martes, 8 de marzo de 2022

ANACLETO PARDO ZUÑIGA, un militar en el siglo XIX

 

Piedra armera de los Pardo. Calle Yoldi. Lerín. Foto: José York


Aunque este personaje es lerinés de nacimiento está totalmente vinculado a Cárcar, tanto por vía genealógica como matrimonial. Anacleto fue un alto mando militar cuya vida no ha trascendido fuera del ámbito castrense. Su ficha de oficial aparece en el libro titulado Militares Carlistas Navarros (1833-1849), escrito por Ángel García-Sanz Marcotegui y Javier Ruíz Astiz y publicado por la Universidad Pública de Navarra (Upna) en el año 2017.

Como no tiene una biografía hecha, como ocurre con la mayoría de los personajes que ocupan este blog, será a partir de realizar abundantes búsquedas en el explorador y diferentes consultas a libros y documentos, como he conseguido perfilar un poco su historia. 

Anacleto Manuel Pardo Zúñiga nace en Lerín el día 13 de julio del año 1815 y al día siguiente de nacer es bautizado en su iglesia de Santa María. Eran los Pardo una familia de hidalgos que defendieron su ejecutoria  y colocaron sobre la fachada de su casa, de la lerinesa calle de Yoldi, su escudo de armas familiar. Posteriormente la entrada principal de la casa se ubicó en la calle del Romero, a espaldas del escudo, pero anteriormente no era así.


Sus padres se llamaban Francisco Pardo Remírez de Ripa y Manuela de Zúñiga Ruiz, ésta, natural de Cárcar. Sus abuelos paternos se llamaban Joaquín Pardo Adán y Juliana Remírez de Ripa (de Lerín) y los maternos Miguel Ángel de Zúñiga y Martínez de Cárcar (de Mendaza) y María Joaquina Ruíz y Teruel, ésta, al igual que su hija, de Cárcar. Este último matrimonio se habían casado en Cárcar el día 27 de marzo de 1776; Miguel Ángel  se había asentado en el pueblo de su mujer y había conseguido también defender su hidalguía en el año 1799 colocando sobre la fachada de su casa, de la calle Ontanilla, su correspondiente escudo heráldico.

 
Escudo de armas de los Zúñiga. Calle Ontanilla. Cárcar. 

Los padres de Anacleto hicieron una matrimonio seguramente concertado, como acostumbraban a serlo entonces muchos de ellos, atendiendo a su estatus social. Sin embargo, el matrimonio se debió de avenir muy bien ya que tuvieron una larga descendencia; catorce hijos, todos ellos nacidos en Lerín entre los años 1805 y 1827. Estos fueron: Ildefonsa, Dionisia Joaquina Francisca Manuela, Ángela, Pedro, María Dolores, Pablo, Anacleto, Juliana, Francisco, Irene Joaquina, Sabas, Tomasa, Policarpo e Ildefonso Pardo y de Zúñiga. Al menos diez de ellos contrajeron matrimonio y, de estos, cuatro lo hicieron con jóvenes de Cárcar, siendo además dos de ellas hermanas entre sí y sobrinas carnales de sus respectivos cónyuges; uno de estos matrimonios será el de Anacleto, que se casará con su sobrina Eleuteria Fortún Pardo, carcaresa, e hija de su hermana Ángela y de Juan Antonio Fortún Soto. Un hermano de este último, Fortunato Fortún, fue diputado foral en varias legislaturas. 

Diputados navarros posando. Fortunato Fortún, de pie, segundo por la izquierda. Foto: navarra.es

Anacleto eligió la carrera militar. En el año 1834, cuando contaba diecinueve años, ingresó como cadete. Luchó en la primera guerra carlista en el Segundo Batallón Navarra del bando carlista. En el año 1836 resultó herido en combate en Estella junto con otros setenta y nueve soldados más, cuando las tropas liberales intentaban entrar en la ciudad del Ega. Por tal motivo fue condecorado con la Cruz de San Fernando con categoría de primera clase.
 
En el frente de batalla. Foto wikiwand

Al acabar esa guerra, año 1839, era ya teniente coronel. Se acogió al Convenio de Vergara, eligiendo la opción de continuar en el ejército conservando su grado, como había quedado estipulado en el citado convenio, por lo que fue trasladado al depósito de oficiales de Burgos; en el año 1841 tomó parte en el llamado Alzamiento de O´Donnell, también conocido como  “La Octubrada”, una sublevación iniciada por Leopoldo O´Donnell contra el general Espartero que fracasó, por lo que Anacleto tuvo que retirarse junto con otros compañeros a Francia donde permaneció por un período de tres años. 

En el año 1843 regresa a España gracias a una amnistía. Estuvo durante un tiempo en situación de reemplazo, momento que debió  aprovechar para venir a Lerín y casarse en Cárcar con su sobrina Eleuteria Fortún, como ya he apuntado anteriormente. Anacleto era veinte años mayor que la chica y parece ser que no tuvieron descendencia. 


