lunes, 28 de septiembre de 2020

SALVADOR ORDOÑEZ, MAGISTRAL DE SANTANDER. Los Ordoñez Abadía (I)


Retrato de Salvador Ordoñez. Foto: La Avalancha, Revista Ilustrada. Nº 141

Hay en Cárcar una vía urbana que desde el año 1928 se denomina Avenida Salvador Ordoñez. Más de uno al atravesarla se habrá preguntado quien sería ese señor. Es posible que a las personas más mayores del pueblo les suene que Salvador fue un eclesiástico Magistral de la Catedral de Santander, pero, aparte de eso, poco más conocen. Es por eso que pretendo indagar sobre la vida de este paisano y, al hacerlo, me he topado con interesantes datos.

Placa calle Salvador Ordoñez. Cárcar. Foto: Miriam Colás

Para ordenar convenientemente su historia es preciso empezar por saber quienes eran sus padres. Estos se llamaban Ramón Eulalio Ordoñez Cuadrado, natural de Mendavia, y Agapita Petra Abadía Goya, de Sesma. El matrimonio se había casado en Fitero el día 4 de diciembre del año 1837 (teniendo Ramón en ese momento 35 años). En Fitero nació el primero de los hijos, Manuel María, el 1 de enero del año 1839. 

Ramón Eulalio era médico, y habían llegado de titular a Cárcar procedente  de Fitero, su anterior destino, sobre el año 1840. Ya en Cárcar nacerán el resto de los hijos. El 20 de mayo del año 1841 lo hará el hoy biografiado, Salvador Bernardino, seguido de Narcisa Margarita (29-10-1843), Críspulo Manuel (10-6-1846) y Anastasio (27-4-1848). Todos ellos, padres e hijos, incluso estando estos últimos en edad párvula, constaban en las matriculas parroquiales con el tratamiento de don, dados los tiempos y la profesión del padre.

Manuel, el hijo mayor, no llegó a adulto pero de los otros tres hijos varones espero dar cumplida cuenta; en este post de Salvador. y en capítulo aparte de Críspulo Anastasio.

Salvador empezó pisando fuerte y llegó lejos, tanto, que en el año 1928 el Ayuntamiento de Cárcar le dedicó una calle. El día en que se celebró el evento, Eulogio Martínez, sacerdote carcarés y párroco de Andosilla, dirá de él lo siguiente:
¿Y quién fue D. Salvador?
Una lumbrera en el Cielo.
De la Iglesia nuestra Madre
un orador de altos vuelos,
Magistral de Santander
y en consecuencia, por eso,
llevó consigo a Castilla
la hidalguía de su pueblo.

Para saber cómo llegó Salvador a lo que reflejan estos versos habrá que empezar remontándose a su infancia. 

Era el muchacho un alumno aventajado en la escuela de Cárcar y los padres, don Ramón y doña Agapita, veían con ilusión como el chico afrontaba su formación sin problemas.   Salvador descubrió pronto su vocación al sacerdocio. Sin duda del discernimiento vocacional  tuvo que estar muy atento un sacerdote natural de Otiñano, recién ordenado, que había llegado hacía poco a Cárcar: Ramón Fernández de Piérola y López de Luzuriaga. La parroquia de Cárcar iba a ser su primer destino y la trayectoria de este sacerdote marcará de algún modo la de Salvador. En el año 1854, y con trece años de edad, el chico ingresará en el Seminario Conciliar de Pamplona.  
      
Al año siguiente (1855), y estando Fernández de Piérola de coadjutor en Cárcar, la población (al igual que otras muchas) se vio azotada, una vez más por un brote de cólera morbo asiático. Un total de noventa y tres personas murieron  ese verano en el pueblo, siendo especialmente atacados los niños. Mucho debió de ser el trabajo del médico en esas circunstancias, muchas de ellas sin éxito; hasta el propio párroco, don Bernardo Sádaba, murió en el ejercicio de sus funciones infectado por esta letal bacteria, por lo que Fernández de Piérola y el resto de sacerdotes del cabildo tuvieron que suplirle y procurar que nos les faltaran a los infectados y moribundos los auxilios espirituales.

Al año siguiente de desaparecer la epidemia (1956), Fernández de Piérola es destinado a Puente la Reina, para pasar posteriormente al Seminario de Pamplona como profesor de Teología. Y será aquí donde retome el contacto con  Salvador. 

Éste concluye su formación en el año 1863 con calificaciones de sobresaliente en todas las asignaturas. Al año siguiente, con apenas veintitrés años se ordena sacerdote en Pamplona. Aconsejado seguramente de nuevo por Fernández de Piérola, se traslada al Seminario Central de Toledo, siguiendo los pasos de su mentor, que ya se encontraba allí impartiendo clases. Salvador cursará el grado de Bachiller en Toledo donde se licenció en Teología con calificaciones nemine discrepante. Según se lee en el periódico La Esperanza del día 8 de febrero del año 1868 su primer destino fue la parroquia de El Villar de Arnedo, por lo que, al menos por unos años, ejerció la cura de almas en un entorno rural.

