1847. Fueron sus padres, Miguel Aranaz Escalzo y María Eusebia Díaz Hernández. Sus abuelos paternos: Esteban Aranaz y Esperanza Escalzo, y los maternos Juan Francisco Díaz Mateo y Maria Fermina Luisa Rufina Hernández Alzueta. El abuelo Esteban era músico y compositor, además de ser el organista de la iglesia de Cárcar, después de haberlo sido anteriormente de las parroquias de Sesma y Arguedas,  siendo este último su pueblo natal. Los hijos de Esteban y Eusebia fueron bautizados en estas tres parroquias, según donde se encontraba la familia asentada al abrigo del trabajo del padre. Miguel, el padre de Juan Cruz, había nacido en Arguedas en el año 1803 y todo apunta a que fue también organista de profesión como su progenitor. De modo que ejercería primero en San Adrián -antes de recabar en Cárcar donde se estableció definitivamente- ya que buena parte de sus hijos nacieron en aquel pueblo navarro. A saber: Fermina Águeda, María Victoria, Alejo Faustino, Ciriaco, Manuel María y Telesfora. Hacia el año 1840 la familia se traslada a vivir a Cárcar para tomar probablemente Miguel el relevo de su padre en la parroquial de Cárcar y aquí nacerán el resto de sus hijos, hasta completar la decena: Felipa, Venancia, Juan Cruz  y Matías Aranaz y Díaz.

Órgano de la Iglesia San Miguel Arcángel de Cárcar.

 De los hijos varones del matrimonio dos de ellos hicieron carrera eclesiástica: Alejo y Juan Cruz. Alejo será durante muchos años el párroco de Cárcar y su figura quedó especialmente vinculada a la historia de Micaela Zumalacárregui, al ser nombrado por ésta su albacea testamentario y su director espiritual mientras el tiempo que la joven se encontraba en Cárcar, como ya quedó reflejado  en la entrada a este blog que dediqué a esta hija del general carlista.  Por su parte Juan Cruz  llegará todavía más lejos. Inicia la carrera eclesiástica en el Seminario Conciliar de Pamplona donde pronto se le descubren grandes dotes para el estudio, lo que hizo que se trasladara a la Universidad Pontificia de Salamanca para ampliar su formación. En Salamanca se licencia, y posteriormente se gradúa como Doctor en Sagrada Teología, obteniendo en ambos casos las calificaciones nemine discrepante. Vuelve al Seminario de Pamplona donde se hace cargo de la Cátedra de Latinidad, y más tarde es nombrado Catedrático de Lógica y Metafísica en dicho Seminario. En esos años tendrá Juan Cruz ocasión de desplazarse a su pueblo de Cárcar en los períodos vacacionales.  Durante este tiempo llegó a entablar amistad, al igual que su hermano y  resto de la familia, con la hija  Zumalacárregui, ya que ella también venía en ocasiones de visita a Cárcar, tanto acompañada de su madre, como después ella sola al quedar huérfana. Se hospedaban en la casa de la tía Ambrosia y su marido Francisco Jáuregui.  Pancracia y su hija Micaela llegaron a intimar mucho  con la familia Aranaz. Al morir la madre, Micaela seguiría esa amistad que duró hasta su muerte, ocurrida precisamente  encontrándose en Cárcar, como ya dejé dicho en el citado artículo. Cuando Micaela quedó huérfana, fue Juan Cruz quien le asesoró y le ayudó a poner en orden todos los papeles, hasta el punto de que la joven se refería a él como “mi secretario” y “mi amiguito”. A la muerte de Micaela, también ayudó Juan Cruz su hermano Alejo a cumplir las últimas voluntades de la finada.


Seminario Metropolitano de Zaragoza. Foto: zaragoza.arquitectura.sigloXX


CANÓNIGO Y RECTOR DEL SEMINARIO
En el año 1879 Juan Cruz oposita el cargo de Canónigo Magistral de Lérida; aspirando al puesto se presentaron otros diez candidatos más, casi todos personajes de gran peso, entre los que se encontraban seis rectores de distintos seminarios diocesanos y hasta el mismo vicesecretario del obispo de Lérida; será sin embargo Juan Cruz quien consiga la plaza. La ocupó durante un período de siete años, hasta que en el año 1886 es nombrado, también por oposición, Canónigo Lectoral de la Santa Iglesia Metropolitana de Zaragoza. A su llegada a la capital maña ejerció enseguida como profesor de Teología en el Seminario Metropolitano San Valero y San Braulio y pronto será nombrado Rector del mismo. 

