martes, 13 de octubre de 2020

CRISPULO ORDOÑEZ ABADÍA. Un carcarés Presidente de la DIPUTACIÓN de SANTANDER. Los Ordoñez Abadía (y II)

 

Retrato de Críspulo Ordóñez. Farmacéuticos ilustres. Foto: farmacéuticos.com

Al indagar en la vida de Salvador Ordoñez me he topado por casualidad con la figura de su hermano Críspulo; y aunque seguir su trayectoria me ha resultado algo complicada, pues partía de cero, la información conseguida ha sido tan impresionante que casi deja pequeña la historia de su hermano; y es que Críspulo llegó en lo suyo todavía más alto, tan alto que alcanzó a ocupar el cargo de Presidente de la Diputación de Santander. 

CRISPULO  nace en Cárcar el día 10 de junio del año 1846 y era hijo del médico del pueblo, Ramón Eulalio Ordoñez Cuadrado y de su mujer Agapita Petra Abadía Goya.

Críspulo era el cuarto de los hermanos y cinco años mas joven que Salvador. Con trece años, y tras hacer los estudios elementales en la escuela de Cárcar, se va a Pamplona a estudiar al Seminario; pronto comprueba que no tenía vocación para sacerdote por lo que se lanza a estudiar Farmacia. Lo hace en Madrid donde se licencia en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central (actual Universidad Complutense). Tres años más tarde, en 1872, solicita permiso al Ayuntamiento de Madrid para abrir una botica a la que llamará “La Central de Específicos”. Esta farmacia, situada en el número nueve de la calle Puebla, sigue abierta a día de hoy llevando a gala su antigüedad y destacando el nombre de su fundador. Se da la circunstancia de que en el primer piso de ese edificio vivió también el escritor Ramón Gómez de la Serna

Farmacia en calle Puebla, 9. Madrid. Foto: sufarmacia.es 

No permaneció el carcarés mucho tiempo en Madrid, ya que para el año 1878 estaba en la ciudad de Santander donde su hermano Salvador era ya Magistral de su Catedral, por lo que se deduce que la familia buscaba agruparse; Anastasio, el pequeño, también abrió distintas farmacias en pueblos de la provincia cántabra. 

 Ya en Santander, Críspulo abrirá farmacia en la calle Del Martillo (actual Marcelino Sanz de Sautuola). Era esta una las calles más concurrida de la ciudad con abundantes edificios históricos en su entorno, además de estar situada muy cerca del mar. Por todo lo que se verá después, Críspulo fue un farmacéutico inquieto y estuvo siempre a la cabeza de los intereses generales, y particularmente de los de su profesión. Sus colegas farmacéuticos de Madrid se habían colegiado y en la capital cántabra se empezaban a plantear también la necesidad de hacer lo mismo; aunque no será hasta el mes de mayo de 1878 cuando se den los primeros pasos para la constitución de dicho Colegio de Farmacia, creándose al efecto una comisión que nombró  a Críspulo Ordoñez como su presidente, sentando así los fundamentos de lo que sería después el Colegio de Farmacéuticos de Santander,  instando además a Ordoñez a redactar las bases para su creación. 

Viendo Críspulo las responsabilidades que se le venían encima ve conveniente la necesidad de doctorarse, cosa que consigue en el año 1882 en la misma facultad madrileña donde se había licenciado. La tesis doctoral la defendió el 30 de junio de ese año y llevaba el tituló de “Angélica, asafétida y cicuta”. Para el año siguiente (1883) y con el título de doctor en la mano presentó a la Comisión santanderina de Farmacia un proyecto de reglamento que esta enseguida se apresuró a aprobar. 

 Mientras se constituía y formalizaba el ansiado Colegio de Farmacéuticos santanderino, Ordoñez asume el cargo de Subdelegado Provincial de Farmacia, equivalente a  Presidente de  dicho Colegio en ciernes. 

En el libro "El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santander", escrito por M.E. Alegre y M.P. Montero, se explica así esa evolución: Críspulo Ordoñez Abadía, tras veinte años de trabajo, conseguirá dejar a sus sucesores un Colegio Provincial de Farmacéuticos establecido. En 1898 asumirá la presidencia Leopoldo Hontañón".

En la “Guía Consultor e Indicador de Santander y su Provincia” del año 1892, escrita por Antonio María Coll y Puig (director también del periódico la Voz Montañesa), se dice que Ordoñez Abadía era en ese año vocal de la Junta Provincial de Sanidad de SantanderDiputado de distrito y Presidente de la Comisión Permanente de Hacienda; en una palabra, que se había metido en política y estaba totalmente involucrado en el gobierno de la provincia; no debe extrañar (asegura Pilar Montero en "Historia de la Farmacia en Cantabria en el siglo XIX") que los farmacéuticos estaban muy al tanto de lo que ocurría en política, debido a que en las habituales tertulias que se desarrollaban en las llamadas reboticas, se acostumbraba a discutir mucho sobre estas cuestiones, por lo que no fueron pocos los boticarios que en aquella época ocuparon cargos políticos. Y tampoco hay que olvidar el hecho de que como  Crispulo ya representaba al sector farmacéuticos de Santander, estaba bastante familiarizado con el servicio público.

Firma ológrafa de Críspulo Ordóñez

En el ejercicio de su cargo como máximo representante farmacéutico de la provincia, amén de Diputado, será cuando ocurra en la capital santanderina una catástrofe de dimensiones apocalípticas. Y es que el día 3 de noviembre del año 1893 un  barco de vapor, que hacía la ruta Bilbao-Sevilla y de nombre Cabo Machichaco, se encontraba atracado en el puerto de Maliaño cuando inesperadamente empezó a arder. Este barco  arribaba a Santander cada semana para dejar su carga y se encontraba en esos momentos en el muelle más céntrico de la ciudad. 

El barco de vapor Cabo Machichaco en el momento del incendio. Foto: desconocido.

El incendio, que poco a poco fue tomando un cariz importante, provocó que muchos curiosos se acercaran a las inmediaciones para ver el incidente. Al lugar acudieron  dotaciones de bomberos, policías, y casi la totalidad de las autoridades civiles y militares de la ciudad, además de un buen número de embarcaciones que se aprestaron a colaborar en las tareas de extinción. 

Pero ocurrió que un cúmulo de fatalidades viniera a agravar la situación. Bilbao estaba sufriendo una epidemia de cólera por lo que la salida del barco se había retrasado, y la carga que acostumbraba a transportar también se había multiplicado, por lo que en sus bodegas transportaba el Cabo Machichaco un total de 1.600 toneladas de toda clase de materiales, principalmente hierro; pero también almacenaba 20 botellones de ácido sulfúrico a los que se sumaban 1.720 cajas de dinamita, de veinticinco kilos cada una. Esto, unido a las llamas provocadas por el incendio contribuía a aumentar la peligrosidad.

Otra vista del accidente donde se ven los barcos de auxilio y la gente expectante. Foto: desconocido.

