Este blog busca dar visibilidad a personajes de Cárcar, o relacionados con esta población navarra, que permanecen desconocidos u olvidados; así como a cosas que se refieran a ella.
viernes, 19 de noviembre de 2021
JESÚS PARDO OJER, HERÓICO MISIONERO EN BRASIL
viernes, 8 de octubre de 2021
FAUSTINO DÍAZ DE RADA, catedrático, pionero en el estudio y análisis de la radiactividad.
Los primeros estudios y observaciones que se hicieron en España sobre la radiactividad los inició un catedrático de Mecánica Química llamado José Muñoz del Castillo, creando en 1904 el primer laboratorio español de radiactividad, adjunto a la Universidad Central (hoy Complutense); más tarde, en 1910, pasaría a ser ya instituto independiente ubicándose en la madrileña calle Amaniel. El máximo colaborador en ese instituto, vicedirector en sus inicios, y posterior continuador como director de la labor de Muñoz del Castillo sería un carcarés, su nombre: Faustino Díaz de Rada Ruiz. A pesar de ser Faustino personaje tan importante y precursor en tan pionera disciplina, inexplicablemente no existe una biografía escrita sobre él. Por eso, valiéndome de notas, reseñas y algunos artículos en los que aparece citado, voy a tratar de solventar esta carencia.
Faustino Díaz de Rada. Foto cedida por la familia Adrados-Serrano
FAUSTINO DÍAZ DE RADA RUÍZ nace en Cárcar el día 15 de febrero del año 1881; dos días más tarde es bautizado en su iglesia parroquial de San Miguel Arcángel. Era hijo de Andrés Díaz de Rada Pagola y Juana Ruiz Pascual. Andrés y Juana se habían casado en Cárcar el día 1 de junio del año 1874 y fruto de este matrimonio nacieron siete hijos: Félix, Máxima, Juan Cruz, Eufrasia, Faustino, Julián, y una niña que en 1877 murió al nacer, entre el primero y el tercero de los hijos. Los abuelos paternos se llamaban Cenón y Gregoria y los maternos, Javier y Catalina.
De entre ellos, Félix estudió Farmacia en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central, entre los años 1893-96, y puso un establecimiento de farmacia en su pueblo de Cárcar, que más tarde continuaría su hija Clotilde; Faustino, por su parte, hizo el bachiller en Logroño; lo terminó el día 3 de septiembre del año 1900, expidiéndosele el título el día 24 de enero del año siguiente. De Logroño se traslada a la capital zaragozana donde ingresa en la Facultad de Químicas de la Universidad de Zaragoza. Sin una mancha en su expediente académico hizo los cuatro cursos correspondientes en las materias habituales: Análisis Matemático, Geometría Métrica, Química General y Mineralogía y Botánica, en el primer curso; Análisis Matemático de segundo, Geometría Analítica, Física General, Cristalografía y Dibujo Geométrico, en el segundo; Zoología General, (matrícula de honor), Elementos de Cálculo Infinitesimal y Química Inorgánica en el tercero, y Cosmografía y Física del Globo, Química Orgánica y Análisis Químico General, en el cuarto y último curso, que acabó con excelentes notas: un notable y dos sobresalientes. Tras superar los exámenes sin obstáculos, obtiene la licenciatura en Ciencias, sección Químicas, el día 7 de junio el año 1904 en documento firmado por Francisco Velasco como secretario general y Ángel de Castro en su calidad de jefe de negociado de dicha facultad.
Díaz de Rada recibe ese año una beca de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE). Esta beca suponía varias estancias de formación. Iría primeramente al laboratorio químico parisino de Charles Moureau, después a Londres, donde conectaría con William Ramsay y en Manchester en el laboratorio de Ernest Rutherford. Simplificando mucho: Charles Moureau era profesor de química de la Escuela Superior de Farmacia de París y miembro de las Academias de Ciencias y Medicina, William Ramsay era químico británico nacido en Glasgow que recibió el premio nobel de química en 1904, y Ernest Rutherford fue el descubridor del gas radón y se le considera el padre de la física nuclear. Es decir, la flor y nata del momento en estas disciplinas-.
Díaz de
Rada pospuso un año su marcha por la necesidad de atender los asuntos del Instituto y para cuando quiso hacer la beca la redujo solo al
laboratorio de Charles Moureau en París; esó sí, asistiendo también a los
cursos que la famosa Marie Curie impartía en la Sorbona.