Rosario de Cristal. Portando el farol que representa la Basílica del Pilar. Foto: Agustín Garnica

COFRADÍA DEL ROSARIO DE CRISTAL

El día 26 de diciembre del año 1888 quedó constituida en Zaragoza la Real Cofradía del Rosario de la Aurora de la Santa Angélica Capilla de la Virgen del Pilar, también llamado Rosario de Cristal; su primer presidente y fundador fue el cardenal arzobispo de Zaragoza don José María Prá y Duarte, que nombró como a vicepresidente  a Juan Cruz. Actualmente esta Cofradía tiene su sede en la iglesia del Sagrado Corazón que se encuentra ubicada en la plaza de S. Pedro Nolasco de la capital maña. Desde ese año, todos los días  13 de octubre (siguiente a la festividad del Pilar) tiene lugar por las calles de Zaragoza una singular procesión en la que desfilan vistosos monumentos de cristal llevados en carrozas y acompañados por la Escolanía de Infantes del Pilar. A este evento también se le llama la Procesión de los Faroles, pues en lugar de velas, hachas y estandarartes procesionan valiosos faroles, auténticas  vidrieras iluminadas, según proyecto concebido por el entonces arquitecto del consistorio, Ricardo Magdalena.

Procesión del Rosario de Cristal. Farol representando la Hispanidad. Foto: Agustín Garnica


PRO-CANCILLER DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE ZARAGOZA
En el año 1897 se creará la Universidad Pontificia de Zaragoza y el Papa León XIII nombra a Juan Cruz Pro-Canciller y Prefecto de Estudios de este centro.

Además de estos altos cargos  y ateniéndome a la información que facilita la Revista La Atalaya, ese mismo año de 1897 Juan Cruz es nombrado Capellán de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, y fue Director-Consiliario de otras diversas asociaciones que la citada revista no especifica.

Palacio de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza. Foto: zaragozago.com

 INFLUENCIA DOCENTE. MIGUEL ASÍN PALACIOS
En su etapa como educador, este profesor y clérigo carcarés influyó notablemente en muchos de sus alumnos, de entre los que habría que destacar al estudioso y prolífico escritor zaragozano Miguel Asín Palacios, experto arabista e islamólogo. Al parecer las clases que Aranaz impartía en el Seminario Conciliar influyeron en este hombre hasta el punto de  decantarse y encarrilar sus estudios hacia la teología escolástica islámica. Diversos estudiosos sobre la vida y obra de Asín Palacios así lo aseguran, y especialmente James Monroe: “las clases de teología dogmática de Juan Cruz Aranáz ayudaron a Asín para orientarse a trabajar sobre temas de la filosofía musulmana medieval y teología escolástica islámica. Cuando Asín Palacios fue elegido profesor regente de Latinidad y Humanidades en el Seminario zaragozano fue el propio Aranaz quien le escribió una carta informándole que había sido seleccionado para el puesto.

Miguel Asín Palacios. sites.google.com

 
ARANAZ, ORADOR SAGRADO Y ESCRITOR
Juan Cruz sobresalió también  como gran orador sagrado; tiene en su haber publicados notables sermones y discursos, de entre los que destaca el Panegírico dedicado a  San Jorge Mártir, patrón de Aragón, y cuyo texto publicó la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza el día 24 de abril del año 1887, de la que era por cierto su capellán.
 
Portada del panegírico dedicado a San Jorge

En la página 19 de este panegírico, Aranaz se expresaba así disertando sobre San Jorge: “Allí en oriente junto a tu patria, una región entera te recordará por siempre llevando tu nombre; aquí en occidente, lejos de tu patria, una región noble y heroica te invocará con dulces lágrimas aclamándote su Patrono; y aquí y allí, en oriente y occidente, las milicias cristianas te aclamarán su honor y su guía”. San Jorge fue un santo al que se acogieron a lo largo de la historia multitud de nobles, infanzones, caballeros y en general todas las personas que habitaban el antiguo Reino de Aragón, como asegura Armando Serrano Martínez  en el libro
“La Cofradía de Infanzones de S. Jorge de Acañiz (1420-1521)”. Aranaz publicó también otro panegírico dedicado a San Francisco Javier y sendos discursos que leyó en diferentes Congresos Católicos de Madrid y Zaragoza.




Juan Cruz Aranaz. Foto al completo que recoge el nº 77 de la Revista Ilustrada La Avalancha.

PORTE MODESTO Y AFABLE TRATO
En su número 77, la propia Revista Ilustrada La Avalancha dice de Aranaz que, además del alcance de su vasta formación y elocuencia ello “no era óbice para ser de porte modesto y afable trato, hecho que le hizo ganarse grandes simpatías entre los que le trataron”.