Como no conseguían apagar el fuego, los responsables tomaron la determinación de hundir el barco. Pero al hacer esa maniobra los movimientos y golpes provocaron que la nitroglicerina detonara, lo que unido a la acción de la dinamita provocó una explosión de tal magnitud que el barco voló literalmente por los aires y “se llevó por delante media ciudad” -según palabras de algunos cronistas de la época-, ocasionando lo que se consideró la mayor tragedia civil y naval de la España moderna

Veinticinco manzanas de edificios quedaron destruidas y un total de seiscientos cadáveres quedaron inhertes en el suelo, a los que se sumó alrededor de dos mil heridos de muy diversa consideración, la mayor parte de ellos mutilados por el amasijo de hierros y metralla que se les vino encima. La onda expansiva destruyó multitud de edificios y el caos posterior fue total.  Las autoridades, que en ese crítico momento debían controlar la situación, también habían muerto o se encontraban gravemente heridas. El Diario Montañés dirá esa noche en su crónica: “Sobre la cubierta estaban presentes la totalidad de las autoridades, así como los grandes capitanes de empresas marítimas de la ciudad, discutiendo e impartiendo órdenes a los tiznados y empapados bomberos y marineros afanados en su lucha contra el fuego”. Otro corresponsal, un tal Sazatornil, aseguraba que, tras la explosión, la ciudad había quedado destruida, descabezada y desnortada

Detalle de la onda expansiva en la detonación. Foto recogida del artículo de Luis Jar en la que dice que es: una composición y rotulación propias sobre mosaico fotográfico de "Google Earth". 

Se salvaron el Presidente de la Diputación, señor Sainz Trapaga, y varios diputados, entre ellos Ordoñez, ya que no se encontraban en ese momento en el lugar, que se apresuraron a reconocer y valorar la magnitud de la tragedia. Al objeto de controlar la situación se constituyó  rápidamente un gabinete de crisis creando diferentes comisiones de actuación repartidos por distritos. En una de estas comisiones de distrito se situó Ordoñez. 

Para hacerse una idea de lo que esta catástrofe supuso para la ciudad hay que tener en cuenta que en aquel momento Santander tenía un censo aproximado de apenas cincuenta mil habitantes. (muy recomendable leer el artículo de Luis Jar Torre: 
https://www.practicosdepuerto.es/colegiofederacion/publicaciones/articulos-luis-jar/un-desastre-la-espa%C3%B1ola

Como la dinamita no había estallado toda a un tiempo seguía el peligro, por lo que la ciudad de Santander vivió unos días de verdadera angustia e incertidumbre. Se intentó por todos los medios retirar el resto de dinamita que quedaba en el barco ahora semi hundido, pero dada la peligrosidad de la maniobra se tuvo que ir haciendo poco a poco. La catástrofe atrajo a no pocos periodistas que enviaron  su crónica de los hechos. La versión de uno de ellos no dejó muy contento al gremio de farmacéuticos, lo que provocó la indignación de Ordoñez, que se apresuró a escribir una carta al director de la agencia desde donde se había emitido. La carta de Ordoñez, que fue publicada, decía así: «Subdelegación de farmacia del partido de Santander, 12 de Noviembre de 1893. »SR. D. FRANCISCO MARÍN Y SANCHO. »Mi distinguido comprofesor y amigo: Un corresponsal de la Agencia Mencheta, venido aquí con motivo de la catástrofe del dia 3, ha comunicado á aquélla noticias que distan mucho de ser ciertas; y aunque personas respetables y dignísimas de esta localidad las han desmentido en telegramas dirigidos á varios periódicos de Madrid y publicados en los de LA FARMACIA ESPAÑOLA 739, ésta, como alguna de aquéllas afecta al buen nombre de la clase farmacéutica, me considero obligado, también yo, á consignar la más enérgica protesta contra esas falsedades. AI ocuparse el tal corresponsal de lo que en Santander ocurrió el día 8, cuando se tuvo noticia de que se iba á proceder á la extracción de 600 cajas de dinamita que habían quedado sin estallar en el vapor Machichaco, se atreve á decir que se cerraron algunas farmacias. «Como representante de la honrada clase farmacéutica de esta localidad tengo que decir que todos mis dignos compañeros ocuparon sus puestos, y que ni uno solo cerró su oficina al servicio público, en contra de lo que afirma el corresponsal aludido. «Sensible es que cuando un pueblo se halla bajo la pesadumbre de una inmensa catástrofe, se permita un periodista herirle en su dignidad, inventando noticias y dando como cierto lo que solo puede ser ensueño de una inteligencia enferma. »No para justificar á los farmacéuticos de Santander, cuya conducta en estos aciagos días no puede ser más correcta y digna, sino para satisfacción de la farmacia toda española, me permito dirigir á Ud, estos renglones, que han de confirmar más y más el general convencimiento de que todos y cada uno de nuestros comprofesores en los momentos de peligro, saben afrontarlo y rivalizar en celo por cumplir la misión que les está confiada. «Ruego á Ud. que dé cabida á estos renglones en las columnas de su ilustrada Revista, con lo que prestará un servicio á la profesión, y se lo agradecerá su amigo y compañero q. b. s. m., CRÍSPULO ORDONEZ.». La contundencia y el vigor de esta misiva muestra la indignación del boticario ante tan desafortunada crónica en momentos tan delicados. 

Cuatro meses después del accidente todavía quedaba dinamia en el barco y  los responsables intentaban sacarla evitando correr riesgo; a pesar de eso, una nueva explosión provocó la muerte de otras quince personas más. Un trágico accidente que Santander nunca olvidará. 

Ese verano de 1894  se celebraron elecciones a Diputados Provinciales y Ordoñez obtuvo un total de 3.782 votos, quedando solo por debajo de Tomás Agüero Tagle que le superó en apenas 331, siendo nombrado vicepresidente de la Diputación Provincial.

Retrato de Críspulo Ordoñez. Enciclopedia Farmacéutica de Mariano Pérez Mínguez (1888-89)

En el año 1898 Francisco Rivas Moreno, en ese momento Gobernador Civil de Santander, crea  la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de la ciudad.  La idea surgió a raíz de una donación testamentaria que Rivas intentaba del mejor modo gestionar. Existe un memorial de este señor escrito en 1913 y titulado: “El Ahorro en España. Mis Instituciones”; en él quedó reflejado el momento en el que convoca a las autoridades provinciales para explicar su proyecto: “El día 23 de Enero de ese año (1898), se celebró en el Gobierno civil una reunión, a la que, convocados por mí, asistieron D. Alejandro Gil de Revolaño, en representación del señor Obispo; D. Críspulo Ordóñez, Presidente de la Diputación; D. Fernando de Meana, Presidente accidental de la Audiencia; D. José Barrasa, Comandante de Marina; D. Dimas Martínez, Coronel jefe de la zona militar; D. Ricardo Orga Alcalde accidental, y un largo etcétera. Este documento certifica que para esa fecha Críspulo era ya Presidente de la Diputación de Santander; años más tarde volvería a ocupar dicho cargo.

En septiembre del año 1904 la revista La Atalaya recoge un acto celebrado en el Hotel Europa de Santander; aquí se reunieron un grupo de farmacéuticos con motivo de ofrecer una comida al entones Presidente de la Junta del Gobierno español, Joaquín Ruíz Jiménez. En el brindis, Ordoñez espetó a Ruíz Jiménez palabras tan contundentes como estas: “…prosiguiendo en su laudable trabajo, haga entender en todas partes, y muy principalmente en las esferas oficiales, que los farmacéuticos no son sencillamente mercaderes de drogas, sino hombres de ciencia, acreedores á ser tratados como tales…”

Retrato de Críspulo Ordoñez en la sala de Presidentes de Cantabria. Fundacionsantamariadetoraya.com

En el año 1907, Ordoñez Abadía es elegido de nuevo Presidente de la Diputación Provincial de Santander. Reinaba en España Alfonso XIII y acababa de ganar una vez más las elecciones el partido conservador de Antonio Maura.