"El Abrazo de Bergara". Foto: Zumalakarregui museoa

En el año 1844 Pardo Zuñiga es destinado a los regimientos de Algeciras y Ceuta, donde permanecerá hasta el año 1850. Apuntan García-Sanz Marcotegui y Ruíz Astiz, que esto lo descartaría como integrante en la insurrección montemolinista (Segunda Guerra Carlista).  Al año siguiente, Pardo Zúñiga es condecorado con la Cruz de Isabel la Católica. En el año 1852 Anacleto embarca en Cádiz con destino a La Habana donde permanece hasta el año 1861. En Cuba fue Comandante Mayor del primer batallón de su Regimiento. 

En el ejercicio de su cargo le correspondió ejercer como juez fiscal, donde, revisando la documentación, se le puede ver en el año 1858 impartir alguna sentencia. Una vez en España fue teniente coronel graduado en Ceuta hasta 1863; tres años más tarde se le ve ya como coronel, y con este rango desempeñó cargos en Melilla, Granada y Valencia.
 
Foto historiarrinconados

Antes de eso, y ya con la idea de retirarse, aprovecha uno de los permisos para  regresa a Lerín. Eleuteria, su esposa, había muerto en algún momento no especificado, por lo que Anacleto, viudo ya, concierta matrimonio con una joven de Valtierra llamada Josefa Carasusan Larraga, veintiséis años más joven que él, con la que se casará en esa localidad el día 5 de marzo del año 1867. 

Anacleto se reincorporará de nuevo al ejército en Valencia, para causar baja como oficial retirado en julio de 1868, año y cuatro meses después de contraer segundas nupcias, recibiendo como colofón a su carrera la Cruz al Mérito Militar con rango de segunda clase. Tenía cincuenta y tres años. Solicita entonces su traslado a Pamplona, aunque enseguida se va a Valtierra, el pueblo de su mujer, donde se retira ya definitivamente.  Será en Valtierra donde nazcan también sus tres hijos: María Manuela, Francisco y José Anacleto Pardo Carasusán. Este último fue médico cirujano en Zaragoza y falleció el día 20 de enero del año 1907, a los treinta años de edad. El segundo de los hijos varones, Francisco, fue como su padre militar y capitán de caballería del Regimiento de Lanceros del Rey. Falleció en Zaragoza el 8 de mayo de 1912. Finalmente estaba María Manuela, que en Valtierra era conocida como “La Coronela” (sin duda por el grado militar de su padre). De esta mujer he encontrado que falleció el día 7 de enero del año 1940 y que en su testamento dejó unos terrenos para la construcción de una residencia de ancianos, la llamada Residencia San José. La fundación que la gestiona se llama en su honor Fundación Manuela Pardo Carasusán.

Residencia San José. Valtierra

Anacleto fallece en Valtierra el año 1881, a los sesenta y seis años de edad.

Esta escueta biografía me va a dar pie para hacer una pequeña reflexión a propósito del apellido Pardo, extrapolable también a tantos otros apellidos de largo recorrido en Lerín en los últimos siglos (Solano, Cruz, Tabar, Sánchez, Alonso, Octavio…). Todos ellos fueron familias de larga descendencia, como por otra parte lo eran la mayoría de ellas hasta hace tan solo un par de generaciones atrás. Este apellido Pardo se extendió además por buena parte de los pueblos vecinos, pudiéndose pensar que sobreviviría sin problemas a los envites de la caída actual de natalidad; no parece que vaya a ser así, Este y el resto de apellidos citados se encuentran en Lerín, a día de hoy, algunos de ellos extintos y otros en serio peligro de estarlo. A la vía femenina y la soltería, algo con lo que ya se contaba también en generaciones anteriores, se ha unido también la actual despoblación y el drástico descenso de la natalidad, lo que ha provocado que estos apellidos tan longevos hayan desaparecido o sean ya solo un reducto a punto de hacerlo. 

El apellido Pardo en Cárcar (que desciende precisamente de un hermano de Anacleto) se propagó generosamente en este pueblo hasta justo mi generación. A día de hoy y en un pequeño recorrido mental se advierte también cierta tendencia a su paulatina desaparición. 


Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz

martes, 8 de febrero de 2022

LA MADRE ISIDORA. ISIDORA PÉREZ ARRÓNIZ.

 

Esta era la imagen de Isidora Pérez en el año 1876. Foto: tomada del folleto Siglo Futuro, publicado en el año 1928

Cuando llegas a la plaza de los Fueros, o plaza mayor de Cárcar, llama la atención una placa sobre la fachada del ayuntamiento en la que se indica, que además de dedicarse esa plaza a los fueros navarros, lo hace también a una monja llamada Madre Isidora.  Es posible que algunos conozcan su vida y quien era esta mujer, pero es más probable que la inmensa mayoría lo desconozca y, esto, hay que remediarlo. 