En 1904 se había creado el laboratorio de Radioactividad de la Universidad Central pero, como Instituto Español de Radiactividad -funcionando ya de modo independiente- se constituyó en 1911, siendo uno de los primeros en Europa (el primer Instituto del radio se había creado en Viena en el año 1908 y los de París y Londres en 1909). Este Instituto español consiguió importantes recursos materiales y humanos para llevar a cabo sus propias vías de investigación. Así, Muñoz del Castillo y su equipo centraron si interés inicial en el estudio de la radiactividad de las aguas minerales. Esto ayudó a los hidrólogos médicos a dar publicidad a balnearios y manantiales y favoreció a crear un vínculo entre estos y el Instituto. Desde 1908, dependiendo todavía de la Facultad de Químicas de la Universidad Central, el Instituto ya publicaba su propio Boletín, o revista de divulgación científica.
Faustino hizó multitud de análisis a las aguas de muchos manantiales que plasmó en abundantes monografías que se publicaron en este Boletín. Todos estos trabajos sirvieron, junto con los del resto de colaboradores, para trazar un primer mapa de zonas radiactivas españolas.
El estudio sobre el manantial de Los Barrancos de Valdemorillo lo hizo en 1923, recién nombrado director del Instituto, tras jubilarse Muñoz del Castillo; el químico carcarés afirma en este trabajo que las aguas de dicho manantial presenta unos valores de emanación rádica (gas radón) muy por encima del resto de los muchos manantiales españoles estudiados; y añade: “que la más activa de las aguas francesas posee menos de una quinta parte de emanación que la que nos ocupa”.
A partir de 1911, al adquirir el Instituto estatus propio y contar con nuevos recursos y subvenciones, se pudo establecer una nueva línea de investigación centrada también en la radioagricultura y los efectos de la radiactividad en el crecimiento de las plantas, creándose así las bases para la futura certificación de abonos radiactivos.
Faustino trabajó con
ahínco, no solo en el Instituto, también impartiendo cursos y conferencias, especialmente en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central.
Las conferencias eran emitidas a través de U. Radio; en una de ellas, Díaz de Rada decía lo siguiente: “como quiera que la
desintegración de los cuerpos activos se verifica con sujeción a leyes fijas e
independientes en absoluto de cuantos agentes el hombre puede poner en juego,
resulta que no podemos disponer de esa inmensa energía que la materia encierra;
encontrándonos ante ella como estaría un sediento ante un depósito enorme de
agua, que solo dejara escapar alguna ligera gota por un diminuto orificio que,
por otra parte, a él no le fuera dable agrandar”. No obstante vaticinaba, que si se pudiera disponer de ella: “tal
hecho sería el más culminante, el que mayor revolución produjera en la
Humanidad, pues, si bien se mira, todas sus luchas y toda su actividad se
reducen, en el fondo, a la adquisición y utilización de la energía”.
Apuntaba incluso al interés del estudio de la radiactividad para su aplicación
en geología, en cuanto a que proporcionaría la solución al cálculo de la edad
de la Tierra, resolviendo un problema hasta ahora irresoluble.
En su vida personal, Faustino se había casado con una joven, natural de Aldeanueva de Ebro, población riojana no muy distante de su Cárcar natal. La joven se llamaba Clotilde Serrano. Al llegar el momento de la jubilación, el matrimonio se asentó en este pueblo y aquí se instalaron hasta su muerte. Fueron no obstante numerosas las visitas que Faustino realizó a Cárcar con objeto de ver a sus familiares; su presencia, su prestancia y el halo de personaje importante que lo envolvía era notorio y no pasaba inadvertido entre sus paisanos.
Don Faustino (en el centro de la foto con bigote blanco) en el salón de las "Operarias Parroquiales" de Aldeanueva de Ebro, colectivo al que favoreció cediendo terrenos propios para la construcción del edificio que albergó dicha sociedad. Foto cedida por Ángel Fernández, alcalde de Aldeanueva.
Dentro del templo, otra foto permite conocer cómo eran las exequias pre-conciliares. En el centro de la iglesia destaca el soberbio catafalco sobre el que fue depositado el cuerpo del insigne científico, recogiendo el momento de la inciensación sobre la mesa del altar. Ambas fotografías son merecedoras de un detallado estudio etnográfico.