En su calidad de Presidente de la Diputación Ordoñez recibió varias veces al rey Alfonso XIII. El día 29 de julio de ese mismo año, el monarca se desplazó hasta la ciudad de Santander para inaugurar el Monte de Piedad, que llevaba su nombre, y cuyo proyecto se había forjado en el año 1998, como se ha visto anteriormente. La cónica de ese día asegura que: “en el edificio esperaban el Presidente de la Diputación, Críspulo Ordoñez (…), los diputados, concejales, representación del Cabildo y de los cuerpos consulares (…) y todos los representantes del Consejo de Administración del Monte de Piedad”
Como la familia real acostumbra a veranear en Santander resultaban habituales estos eventos protocolarios.

En mayo de 1909 Ordoñez Abadía asumirá interinamente el cargo de Gobierno Civil para suplir la dimisión de Justino Bernad Valenzuela, según se ve en el Boletín Oficial de la Provincia del día 15 de mayo de 1909. 

Reseña publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Santander

También presidió Ordoñez la Asamblea de Diputaciones, y por este motivo el entonces Presidente del Gobierno español, Manuel Maura, lo nombró Jefe Superior Honorario de Administración Civil
Ordoñez deja la presidencia de la Diputación de Santander en el año 1909 y, pocos meses después, fallecerá.

Esquela que se publicó en el diario El Cantábrico

Murió el día 3 de febrero del año 1910. La Diputación provincial y el Gobernador civil de Santander encargaron una esquela que se publicó al día siguiente en el periódico "El Cantábrico". En ella se hacían constar sus títulos y cargos: doctor en Farmacia, Jefe Superior honorario de la Administración civil, diputado provincial y expresidente de la Diputación de Santander. Los funerales tuvieron lugar al día siguiente, día 4 en la iglesia de Santa Lucía de la ciudad de Santander.

Dicho periódico le dedicó también un obituario que considero importante consignarlo aquí: "En la madrugada de ayer ha fallecido en Santander quien era nuestro amigo particular, el respetable señor don Críspulo Ordoñez Abadía a quien, no obstante la distancia que en ideales políticos le separaba de nosotros, profesábamos la estimación a que sus buenas prendas, unánimemente reconocidas, le hacían acreedor. El señor Ordoñez Abadía era navarro por naturaleza, pero su larga estancia en Santander le había hecho compenetrarse hondamente con los intereses que a nuestra provincia afectan, pudiéndosele ya considerar como un paisano. Sus coterráneos tenían en él, en Santander, un cariñoso y decidido protector, a quien no en balde podían acudir en todas ocasiones.
En política pertenecía al partido conservador.
Ha sido el señor Ordoñez concejal del Ayuntamiento de Santander, pero donde durante más años representó a este distrito ha sido en la Diputación provincial, siendo el diputado más antiguo de cuantos componían la Corporación, y habiendo ocupado el cargo de presidente de la misma, que abandonó en diciembre último. Su administración, cuando dejó la presidencia, fue elogiadísima por todos sus compañeros, sin distinción de matices políticos. 
Es recordada también su labor como presidente de la Asamblea de Diputaciones que le valió del Gobierno el nombramiento de jefe superior honorario de administración civil.
A la atribulada familia del señor Ordoñez hacemos presente hoy, con toda el alma, nuestro pésame muy sentido y cordial".

Recibir este tipo de elogios de quien se reconoce oponente en sus ideas políticas da muestras de la valía personal y humana del carcarés y, según se desprende de dicho artículo, los paisanos de su pueblo natal que iban a Santander lo buscaban al objeto, no solo de saludarlo, sino también para pedirle apoyo o favores. 

Y quedaría Anastasio, el último de los hermanos Ordoñez Abadía.

ANASTASIO ORDOÑEZ ABADÍA

Anastasio, el más pequeño de los hermanos Ordoñez Abadía, nació en Cárcar el día 27 de abril del año 1848; hizo los estudios elementales en su pueblo natal y los de Bachillerato, al igual que su hermano Críspulo, en Pamplona; en el año 1873 se trasladó a la Facultad de Farmacia de la Universidad Central para conseguir la licenciatura; allí regentaba todavía su hermano Críspulo su farmacia La Central de Específicos pero no se quedará en Madrid sino que se trasladará a Santander donde para el año 1874 abrió su propia farmacia en el pueblo montañés de Quijano. No le debió de ir muy bien ya que dos años más tarde consta como farmacéutico en el municipio de Piélagos. De allí pasará a la ciudad de Santander. Probablemente y dada la competencia vuelve de nuevo a Piélagos; No parece que se decidiera por establecerse en un lugar concreto ya que en 1884 abre un nuevo establecimiento farmacéutico en la localidad de Arce, también de la misma provincia. Murió en la capital cántabra el día 2 de noviembre del año 1887 con tan solo treinta y nueve años. La prensa de la época se hizo eco del deceso.

Santander fue el destino de esta familia de carcareses, y el lugar desde donde se proyectaron. Antes de iniciar esta investigación yo desconocía totalmente el recorrido de sus vidas, ¿las conocías tú?


                     Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz

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Fuentes: 
-www.academia.edu. Las tesis doctorales de Farmacia defendidas en España. Catálogo de tesis.
-ALEGRE PEREZ, Mª Esther; MONTERO PARRA, Mª del Pilar. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santander / Cantabria (1878-2015). Pag. 208. Ciencia y Profesión. El Farmacéutico en la Historia. E. Moreno, A. Ramos, A. González
-Archivos Pares. Archivo Histórico Nacional. Fechas 1869/1882. Universidades, 1122, Exp.11 
-COLL Y PUIG, Antonio María. Guía Consultor e Indicador de Santander y su Provincia. Año 1892
 -(El Aviso, 11-IX-1894.) Fuente, Rafael Gutiérrez Colomer. Santander 1875-1899. Institución Cultural de Cantabria. Centro de Estudios Montañeses. Diputación Provincial de Santander. 1973.
-familysearch.org
-www.farmaciapuebla9.com 
-La Diputación Provincial de Santander. desdesdr.eu 
-Los farmacéuticos de Santander. Biblioteca Virtual de la Real Academia Nacional de Farmacia. bibliotecavirtual.ranf.com
-La Columna. Hemeroteca digital. hemerotecadigital.bne.es
-MONTERO PARRA, Pilar. Historia de la Farmacia en Cantabria en el Siglo XIX. Madrid. 2016.
-Retrato de Críspulo Ordoñez. Reproducción de la lámina de la Enciclopedia farmacéutica de Mariano Pérez Mínguez editada en 1888-1889, Apéndice biográfico al final del vol. 3. Real Academia Nacional de Farmacia. 53 x 49mm
-Revista Científica y Profesional. Periódico Consagrado a la Defensa de los Intereses de la Clase Farmacéutica Española. Nº47. 23-11-1893. Director Francisco Marín y Sancho
-RIVAS MORENO, “El Ahorro en España, Mis Instituciones”. Biblioteca de la “La Cooperación”. Vol. IX. Sevilla. 1913. Pag. 14. Est. Tip, de J. Santigosa, S. en C., Albareda, 45 Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. 


lunes, 28 de septiembre de 2020

SALVADOR ORDOÑEZ, MAGISTRAL DE SANTANDER. Los Ordoñez Abadía (I)


Retrato de Salvador Ordoñez. Foto: La Avalancha, Revista Ilustrada. Nº 141

Hay en Cárcar una vía urbana que desde el año 1928 se denomina Avenida Salvador Ordoñez. Más de uno al atravesarla se habrá preguntado quien sería ese señor. Es posible que a las personas más mayores del pueblo les suene que Salvador fue un eclesiástico Magistral de la Catedral de Santander, pero, aparte de eso, poco más conocen. Es por eso que pretendo indagar sobre la vida de este paisano y, al hacerlo, me he topado con interesantes datos.