 Publicó diferentes sermones y artículos, como el sermón que proclamó con motivo del Jubileo Sacerdotal del Papa León XIII, o el discurso acerca de Santo Tomás de Aquino, pronunciado en el Círculo de San Luis Gonzaga, y otros discursos sobre la enseñanza respecto de la Soberanía Pontificia, leídos en los Congresos Católicos de Madrid y Zaragoza, entre otros. Otros artículos publicados en prensa los firmaba ocultando su nombre con las iniciales L.E. También ocupó espacios en los periódicos de la época a través de diversas notas de prensa donde figuraban los lugares a donde era requerido para predicar y realizar diversas funciones propias de su estado. A finales del año 1898 pasó por alguna importante crisis de salud y El Eco de Navarra, en su edición del día 25 de enero del siguiente año lo reflejó así en su segunda página: “está fuera de peligro el M.I. señor D. Juan Cruz Aranaz, canónigo Lectoral del Cabildo metropolitano de Zaragoza y Rector del Seminario pontificio de S. Valero y S. Braulio”. El 22 de marzo de ese mismo año, ese mismo periódico ya había registrado su fallecimiento. Tenía 52 años. Sus últimas voluntades fueron las de una persona conocedora del valor y  la importancia de la formación y la trasmisión de la cultura, y sabedor de los pocos medios que muchas familias tenían para dar estudios a sus hijos, no dudó en ofrecer su patrimonio para destinarlo a esa finalidad. En ese momento se acordó de su pueblo, con el que probablemente siempre estuvo en contacto y mandó que con su patrimonio se crearan dos becas de estudio “para estudiantes navarros, preferentemente de Cárcar”.

Un puñado de jóvenes carcareses las pudieron disfrutar. Uno de ellos llegó a ser obispo de Lugo, don Antonio Ona de Echave, y don Crisóstomo Oses, prelado doméstico del Papa en Uruguay. También hubo otros chicos de Cárcar que aprovecharon estas becas y, aunque no llegaron a eclesiásticos, recibieron sin embargo en el Seminario zaragozano una buena formación que les permitió desarrollar otras profesiones de éxito. 

D. Antonio Ona de Echave, obispo de Lugo

El pueblo de Cárcar, consciente de la deuda contraída con Aranaz, le dedicó en el año 1928 la calle a la que me he referido al principio de este artículo.

Que se sume pues también esta semblanza a su memoria, a la que se podría añadir la recuperación y conservación de esa placa que pende sobre la fachada de la calle que lleva su nombre. De este modo, si algún visitante pregunta por la historia y las bondades del personaje sepamos contestar orgullosos que fue un hombre notable y generoso, que se desvivió por la formación de los jóvenes y especialmente para aprovechamiento de los jóvenes de su pueblo.

Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz

Fuentes:

-AHMED ALY Eneas Aly. “Fundamentos teóricos del proyecto intelectual de Asín Palacios y consecuencias en sus estudios acerca de Ibn Hazm de Córdoba”, PAG. 35. TESIS DOCTORAL. MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, FACULTAD DE FILOLOGÍA. Año 2018.
-Diario de Huesca - 05/03/1883-Página 7 
Díaz de Rada Ruiz, Juan Antonio; MATEO GAMBARTE, Eduardo. Breve historia cotidiana del siglo XX de Cárcar. Pag. 146. Cárcar Historia, Vocabulario y Plantas. 2002.
-El eco de navarra 25 de enero 1999
-La Avalancha, Revisa Ilustrada. Año IV. Número 77
-SERRANO MARTÍNEZ Armando. La Cofradía de Infanzones de San Jorge de Alcañiz (1420-1521). Pag. 762.
-Familysearch.org

martes, 16 de marzo de 2021

AMBROSIO DE URRA, GOBERNADOR Y MILITAR DE ALTO RANGO EN LA CONQUISTA DE CHILE


Ambrosio de Urra en la Guerra del Arauco. Foto: imagen creada por IA

Para abordar la historia de Ambrosio de Urra y Beaumont hay que remontarse cuatrocientos años atrás a la época virreinal en Chile. Era Ambrosio natural de Cárcar y un personaje totalmente desconocido para sus paisanos, que llevó una vida muy destacada y azarosa.

¿SOLDADO EN LA GUERRA DE FLANDES?
Nace Ambrosio en Cárcar (ca.1600), hijo de Martín de Urra y Martina de Beaumont; fue el segundo de los hermanos, y como era bastante habitual en aquella época por ser hermano "segundón", eligió la carrera de las armas. De su padre se sabe que pleiteó en el año 1626 (junto al alcalde de Cárcar, Roque Calvo, y otros), por unas tierras en Lerín. Ambrosio se preparó para las armas haciendo méritos en la Guerra de Flandes; tal es así,  que tempranamente alcanzó el grado de capitán de caballería.
 
Se sabe que hacia el año 1630 se encontraba en las Indias y es totalmente plausible que se hubiera embarcado acompañando al recién nombrado gobernador de Chile, Francisco Laso de la Vega, que llegó a Concepción el  día 22 de diciembre del año 1629. Chile pertenecía en aquel momento al virreinato del Perú, por lo que los gobernadores tenían que rendir cuentas al virrey de aquellas tierras, y en última instancia, al rey de España.