La casa donde habitó el matrimonio Díaz de Rada-Serrano, situada junto a la iglesia, continúa en pie, y su recuerdo perdura, especialmente gracias al callejero municipal. En Cárcar, sin embargo, pocos saben de la trayectoria de este insigne personaje, que en este mismo año se cumple el ciento cuarenta aniversario de su nacimiento.
Tras el cierre del madrileño Instituto de Radiactividad, que dirigió Díaz de Rada, y en el que se dejó buena parte de su vida, los estudios sobre radiactividad y energía nuclear volvieron más tarde a resurgir en España con nuevos bríos, y otro destacado carcarés también ha brillado en este campo con luz propia: Anastasio Rubio Arróniz, recientemente jubilado como Jefe de Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica del Complejo Hospitalario de Navarra. Durante el ejercicio de su profesión ha estudiado y aplicado con precisión los tratamientos oncológicos de numerosos pacientes navarros a lo largo de su carrera profesional.
Que siga pues brillando Cárcar a través de sus hijos, ofreciendo sus dones y conocimientos en favor de la comunidad científica y para el bien común.
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Investigación
y redacción: María Rosario López Oscoz
Octubre de 2021
Quiero agradecer a María Elisa Adrados por facilitarme la fotografía de portada que acompaña al artículo, y al alcalde de Aldeanueva de Ebro, Ángel Fernández Calvo, por la del día del funeral de Faustino mientras es llevado a hombros; así como a Agustín Garnica por las gestiones realizadas para conseguir el expediente académico del científico.
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Fuentes:
-ENSEÑANZA DE LAS
CIENCIAS, 34.2 (2016): 151-166 Historia y epistemología
http://dx.doi.org/10.5565/rev/ensciencias.1905 ISSN (impreso): 0212-4521 / ISSN
(digital): 2174-6486
-Familysearch.org
-FERNÁNDEZ DE
BOBADILLA Vicente. Revista Alfa. Revista
de seguridad nuclear y protección radiológica Consejo de Seguridad Nuclear
Número 31/ 2016 ciencia con nombre propio. Pag. 55
-GARCÍA PRADO I. Aldeanueva
de Ebro. Una villa de la Rioja Baja.
-GONZALEZ CLOUTÉ José
María, GONZALEZ GIL María Isabel y SOMOZA RODRIGUEZ Miguel. El Imaginario
Social de la energía Atómica en los manuales escolares españoles de Física y
Química. Pag. 155.
-HERNÁN CORBACHO
Néstor. Aguas, Semillas y radiaciones: el laboratorio de radiactividad de la
Universidad de Madrid (1904-1929). Consejo Superior de Investigaciones
Científicas. Madrid. 2008. Pag. 118.
-HERNÁN CORBACHO
Néstor. Centro de Historia de la Ciencia (CEHIC) Universidad Autónoma de
Barcelona.
-MORALES GUILLÉN
Millán. Influencia de los centros europeos en la ciencia española.
-Museo Virtual del
CSIC.
-Portal de Archivos
Españoles. Ministerio de Educación y Cultura.
-PRADO J.G.,
Aldeanueva de Ebro – Una villa en la Rioja Baja. Año 1953.
-REVISTA DE
INVESTIGACIÓN Y CIENCIA. JULIO DE 2009. Nº 394 “Los inicios de la radiactividad
en España El primer laboratorio español de radiactividad”.
-VICUÑA Javier. “Notas
etnográficas de Adeanueva de Ebro.
-WorldCat Identities http://www.worldcat.org/identities/viaf-169707179/
-https://www.uab.cat/web/detalle-noticia/una-historia-de-la-radioactividad-en-espana-1345680342040.html?articleId=1096482698064
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martes, 14 de septiembre de 2021
LA MUJER DEL CORREGIDOR
En el año 1798, Lezaeta, en su calidad de corregidor, propone al Consejo de Castilla la construcción de un Coliseo (teatro). La petición estaba ampliamente fundamentada y aprobada por el Ayuntamiento, pero los altos estamentos no concedieron el permiso.
Sin embargo, la obra que proponía Ricote no se pudo hacer en el tiempo previsto, ya que, según asegura Andrés Gómez de Somorrostro, “El señor corregidor de que trata esta representación cesó en sus funciones y S.M. no tomó resolución hasta el año 1806 en que despejó el acueducto de tales estorbos”. Por tanto, a pesar de ser propuesto, por muy poco no fue Mateo de Lezaeta quien llevó a cabo tan importante obra. Fue la demora del rey quien lo estorbó.