Placa calle Salvador Ordoñez. Cárcar. Foto: Miriam Colás

Para ordenar convenientemente su historia es preciso empezar por saber quienes eran sus padres. Estos se llamaban Ramón Eulalio Ordoñez Cuadrado, natural de Mendavia, y Agapita Petra Abadía Goya, de Sesma. El matrimonio se había casado en Fitero el día 4 de diciembre del año 1837 (teniendo Ramón en ese momento 35 años). En Fitero nació el primero de los hijos, Manuel María, el 1 de enero del año 1839. 

Ramón Eulalio era médico, y habían llegado de titular a Cárcar procedente  de Fitero, su anterior destino, sobre el año 1840. Ya en Cárcar nacerán el resto de los hijos. El 20 de mayo del año 1841 lo hará el hoy biografiado, Salvador Bernardino, seguido de Narcisa Margarita (29-10-1843), Críspulo Manuel (10-6-1846) y Anastasio (27-4-1848). Todos ellos, padres e hijos, incluso estando estos últimos en edad párvula, constaban en las matriculas parroquiales con el tratamiento de don, dados los tiempos y la profesión del padre.

Manuel, el hijo mayor, no llegó a adulto pero de los otros tres hijos varones espero dar cumplida cuenta; en este post de Salvador. y en capítulo aparte de Críspulo Anastasio.

Salvador empezó pisando fuerte y llegó lejos, tanto, que en el año 1928 el Ayuntamiento de Cárcar le dedicó una calle. El día en que se celebró el evento, Eulogio Martínez, sacerdote carcarés y párroco de Andosilla, dirá de él lo siguiente:
¿Y quién fue D. Salvador?
Una lumbrera en el Cielo.
De la Iglesia nuestra Madre
un orador de altos vuelos,
Magistral de Santander
y en consecuencia, por eso,
llevó consigo a Castilla
la hidalguía de su pueblo.

Para saber cómo llegó Salvador a lo que reflejan estos versos habrá que empezar remontándose a su infancia. 

Era el muchacho un alumno aventajado en la escuela de Cárcar y los padres, don Ramón y doña Agapita, veían con ilusión como el chico afrontaba su formación sin problemas.   Salvador descubrió pronto su vocación al sacerdocio. Sin duda del discernimiento vocacional  tuvo que estar muy atento un sacerdote natural de Otiñano, recién ordenado, que había llegado hacía poco a Cárcar: Ramón Fernández de Piérola y López de Luzuriaga. La parroquia de Cárcar iba a ser su primer destino y la trayectoria de este sacerdote marcará de algún modo la de Salvador. En el año 1854, y con trece años de edad, el chico ingresará en el Seminario Conciliar de Pamplona.  
      
Al año siguiente (1855), y estando Fernández de Piérola de coadjutor en Cárcar, la población (al igual que otras muchas) se vio azotada, una vez más por un brote de cólera morbo asiático. Un total de noventa y tres personas murieron  ese verano en el pueblo, siendo especialmente atacados los niños. Mucho debió de ser el trabajo del médico en esas circunstancias, muchas de ellas sin éxito; hasta el propio párroco, don Bernardo Sádaba, murió en el ejercicio de sus funciones infectado por esta letal bacteria, por lo que Fernández de Piérola y el resto de sacerdotes del cabildo tuvieron que suplirle y procurar que nos les faltaran a los infectados y moribundos los auxilios espirituales.

Al año siguiente de desaparecer la epidemia (1956), Fernández de Piérola es destinado a Puente la Reina, para pasar posteriormente al Seminario de Pamplona como profesor de Teología. Y será aquí donde retome el contacto con  Salvador. 

Éste concluye su formación en el año 1863 con calificaciones de sobresaliente en todas las asignaturas. Al año siguiente, con apenas veintitrés años se ordena sacerdote en Pamplona. Aconsejado seguramente de nuevo por Fernández de Piérola, se traslada al Seminario Central de Toledo, siguiendo los pasos de su mentor, que ya se encontraba allí impartiendo clases. Salvador cursará el grado de Bachiller en Toledo donde se licenció en Teología con calificaciones nemine discrepante. Según se lee en el periódico La Esperanza del día 8 de febrero del año 1868 su primer destino fue la parroquia de El Villar de Arnedo, por lo que, al menos por unos años, ejerció la cura de almas en un entorno rural.

Firma ológrafa de Salvador. Fuente: UcRecrea 

A los veintinueve años, estaba ya Salvador opositando para acceder a un puesto relevante en la iglesia Catedral de Santander, aunque en ese momento no lo consigue; lo vuelve a intentar unos pocos años después al producirse la vacante de Magistral en esa catedral. Esta vez lo consigue y un 27 de enero del año 1872 será nombrado Canónigo Magistral de la Catedral de Santander. Este cargo viene a ser el de predicador oficial de la catedral correspondiente, lo que le hacía especialmente visible e influyente.

No obstante, Ordoñez, continúa estudiando, y para el año 1875 se doctora en Teología; al año siguiente también lo hará en Derecho Canónico.

Catedral de Santander. Foto: arteguias.com

Eran aquellos años de guerra; la tercera guerra carlista estaba a punto de estallar y el propio P. Ordoñez (declarado de ideario carlista, y dicen que debido a su carácter), fue “perseguido por energías, aunque delicadas y corteses” teniendo que salir de la ciudad de Santander para recalar en la Universidad guipuzcoana de Oñate (la primera y única universidad que había entonces en el País Vasco y de ideario carlista); aquí, como Catedrático que era, es nombrado Decano de la Facultad de Teología, además de Vicerrector, abarcando el período en que ésta estuvo controlada por los carlistas (cursos 1874-76). 

En esta universidad redactó y leyó un 26 de diciembre del año 1874 el discurso inaugural de la apertura solemne de dicho curso, que versaba sobre el pasado y el presente de este centro. Según dicen las crónicas, “Presidió el acto personalmente Carlos VI que llegó acompañado de su Estado Mayor, con el Cuartel Real, montando un caballo blanco hasta la puerta de la Universidad”.

Portada discurso que leyó Salvador Ordoñez en la Universidad de Oñate ante el rey Carlos VII. Foto: Biblioteca Koldo Michelena

Pronto volverá a aparecer en escena Fernández de Piérola al ser nombrado en el año 1879 obispo de La Habana; el nuevo prelado precisaba formar equipo de gobierno y echa mano de personas de su confianza, por lo que recurre a Salvador que ya era para entonces Doctor en Teología y Cánones, y del que se decía que destacaba “por sus asombrosos conocimientos y su arrebatada elocuencia”; así que lo llamó a su lado en calidad de Secretario personal de Cámara y Gobierno.  