 Foto: Chile para niños

GUERRA DEL ARAUCO
Para los años 1635-36 Ambrosio era capitán de caballería en la zona del Arauco chileno. Hay que situarlo, pues, vinculado estrechamente a las continuas refriegas que mantenían los españoles con las tribus nativas al objeto de controlar aquella zona conquistada en 1540 por Pedro de Valdivia. Los enfrentamientos con tribus indígenas: mapuches, cuncos, yanaconas, chilotes, huilliches, etcétera, eran constantes. Unas más y otras menos, pero casi todas estas tribus se habían resistido con violencia, no solo a los españoles, sino también anteriormente a los incas. Y eso que cada nuevo gobernador español que llegaba al lugar intentaba acuerdos de pacificación y frontera con los nativos, tratando de delimitar las zonas en los que cada uno se había de situar, intentando de este modo alejar hostilidades; no obstante, a la menor, los aborígenes rompían esos acuerdos y atacaban y saqueaban la zona, con más o menos suerte dependiendo de la resistencia que ofrecían en ese momento las defensas españolas. 

Esto hacia que a los estancieros (dueños de propiedades) les fuera muy complicado prosperar. Estos estancieros se habían asentado con la intención de hacer fortuna explotando la tierra, bien para el ganado o para cultivo. Esta inestabilidad hacía mantener a la población en vilo ya que constantemente veían arruinadas sus cosechas a manos de estos guerreros, cuando no su propia vida. A este continúo estado de guerra (donde no faltaron tampoco verdaderas batallas campales) se le llamó la Guerra del Arauco, que se inició en el momento de la conquista y se alargó hasta bien entrado el siglo XIX.

Guerra de Arauco. Foto: Wikipedia
  
Esa inestabilidad y las continuas incursiones y luchas colaboró a que los soldados españoles tuvieran ocasión de mostrar su arrojo y bizarría.

ESCALADA DE AMBROSIO A LOS MÁS ALTOS PUESTOS MILITARES
Todo esto colaboró a que el ascenso de Ambrosio de Urra en la carrera militar fuera vertiginoso.  Su bravura y dotes de mando lo elevaron a  los más altos puestos militares; los escalafones a los que un soldado aspiraba en aquel momento eran: Sargento Mayor, Maestre de Campo General del Reino y Gobernador; Ambrosio pasó por todos ellos.

En 1644 el carcarés es nombrado Gobernador del archipiélago de Chiloé. Este archipiélago estaba compuesto por la isla Grande de Chiloé (la segunda más grande de Sudamérica después de Tierra de Fuego) y un montón de pequeños islotes, descubiertos en el año 1520 por Fernando de Magallanes. Pero la verdadera ocupación vendrá de la mano de Martín Ruíz de Gamboa en 1567. Por su similitud con el paisaje gallego español a este enclave se la llamó "Nueva Galicia". Ruíz de Gamboa fundó en la isla Grande de Chiloé la ciudad de Santiago de Castro que la hará su capital, y no será hasta 1826 cuando el archipiélago se anexione definitivamente a la república chilena.

Santiago de Castro. Chiloé. Foto: Memoria chilena
 
La sede de la gobernación se encontraba pues en Santiago de Castro, por lo que Ambrosio gobernaba desde ese lugar. Habían pasado menos de ochenta años desde la conquista y la vida allí distaba mucho de ser idílica a causa de los roces con las tribus mapuches. Algunos cronistas españoles (recogido en un trabajo publicado por Trivero) muestran una imagen bastante subjetiva al referirse a la tribu chilota: 
"enemigos nuestros capitales[…], exceden a los del Perú en ser más animosos, más soberbios, más fornidos, de mayores cuerpos y más belicosos, y son mucho más bárbaros y temerarios, porque no creo se ha hallado alguna nación que no adorase alguna cosa y tuviese por dios; estos ni a Sol, ni a Luna, ni estrellas, ni otra alguna cosa. […] Grandes holgazanes, las mujeres trabajaban en todo lo necesario; fuera desto, sin ley ni rey; el más valiente entre ellos es el más temido; castigo no hay para ningún género de vicio; tienen muchos absurdísimos".
 
Sin embargo, los jesuitas asentados allá opinaban lo contrario: 
"Son ellos de natural tan humilde, afable y apacible que obligan mucho a quien los mira con ojos de Cristianidad, de amarlos y quererlos y para el evangelio son los más aptos y proporcionados de cuantos he oído decir hasta el día de hoy. Tienen juntamente el entendimiento claro y perspicaz asentado y de suyo son muy inclinados a la piedad y religión".
 