Isidora Pérez Arróniz  (Madre Isidora del Corazón de María), nace en Cárcar el día 4 de abril del año 1856. Era hija de Martín Pérez Gómez y María Eugenia Arróniz Ruiz y nieta, por parte paterna, de Miguel Pérez y María Ángela Gómez y por la parte materna de Blas Arróniz y Valentina Ruíz. El padre de Isidora bien pudo ser el alguacil del pueblo, o quizá el secretario, ya que la niña nace en la propia casa consistorial, teniendo la entrada a la vivienda por la calle Monte. Era la quinta de un total de nueve hermanos.
 
Casa Consistorial al poco de colocar las placas de 1928. Foto: librito homenaje.

Fue Isidora una guapa y recatada joven, adornada también de gran modestia, de quien se enamoró  un apuesto militar que había llegado a Cárcar mientras esta población estaba ocupada por los liberales durante la tercera guerra carlista, y con la cual se casó. El joven militar se llamaba José López Sanz y había llegado desde el levante valenciano. Éste había nacido en la ciudad de Valencia en el año 1852. Sus padres se llamaban Domingo López, que era natural de Orense, y Josefa Sanz, de Vinaroz.
 
Del matrimonio entre Isidora y José nacieron cuatro hijos, pero solo uno sobrevivió, Francisco. Este niño había nacido el día 10 de octubre del año 1877, al poco de acabar la guerra. En su partida de nacimiento se destaca que vivían en la calle Monte número 4, o sea, la casa de la Villa, o casa consistorial, lo que se entiende que vivían con los padres de Isidora, probablemente de modo circunstancial. Como nota curiosa apuntar que en el ayuntamiento dieron fe del nacimiento de Francisco dos testigos: Estanislao Irisarri Mendoza, que era sastre, y el zapatero Vicente Iturriaga, a los que se les solía llamar habitualmente para estos menesteres ya que siempre estaban en buena disposición y sabían firmar.
 
Otra vista del Ayuntamiento en una segunda remodelación todavía con las placas conmemorativas originales. Foto tomada del libro: Cárcar, Impresiones, Oficios, Anécdotas y Fotos. Eduardo Mateo. Pag. 46

José, el marido de Isidora, participó militarmente mientras la guerra en las batallas que se dieron en Lacar, Lorca, Somorrostro y Elgueta, y al parecer lo hizo de forma heroica ya que recibió condecoraciones por ello.
 
 La guerra terminó pero trajo también sus secuelas que llevaron a José a enfermar y  morir a edad temprana; tan solo tenía treinta y cinco años cuando fallece. Era el año 1887.  Viuda quedaba Isidora y huérfano de padre  Francisco con solo once años. En esta difícil situación, a tan solo cinco meses de morir José, manda Isidora a su hijo a la Congregación de los Misioneros del Corazón de María (claretianos) donde ingresa. Seis años más tarde, tras larga meditación y después de rechazar interesantes propuestas de matrimonio, encuentra de nuevo Isidora su vocación y profesa como novicia en la Congregación de las Religiosas Oblatas del Santísimo Redentor de Cienpozuelos (Madrid). Era el 7 de noviembre del año 1893. Tenía treinta y siete años. El convento de Cienpozuelos era la casa madre de la Congregación de las Hermanas Oblatas y en ese momento todavía vivía en él la Madre Fundadora, Antonia María Oviedo y Schöntahal (Lausana 1822, Cienpozuelos 1898) por lo que Isidora y Madre Antonia, no solo se conocieron, sino que pudieron convivir durante todo el período de formación de la novicia carcaresa. El carisma de estas religiosas es el de acogimiento y hospitalidad, especialmente dirigido hacia las mujeres víctimas de la prostitución y/o la exclusión social. 
 
Madre Antonia Oviedo. Foto: oblatassr.org

Se da la circunstancia que en este mes de marzo de 2022 se cumplirán los doscientos años del nacimiento de Madre Antonia, mujer que por sus méritos y carismas ha sido reconocida por la Iglesia como Venerable.
 
En el convento de Cienpozuelos hizo la Hermana Isidora Pérez su primera formación, como era lo habitual, hasta la toma de hábito y primera profesión. La toma de hábito tuvo lugar el día 15 de julio del año 1894 y la Profesión temporal el 22 de julio de 1895, ante la atenta mirada de la Fundadora a la que Isidora vería morir tres años después. Los votos perpetuos, sin embargo, los hizo Isidora en Vitoria el día 22 de agosto del año 1900.  Adoptó para sí el nombre religioso de Isidora del Corazón de María. 
 