En el año 1809 (en plena Guerra de la Independencia) Mateo de Lezaeta era todavía Regidor perpetuo de Ávila. A partir de ese año ya no he vuelto a encontrar nada más de él. En ese momento tenía Mateo ya sesenta y nueve años.
Fuentes:
-Archivos PARES.
-Guía de forasteros en Madrid
- https://www.eladelantado.com/segovia/el-devenir-en-el-tiempo-del-teatro-en-segovia/
-Libro de aniversarios parroquia de Cárcar
-Libros sacramentales de la ciudad de Viana
-Mercurio Histórico y Político.
-PIQUIERES DIEZ A.J. Los Españoles y José I. La Imagen de un Rey. Año 2015.
viernes, 13 de agosto de 2021
FRAY VEREMUNDO SÁDABA, abad en Frómista
En lo referente a abades, no dio Cárcar solamente los dos de Leyre; hubo más; al menos uno más: fray Veremundo Sádaba.
Veremundo Sádaba nace en Cárcar hacia el año 1720. Ingresa en el convento benedictino de San Benito el Real de Valladolid, cuna de la observancia benedictina española y casa principal de la Congregación de San Benito de Valladolid, una de las más influyentes instituciones monásticas de la España moderna. Toma el hábito el día 4 de junio del año 1740, siendo en ese momento abad del monasterio fray Luis Blanco, a quien sustituyó en 1741 fray Andrés de Chávarri, navarro de Los Arcos.
Lo cierto es que los datos sobre Veremundo son muy escasos. Con la desastrosa desamortización de Mendizábal del año 1835, los monjes benedictinos abandonaron el monasterio y con ellos se dispersaron también los archivos documentales que guardaban memoria de siglos de vida monástica. En la actualidad este monasterio vallisoletano se encuentra habitado por los padres carmelitas. Recientemente me puse en contacto con su archivero con la intención de recabar datos, pero me confirmó lo que ya me temía: que no se conserva allí nada de la época benedictina. Lástima; ahí estaría sin duda la ficha de ingreso de fray Veremundo y, en ella, su filiación familiar y la fecha exacta de su nacimiento.
Monasterio e iglesia de san Benito el Real de Valladolid. Foto viajarconelarte.blogspot
Será, sin embargo, el Abadologio del Monasterio de Nuestra Señora de la Misericordia de la localidad palentina de Frómista (obra del historiador benedictino Ernest Zaragoza Pascual) quien me facilite los escasos datos que se conservan sobre este monje carcarés. Pocos, ciertamente, pero suficientes al menos para saber de su existencia y del rumbo que tomó su vida dentro de la orden.
Frómista se encuentra en la Tierra de Campos palentina, dentro de la histórica ruta jacobea. Su monasterio benedictino de Nuestra Señora de la Misericordia se fundó en el año 1436, aunque no recibió el título de abadía hasta 1538, dependiendo siempre del monasterio de San Benito el Real de Valladolid, del que era casa filial. Como tantos otros monasterios de la congregación, formaba parte de una amplia red monástica que articulaba la vida benedictina en la Corona de Castilla.
Frómista (Palencia). Foto: El Norte de Castilla
En un momento dado fray Veremundo Sádaba se traslada a esta abadía de Frómista. Allí es elegido abad del monasterio para el cuatrienio comprendido entre 1781 y 1785 y, posteriormente, una segunda vez entre los años 1793 y 1800. En ese mismo año de 1800 fallece, siendo enterrado en el propio monasterio que había gobernado.
Mucha y muy rica debió de ser la vida de este monje, pero los datos no dan para más. Treinta y cinco años después de su muerte, al igual que ocurriera en San Benito de Valladolid y en tantos otros monasterios de España, se decretó para esta abadía de Nuestra Señora de la Misericordia de Frómista la exclaustración de los monjes y la desamortización del monasterio. A día de hoy no quedan restos materiales del mismo: nada, ni siquiera un grabado. Tan solo los escasos documentos que se han podido recuperar y que así lo verifican.
¿Cómo fue la vida de Veremundo antes de ser nombrado abad? ¿Cómo transcurrieron los años de su mandato? ¿Realizó mejoras en la abadía, como era habitual en los prelados monásticos de la época? Nada de eso se podrá saber, seguramente; nada más aparece de momento documentado acerca de él.
Que no se pierda, sin embargo, lo poco que hay. Por mi parte, aquí lo dejo consignado.
