domingo, 27 de septiembre de 2026

ATANASIO MARTÍNEZ DE UBAGO (1796) Jurista y liberal carcarés

Recreación de la figura de Atanasio. Imagen creada por IA

La historia contemporánea de Navarra no puede entenderse sin atender a esas familias de la Ribera que, desde posiciones acomodadas y cultivadas, se alinearon con el liberalismo en tiempos especialmente adversos. Entre ellas destaca la saga de los Martínez de Ubago, cuya trayectoria, marcada por el compromiso político y las consecuencias de sus ideas, refleja con claridad las tensiones ideológicas del siglo XIX. Dentro de este linaje, destaca la figura de Atanasio Ramón Martínez de Ubago Pagola, nacido en Cárcar en 1796, que muestra el enfrentamiento entre liberalismo y absolutismo.

Atanasio nació en el seno de una familia bien posicionada. Era hijo de Joaquín Martínez de Ubago y Martínez de la Fuente (Sesma, 1766–Lodosa, ca. 1828), abogado de los Reales Tribunales, y de Juana Pagola y Martínez, natural de Cárcar, e hija del licenciado Fermín Pagola Samaniego. Esta unión consolidaba una red familiar y profesional entre Lodosa y Cárcar que combinaba patrimonio, formación jurídica y relaciones sociales. No se trataba, por tanto, de un origen cualquiera, sino de una familia integrada en esas élites locales ilustradas que, en muchos casos, abrazaron las ideas reformistas del momento.

Su formación siguió el camino esperado: estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza, donde concluyó sus estudios en 1823. Sin embargo, ese mismo año marcó un punto de inflexión en su vida. La caída del Trienio Liberal y la restauración del absolutismo de Fernando VII dieron inicio a la llamada Década Ominosa, un periodo de hostigamiento contra quienes habían defendido el constitucionalismo. Atanasio, alineado con las ideas liberales, se vio directamente afectado.

A pesar de haber completado su formación, no pudo obtener el título de abogado hasta 1829. Durante esos años fue objeto de represalias: fue encarcelado —entre otros lugares, en el convento del Crucifijo de Puente la Reina—, sufrió la pérdida de parte de su patrimonio y se vio obligado a exiliarse temporalmente en Francia. Su solicitud de examen en 1828, conservada documentalmente, no es un mero trámite administrativo, sino el testimonio de la resistencia de un jurista que buscaba recuperar su lugar en la legalidad profesional.

Una vez habilitado como abogado, regresó a al Ribera en un contexto aún convulso. Cuando estalló la Primera Guerra Carlista en 1833, la zona de Cárcar y Lodosa se convirtió en escenario de tensiones constantes. En este marco, Atanasio asumió un papel clave en la defensa de su ideología liberal. Organizó la Milicia Urbana de Lodosa y participó activamente en la contención de los levantamientos carlistas en localidades como Corella, Cintruénigo y Fitero.

Pero su compromiso con la causa liberal le llevó a Pamplona. En 1836 juró la Constitución como instructor de Primera Instancia en Pamplona, participando también aquí en la Milicia Urbana. En 1840 formó parte de la Junta Provisional de Gobierno de Navarra, órgano vinculado al sector progresista y al contexto político del momento, lo que confirma su adscripción ideológica dentro del liberalismo más avanzado.

Su carrera jurídica alcanzó entonces otro cariz. Fue nombrado fiscal de la Audiencia de Zaragoza, cargo que desempeñó hasta 1843, cuando regresó a Pamplona para ocupar nuevamente esa responsabilidad. Sin embargo, como ya le había ocurrido en su juventud, la política volvió a interferir en su trayectoria. En diciembre de 1843, tras el giro moderado del régimen y la caída de Espartero, fue destituido en una purga general de magistrados afines a esa corriente.

Pese a ello, su carrera no quedó definitivamente truncada. En 1855 fue designado presidente de Sala de la Audiencia de Pamplona, lo que indica un cierto restablecimiento de su posición dentro del aparato judicial del Estado.

En el ámbito personal, Atanasio se casó con Matea Rodríguez Palacios, con quien tuvo descendencia. Entre sus hijos destacó José María Martínez de Ubago Rodríguez (Lodosa, 1846–1890), quien continuó la tradición familiar en la vida pública, llegando a ser diputado a Cortes por el distrito de Estella en la década de 1880.

La trayectoria de Atanasio Martínez de Ubago no puede entenderse de forma aislada. Formó parte de una familia en la que varios de sus miembros —como sus hermanos Manuel, Félix y Ramón— combatieron también en el bando liberal durante la Primera Guerra Carlista. Su tío, el coronel Cosme Martínez de Ubago, había participado igualmente en conflictos anteriores, siempre del lado liberal. Es por eso que podemos hablar de una auténtica saga comprometida con una opción política concreta que se desarrolló en un periodo de profundas divisiones.

Su vida resume, en buena medida, el destino de muchos liberales navarros: formación ilustrada, compromiso político, protagonismo en la defensa de las ideas liberales del momento y, finalmente, una carrera marcada por los vaivenes de la época. De ascendencia lodosana y carcaresa, sus raíces familiares marcaron su identidad.

Recuperar figuras como la de Atanasio Martínez de Ubago permite no solo reconstruir trayectorias individuales, sino también comprender mejor la complejidad política y social de la Navarra de su tiempo.


Fuentes principales:

– García-Sanz Marcotegui, Ángel: “La deriva ideológica de los Martínez de Ubago, una familia navarra de abolengo liberal”, en Memoria y Civilización, 2012. DOI: 10.15581/001.15.1725.

–– Datos sobre su actividad en la Primera Guerra Carlista y cargos judiciales en Pamplona y Zaragoza.

- Documentación genealógica y profesional sobre la familia Martínez de Ubago (Cárcar, Lodosa y Ribera navarra).

-Familysearch.org

– Referencias a su expediente académico y habilitación como abogado (Universidad de Zaragoza, 1823–1829).

-Archivos PARES

2 comentarios:

  1. Aparte de la curiosidad de su origen carcarés, nos ilustras con datos de la historia de España poco conocidos. Gracias Charo

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  2. Un gusto, Miguel Javier, poder seguir aumentando el número de entradas al blog Legado de Cárcar. Muchas gracias por tus comentarios, que tanto me animan a seguir buscando.

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