 
Madre Isidora. Fotografía extraída del librito homenaje de 1928

Tras quedar  totalmente consagrada al carisma de las Oblatas, que según ellas mismas aseguran: “está al lado de las mujeres inmersas en contextos de prostitución, recorriendo juntas caminos de redención y liberación” su labor se prolongó por un período de treinta y cinco años  que culminó con su muerte. Durante ese tiempo será Isidora Madre Superiora en todos los centros a donde fue destinada: los dos primeros en la Casa Sucursal de Barcelona, ocho en la de Santander, seguido de la de Zaragoza donde dedicó dieciocho años de su vida, con un intervalo donde estuvo también en la Casa de Vitoria.
 
Edificio de las Oblatas de Cienpozuelos. Composición hecha para la conmemoración de 2018. 

La figura de Madre Isidora otorgaba un porte distinguido, pero destacó sin embargo por su caridad y humildad a través de su trabajo; trato bondadoso con marcado amor de madre, gran inteligencia y exquisita amabilidad, a la que se unía una gran delicadeza, tanto para con las Hermanas como para con las jóvenes allí acogidas, lo que hacía que arrebatara a todo el que la trataba. Oblata de cuerpo entero, dirían con énfasis algunos.
 
Resumiendo, Madre Isidora destacó por su gran piedad para con Dios, amor de madre para con sus subordinadas y acogidas, y corazón obediente como el de una niña para quienes debía obediencia. Murió en Zaragoza en olor de santidad el día 9 de enero de 1928. Dos meses más tarde, el Ayuntamiento de Cárcar, presidido entonces por Veremundo Ágreda, acordó por unanimidad hacerle un homenaje junto a otros tres hijos ilustres del pueblo, ya vistos todos ellos en este blog: Juan Cruz Aranáz, Salvador Ordoñez y el P.Marín Sola, y ponen en funcionamiento toda la maquinaria para llevarlo a cabo.
 
El párroco, Gracián Goicoechandía, se prestó gustosamente a colaborar en la tarea de preparativos y organización y se cursan las invitaciones. La impresionante fiesta que se llevó a cabo quedó reflejada en un librito conmemorativo donde se dan todos los detalles y se fijan los discursos. La representación oficial se culmina con un ramillete de autoridades: representaciones de los obispos de  Pamplona y Zaragoza, gobernadores civiles de las mismas, un general de artillería, un jefe político, un abogado de Madrid y hasta el jefe de la sección de loterías del Ministerio de Hacienda que hará las funciones de taquígrafo.
 
Por la parte de la familia de Madre Isidora se invitaron, entre otros, al hijo de Madre Isidora, el P. Francisco López, que era en ese momento el Superior de los claretianos de Zaragoza, y la prima carnal de este, Eugenia Pérez, en ese momento también Superiora General de las Oblatas, así como familiares del difunto esposo de la monja, venidos expresamente de Valencia.
 
El 22 de abril de ese año 1928, era el día señalado y comenzó la fiesta donde los panegíricos se sucedieron por parte de rutilantes hijos del pueblo que dieron lo mejor de sí en sus discursos. Las adhesiones al acto se sucedieron abundantemente enviando cartas y telegramas: los cardenales arzobispos de Toledo, Sevilla y Granada, y los obispos de Cuenca y Barbastro, así como el Presidente del Consejo de Ministros y el Director General de Comunicaciones, entre otras, destacando especialmente la carta que envió el Catedrático de Medicina legal y Toxicóloga de la Universidad de Zaragoza, el carcarés Juan Bastero Lerga (ya estudiado también en este blog) que además era primo segundo de la homenajeada. La carta que dirigió este personaje supone en sí un tesoro por los elogios y alabanzas a su pueblo y a sus paisanos al llevar a cabo ese acto: “los pueblos como Cárcar, que saben hacer la justicia de honrar y perpetuar la memoria de sus hijos selectos por sus virtudes y gran saber, merecen figurar a la cabeza de los pueblos más civilizados…”. “Gloria a la Villa de Cárcar, que con este acto pone de relieve la grandeza de su alma colectiva y la más selecta espiritualidad, base de los grandes valores morales que atesora y que en justicia le hacen acreedor al más elevado concepto social”.  
 
Portada del librito homenaje

La lectura del libro homenaje supone en su totalidad un tesoro digno de preservar por la cantidad de nombres y detallado despliegue de medios que aporta.
Eulogio Martínez, carcarés y párroco de Andosilla se expresó también con un largo poema de su cosecha y del que extraeré solo unos versos: “No es extraño que de ti (Cárcar)/ salgan hijos como éstos,/ y que si ahora son cuatro/ sean luego cuatrocientos/ y que recíproco sea/ el cariño y el afecto,/ tú… dedicándoles calles/ gratitud y honra, ellos”.
 