María Rosario López Oscoz
Agosto de 2021
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Fuentes:
-ZARAGOZA Y PASCUAL Ernest. Abadologio de San Benito el Real de Valladolid. 2003. Pag.251
-http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/19428
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sábado, 24 de julio de 2021
COFRADÍA DE SANTIAGO EN CÁRCAR. Los Santiagueros
Cada 24 de julio, víspera de
la festividad de Santiago Apóstol, es fiesta desde siempre en Cárcar. Ya desde antiguo se le tenía en el pueblo gran devoción a este santo que según la
tradición llegó hasta los confines de la tierra en España (Finisterre), difundiendo
la fe cristiana.
Que desde el día anterior a la fiesta hubiera en Cárcar tanta celebración generó en pueblos vecinos algún chascarrillo y un estribillo corría de modo chusco al acercarse la fecha:
Y es que en Cárcar ser "santiaguero" era motivo de orgullo. En este pueblo hay una cofradía dedicada
a Santiago con una antigüedad que se remonta al año 1730. Desde entonces, los santiagueros carcareses se han encargado de transmitir la devoción al apóstol de generación en generación y han sido cientos los que a través de los siglos han pertenecido a ella. Vivió la cofradía un período de bonanza en sus inicios, al que siguió otro de tibieza para resurgir con nuevos bríos a partir del año 1761.
Para pertenecer a ella era condición indispensable haber peregrinado a la tumba del apóstol en Compostela; es decir, haber hecho el Camino de Santiago. Este requisito no era en aquel entonces muy asequible por lo que en 1770 y ante el inusitado interés de los carcareses por pertenecer a la cofradía, se pensó en eliminar esta traba. La junta envió al obispado una petición solicitando que se modificara este punto y fue aprobado, aunque con la condición de que sí debía haberlo hecho algún familiar. Además, en ese año se permitió también el acceso a las mujeres.
Muchos fueron a partir de ese momento los hombres y las mujeres que
pidieron ingresar en la asociación. Al año de aprobarse esta norma el
número de cofrades ascendía a trescientos noventa y nueve, un
tercio de la población aproximadamente.
A principios del siglo XX todavía se podía ver en los legados testamentarios una cláusula en la que se dejaba a los hijos cierta cantidad de dinero “para que visiten el Santo Sepulcro de Santiago, en Galicia”. Y así lo hizo, por ejemplo, mi bisabuelo Juan Rubio Ruíz para con sus hijos varones. En la casa familiar se guardó con celo la esclavina, el bordón y la concha que acreditaba que Juan había hecho en su día el Camino de Santiago.
En el rito de
iniciación se imponía a los neófitos en la iglesia de Cárcar una esclavina sobre los hombros que lucirían ya cada año en su festividad y que los distinguía como santiagueros.
A día de hoy la tradición sigue viva y la Cofradía de Santiago celebra desde la víspera, como es de ley, la festividad del apóstol. La tarde del 24 de julio todos acuden a la iglesia. Se cantan las vísperas y a continuación se degusta en el exterior una merienda de hermandad a base de ensalada, pan y queso, previamente bendecido por el párroco. Tras este paso se procede a “correr la rosca”, que consiste en que dos cofrades se disputen a la carrera la tradicional rosca de Santiago, un bizcocho envuelto en baño blanco y adornado con anises y diversos dulces. Un tercero exhibe a lo lejos el trofeo a la espera de la llegada del vencedor. Éste recibe el premio que en buena hermandad reparte a partes iguales con su contrincante.
Los niños acuden ilusionados para recibir la bendición, portando en el pecho las roscas que
previamente han preparado con esmero sus madres y abuelas. Y no son pocos los que sin haber cumplido ese requisito previo, le han dado ya un buen bocado al dulce.
Tradición santiaguera festiva que con tesón la continúan manteniendo viva un
nutrido grupo de carcareses. Ojalá no se pierda.
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María Rosario López Oscoz
24 de
julio de 2021
Mis bisabuelos por parte paterna y materna, mi abuela, mi padre…, todos ellos fueron “santiagueros”. A ellos dedico este artículo, y a cuantos han sido y son cofrades de Santiago: “Santiagueros” de Cárcar.
Fuente:
LÓPEZ OSCOZ, Mª Rosario. López,
Retazos de la Historia de Lerín y Cárcar a través de un apellido. (e.a.). Año 2017.
































