martes, 8 de febrero de 2022

LA MADRE ISIDORA. ISIDORA PÉREZ ARRÓNIZ.

 

Esta era la imagen de Isidora Pérez en el año 1876. Foto: tomada del folleto Siglo Futuro, publicado en el año 1928

Cuando llegas a la plaza de los Fueros, o plaza mayor de Cárcar, llama la atención una placa sobre la fachada del ayuntamiento en la que se indica, que además de dedicarse esa plaza a los fueros navarros, lo hace también a una monja llamada Madre Isidora.  Es posible que algunos conozcan su vida y quien era esta mujer, pero es más probable que la inmensa mayoría lo desconozca y, esto, hay que remediarlo. 

Isidora Pérez Arróniz  (Madre Isidora del Corazón de María), nace en Cárcar el día 4 de abril del año 1856. Era hija de Martín Pérez Gómez y María Eugenia Arróniz Ruiz y nieta, por parte paterna, de Miguel Pérez y María Ángela Gómez y por la parte materna de Blas Arróniz y Valentina Ruíz. El padre de Isidora bien pudo ser el alguacil del pueblo, o quizá el secretario, ya que la niña nace en la propia casa consistorial, teniendo la entrada a la vivienda por la calle Monte. Era la quinta de un total de nueve hermanos.
 
Casa Consistorial al poco de colocar las placas de 1928. Foto: librito homenaje.

Fue Isidora una guapa y recatada joven, adornada también de gran modestia, de quien se enamoró  un apuesto militar que había llegado a Cárcar mientras esta población estaba ocupada por los liberales durante la tercera guerra carlista, y con la cual se casó. El joven militar se llamaba José López Sanz y había llegado desde el levante valenciano. Éste había nacido en la ciudad de Valencia en el año 1852. Sus padres se llamaban Domingo López, que era natural de Orense, y Josefa Sanz, de Vinaroz.
 
Del matrimonio entre Isidora y José nacieron cuatro hijos, pero solo uno sobrevivió, Francisco. Este niño había nacido el día 10 de octubre del año 1877, al poco de acabar la guerra. En su partida de nacimiento se destaca que vivían en la calle Monte número 4, o sea, la casa de la Villa, o casa consistorial, lo que se entiende que vivían con los padres de Isidora, probablemente de modo circunstancial. Como nota curiosa apuntar que en el ayuntamiento dieron fe del nacimiento de Francisco dos testigos: Estanislao Irisarri Mendoza, que era sastre, y el zapatero Vicente Iturriaga, a los que se les solía llamar habitualmente para estos menesteres ya que siempre estaban en buena disposición y sabían firmar.
 
Otra vista del Ayuntamiento en una segunda remodelación todavía con las placas conmemorativas originales. Foto tomada del libro: Cárcar, Impresiones, Oficios, Anécdotas y Fotos. Eduardo Mateo. Pag. 46

José, el marido de Isidora, participó militarmente mientras la guerra en las batallas que se dieron en Lacar, Lorca, Somorrostro y Elgueta, y al parecer lo hizo de forma heroica ya que recibió condecoraciones por ello.
 
 La guerra terminó pero trajo también sus secuelas que llevaron a José a enfermar y  morir a edad temprana; tan solo tenía treinta y cinco años cuando fallece. Era el año 1887.  Viuda quedaba Isidora y huérfano de padre  Francisco con solo once años. En esta difícil situación, a tan solo cinco meses de morir José, manda Isidora a su hijo a la Congregación de los Misioneros del Corazón de María (claretianos) donde ingresa. Seis años más tarde, tras larga meditación y después de rechazar interesantes propuestas de matrimonio, encuentra de nuevo Isidora su vocación y profesa como novicia en la Congregación de las Religiosas Oblatas del Santísimo Redentor de Cienpozuelos (Madrid). Era el 7 de noviembre del año 1893. Tenía treinta y siete años. El convento de Cienpozuelos era la casa madre de la Congregación de las Hermanas Oblatas y en ese momento todavía vivía en él la Madre Fundadora, Antonia María Oviedo y Schöntahal (Lausana 1822, Cienpozuelos 1898) por lo que Isidora y Madre Antonia, no solo se conocieron, sino que pudieron convivir durante todo el período de formación de la novicia carcaresa. El carisma de estas religiosas es el de acogimiento y hospitalidad, especialmente dirigido hacia las mujeres víctimas de la prostitución y/o la exclusión social. 
 