Ese día de abril de aquel año, 1928, además de las placas que se colocaron en honor a los otros tres homenajeados, dos de ellas lucieron sobre la fachada de la Casa Consistorial, lugar en el que había nacido Isidora, perpetuando así la memoria de esta destacada mujer. A partir de ese momento la secularmente llamada Plaza de los Fueros pasó a denominarse también "y de la Madre Isidora". El texto de una de esas placas dice así:  
 
A la memoria de la Madre Isidora del Corazón de María –
Superiora de las Oblatas del Santísimo Redentor
Modelo de virtudes cristianas y religiosas
Heroína de la Caridad.
Nació en esta Casa en 4 de Abril de 1856.
Pasó por el mundo haciendo bien a todos.
Murió en olor de santidad en Zaragoza a 9 de Enero de 1928.
La Villa de Cárcar a su Hija esclarecida.
Las Religiosas Oblatas a su Madre incomparable dedican este recuerdo
en 22 de Abril de 1928.
 
Honda debió ser la huella que dejó esta mujer a juzgar por tan grandes elogios que recibió. A pesar de que el homenaje era extensivo a los citados cuatro hijos de Cárcar, será sin embargo a Madre Isidora a quien expresamente vayan dirigidos la mayor parte de las menciones y alabanzas.
 
Vista parcial del Ayuntamiento en la actualidad, donde se aprecia una de las placas conmemorativas a Madre Isidora

Pero no solo la figura de Madre Isidora la que destacó entre las Hermanas Oblatas en la familia Pérez de Cárcar; también lo hizo y de modo fulgurante una de sus sobrinas, María Eugenia Pérez Ilzabe (María Eugenia del Dulce Nombre de Jesús) que era hija de Jenaro, el hermano de Madre Isidora, y de Antonia Ilzarbe Zabalza, natural esta de Irurre.

Eugenia había nacido en Etayo el día 12 de febrero del año 1885 ya que su padre se encontraba destinado en este pueblo de la merindad de Estella. Durante 25 años fue la Superiora General de las Oblatas y también la responsable de que estas se instalaran en Pamplona en el año 1948, en el edificio construido al efecto por el arquitecto pamplonés Eugenio Arrainza Vilella. Desde entonces, a este conjunto se le denomina comúnmente como el edificio de Oblatas. Se daba la circunstancia de que el noviciado de Zaragoza amenazaba ruina y María Eugenia apostó por Pamplona para traerlo aquí dadas las buenas perspectivas que ofrecía Navarra en cuanto a vocaciones. Ya existía en la capital navarra una pequeña comunidad de Oblatas, desde 1912, pero esto supuso un impulso considerable para la Congregación.

Edificio de Oblatas de Pamplona. Foto: Diario de Noticias de Navarra de fecha 29-11-2015
Los estudiosos aseguran que en los más de ciento diez años de recorrido en Pamplona, desde que se asentaran las Oblatas, han visto nacer en su seno más de trescientas cincuenta vocaciones navarras, y por sus manos han pasado más de mil mujeres marginadas de la sociedad a las que han asistido y acogido de forma familiar, sacándolas de la exclusión y dándoles dignidad y formación.
   
En cuanto al hijo de Madre Isidora, Francisco López Pérez,  fue, como se ha visto, Superior de la Orden de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, comúnmente llamados claretianos, y Delegado oficial del Gobierno General de la Congregación. En las diferentes búsquedas que he hecho para encontrar información sobre Francisco (con poco éxito de momento, la verdad) he podido encontrar que en 1938 se encontraría en Burgos atendiendo, entre otros menesteres, espiritualmente en el confesonario y donde uno de los penitentes sería al parecer san Josemaría Escrivá de Balaguer. Seguro que futuras investigaciones permitirán ampliar su trayectoria pastoral.
 
He tratado de recuperar a grandes rasgos la vida y virtudes de un nuevo personaje de Cárcar, que me ha sido especialmente grato al tratarse por fin de una figura femenina. Concluyo  echando mano de las palabras que empleó Gregorio Roldán, encargado de hacer la oración fúnebre en el homenaje de 1928 a los cuatro hijos de Cárcar: “No hay pueblo que no derrame lágrimas sobre la tumba de sus héroes, que no conmemore las hazañas de sus hijos ilustres, cuidando de transmitir a la posteridad el precioso legado de sus acciones virtuosas, para que sirvan de ejemplo, estímulo y acicate a los demás hijos”.
 
Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz
 
Fuentes:
-Archivo municipal de Cárcar
-Archivo General de las Oblatas en Cienpozuelos (Madrid). 
-Diario de Navarra. Calles y Barrios: "Las Oblatas al descubierto". A.O. Pamplona. 1-10-2014
-Diario de Noticias de Navarra. Artículo de Manuel María Sagües Lacasa. 29-11-2015.
-familysearch.org
-Folleto Siglo Futuro 21-1-1928
-Librito homenaje a Madre Isidora. Taquigrafiado por Enrique Quijada Villapadierna. Talleres de Artes Gráficas Sobrino de Tomás Blasco. Ecce Homo, 9. Zaragoza.