Y los indígenas, a su vez tampoco eran muy magnánimos a la hora de describir a los españoles. Pero lo cierto es que, ni el gobierno de Chile, ni el Virrey en Perú tenían mucha consideración para con las islas; ni tampoco “(para los castellanos asentados en el archipiélago) y no sólo no hacían nada para favorecer su desarrollo económico, sino, al contrario, lo estorbaban e impedían el nacimiento de cualquiera actividad productiva”… “De este modo Chiloé se convirtió en una "colonia de la colonia" y las autoridades, tanto chilenas cuanto peruanas, mantuvieron la ocupación del archipiélago solamente por razones estratégicas, prescindiendo de cualquier empeño para favorecer a éste "último rincón" del territorio americano y a sus pobladores”

Conquista de Chiloé. Foto: Wikipedia

Esa desatención hacia el archipiélago, unido al lugar estratégico que ocupaba, hizo que  otros países lo ambicionaran. Apenas un año antes de ser nombrado Ambrosio gobernador, habían llegado los holandeses a estas las islas, con una escuadrilla de cinco barcos capitaneados por el mítico corsario Hendrick Brouwer. La orden que llevaba era crear en Chiloé un asentamiento holandés luterano para apoyar la guerra en el Pacífico contra la España católica; pero como principalmente les movía la ambición, a Brouwer le costó mucho encontrar algunos apoyos indígenas; estos, al darse cuenta de que lo que en realidad buscaban era el oro y las riquezas, desistieron de prestarle ayuda. 

Es difícil saber cómo fue el modo de hacer de Urra como gobernador pero debió de estar lleno de sobresaltos. Su mandato duró tres años y a su conclusión fue reclamado para servir en la zona central chilena. Para entonces, un nuevo gobernador había llegado a Chile: Francisco López de Zúñiga (1639-46) que promovió un gran intento de paz con los nativos, en el llamado Parlamento de Quillín, aunque a corto plazo no obtuvo el resultado deseado.
 
Francisco López de Zúñiga y Meneses. Foto: Wikipedia

AMBROSIO, SARGENTO MAYOR
En 1646 acaba el mandato de López de Zúñiga y le sucede Martín de Mújica y Buitrón. Al ver Mújica  el estado en que se encontraba el territorio quedó decepcionado y emitió un informe al rey en el que entre otras cosas decía:

“Este reino, en toda su población no tiene seiscientos vecinos de familia y casa; y el todo de él es sumamente pobre, y el más descansado libra todos sus alimentos en unas tierras, un poco de ganado y algunos indios de encomienda con que las beneficia, de que se compone una estancia. Son más en número los pobres, y especialmente mujeres que desnudas y descalzas por su persona asisten en el campo, por no tener comodidad ni que vestirse en el lugar”.
 
Martín de Mújica y Buitron. Foto: Wikipedia

Convoca pues Mújica una nueva asamblea militar (un segundo Parlamento de Quillín) con los caciques nativos, para ver el modo de enfocar esta dichosa Guerra del Arauco, que tantos años llevaba sin resolverse. Para esta misión contó también con Ambrosio de Urra

Cuentan las crónicas que en el lugar se congregaron treinta y nueve caciques araucanos y treinta y seis capitanes españoles de los de mayor fama. Como maestre de campo iba en cabeza Juan Fernández Rebolledo al mando de cuatro mil hombres; Ambrosio de Urra llegaba como sargento mayor. Pero el resultado tampoco fue el esperado ya que Mújica descubrió que los mapuches preparaban un complot para matarlo; en represalia mandó ejecutar a varios caciques, lo que supuso el fracaso de la misión. 


La imperial Señora de las Nieves. Grabado de 1646.

Al año siguiente  (1648) nombra  Mújica a Ambrosio de Urra (que para entonces ya tenía el grado de general) cabo gobernador del Fuerte Nuestra Señora de las Nieves, ubicado en Boroa, además de responsable de las fronteras de Toltén y Villarrica, enviándolo con instrucciones mucho más humanitarias que las llevadas a cabo hasta ese momento. El fuerte de las Nieves suponía para los españoles un lugar estratégico, tanto político como militar. Además, constituía un puente de comunicación entre las ciudades de Concepción y Valdivia. A día de hoy, y por su significado, este emblemático fuerte está declarado Monumento Histórico.

Al desasosiego de los habitantes de la zona, por los ataques mapuches, se unían también los fenómenos naturales que periódicamente devastaban el lugar: terremotos, tsunamis, brotes continuos de viruela...; todo esto contribuían aún más si cabe a la despoblación.

En marzo de ese año el gobernador Mújica envía a de Urra   con instrucciones para socorrer a la ciudad de Concepción, en un nuevo intento de defenderla del terror mapuche. En abril del año siguiente (1649) Mújica sufrirá un envenenamiento: tras probar una ensalada cayó fulminado echando espuma por la boca falleciendo pocos días después. De forma interina será sustituido por Alonso de Figueroa y Córdoba, hasta ese momento Maestre de Campo General del Reino. Su mandato duró apenas trece meses en los que no  cesaron los ataques de indígenas, que arreciaron al notaban debilidad en el gobierno. 