Al año siguiente del nombramiento llegaron a Cuba donde el obispo navarro tomó posesión de su cargo. Según algunas fuentes este obispo se mostró especialmente diligente y celoso. A su llegada a Cuba visitó enseguida la diócesis. A este obispo se le reconocen importantes innovaciones y mejoras en la Iglesia cubana: facilitó y fomentó la llegada a la isla de varias congregaciones religiosas como los Carmelitas, los Franciscanos y los Hermanos de las Escuelas Cristianas; abrió escuelas atendidas por diversas congregaciones, ente las que se encontraban las de San Vicente Paul, y movilizó misiones y ejercicios espirituales. 

Monseñor Ramón Fernández de Piérola. Foto: La Hormiga de Oro, Ilustración Católica. Nº 6. Año 1904

En el año 1886 Fernández de Piérola viajará a Roma para hacer la visita ad limina apostolorum correspondiente ante el Papa León XIII, asistido seguramente por el P. Ordoñez. Al año siguiente (1887) el obispo es llamado a ocupar la sede de Ávila por lo que regresa a España junto con Salvador, que se reincorpora a su anterior puesto de Magistral de Santander.

Estando ya en su Diócesis santanderina la Junta de Gobierno de Roma encargó al eclesiástico carcarés que preparara el Jubileo Sacerdotal, destacándose en esta tarea con tal modo y celo que mereció una condecoración creada expresamente al efecto por el propio León XIII.

A todos estos cargos y méritos de Salvador también habría que sumar el de Director y Redactor del Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Santander.

Ordoñez murió en la ciudad de Santander el día 2 de diciembre del año 1900 a los 59 años de edad, como así lo reflejó el periódico La Atalaya del día siguiente.
 
Nota aparecida en el diario La Atalaya de Santander el día 3 de diciembre de 1900

Viendo la trayectoria de Salvador, y sabiendo que este se había ausentado de Cárcar desde muy joven, se podría pensar que estaría desvinculado de su pueblo natal, pero no era así; Ordoñez volvía periódicamente a Cárcar y tenía aquí sus amistades. En sus visitas al pueblo se alojaba en la casa de Francisco Jáuregui y Ambrosia López Baylo (actual casa de la familia Pardo-Diaz de Rada). Allí coincidió en más de una ocasión con Micaela Zumalacárregui (la hija del General carlista) cuando esta venía a visitar a sus tíos Francisco y Ambrosia, de modo que se alojaban ambos en la misma casa. Y esto lo sabemos gracias a una carta que Alejo Aranáz (párroco de Cárcar) dirigió a La Habana a Eusebio Zubizarreta, primo y heredero de los bienes de Micaela. Eran los tiempos en que Salvador estaba también en Cuba asistiendo al obispo otiñanés. En dicha carta (fechada en enero del año 1880), don Alejo le dice a Eusebio, que aprovechando que este se encuentra en Cuba, "si a usted no le sirviera de incomodo, podría hacerle una visita (a Ordoñez) y darle noticias"

En dicha carta, don Alejo da detalles y afirma que Salvador conocía "muy mucho a Micaela pues venía a parar a casa de Jáuregui"; además, le cuenta a Zubizarreta ciertos detalles sobre él; asegura que es "un excelente sacerdote, buen orador. Y añade: su carácter es algo parecido al andaluz, de modo que para el que no lo conozca parece un poco cargante pero es su natural así desde niño, pero es un pobre muy bueno...". (Para conocer mejor quienes eran, tanto Alejo Aranaz como Eusebio Zubizarreta, pincha aquí)

Como ya sabemos, en el año 1928 el Ayuntamiento de Cárcar le hizo un homenaje a Salvador, dedicándole una calle  y colocando al inicio de la vía una placa conmemorativa con su nombre. Esa placa se mantuvo hasta la década de los sesenta del siglo XX en que fue retirada por encontrarse deteriorada a causa de la erosión, sin ser ya repuesta. La Avenida Salvador Ordoñez (hoy nombrada como calle) es la principal vía de entrada al pueblo, y 179 años después de su nacimiento vaya aquí mi contribución para la preservación de su memoria.

María Rosario López Oscoz

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Fuentes consultadas:
-Archivo Museo Zumalacárregui
-Archivo parroquial de Cárcar
-DÍAZ DE RADA, Juan Antonio; MATEO  GAMBARTE, Eduardo. Breve Historia Cotidiana del Siglo XX de Cárcar. Pag. 146. Cárcar Historia Vocabulario y Plantas. Eduardo Mateo y otros. 2002. 
-Discurso inaugural apertura del curso 1874 universidad de Oñate. . Tolosa imprenta Real. Año 1875. Biblioteca Alfonso el Sabio 
-Familysearch.org
-La Avalancha. Revista Ilustrada. Nº 141. Pamplona 24-1-1901.
-Librito homenaje a la Madre Isidora. Canto escrito en verso por don Eulogio Martínez. Pag. 51. 
Enrique Tejada Villapadierna. Año 1928. Artes Gráficas, sobrino de Tomás Blasco. Zaragoza 
-RODRIGUEZ DE CORO, francisco. SDB.” Ramón Fernández de Piérola” en la Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico:  http://dbe.rah.es/biografias/35253/ramon-fernandez-de-pierola-y-lopez-de-luzuriaga

viernes, 11 de septiembre de 2020

JUAN BASTERO LERGA, catedrático de Medicina Legal y Toxicología

Juan Bastero. Foto: Ayuntamiento de Zaragoza. zaragoza.es

Juan Bastero Lerga fue un referente en el campo de la Medicina Legal en Zaragoza. Nació en Cárcar (Navarra) un 12 de junio del año 1861. Fueron sus padres Sebastián Bastero Pérez (Cárcar 20-1-1838) y Bruna Lerga Martínez (Sartaguda, 6-10-1840); los abuelos paternos, Joaquín Bastero Sánchez  y Brígida Pérez Ruíz eran de Cárcar y Lerín respectívamente y en Lerín se habían casado un 3 de marzo del año 1834 para bajar enseguida a vivir a la calle Hospital de Cárcar. Aquí nacieron: Matea, el propio Sebastián, Juan de Mata y Lucio Mauricio. Los abuelos maternos por su parte fueron Venancio Lerga, que era de San Martín de Unx, y Claudia Martínez, natural de Sartaguda, que se afincaron también en Cárcar junto con sus hijos; el último de ellos, Celedonio, nació ya en este pueblo.  


LA FAMILIA BASTERO LERGA

Los padres de Juan (Sebastián y Bruna) se  casaron en Cárcar el día 15 de septiembre del año 1860. Nueve meses después, el 12 de junio del año 1861, nació Juan; tres años más tarde llegó Petra, y en 1866, Benita. Todo apunta a que Petra no llegó a edad adulta. Al poco de nacer Benita, y cuando Juan tenía  apenas cinco años, la familia Bastero Lerga se trasladaron a vivir a Zaragoza; allí nacerán al menos dos hijos más: Joaquín (en 1881)y Pabla.