Madre Antonia Oviedo. Foto: oblatassr.org

Se da la circunstancia que en este mes de marzo de 2022 se cumplirán los doscientos años del nacimiento de Madre Antonia, mujer que por sus méritos y carismas ha sido reconocida por la Iglesia como Venerable.
 
En el convento de Cienpozuelos hizo la Hermana Isidora Pérez su primera formación, como era lo habitual, hasta la toma de hábito y primera profesión. La toma de hábito tuvo lugar el día 15 de julio del año 1894 y la Profesión temporal el 22 de julio de 1895, ante la atenta mirada de la Fundadora a la que Isidora vería morir tres años después. Los votos perpetuos, sin embargo, los hizo Isidora en Vitoria el día 22 de agosto del año 1900.  Adoptó para sí el nombre religioso de Isidora del Corazón de María
 
 
Madre Isidora. Fotografía extraída del librito homenaje de 1928

Tras quedar  totalmente consagrada al carisma de las Oblatas, que según ellas mismas aseguran:está al lado de las mujeres inmersas en contextos de prostitución, recorriendo juntas caminos de redención y liberación” su labor se prolongó por un período de treinta y cinco años  que culminó con su muerte. Durante ese tiempo será Isidora Madre Superiora en todos los centros a donde fue destinada: los dos primeros en la Casa Sucursal de Barcelona, ocho en la de Santander, seguido de la de Zaragoza donde dedicó dieciocho años de su vida, con un intervalo donde estuvo también en la Casa de Vitoria.
 
Edificio de las Oblatas de Cienpozuelos. Composición hecha para la conmemoración de 2018. 

La figura de Madre Isidora otorgaba un porte distinguido, pero destacó sin embargo por su caridad y humildad a través de su trabajo; trato bondadoso con marcado amor de madre, gran inteligencia y exquisita amabilidad, a la que se unía una gran delicadeza, tanto para con las Hermanas como para con las jóvenes allí acogidas, lo que hacía que arrebatara a todo el que la trataba. Oblata de cuerpo entero, dirían con énfasis algunos.
 
Resumiendo, Madre Isidora destacó por su gran piedad para con Dios, amor de madre para con sus subordinadas y acogidas, y corazón obediente como el de una niña para quienes debía obediencia. Murió en Zaragoza en olor de santidad el día 9 de enero de 1928. Dos meses más tarde, el Ayuntamiento de Cárcar, presidido entonces por Veremundo Ágreda, acordó por unanimidad hacerle un homenaje junto a otros tres hijos ilustres del pueblo, ya vistos todos ellos en este blog: Juan Cruz Aranáz, Salvador Ordoñez y el P.Marín Sola, y ponen en funcionamiento toda la maquinaria para llevarlo a cabo.
 
El párroco, Gracián Goicoechandía, se prestó gustosamente a colaborar en la tarea de preparativos y organización y se cursan las invitaciones. La impresionante fiesta que se llevó a cabo quedó reflejada en un librito conmemorativo donde se dan todos los detalles y se fijan los discursos. La representación oficial se culmina con un ramillete de autoridades: representaciones de los obispos de  Pamplona y Zaragoza, gobernadores civiles de las mismas, un general de artillería, un jefe político, un abogado de Madrid y hasta el jefe de la sección de loterías del Ministerio de Hacienda que hará las funciones de taquígrafo.
 
Por la parte de la familia de Madre Isidora se invitaron, entre otros, al hijo de Madre Isidora, el P. Francisco López, que era en ese momento el Superior de los claretianos de Zaragoza, y la prima carnal de este, Eugenia Pérez, en ese momento también Superiora General de las Oblatas, así como familiares del difunto esposo de la monja, venidos expresamente de Valencia.
 
El 22 de abril de ese año 1928, era el día señalado y comenzó la fiesta donde los panegíricos se sucedieron por parte de rutilantes hijos del pueblo que dieron lo mejor de sí en sus discursos. Las adhesiones al acto se sucedieron abundantemente enviando cartas y telegramas: los cardenales arzobispos de Toledo, Sevilla y Granada, y los obispos de Cuenca y Barbastro, así como el Presidente del Consejo de Ministros y el Director General de Comunicaciones, entre otras, destacando especialmente la carta que envió el Catedrático de Medicina legal y Toxicóloga de la Universidad de Zaragoza, el carcarés Juan Bastero Lerga (ya estudiado también en este blog) que además era primo segundo de la homenajeada. La carta que dirigió este personaje supone en sí un tesoro por los elogios y alabanzas a su pueblo y a sus paisanos al llevar a cabo ese acto: “los pueblos como Cárcar, que saben hacer la justicia de honrar y perpetuar la memoria de sus hijos selectos por sus virtudes y gran saber, merecen figurar a la cabeza de los pueblos más civilizados…”. “Gloria a la Villa de Cárcar, que con este acto pone de relieve la grandeza de su alma colectiva y la más selecta espiritualidad, base de los grandes valores morales que atesora y que en justicia le hacen acreedor al más elevado concepto social”.  
 