Quiero agradecer particularmente a Ana María Barandiarán, Oblata del S.R., responsable del Archivo General en la casa madre de Cienpozuelos (Madrid) por su colaboración al facilitarme información que consta en sus archivos sobre Madre Isidora, y adicional, y por su amabilidad y diligencia. Así como a Nieves Asurmendi, lerinesa de la misma congregación por facilitarme el contacto con Ana María.

martes, 11 de enero de 2022

MANUEL DE ALBENIZ EL ORGANISTA


Ensayo al órgano. Matías Moreno. Museo del Prado. Fuente: Wikipedia

MANUEL DE ALBENIZ Y SENOSIAIN, fue uno de los primeros organistas, si no el primero, que tuvo la parroquia de San Miguel de Cárcar desde que se construyera el nuevo órgano, obra de Joseph de Mañeru. Este lucía en una nueva ubicación, en contraposición al anterior que había estado justo enfrente. Fue Manuel el organista de Cárcar al menos desde el año 1772 hasta un período no inferior a veintiocho años, o, lo que es lo mismo, durante toda su carrera profesional. Tras pasar el examen previo, llegó Manuel con su familia a Cárcar procedente de Estella, donde había nacido el día 16 de julio del año 1740. Al día siguiente de nacer fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista y se le impuso el nombre de Manuel Antonio. Su padre era Matheo de Albéniz y de Olaberri y su madre Manuela Senosiain y Sotes.

Órgano de la iglesia San Miguel de Cárcar. Foto: J.L. Echechipía

Había empezado Manuel su andadura profesional en la parroquial de San Pedro de la Rúa de la capital del Ega, como así se ve en los documentos del año 1768. Un año antes, el día 21 de abril de 1767, se había casado en la iglesia de San Miguel de esa ciudad con una joven llamada  Francisca Xaviera de Goñi y Galdeano, hija de Rafael y María Josefa. Manuel y Javiera vivieron al principio en Estella donde el día 6 de diciembre del año 1769 tuvieron su primera hija, a la que bautizaron en la iglesia de San Pedro y le pusieron el nombre de María Vicenta Nicolasa. Más tarde, y tras previo examen, Manuel consigue plaza como organista en la parroquial de Cárcar, y será ya en esta población donde nazca el 18 de enero de 1772 la segunda de las hijas, a la que pondrán el nombre de Petra Josefa. Después nacerán (también en Cárcar) Xavier Balthasar y María Ramona Manuela, en los años 1775 y 1779, respectivamente.

Detalle del órgano

 En 1782 sigue figurando Manuel entre los pagos de las cuentas de la parroquial de Cárcar; en ese año recibe del ecónomo la cantidad de ciento cincuenta y dos reales fuertes en concepto de salario: “Entregué al organista D. Manuel de Albeniz 152 reales fuertes a cuenta de su salario”. En el sueldo iba incluida también la enseñanza de música a los infantes y la formación y mantenimiento del coro; el cabildo se hacía cargo del calzado del organista, y era el zapatero local el encargado de hacerle los zapatos nuevos. 

Debió estar a gusto el organista, así como su familia. Este era un oficio muy respetado y sin duda que serían bien aceptados, y también el cabildo satisfecho del trabajo del artista. Había mucha faena en Cárcar. Ocho o diez presbíteros, incluido el párroco, componían el cabildo parroquial. Muchas misas solemnes en las que tocar y muchos funerales. Ensayos, clases de canto para formar y mantener el coro. El órgano sonaba maravillosamente y el cabildo deseaba sacarle partido al flamante "Mañeru" . No se conformaba con los cantores locales, quería un coro de prestigio del que se hablara en el contorno. Así que llegó Celestino.  
 
Detalle del órgano

Ligado en Cárcar a Manuel de Albéniz estaba CELESTINO VILLALÓN MUGARTEGUI; este había nacido en el Casco Antiguo de Bilbao siendo bautizado en la Iglesia catedral de Santiago el día 6 de abril de 1783; hijo de Fernando Ramón y María Vicenta, se destacó como contralto o contratenor para música de capilla. Según asegura Fernando Abaunza en el Diccionario de músicos vascos, Celestino ejerció su profesión en iglesias de La Rioja y Navarra, pero no especifica en cuáles. En la parte navarra se refiere sin duda a Cárcar, ya que Celestino se casa en esta localidad el día 26 de octubre del año 1800 con la hija mayor del organista, Manuel de Albéniz.

Llama la atención que Vicenta tenía en ese momento treinta y un años de edad y Celestino tan solo diecisiete; una respetable diferencia de catorce años, siendo además él el más joven, cosa poco habitual que daría para manejar más de una hipótesis. 

