lunes, 30 de marzo de 2026

¿ERA DE CÁRCAR LA MUJER DE PONCIO PILATO?

 

Recreación por IA de Claudia Prócula

Entre las historias de Cárcar que se han propagado a través del tiempo hay una que, por su singularidad, no puede pasar inadvertida para este blog. Esta sostiene que la mujer de Poncio Pilato, el magistrado romano que juzgó y dejó que crucificaran a Jesucristo, era originaria de Cárcar. Sí, como lo oyes. Repito: la tradición local cuenta que la mujer del que fue prefecto, o pretor romano en Judea en tiempos de Jesucristo, era una liberta natural de Cárcar.

Decir esto puede parecer cuando menos aventurado, pero es algo que ha traspasado generaciones, y somos muchos quienes lo hemos escuchado, aunque nos cueste comunicarlo, quizá porque nos resulta chocante al no tener base documental conocida. Sin embargo, las historias, tradiciones o incluso leyendas con arraigo en un lugar merecen ser conservadas, aunque solo sea por su valor como tales.

Será el propio escritor local Eduardo Mateo quien también lo recoja en 2002 en su libro Cárcar, Historia, Vocabulario y Plantas, apoyándose en esta tradición. En dicha obra se dice que don Ángel Garrido, párroco durante muchos años del pueblo, habría enseñado a algunos vecinos unos libros en los que se afirmaba este punto. Y yo creo recordar además que don Ángel se apoyaba en un presbítero anterior llamado Félix Ramón de Sola. Según esto, la citada mujer habría sido llevada a Tarraco (la actual Tarragona), donde el propio Pilato la habría conocido.

Y es que, aunque no se sabe a ciencia cierta de donde procedía este cónsul, hay una creencia que sostiene que pudo haber tenido relación con la provincia romana de Tarraco y que al ser destinado a Judea, se llevó consigo una guardia personal formada por íberos, entre los que iba también esta carcaresa.

Más allá de estas referencias, no se han encontrado hasta hoy ni el mencionado libro ni fuentes bibliográficas conocidas que avalen esta afirmación. Las fuentes clásicas apenas aportan datos sobre la vida personal de Pilato, y la figura de su esposa —conocida en la tradición cristiana como Claudia Prócula— aparece de forma muy breve en los evangelios, sin indicación alguna sobre su origen.

Recreación de Poncio Pilatos y su esposa. Foto: Misioneros de Mariannhil

Así que, en este contexto, la tradición de Cárcar puede entenderse como parte de ese amplio conjunto de historias nacidas en el ámbito local que buscan establecer un vínculo entre la comunidad y los grandes acontecimientos de la Historia. Pero la existencia de aquellos supuestos documentos a los que aludía don Ángel no deja de suscitar, cuando menos curiosidad, ya que más allá de su veracidad histórica tiene una dimensión profundamente humana.

Como consecuencia de todo esto, durante generaciones, especialmente en el tiempo de Semana Santa, no hemos sido pocos los carcareses que hemos pensado en aquella mujer que, según el relato evangélico, trató de influir en su marido para liberar de la crucifixión a Jesucristo tras haber tenido un sueño inquietante. Imaginar que esa influyente figura pudiera tener su origen en Cárcar ha despertado a lo largo del tiempo una forma íntima de devoción y adhesión con ella.

Vista aérea de Cárcar. Foto: Pablo

Esa mezcla de historia, creencia y emoción forma también parte del patrimonio inmaterial de un pueblo. 

En estos días de Semana Santa, al escuchar el relato de la Pasión, volveré a pensar en Claudia Prócula, como solía.

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(Nota) Si tú, que lees esto, puedes aportar algún testimonio de esta tradición oral, agradecería lo hicieras en los comentarios.




1 comentario:

  1. Bien escrito Charo. Los más viejos hemos oído esta historia que tu has desarrollado, como siempre, con maestría. Como solía decir el tío Gonzalo; "Puede ser verdad y no haber sucedido"

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