Portada del librito homenaje

La lectura del libro homenaje supone en su totalidad un tesoro digno de preservar por la cantidad de nombres y detallado despliegue de medios que aporta.
Eulogio Martínez, carcarés y párroco de Andosilla se expresó también con un largo poema de su cosecha y del que extraeré solo unos versos: “No es extraño que de ti (Cárcar)/ salgan hijos como éstos,/ y que si ahora son cuatro/ sean luego cuatrocientos/ y que recíproco sea/ el cariño y el afecto,/ tú… dedicándoles calles/ gratitud y honra, ellos”.
 
Ese día de abril de aquel año, 1928, además de las placas que se colocaron en honor a los otros tres homenajeados, dos de ellas lucieron sobre la fachada de la Casa Consistorial, lugar en el que había nacido Isidora, perpetuando así la memoria de esta destacada mujer. A partir de ese momento la secularmente llamada Plaza de los Fueros pasó a denominarse también "y de la Madre Isidora". El texto de una de esas placas dice así:  
 
A la memoria de la Madre Isidora del Corazón de María –
Superiora de las Oblatas del Santísimo Redentor
Modelo de virtudes cristianas y religiosas
Heroína de la Caridad.
Nació en esta Casa en 4 de Abril de 1856.
Pasó por el mundo haciendo bien a todos.
Murió en olor de santidad en Zaragoza a 9 de Enero de 1928.
La Villa de Cárcar a su Hija esclarecida.
Las Religiosas Oblatas a su Madre incomparable dedican este recuerdo
en 22 de Abril de 1928.
 
Honda debió ser la huella que dejó esta mujer a juzgar por tan grandes elogios que recibió. A pesar de que el homenaje era extensivo a los citados cuatro hijos de Cárcar, será sin embargo a Madre Isidora a quien expresamente vayan dirigidos la mayor parte de las menciones y alabanzas.
 
Vista parcial del Ayuntamiento en la actualidad, donde se aprecia una de las placas conmemorativas a Madre Isidora

Pero no solo la figura de Madre Isidora la que destacó entre las Hermanas Oblatas en la familia Pérez de Cárcar; también lo hizo y de modo fulgurante una de sus sobrinas, María Eugenia Pérez Ilzabe (María Eugenia del Dulce Nombre de Jesús) que era hija de Jenaro, el hermano de Madre Isidora, y de Antonia Ilzarbe Zabalza, natural esta de Irurre.

Eugenia había nacido en Etayo el día 12 de febrero del año 1885 ya que su padre se encontraba destinado en este pueblo de la merindad de Estella. Durante 25 años fue la Superiora General de las Oblatas y también la responsable de que estas se instalaran en Pamplona en el año 1948, en el edificio construido al efecto por el arquitecto pamplonés Eugenio Arrainza Vilella. Desde entonces, a este conjunto se le denomina comúnmente como el edificio de Oblatas. Se daba la circunstancia de que el noviciado de Zaragoza amenazaba ruina y María Eugenia apostó por Pamplona para traerlo aquí dadas las buenas perspectivas que ofrecía Navarra en cuanto a vocaciones. Ya existía en la capital navarra una pequeña comunidad de Oblatas, desde 1912, pero esto supuso un impulso considerable para la Congregación.

Edificio de Oblatas de Pamplona. Foto: Diario de Noticias de Navarra de fecha 29-11-2015
Los estudiosos aseguran que en los más de ciento diez años de recorrido en Pamplona, desde que se asentaran las Oblatas, han visto nacer en su seno más de trescientas cincuenta vocaciones navarras, y por sus manos han pasado más de mil mujeres marginadas de la sociedad a las que han asistido y acogido de forma familiar, sacándolas de la exclusión y dándoles dignidad y formación.
   