Firma ológrafa de Salvador. Fuente: UcRecrea 

A los veintinueve años, estaba ya Salvador opositando para acceder a un puesto relevante en la iglesia Catedral de Santander, aunque en ese momento no lo consigue; lo vuelve a intentar unos pocos años después al producirse la vacante de Magistral en esa catedral. Esta vez lo consigue y un 27 de enero del año 1872 será nombrado Canónigo Magistral de la Catedral de Santander. Este cargo viene a ser el de predicador oficial de la catedral correspondiente, lo que le hacía especialmente visible e influyente.

No obstante, Ordoñez, continúa estudiando, y para el año 1875 se doctora en Teología; al año siguiente también lo hará en Derecho Canónico.

Catedral de Santander. Foto: arteguias.com

Eran aquellos años de guerra; la tercera guerra carlista estaba a punto de estallar y el propio P. Ordoñez (declarado de ideario carlista, y dicen que debido a su carácter), fue “perseguido por energías, aunque delicadas y corteses” teniendo que salir de la ciudad de Santander para recalar en la Universidad guipuzcoana de Oñate (la primera y única universidad que había entonces en el País Vasco y de ideario carlista); aquí, como Catedrático que era, es nombrado Decano de la Facultad de Teología, además de Vicerrector, abarcando el período en que ésta estuvo controlada por los carlistas (cursos 1874-76). 

En esta universidad redactó y leyó un 26 de diciembre del año 1874 el discurso inaugural de la apertura solemne de dicho curso, que versaba sobre el pasado y el presente de este centro. Según dicen las crónicas, “Presidió el acto personalmente Carlos VI que llegó acompañado de su Estado Mayor, con el Cuartel Real, montando un caballo blanco hasta la puerta de la Universidad”.

Portada discurso que leyó Salvador Ordoñez en la Universidad de Oñate ante el rey Carlos VII. Foto: Biblioteca Koldo Michelena

Pronto volverá a aparecer en escena Fernández de Piérola al ser nombrado en el año 1879 obispo de La Habana; el nuevo prelado precisaba formar equipo de gobierno y echa mano de personas de su confianza, por lo que recurre a Salvador que ya era para entonces Doctor en Teología y Cánones, y del que se decía que destacaba “por sus asombrosos conocimientos y su arrebatada elocuencia”; así que lo llamó a su lado en calidad de Secretario personal de Cámara y Gobierno.  

Al año siguiente del nombramiento llegaron a Cuba donde el obispo navarro tomó posesión de su cargo. Según algunas fuentes este obispo se mostró especialmente diligente y celoso. A su llegada a Cuba visitó enseguida la diócesis. A este obispo se le reconocen importantes innovaciones y mejoras en la Iglesia cubana: facilitó y fomentó la llegada a la isla de varias congregaciones religiosas como los Carmelitas, los Franciscanos y los Hermanos de las Escuelas Cristianas; abrió escuelas atendidas por diversas congregaciones, ente las que se encontraban las de San Vicente Paul, y movilizó misiones y ejercicios espirituales. 

Monseñor Ramón Fernández de Piérola. Foto: La Hormiga de Oro, Ilustración Católica. Nº 6. Año 1904

En el año 1886 Fernández de Piérola viajará a Roma para hacer la visita ad limina apostolorum correspondiente ante el Papa León XIII, asistido seguramente por el P. Ordoñez. Al año siguiente (1887) el obispo es llamado a ocupar la sede de Ávila por lo que regresa a España junto con Salvador, que se reincorpora a su anterior puesto de Magistral de Santander.

Estando ya en su Diócesis santanderina la Junta de Gobierno de Roma encargó al eclesiástico carcarés que preparara el Jubileo Sacerdotal, destacándose en esta tarea con tal modo y celo que mereció una condecoración creada expresamente al efecto por el propio León XIII.

A todos estos cargos y méritos de Salvador también habría que sumar el de Director y Redactor del Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Santander.

Ordoñez murió en la ciudad de Santander el día 2 de diciembre del año 1900 a los 59 años de edad, como así lo reflejó el periódico La Atalaya del día siguiente.
 