Francisco Acuña y Cabrera. Foto: Icarito

UN GOBERNADOR CALZONAZOS Y MANIPULABLE
Será en mayo de 1650 cuando llegue a Concepción un nuevo gobernador, Francisco Antonio de Acuña y Cabrera y Bayona. Este llegaba acompañado de su mujer y los hermanos de esta: los Salazar
. Acuña era un hombre exageradamente  condicionado por su esposa y se dejaba hacer por ella. Pero no solo por ella, también por sus cuñados a los que promocionó de forma escandalosa. Esta promoción provocó la desconfianza de los colonos que los consideraban unos arrogantes aventureros que habían venido a hacer fortuna al amparo del poder. Los ánimos se alteraron aún más cuando el gobernador le quitó el cargo de maestre de campo al ya citado Juan Fernández Rebolledo y se lo vendió por tres mil pesos al carcarés de Urra. Este hecho sorprendió mucho porque esto de vender un cargo nunca se había hecho allí antes. Legalmente, sin embargo, el cargo era suyo.
 
Solo le duró a Ambrosio el cargo de maestre de campo tres meses, ya que el gobernador le quitó ese título de forma despótica para dárselo a su cuñado, Juan Salazar. Este hecho desató las iras de la población. Así lo explica Guillermo Cox y Méndez en "Historia de Concepción": Juan Salazar, que era “nuevo en el país, venía a postergar a muchos militares con largos años de fatigosos e importantes servicios, y nombró sargento mayor y tercer jefe del ejército a José Salazar, colocando así a toda su parentela en situación de medrar explotando a todos los que estaban bajo sus órdenes”

Como era de esperar, los Salazar no hicieron buen uso de los cargos que el gobernador les había regalado y eso trajo consecuencias muy negativas. Las incursiones y ataques de los indios -que advirtieron de nuevo inestabilidad en el gobierno- arreciaron, matando y saqueando todo a su paso.

Guerra de Arauco. Foto: Icarito

Los estancieros no podían trabajar las tierras en paz y esta situación creó un  caldo de cultivo que anunciaba lo que estaba por venir. En febrero del año 1655, y por enésima vez, los indios mapuches que controlaban la zona al sur del Bío-Bío se sublevaron y atacaron por sorpresa a la población de Tomeco (en la región del Maule). Aquí saquearon, como solían, casas y ganados, matando y destrozando todo lo que encontraban a su paso. Se dice que, en esta población, rara fue la familia que no fue saqueada, hecha prisionera o aniquilada. Los araucanos se llevaron consigo unos trescientos prisioneros.
 
MOTÍN CONTRA EL GOBERNADOR: ¡VIVA EL REY MUERA EL MAL GOBIERNO!
El descontento general de los colonos y de la gente principal iba a colmar el vaso. Todos con razón apuntaban como causante al nefasto Acuña, por su ineptitud y sus crímenes. Continúa diciendo Cox y Méndez: “Acuña había encontrado el país pacífico y floreciente, el ejército numeroso y acreditado por sus victorias, los indios temerosos y sumisos, los españoles contentos y entregados a las fecundas labores de la paz. Cuatro años de mal gobierno y la codicia y maldad de un solo hombre habían bastado para trastornar por entero la faz de las cosas”

El descontento provocó que, tanto el cabildo como los vecinos más principales se reunieran en Concepción con la intención de deponer al gobernador. En la calle se formó un motín al grito de “viva el rey, muera el mal gobierno". 

Dice Guillermo Cox: "no habían tenido parte alguna ni el veedor, de la Fuente Villalobos, ni Fernández Rebolledo, ni Ambrosio de Urra, ni otros militares distinguidos que, como estos, eran decididos adversarios de Acuña y su política"

Pero los amotinados se erigieron en jueces y buscaron de entre esta terna a uno que les gobernara, dadas las capacidades de mando de cualquiera de los tres. Se decantaron por Francisco de la Fuente Villalobos, que era el de mayor edad "octogenario militar de grandes méritos". Los cabecillas fueron a buscarlo a casa "y le exigieron que se hiciera cargo del gobierno del Reino". Este se resistió en un principio, pero al final cedió ante la turba.
 