En cuanto al hijo de Madre Isidora, Francisco López Pérez,  fue, como se ha visto, Superior de la Orden de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, comúnmente llamados claretianos, y Delegado oficial del Gobierno General de la Congregación. En las diferentes búsquedas que he hecho para encontrar información sobre Francisco (con poco éxito de momento, la verdad) he podido encontrar que en 1938 se encontraría en Burgos atendiendo, entre otros menesteres, espiritualmente en el confesonario y donde uno de los penitentes sería al parecer san Josemaría Escrivá de Balaguer. Seguro que futuras investigaciones permitirán ampliar su trayectoria pastoral.
 
He tratado de recuperar a grandes rasgos la vida y virtudes de un nuevo personaje de Cárcar, que me ha sido especialmente grato al tratarse por fin de una figura femenina. Concluyo  echando mano de las palabras que empleó Gregorio Roldán, encargado de hacer la oración fúnebre en el homenaje de 1928 a los cuatro hijos de Cárcar: “No hay pueblo que no derrame lágrimas sobre la tumba de sus héroes, que no conmemore las hazañas de sus hijos ilustres, cuidando de transmitir a la posteridad el precioso legado de sus acciones virtuosas, para que sirvan de ejemplo, estímulo y acicate a los demás hijos”.
 
Investigación y redacción: María Rosario López Oscoz
 
Fuentes:
-Archivo municipal de Cárcar
-Archivo General de las Oblatas en Cienpozuelos (Madrid). 
-Diario de Navarra. Calles y Barrios: "Las Oblatas al descubierto". A.O. Pamplona. 1-10-2014
-Diario de Noticias de Navarra. Artículo de Manuel María Sagües Lacasa. 29-11-2015.
-familysearch.org
-Folleto Siglo Futuro 21-1-1928
-Librito homenaje a Madre Isidora. Taquigrafiado por Enrique Quijada Villapadierna. Talleres de Artes Gráficas Sobrino de Tomás Blasco. Ecce Homo, 9. Zaragoza.


Quiero agradecer particularmente a Ana María Barandiarán, Oblata del S.R., responsable del Archivo General en la casa madre de Cienpozuelos (Madrid) por su colaboración al facilitarme información que consta en sus archivos sobre Madre Isidora, y adicional, y por su amabilidad y diligencia. Así como a Nieves Asurmendi, lerinesa de la misma congregación por facilitarme el contacto con Ana María.

martes, 11 de enero de 2022

MANUEL DE ALBENIZ EL ORGANISTA Y SU YERNO CELESTINO VILLALÓN


Ensayo al órgano. Matías Moreno. Museo del Prado. Fuente: Wikipedia

MANUEL DE ALBENIZ Y SENOSIAIN, fue uno de los primeros organistas, si no el primero, que tuvo la parroquia de San Miguel de Cárcar desde que se construyera el nuevo órgano, obra de Joseph de Mañeru. Este lucía en una nueva ubicación, en contraposición al anterior que había estado justo enfrente. Fue Manuel el organista de Cárcar al menos desde el año 1772 hasta un período no inferior a veintiocho años, o, lo que es lo mismo, durante toda su carrera profesional. Tras pasar el examen previo, llegó Manuel con su familia a Cárcar procedente de Estella, donde había nacido el día 16 de julio del año 1740. Al día siguiente de nacer fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista y se le impuso el nombre de Manuel Antonio. Su padre era Matheo de Albéniz y de Olaberri y su madre Manuela Senosiain y Sotes.

Órgano de la iglesia San Miguel de Cárcar. Foto: J.L. Echechipía

Había empezado Manuel su andadura profesional en la parroquial de San Pedro de la Rúa de la capital del Ega, como así se ve en los documentos del año 1768. Un año antes, el día 21 de abril de 1767, se había casado en la iglesia de San Miguel de esa ciudad con una joven llamada  Francisca Xaviera de Goñi y Galdeano, hija de Rafael y María Josefa. Manuel y Javiera vivieron al principio en Estella donde el día 6 de diciembre del año 1769 tuvieron su primera hija, a la que bautizaron en la iglesia de San Pedro y le pusieron el nombre de María Vicenta Nicolasa. Más tarde, y tras previo examen, Manuel consigue plaza como organista en la parroquial de Cárcar, y será ya en esta población donde nazca el 18 de enero de 1772 la segunda de las hijas, a la que pondrán el nombre de Petra Josefa. Después nacerán (también en Cárcar) Xavier Balthasar y María Ramona Manuela, en los años 1775 y 1779, respectivamente.