Una vez en la capital aragonesa Sebastián entró a trabajar de portero en el edificio de la Diputación Provincial, continuando en ese puesto durante muchos años; posteriormente fue conserje de esa misma institución.

La familia arraigó en la capital aragonesa, sin olvidar sus raíces. Ya instalados, la nostalgia y el agradecimiento a su pueblo natal llevó a Sebastián a enviar a la parroquia de Cárcar un cuadro con la imagen de la Virgen del Pilar. El cuadro, con unas dimensiones de un metro y veintitrés cms. de alto, por sesenta cm. de ancho, tiene una inscripción en su base inferior que dice: “Regalo de don Sebastián Bastero”.

Imagen de la Virgen del Pilar que se guarda en la iglesia de Cárcar   

Este cuadro es una litografía que data del siglo XIX hecha en el taller que Eduardo Portabello. Dicho taller abrió con éxito sus puertas en Zaragoza en el año 1870. En un recuadro de esta litografía se puede leer: "Retrato fiel de la Milagrosa Imagen de Nuestra Señora del Pilar venerada en Zaragoza, pintada ante la misma Sagrada Imagen y de sus mismas proporciones".

Detalle del cuadro donde se aprecia el texto. Foto: María Carmen Rubio

Esta imagen de la Pilarica estuvo expuesta durante muchos años en el interior de la iglesia San Miguel de Cárcar. Posteriormente fue a parar al fondo de un baúl, tras alguna reforma, y hoy día se encuentra de nuevo a la vista, en la sacristía.


FORJANDO LA VIDA EN ZARAGOZA

Juan y Joaquín, los hijos varones del matrimonio Bastero-Lerga fueron buenos estudiantes y pronto se advirtieron las capacidades intelectuales de ambos. Joaquín llegó a ser Jefe del Negociado de Beneficencia de la Diputación de Zaragoza recibiendo en 1961 la Medalla al Mérito al Trabajo en la categoría de plata con ramas de roble. También hizo sus pinitos como escritor; publicó y presentó una obra de teatro titulada: “Nuevo ruido de campanas”, obra dramática en dos actos escrita en prosa. Se llegó a estrenar en el año 1908 en el Teatro de la Escuela Católica de Obreros de Zaragoza.

Benita y Pabla, por su parte, se casaron con los hermanos MarianoJuan Pablo Soler Carceller. Mariano fue notario y Decano del Colegio de Abogados de Zaragoza. Ejerció su profesión a lo largo de tres décadas y en 1940 se jubiló forzosamente al tener cumplidos los setenta y cinco años, asignándosele una pensión vitalicia de doce mil pesetas. Juan Pablo Soler, por su parte, el que casó con Pabla, fue doctor en Ciencias Físico Químicas y graduado en Ciencias Naturales; Catedrático de Agricultura del Instituto General Técnico de Zaragoza y Auxiliar por oposición de la Facultad de Ciencias, además de Director de la Estación de Meteorología del Instituto de Huesca.

Los matrimonios Soler-Bastero tuvieron varios hijos y dada la coincidencia de apellidos es posible que se me mezclen al adjudicarlos; aún así, entiendo que al menos Pedro Joaquín (que fue notario de Calacete), y seguramente también Miguel (que se destacó como político), serían hijos de Benita y Mariano; mientras que Ambrosio (médico endocrino), Bruno (médico forense del Juzgado de Instrucción de Tortosa), Pabla (maestra nacional), Salvador y María del Pilar Soler Bastero, serían hijos de Juan Pablo y Pabla; María del Pilar fue licenciada en Medicina por la Universidad de Zaragoza en el año 1931, y se contaría entre las primeras mujeres que pudieron acceder a la Facultad de Medicina de esa Universidad. 

Y queda por mencionar a Juan, personaje central de este trabajo. Juan fue pensionado por la Diputación de Zaragoza y para el año 1879 ya había terminado el bachillerato en Artes. A su finalización ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad zaragozana, licenciándose en 1883 con premio extraordinario. Seis meses después cursó el doctorado en la Universidad Central de Madrid (hoy Complutense), con el discurso: "La Septicemia y la Antisépsis". En el año 1891 se licenció también en Ciencias Físico-Químicas y en 1902 obtuvo la Cátedra de Medicina Legal y Toxicología por la Universidad de Zaragoza, ocupándola hasta su jubilación. Fue también durante un tiempo profesor ayudante de Fisiología. 

En el año 1895 fue nombrado Académico de la Real Academia de Medicina de Zaragoza donde ingresó en el año 1899, con el discurso: "Condiciones especiales del aparato urinario que contribuyen a su finalidad fisiológica en la economía", y por el que obtuvo la medalla número 2. Fue también profesor honorario del Instituto de Medicina Legal de Madrid. 

La fundación de la Real Academia de Ciencias Exactas Físico-Químicas y Naturales data del año 1916 siendo el profesor Bastero fue uno de los miembros fundadores. Otro socio fundador sería el lerinés y catedrático químico, Román Pedro Marcolain San Juan

 

El profesor Bastero dando una lección práctica. Foto: del libro Anales de la Facultad de Medicina. Heraldo de Aragón. Año1920

La actividad del profesor Bastero se centró en la investigación y la docencia y a lo largo de su vida escribió numerosos trabajos científicos de los que (como nota curiosa), acostumbraba a enviar copia  al Ayuntamiento de Cárcar, así como cartas comunicando sus éxitos profesionales, en un guiño de afecto a su pueblo natal.

Destacables son sus trabajos científicos, uno de ellos: "Procedimiento biológico para el reconocimiento médico-legal del origen de las manchas de sangre" (1902), constituyó el quinto ejercicio de las oposiciones a Catedrático de Medicina legal y Toxicología. El grado lo obtuvo por unanimidad en el año 1902. El tribunal que lo examinó estaba presidido por el mismísimo don Santiago Ramón y Cajal. También destacar el discurso de Apertura del Año Académico del curso 1930-31, titulado "Consideraciones Médico-Sociales sobre las Intoxicaciones por el Trabajo y por el Vicio"

Su labor investigadora y docente tampoco se limitó exclusivamente al espacio zaragozano y que se distinguió igualmente como Académico en numerosas sociedades médicas europeas, participando también en los debates médico-legales que surgían en ese momento en España. Su extensa actividad fue acreditada cuando en 1968 el Ministerio de Justicia en reconocimiento a las aportaciones periciales en el ámbito forense puso su nombre al Instituto Anatómico Forense de Zaragoza que pasó desde entonces a llamarse Instituto Anatómico Forense "Bastero Lerga".


Instituto Anatómico Forense Bastero Lerga. Foto: José Luis Ona González

Otra perspectiva del edificio, de arquitectura Modernista. Foto: José Luis Ona

Dicho Instituto se mantuvo en esa ubicación hasta el año 2001 en que fue sustituido por el actual, que se sitúa en el barrio de San Gregorio. De paso perdió también definitivamente el nombre de nuestro catedrático carcarés, a pesar de ser un clásico, que popularmente se le conocía en Zaragoza como "El Bastero Lerga". Aquel viejo edificio pasó a sufrir una llamativa reconversión pasando actualmente a uso infantil. Curiosamente pasó de morgue a ludoteca para niños. 