Sillería del coro y facistol. Cárcar

El nuevo matrimonio seguirá viviendo en Cárcar, lo que indicaría que Celestino se afianzó en el pueblo y en su coral parroquial. ¿Había efectivamente llegado anteriormente contratado como cantor por la parroquia? ¿Se encontraba en casa del organista estudiando canto y se enamoró de la hija mayor? ¿Hubo una fuerza mayor que le obligó a casarse con la joven a pesar de la diferencia de edad? Nada de eso se podrá saber sin duda, pero lo cierto es que en Cárcar nacerán los dos primeros hijos del nuevo matrimonio Villalón Albéniz: Lorenzo, el día 18 de agosto del año 1801 y Manuel Severino que lo hará el día 8 de enero de 1803. Una tercera hija, María Thomasa Ramona, nacerá sin embargo en Santa Cruz de Campezo, el día 19 de septiembre del año 1804, lo que indicaría que Celestino luchó por promocionarse en su profesión y trabajó en otros diferentes lugares. Por fin, en el año 1807, obtiene la plaza de contralto en la capilla de música de la iglesia Catedral de Santiago de Bilbao, su tierra natural. Hay indicios de que Celestino muere joven, pero no son datos que pueda de momento contrastar.

Catedral de Santiago. Bilbao. Imagen: Barceló.com

En los pueblos de aquella época, por pequeños que estos fueran, pujaban por no quedarse atrás y todos se afanaban en conseguir para su parroquia, órganos, organistas y corales competentes, y a poder ser de relumbrón. Cárcar no fue una excepción, y a los datos me remito. Los organistas se fueron sucediendo y el órgano siguió sonando año tras año tañido por sus distintos maestros organistas, hasta quedar un día mudo. Y mudo sigue a pesar de los esfuerzos por rehabilitarlo por parte de asociaciones especializadas que sueñan con verlo restaurado, dado su valor artístico. Y no solo ellos, también a muchos del común de los mortales que nos gustaría escuchar extasiados el sonido que sale de sus tubos y trompetería; un magnífico sonido que durante siglos se propagó por todos los rincones de esa hermosa iglesia parroquial y cuyos ecos se fueron apagando poco a poco hasta quedar ahogados por el silencio. 
 
María Rosario López Oscoz
enero de 2022

martes, 28 de diciembre de 2021

RESUMEN AÑO 2021. BLOG LEGADO DE CÁRCAR

Iglesia de San Miguel de Cárcar

A punto de acabar 2021, segundo año de la pandemia del coronavirus y próximo este blog a cumplir los dos años de vida, corresponde hacer un breve resumen de lo que han dado de sí estos doce meses en cuanto a actividad “blogueril”.

Trece han sido los artículos o post que he conseguido colgar este año, que han venido a engrosar el proyecto “Legado de Cárcar” y suman ya un total de veintiocho entradas; una idea que inicié sin saber muy bien hasta donde me llevaría, dada la dificultad que entraña descubrir personajes que en muchos de los casos ni siquiera se conocía el nombre. 

Zumalacárregui aclamado en Echarri Aranaz. Grabado, José Ballejo, 1844. Museo Zumalacárregui
-Empezó ENERO continuando con la serie de la familia de Andrés de Mata, el maestro pintor, dorador y estofador que tanto había dado de sí en episodios anteriores. El artículo integraba a otros de los hijos del artista, entre ellos Isabel, la suegra de Zumalacárregui, y también su hermana Melchora, que fue la que acogió en su casa a la hija del general carlista y el lugar donde esta murió. Además, Melchora nos acercaba a algunas figuras de la realeza española en tiempos de Fernando VII e Isabel II.


Serafín de Mata
-En FEBRERO añadí dos entradas más. La primera correspondía el tercer y último capítulo de la serie de Andrés de Mata y familia, esta vez dedicada al hijo, nieto y biznieto del maestro dorador, fijándome especialmente a este último, llamado Serafín de Mata y Oneca, que fue abogado, consejero, político y escritor de renombre y que jugó un papel importante en la cultura, en la historia y en la política navarra de su tiempo, además de ser uno de los principales  fundadores del Orfeón Pamplonés y contribuir a cambiar la fisonomía de Pamplona.


Padre Mateo Mateo en 2019 en la celebración de los 50 años de la parroquia de los Sagrados Corazones de Guaynabo
-La segunda entrada de FEBRERO, y como cosa excepcional, la dediqué a una persona viva: el Padre Mateo Mateo; desgraciadamente, cuatro meses después de publicar el artículo, el P. Mateo, falleció. Quizá por esta circunstancia, y por ser un personaje de gran carisma y popularidad, ha sido el post más visitado del blog hasta ahora, siendo visto principalmente en Puerto Rico y los Estados Unidos de América, además de en España.  Un personaje el P. Mateo del que se seguirá hablando todavía mucho, sin duda. 


Soldado de los Tercios de Flandes. Foto: ABC
-MARZO acogió a un militar del siglo XVII, Ambrosio de Urra; será este uno de los personajes que más me han impactado a la hora de descubrir y desarrollar. Luchó en la Guerra del Arauco, fue Sargento Mayor y Maestre de Campo General del Reino en Chile y Gobernador en el Archipiélago de Chiloé; candidato a Gobernador de Chile y Corregidor de la Región del Maule. Peleando unas veces, y entendiéndose con las tribus mapuches y araucanas, otras, y sobreviviendo en todas a un ambiente hostil y desfavorable. 