AMBROSIO, MAESTRE DE CAMPO GENERAL DEL REINO
Pero resulta que Fernández Rebolledo, que había sido nombrado para dirigir el gobierno de Armas días antes, creía que el puesto de Gobernador iba a ser para él, y  al enterarse de que no iba a ser así, tiró el bastón desairado. Villalobos, tras aceptar el cargo como nuevo gobernador de los amotinados, hizo los primeros nombramientos, empezando por Ambrosio de Urra que lo nombró Maestre de Campo y a Jerónimo de Molina como Sargento Mayor. El nombramiento de Ambrosio como Maestre de Campo disgustó mucho a Fernández Rebolledo, que también se creía con más derecho. Tampoco a un tal José Cerdán, que había sido hasta el momento Sargento Mayor, le gustó que se le relegara del mando. Dicen que Fernández Rebolledo llegó a dar delante del nuevo gobernador tan irrespetuosas muestras de disgusto, que éste se vio obligado a encerrarlo junto a Cerdán en una embarcación que se encontraba anclada en Talcahuano. Reflexiona Cox y Méndez: "Parece que entre Fernández Rebolledo y Urra existía una especie de rivalidad que hizo aún más doloroso el desaire que aquél había recibido”

Acuña, temeroso del furor de la turba, buscó refugio en el convento de los jesuitas y después huyó a Valparaíso. Por su parte, Ambrosio, advirtió enseguida que estos movimientos para la designación del gobierno de Chile eran arbitrarios, y que iban a traer consecuencias. Estas no tardaron en llegar; el nuevo gobierno de 
De la Fuente Villalobos duró lo que tardó en enterarse el rey; Felipe IV no dio su aprobación y los cabecillas fueron apresados por orden de la Real Audiencia, no así Ambrosio. 

Regresa Acuña y Cabrera y toma de nuevo el mando, volviendo a echar mano de Ambrosio. Gustavo Opazo Maturana deja constancia de esto en su trabajo "Historia de Talca": Acuña llegaba acompañado de sus partidarios, entre ellos venía don Ambrosio de Urra, que había ocupado altos puestos militares. Esos conocimientos militares eran de suma importancia para la defensa del Maule, donde se necesitaba un funcionario que no sólo cargase con las responsabilidades del momento, sino que organizase la defensa de esa frontera, limpiándola de las bandas de indios que en sus continuas excursiones iban poco a poco aniquilando la vida de esa comarca”

CORREGIDOR DE MAULE
Así que, en recompensa por su lealtad y mediante Real Decreto, nombra al carcarés Corregidor de la región del Maule. Esto ocurría un16 de agosto del año 1655; el mandato de corregidor se prolongó por un período de dos años. Este cargo tenía carácter militar, jurídico y político, ya que los corregidores eran los encargados de la administración del lugar; en ellos convergían los tres poderes por lo que era imprescindible que estos funcionarios tuvieran, no solo cierta cultura, sino también dotes de mando y al menos nociones de derecho; es evidente que en Ambrosio se cumplían todos esos requisitos; primaban en este momento sus dotes militares, pero sus años al frente de la milicia y el gobierno en Chiloé le avalaban. Desde su puesto como corregidor Ambrosio se preocupó de la defensa del Maule y de la suerte de los emigrados.

A pesar de haberse abortado toda aquella rebelión, el virrey de Perú mandó llamar a Acuña para someterle a juicio; seguramente al famoso juicio de residencia al que todos los mandatarios se tenían que someter al dejar el puesto; este se negó a comparecer por lo que fue destituido, procediéndose a nombrar  un nuevo gobernador: Pedro Pórter Casanate que llegó en mayo de 1656 y se apresuró a forzar la salida de Chile del gobernador Acuña.
 
Batalla campal de la Guerra de Arauco. Grabado Alonso de Ovalle. Wikipedia

Pórter Casanate retomó las operaciones militares para la pacificación del reino. Reducidos en parte los indígenas,  más allá de las aguas del Biobío, y acompañado por seiscientos soldados, marchó hasta Santiago entrando primero en el corregimiento del Maule. El Maule estaba gobernado como sabemos por Ambrosio de Urra que se encontraba en un momento desolador: “Aquí se detuvo un corto tiempo dando las órdenes necesarias para el buen Gobierno. Dispuso se poblasen de ganado caballar las tierras de las Cañas, situadas en la ribera del Maule, y las de Unihue, donde construyó un fuerte”, y con sus soldados siguió camino a Santiago.

Ataque mapuche. Foto: Guioteca

Durante los años siguientes la dominación efectiva de los españoles se circunscribió a las riberas del Maule y las inmediaciones de Concepción. “Todo el resto del país estaba constantemente amagado por las excursiones que continuamente hacían los indígenas a maloquear las estancias”. El 15 de marzo de 1657 guerreros de las tribus pehuenches y puelches entraron de nuevo en los valles del Maule y “maloquearon” muchas estancias matando y haciendo prisioneros, aunque algunos lograron huir: “Éstos llegaron con la noticia al asiento de Talca, donde se encontraba el corregidor Urra. Viendo éste la poca gente con que contaba, resolvió no seguir al enemigo. Tal calamidad hizo que se enviaran cien hombres para reforzar las guarniciones de los fuertes de la región”(Historia de Talca. G.O.M.). Es pues de imaginar la frustración e impotencia del momento.
 