Fachada principal del antiguo Anatómico Forense Bastero Lerga. Foto: José Luis Ona González

 En su incansable afán  investigador, el profesor Bastero levantó en su momento y en el espacio exterior de la Facultad de Medicina y Ciencias de Zaragoza (justo en el lateral del paraninfo universitario), un jardín toxicológico donde cultivaba y estudiaba personalmente una serie de plantas tóxicas y alucinógenas  que utilizaba después para ilustrar sus clases en la universidad. Algunas de estas plantas eran potentes drogas, como el estramonio, opio, belladona, tártago, ricino, dedalera o hierba loca; todas estas especies y otras más crecían tranquilamente a su cuidado. Ese jardín sucumbió, no obstante, a consecuencia del impacto contaminante de las obras para la construcción de la Gran Vía, allá por el año 1920; a ello se sumó también el impacto ambiental que supuso la recubrición en las inmediaciones del río Huerva, como asegura la investigadora Pilar Laguía Minguillón. 

Una placa quedó como testimonio en el lugar en que estuvo ubicado dicho jardín, y donde se lee: JARDÍN TOXICOLÓGICO BASTERO.

Placa en el lugar donde su ubicó el jardín toxicológico. Foto: cadenaser.com

La labor docente del profesor Bastero, así como sus trabajos científicos, fueron  muy valorados entre sus colegas; en la sección de biografías de la Real Academia de la Historia, asegura Consuelo Miqueo, que sus obras: Los Médicos en cuestiones de Derecho" y "Consejos a los Peritos Médicos" suelen citarse todavía en los cursos y seminarios de deontología médica”;  y su "Cuadro de Inutilidades para el servicio Militar", se ha venido usando durante décadas"

Durante la epidemia del cólera del año 1885, el doctor Bastero fue reconocido por sus aportaciones con la Cruz de Beneficencia. Fue también nombrado Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica, distinción que se le otorgó desde el Ministerio de Instrucción y Fomento, y recibió la medalla de Plata de la ciudad de Zaragoza.

Su labor docente acabó en el año 1930, al cumplir los setenta años, momento en el que dio paso a su jubilación.

Juan Bastero Lerga en el año de su jubilación. 1930. Banco de imágenes de la medicina española.

EL DOCTOR BASTERO LERGA y sus descendientes

En el aspecto personal y familiar de este destacado personaje, apuntar que una vez terminó la carrera contrajo matrimonio con una joven natural de San Sebastián, llamada Pilar Beguiristain Castillo, con la que tuvo seis hijos: 

1-María del Pilar Bastero Beguiristain, que fue maestra nacional.

2-Juan Bautista Bastero Beguiristain (Zaragoza, 24-VI-1897). Catedrático de Física y Química Aplicada en la Universidad de Zaragoza desde el año 1943, y Vice-decano y Decano de la Facultad de Veterinaria de dicha Facultad (1950-1963). Profesor Mercantil. Académico electo en 1931 por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físico Químicas y Naturales de Zaragoza, para pasar a académico numerario en 1945. Trabajó en intercambios científicos con distintas universidad nacionales y extranjeras y sus trabajos de investigación fueron muy considerados. 

Juan Bautista creó también el Instituto de Cultura Hispánica de Aragón, vinculado al actual Instituto de Cooperación Iberoamericana del que fue además su primer presidente. Fue elegido Teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza y  en ese cargo se le asignó la presidencia de la Comisión de Festejos. Es de señalar que en el año 1940, y en el desempeño de sus funciones, promovió la búsqueda de la primera partitura de la jota aragonesa. Las pesquisas dieron su fruto al hallarse varios villancicos dedicados a la “Pilarica” en el archivo musical de la Basílica del Pilar datados en el año 1661.

Juan Bautista Bastero Beguiristain. Foto: Archivo Ayuntamiento de Zaragoza.

De este modo, Juan Bautista Bastero Beguiristain fundó la  primera Escuela de Jota Aragonesa, unida al Conservatorio Oficial de Música. Esta escuela tenía como cometido enseñar, conservar y fomentar el folclore musical aragonés. Contrajo matrimonio con Carmen Monserrat con la que tuvo cuatro hijos: M.ª del Carmen (Religiosa Misionera del Sagrado Corazón), M.ª del Pilar (maestra de la Institución Teresiana), M.ª Jesús (Religiosa Misionera del Sagrado Corazón) y Juan Jesús Bastero Monserrat, licenciado en Biología y sacerdote Jesuita.


  Juan Jesús Bastero Monserrat. Foto: heraldo.es                                        

En el año 1964 Juan Bautista Bastero Beguiristain pidió la excedencia en la Universidad de Zaragoza para pasar a la de Deusto donde permaneció hasta el año 1967. Murió en Zaragoza el 19 de julio del año 1975.

3-Antonio Isidro Bastero Beguiristain, licenciado y Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Zaragoza; fue Director Químico de la Aduana de Bilbao. Casó con Alicia López Arruebo y del matrimonio nacieron nueve hijos. Antón, Pilar, María Luisa, Alicia, Juan Ignacio, José María, Jesús, Carlos Javier y Arturo Bastero López.

4-Luis Bastero Beguiristain fue médico titular en Buñuel. Contrajo matrimonio con María Luisa Ramírez de Arellano, natural de Buñuel, con la que tuvo tres hijas: María Dolores, María Luisa y María Pilar Bastero Ramírez de Arellano. En Buñuel ejerció su actividad hasta su jubilación y allí siguió viviendo hasta su muerte en el año 1974. 

5-María Ángeles Bastero Beguiristain.

6-José María Bastero Beguiristain fue profesor titular de Medicina Legal y Toxicología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, además de médico forense del juzgado de 1ª Instancia de la misma ciudad. En julio del año 1963 fundó  el Instituto Anatómico Forense Bastero Lerga,  al que bautizó con ese nombre en honor a su padre, y del que fue su director

José María fue además autor de numerosos trabajos  científicos; entre ellos: “Aspecto médico forense del alcoholismo”. Leyó su tesis doctoral en el año 1940 en la Universidad Complutense de Madrid. Casó con una joven vizcaína llamada María Eulalia de Eleizalde con la que tuvo seis hijos, todos ellos varones, y todos además destacados científicos y académicos. Uno de ellos, José María Bastero de Eleizalde, es Ingeniero Naval e Industrial, Catedrático de la Universidad de Bilbao, Catedrático emérito de Mecánica, Vicerrector y después Rector de la Universidad de Navarra (1996-2005) y Presidente de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra.

José María Bastero de Eleizalde. Foto: Universidad de Navarra

Juan Luis, gemelo del anterior, también Ingeniero Naval, es sacerdote, doctor en Teología y profesor de Mariología en la Universidad de Navarra, escritor y conferenciante.

   Juan Luis Bastero de Eleizalde. Foto: Universidad de Navarra

Carlos, doctor en Ingeniería Industrial y Catedrático de Mecánica Racional, además de catedrático en Matemáticas, ha ejercido su cátedra en la Universidad del País Vasco y ha sido también Director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra en San Sebastián. 

Carlos Bastero de Eleizalde. Foto Manuel Castells

Jesús, por su parte, es Catedrático de Matemáticas y colaborador extraordinario de esa asignatura en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. Y por último,  Antonio Bastero de Eleizalde es licenciado en Químicas y sacerdote Escolapio. Fue Rector del Colegio de los Escolapios de Logroño entre los años 1995-99.