 
Juan Cruz Aranaz. Revista La Avalancha
-En ABRIL le correspondió el turno a Juan Cruz Aranaz, Doctor Catedrático, Magistral de Lérida, Rector del Seminario de Zaragoza, Pro-Canciller de la Universidad Pontificia de Zaragoza, Capellán de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza y escritor. Y por si todo esto fuera poco, creador de dos becas de estudio para que las aprovecharan sus paisanos de Cárcar.


Compositor
-MAYO trajo a Esteban Aranaz, abuelo del anterior. Esteban fue músico y compositor, además de organista en distintos pueblos, para recalar finalmente en Cárcar donde se asentó definitivamente, al igual que sus descendientes. Maestro en doctrina y encargado de la educación y enseñanza coral dejó tras de sí obras escritas y un recuerdo musical que perduró en el tiempo.


Antigua botica de monasterio. Foto: La Voz de Asturias
- MAYO traía también a Ignacio Martínez, boticario o apotecario en el Monasterio de la Oliva, contratado desde el año 1830. Por sus manos pasaron todos los medicamentos y fórmulas magistrales que procuraban aliviar a los monjes cistercienses que habitaban el monasterio de enfermedades y toda clase de males que atacaban sus cuerpos, y que se añadían a los rigores invernales, humedades y  otras disciplinas ascéticas.


Cripta del monasterio de Leyre. Foto: Esther Cruz
-En JUNIO se unían al blog dos abades cistercienses del siglo XVIII que habitaron el Monasterio navarro de Leyre: Malaquías y Baltasar Martínez, que fueron también a su vez Consejeros del Reino de Navarra; como tales, se vieron inmersos en la proclamación en Pamplona del rey Fernando VI como nuevo rey de España.


Roscas de Santiago
-JULIO dio lugar para ensalzar a la secular Cofradía de Santiago en Cárcar y recordar a los santiagueros que a lo largo de los siglos han mantenido viva esta tradición y la celebración de las vísperas donde desde tiempo ancestral se viene “corriendo la rosca”.


Monjes en su monasterio
-En AGOSTO publiqué la vida de otro monje carcarés, fray Veremundo Sádaba, abad benedictino en su Monasterio de la localidad de Frómista, en Palencia.


Alcaldes y corregidores en el siglo XVIII. Foto: protocoloconcorse.es
-En el mes de SEPTIEMBRE, y con el título de “La mujer del Corregidor” abordé la vida de Mateo de Lezaeta, un personaje del siglo XVIII que se casó en Cárcar con una joven del lugar llamada Juana María Martínez y Pagola. Mateo fue abogado, Alcalde Mayor de Valladolid, Regidor perpetuo de Ávila, Capitán de guerra, y durante años Corregidor de Segovia donde gobernó con celo y procuró especialmente el saneamiento y mantenimiento de su acueducto romano, librándolo de las casas que se habían construido junto a él y de quienes quisieron atentar contra la integridad de la milenaria edificación.


Faustino Díaz de Rada en Aldeanueva de Ebro con un grupo de personas. Foto: archivo de la alcaldía de Adeanueva.
-OCTUBRE trajo una sorpresa. Por fin pude poner cara a don Faustino Díaz de Rada. Llevaba mucho tiempo detrás de recomponer su vida, y por mucho que lo intentaba no lograba conseguir una fotografía con su rostro para poder ilustrarla. Al final un familiar me la consiguió. Después de eso, el alcalde de Aldeanueva de Ebro se prestó también gustoso a ayudarme y me consiguió algunas impresionantes fotos junto con valiosa información. Olé por esos alcaldes que valoran y fomentan la cultura local. 
Faustino Díaz de Rada fue responsable de los primeros estudios y observaciones que se hicieron en España sobre  radiactividad. Catedrático en Químicas, se dedicó con celo al análisis de la radiactividad de las aguas termales. Se codeó con Madame Curie y fue director del Instituto Español de Radiactividad. Publicó multitud de artículos sobre la materia. Fue también Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid.


P. Jesús Pardo Ojer
-En NOVIEMBRE añadí al blog la historia del P. Jesús Pardo Ojer, un misionero agustino en Brasil que con tan solo veintinueve años y en un acto heroico, entregó su vida por salvar la de unos niños que se estaban ahogando en el río Purús. Una historia que viví en mi infancia con gran asombro y sobrecogimiento pues era una historia reciente.


-Y ya DICIEMBRE lo he reservado para hacer el balance. Espero que este año que en breve comienza sea el definitivo para derrotar a la pandemia. Por mi parte, espero poder seguir indagando y dando vida a nuevos personajes y añadirlos así a este blog. La historia de Cárcar se ha manifestado en cuanto a patrimonio humano como una fuente inagotable. Ojalá consiga descubrir y recrear adecuadamente a muchos más. ¡Feliz año 2022!

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