Nota aparecida en el diario La Atalaya de Santander el día 3 de diciembre de 1900

Viendo la trayectoria de Salvador, y sabiendo que este se había ausentado de Cárcar desde muy joven, se podría pensar que estaría desvinculado de su pueblo natal, pero no era así; Ordoñez volvía periódicamente a Cárcar y tenía aquí sus amistades. En sus visitas al pueblo se alojaba en la casa de Francisco Jáuregui y Ambrosia López Baylo (actual casa de la familia Pardo-Diaz de Rada). Allí coincidió en más de una ocasión con Micaela Zumalacárregui (la hija del General carlista) cuando esta venía a visitar a sus tíos Francisco y Ambrosia, de modo que se alojaban ambos en la misma casa. Y esto lo sabemos gracias a una carta que Alejo Aranáz (párroco de Cárcar) dirigió a La Habana a Eusebio Zubizarreta, primo y heredero de los bienes de Micaela. Eran los tiempos en que Salvador estaba también en Cuba asistiendo al obispo otiñanés. En dicha carta (fechada en enero del año 1880), don Alejo le dice a Eusebio, que aprovechando que este se encuentra en Cuba, "si a usted no le sirviera de incomodo, podría hacerle una visita (a Ordoñez) y darle noticias"

En dicha carta, don Alejo da detalles y afirma que Salvador conocía "muy mucho a Micaela pues venía a parar a casa de Jáuregui"; además, le cuenta a Zubizarreta ciertos detalles sobre él; asegura que es "un excelente sacerdote, buen orador. Y añade: su carácter es algo parecido al andaluz, de modo que para el que no lo conozca parece un poco cargante pero es su natural así desde niño, pero es un pobre muy bueno...". (Para conocer mejor quienes eran, tanto Alejo Aranaz como Eusebio Zubizarreta, pincha aquí)

Como ya sabemos, en el año 1928 el Ayuntamiento de Cárcar le hizo un homenaje a Salvador, dedicándole una calle  y colocando al inicio de la vía una placa conmemorativa con su nombre. Esa placa se mantuvo hasta la década de los sesenta del siglo XX en que fue retirada por encontrarse deteriorada a causa de la erosión, sin ser ya repuesta. La Avenida Salvador Ordoñez (hoy nombrada como calle) es la principal vía de entrada al pueblo, y 179 años después de su nacimiento vaya aquí mi contribución para la preservación de su memoria.

María Rosario López Oscoz

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Fuentes consultadas:
-Archivo Museo Zumalacárregui
-Archivo parroquial de Cárcar
-DÍAZ DE RADA, Juan Antonio; MATEO  GAMBARTE, Eduardo. Breve Historia Cotidiana del Siglo XX de Cárcar. Pag. 146. Cárcar Historia Vocabulario y Plantas. Eduardo Mateo y otros. 2002. 
-Discurso inaugural apertura del curso 1874 universidad de Oñate. . Tolosa imprenta Real. Año 1875. Biblioteca Alfonso el Sabio 
-Familysearch.org
-La Avalancha. Revista Ilustrada. Nº 141. Pamplona 24-1-1901.
-Librito homenaje a la Madre Isidora. Canto escrito en verso por don Eulogio Martínez. Pag. 51. 
Enrique Tejada Villapadierna. Año 1928. Artes Gráficas, sobrino de Tomás Blasco. Zaragoza 
-RODRIGUEZ DE CORO, francisco. SDB.” Ramón Fernández de Piérola” en la Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico:  http://dbe.rah.es/biografias/35253/ramon-fernandez-de-pierola-y-lopez-de-luzuriaga

10 comentarios:

  1. Gracias Charo por tanta información,con tus investigaciones, cada día sabemos un poco más de personas de nuestro pueblo. Enhorabuena por tu trabajo.

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    1. Estos paisanos olvidados o desconocidos pugnan por salir a la luz. Yo solo soy su instrumento. Muchas gracias por tu apreciación. Un abrazo.

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  2. Hola Charo. Extraordinaria como siempre

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    1. Muchas gracias Carmen por tus palabras y el gesto de generosidad hacia mi trabajo. Agradezco mucho que perdáis unos minutos poniendo aquí un comentario. Sé que da pereza pero es importante para mi conocer el grado de interés.

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  3. Solo aplaudir. Por cierto, con lo que estás investigando podías hacer, de paso una historia sanitaria del pueblo: plagas, accidentes, etc. Seguro que lo tienes todo documentado. Gracias

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    1. Muchas gracias Miguel Javier.
      Pues sería bien interesante un artículo con esos temas. A ver si consigo recoger suficiente información. Creo recordar que en los libros sobre Cárcar algo aparece al respecto...

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    2. Genial.
      Qué interesante!!!
      Menudo trabajo de investigación.

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    3. Muchas gracias Armando por valorarlo. ¡Un abrazo!

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  4. Muy interesante, prima. No tenia ni idea de estos carcareses, Animo que todo lo haces muy bien Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Isidro. Me alegra mucho que te guste. ¡Un abrazo!

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