Un plantel curricular impresionante el de toda esta larga familia, que surgió a raíz de la decisión del matrimonio Bastero-Lerga, de abandonar aquel año 1866 su Cárcar natal, lo que permitió que sus hijos y los hijos de sus hijos hicieran tan importante y meritoria contribución a la ciencia. La capital zaragozana les acogió y les formó, algo difícil de conseguir de haber permanecido en su pueblo.


JUAN BASTERO LERGA Y CÁRCAR.

Juan nunca dejó que se apagaran sus recuerdos de infancia y su vinculación con su pueblo natal, sentimientos que sin duda trató de transmitir a sus hijos. 

En el año 1928 se hizo en Cárcar un homenaje dedicado a cuatro destacados hijos del pueblo, asignando sendas calles en su memoria y colocándose las correspondientes placas conmemorativas. Entre los homenajeados se encontraba una monja, la Madre Isidora Pérez Arróniz, carcaresa y  Superiora de las Oblatas en Zaragoza, que había muerto en esa ciudad al parecer en olor de santidad. Al acto festivo fueron invitadas numerosas personalidades del ámbito eclesiástico y civil. El profesor Bastero Lerga fue invitado expresamente por el hijo de esta religiosa. Explicar en este caso que la monja tenía un hijo porque Madre Isidora había tomado el hábito tras enviudar, aportando antes un hijo al matrimonio. Este hijo fue el P. Francisco López Pérez, escritor, profesor y  Superior de los Misioneros del Corazón de María en Zaragoza. Bastero Lerga fue invitado pues en calidad, no solo de hijo destacado del pueblo, sino también como familiar de la homenajeada  ya que era primo segundo de Madre Isidora: Martín, el padre de esta era primo carnal de Brígida, la abuela de Juan. 

El doctor Bastero -que al residir en la misma ciudad habría visitado en numerosas ocasiones a Madre Isidora en su convento, lo mismo que a su hijo-, mandó una carta al religioso claretiano fechada el día 22 de abril de 1928 excusando su asistencia: “por impedírmelo ineludibles obligaciones oficiales del cargo que sustento en esta Universidad, viéndome contrariado en mis vehementes deseos de presenciar tan solemne Homenaje(…)” la carta va encabezada con un caluroso, Queridísimo primo.

Las frases que en esa carta dedica Bastero a Cárcar dejan notar el orgullo y el aprecio que sentía por el pueblo que lo vio nacer: “Cárcar hónrase a sí mismo, al dedicar tan cariñoso cuanto merecido Homenaje(…)”. Unos párrafos más abajo incide de nuevo: “Los pueblos como el de Cárcar, que saben hacer la justicia de honrar y perpetuar la memoria de sus Hijos selectos por sus virtudes y gran saber, merecen figurar a la cabeza de los pueblos más civilizados(…)”. Y para culminar, y corroborando de algún modo este sentir afectivo, continúa “¡Gloria a la Villa de Cárcar, que con este acto pone de relieve la grandeza de su alma colectiva y la más selecta espiritualidad, base de los grandes valores morales que atesora y que en justicia le hacen acreedor al más elevado concepto social”.

El que sí acudió al homenaje fue su hermano Joaquín Bastero, que ofreció a los asistentes una sentida alocución celebrando la iniciativa del Ayuntamiento de Cárcar al homenajear a esos cuatro ilustres hijos: "los cuales, en unión de otros varios, constituyen el más alto y preciado timbre de gloria para este pueblo que ha tenido la dicha de ser cuna de hombres de valía, de gran talento y de las más envidiables virtudes". Y coincidiendo con su hermano Juan, añade: "¡Dichosos los pueblos que honran de esta manera y tan alto y edificante ejemplo saben dar a las generaciones presentes y venideras!".

Parte del discurso que ofreció Joaquín Bastero Lerga.

Juan Bastero Lerga falleció en Zaragoza el día 21 de abril del año 1942 a los ochenta y un años. En el año 1981 se le rindió un homenaje en la Universidad de Zaragoza creándose una Cátedra con su nombre.


La ciudad de Zaragoza saldó ampliamente la deuda contraída con este insigne investigador y catedrático; en su pueblo natal, sin embargo, ciento cincuenta y nueve años después de su nacimiento la tiene todavía pendiente. Sirva pues este sencillo trabajo como homenaje a su memoria, aunque bien estaría que desde su pueblo recibiera también algún tipo de reconocimiento: una calle, un jardín, una placa…, algo que recuerde a este carcarés, que con su saber y concienzudo trabajo, contribuyó al avance de la Medicina, especialmente en su aspecto legal. 


                Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz

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Archivos y fuentes consultadas:

-Archivo Municipal de Cárcar

-Archivo Parroquial de Cárcar

-Academia De Ciencias Exactas, Físicas, Químicas y Naturales de Zaragoza. De la Geometría de los Espacios de Banach al Análisis Convexo y Geométrico. Discurso de Ingreso leído por el Académico electo Ilmo. Sr. D. Jesús Bastero Eleizalde, en el Acto de su Recepción Solemne celebrado el día 9 de Noviembre del año 2.000 http://www.unizar.es/analisis_matematico/bastero/Bastero.pdf

-DÍAZ de RADA RUÍZ, Juan Antonio; MATEO GAMBARTE, Eduardo. Breve Historia Cotidiana del Siglo XX de Cárcar. Cárcar Historia, Vocabulario y Plantas. E. Mateo, L.J. Fortún, J.A. Díaz de Rada, M.C. Pardo. 2002. Pag. 147

-El Jardín de las Delicias Venenosas. Esther Orera. Fotos Miguel Mena: https://cadenaser.com/emisora/2015/11/18/radio_zaragoza/1447845043_876865.html

-Familysearch.org

- Gran Enciclopedia Aragonesa. GEA

-La Madre Isidora del Corazón de María. Talleres de Artes Gráficas sobrino de Tomás Blasco. Zaragoza. 1928. Pags. 19-20

-MIQUEO, Consuelo; BLAZQUEZ, Isabel. Modernas, Cultas y Profesionales. Mujeres del siglo XX tituladas en la Universidad de Zaragoza. Prensas de la Universidad de Zaragoza. 2020.

-Portal de Archivos Españoles

-Real Academia de la Historia. dbe.rad.es/biografías/juan-bastero-lerga

-Universidad Complutense de Madrid. Biblioteca Complutense. Médicos históricos. http://webs.ucm.es/BUCM/med/archivo/ficha_medico.php?id_medico=1753

-https://ccuc.csuc.cat/search~S23*cat?/aBastero%2C+Francesc/abastero+francesc/-3%2C-1%2C0%2CB/frameset&FF=abastero+lerga+joaquin&1%2C1%2C

-https://deverdaddigital.com/origen-se-escribe-con-jota/

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En el transcurso de esta investigación grande ha sido  mi sorpresa al descubrir que el profesor Bastero Lerga tenía descendientes directos, y que algunos de ellos estaban también estrechamente vinculados a Navarra. Quiero agradecer desde aquí a don Juan Luis Bastero de Eleizalde y a don Juan Jesús Bastero Monserrat, ambos sacerdotes y nietos del biografiado, por las puntualizaciones y aclaraciones que me han facilitado y que han resultado determinantes para hacer este trabajo.