Terremoto y maremoto en Chile. Foto: dinamismo.bloguer

Para colmo de males el día 15 de marzo de 1657, con la ciudad de Concepción sitiada por los mapuches,  se produjo un fuerte terremoto; la intensidad fue tal que afectó desde Santiago hasta el sur del Arauco. El epicentro se registró en la citada Concepción que resultó devastada totalmente (como diez años antes había ocurrido en  Santiago). En mayo de ese mismo año tuvo lugar una nueva invasión en el Maule con idénticas consecuencias: más muertos y prisioneros, y así, con mejor o peor suerte  siguió prolongándose esa guerra del Arauco por otros cien años mas.

ÚLTIMOS AÑOS DE AMBROSIO DE URRA
Ambrosio cesará como corregidor en el año 1657 y morirá cuatro años después en Santiago de Chile. Un año más tarde, su esposa hará testamento en esa ciudad; y es que Ambrosio se había casado en Santiago con una joven llamada Josefa de Cea y Jofré de Loayza, hija del capitán, maestre de campo y hacendado Fernando de Cea Ortiz de Tena, y tataranieta a su vez de Juan Jufré de Loayza Montesa, conquistador de Chile junto a Pedro de Valdivia.
 
Juan Jufré de Loayza Montesa, tatarabuelo de la mujer de Ambrosio de Urra. Foto: Wiki-ninfo

Así, los lazos de esa primera conquista de Chile se estrechaban en torno a de Urra. Del matrimonio entre Ambrosio y Josefa nacieron al menos cuatro hijos: Ambrosio, Teresa, Martín, y Antonio de Urra y Cea. Este último, que había nacido en Concepción, se alistó en el ejército y alcanzó el grado de capitán. Una parte del testamento de Josefa se puede ver en este enlace:
https://www.misapellidos.com/significado-de-Urra-32033.html que dice: “En el nombre de Dios, amén. Sepan todos cuantos esta carta viesen, como yo, Doña Josefa de Cea, viuda del Maestre de Campo General Ambrosio de Urra, morador de Santiago y natural del Reyno de España (…) solicita finalmente ser enterrada en el Convento de Santo Domingo (…) dejando por albaceas y curadores de sus hijos a Diego Garay y Juan Muñoz”

Una pena no haber podido conseguir el testamento completo que daría detalles del patrimonio acumulado por el matrimonio y mostraría pormenores que habrían enriquecido este trabajo. Aún así, me doy por muy satisfecha con lo conseguido, ya que, desde el absoluto desconocimiento de la existencia de este personaje al comenzar esta investigación, he podido completar su trayectoria vital que incrementa el acervo inmaterial y patrimonial de su pueblo de Cárcar. Todo lo visto sobre él da cuenta de los padecimientos que atravesaron, tanto los conquistadores, como los conquistados; todos ellos fueron personajes de su tiempo a las órdenes de un mandato superior. 

-----------------------------------------------------------------------------------------
Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz
-----------------------------------------------------------------------------------------
Páginas consultadas:
-Historia de la Civilización de Araucania. Memorias Científicas y Literarias.
-http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0007600.pdf
-http://dbe.rah.es/biografias/23433/antonio-de-acuna-cabrera-y-bayona
-http://dbe.rah.es/biografias/11765/francisco-laso-de-la-vega
-http://dbe.rah.es/biografias/23431/francisco-lopez-de-zuniga
-http://dbe.rah.es/biografias/14247/pedro-porter-y-casanate
-https://www.enfantsmarot.com/familles-familias/troncoso-aedo/genealogia/
-https://www.monografias.com/trabajos26/quinchao/quinchao2.shtml
-http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-de-talca--0/html/ff91b0ee-82b1-11df-acc7-002185ce6064_11.html
http://economia.navarra.es/home_es/Temas/Turismo+ocio+y+cultura/Archivos/Programas/Archivo+Abierto/Documentos/ROQUE-CALVO-Y-OTROS-contra-PEDRO-DE-TERUEL-Y-OTROS_qy5naoCqMnIBTZhFUys52A
-https://www.misapellidos.com/significado-de-Urra-32033.html
-http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-de-concepcion--0/html/ff75c834-82b1-11df-acc7-002185ce6064_23.html
-https://www.chilecollector.com/archwebart/gobernadores02.html
http://www.cervantesvirtual.com/s3/BVMC_OBRAS/ff7/5c8/348/2b1/11d/fac/c70/021/85c/e60/64/mimes/ff75c834-82b1-11df-acc7-002185ce6064_23.html
-https://www.genealog.cl/Chile/J/Jofre/