Detalle del órgano

 En 1782 sigue figurando Manuel entre los pagos de las cuentas de la parroquial de Cárcar; en ese año recibe del ecónomo la cantidad de ciento cincuenta y dos reales fuertes en concepto de salario: “Entregué al organista D. Manuel de Albeniz 152 reales fuertes a cuenta de su salario”. En el sueldo iba incluida también la enseñanza de música a los infantes y la formación y mantenimiento del coro; el cabildo se hacía cargo del calzado del organista, y era el zapatero local el encargado de hacerle los zapatos nuevos. 

Debió estar a gusto el organista, así como su familia. Este era un oficio muy respetado y sin duda que serían bien aceptados, y también el cabildo satisfecho del trabajo del artista. Había mucha faena en Cárcar. Ocho o diez presbíteros, incluido el párroco, componían el cabildo parroquial. Muchas misas solemnes en las que tocar y muchos funerales. Ensayos, clases de canto para formar y mantener el coro. El órgano sonaba maravillosamente y el cabildo deseaba sacarle partido al flamante "Mañeru" . No se conformaba con los cantores locales, quería un coro de prestigio del que se hablara en el contorno. Así que llegó Celestino.  
 
Detalle del órgano

Ligado en Cárcar a Manuel de Albéniz estaba CELESTINO VILLALÓN MUGARTEGUI; este había nacido en el Casco Antiguo de Bilbao siendo bautizado en la Iglesia catedral de Santiago el día 6 de abril de 1783; hijo de Fernando Ramón y María Vicenta, se destacó como contralto o contratenor para música de capilla. Según asegura Fernando Abaunza en el Diccionario de músicos vascos, Celestino ejerció su profesión en iglesias de La Rioja y Navarra, pero no especifica en cuáles. En la parte navarra se refiere sin duda a Cárcar, ya que Celestino se casa en esta localidad el día 26 de octubre del año 1800 con la hija mayor del organista, Manuel de Albéniz.

Llama la atención que Vicenta tenía en ese momento treinta y un años de edad y Celestino tan solo diecisiete; una respetable diferencia de catorce años, siendo además él el más joven, cosa poco habitual que daría para manejar más de una hipótesis. 

Sillería del coro y facistol. Cárcar

El nuevo matrimonio seguirá viviendo en Cárcar, lo que indicaría que Celestino se afianzó en el pueblo y en su coral parroquial. ¿Había efectivamente llegado anteriormente contratado como cantor por la parroquia? ¿Se encontraba en casa del organista estudiando canto y se enamoró de la hija mayor? ¿Hubo una fuerza mayor que le obligó a casarse con la joven a pesar de la diferencia de edad? Nada de eso se podrá saber sin duda, pero lo cierto es que en Cárcar nacerán los dos primeros hijos del nuevo matrimonio Villalón Albéniz: Lorenzo, el día 18 de agosto del año 1801 y Manuel Severino que lo hará el día 8 de enero de 1803. Una tercera hija, María Thomasa Ramona, nacerá sin embargo en Santa Cruz de Campezo, el día 19 de septiembre del año 1804, lo que indicaría que Celestino luchó por promocionarse en su profesión y trabajó en otros diferentes lugares. Por fin, en el año 1807, obtiene la plaza de contralto en la capilla de música de la iglesia Catedral de Santiago de Bilbao, su tierra natural. Hay indicios de que Celestino muere joven, pero no son datos que pueda de momento contrastar.

Catedral de Santiago. Bilbao. Imagen: Barceló.com

En los pueblos de aquella época, por pequeños que estos fueran, pujaban por no quedarse atrás y todos se afanaban en conseguir para su parroquia, órganos, organistas y corales competentes, y a poder ser de relumbrón. Cárcar no fue una excepción, y a los datos me remito. Los organistas se fueron sucediendo y el órgano siguió sonando año tras año tañido por sus distintos maestros organistas, hasta quedar un día mudo. Y mudo sigue a pesar de los esfuerzos por rehabilitarlo por parte de asociaciones especializadas que sueñan con verlo restaurado, dado su valor artístico. Y no solo ellos, también a muchos del común de los mortales que nos gustaría escuchar extasiados el sonido que sale de sus tubos y trompetería; un magnífico sonido que durante siglos se propagó por todos los rincones de esa hermosa iglesia parroquial y cuyos ecos se fueron apagando poco a poco hasta quedar ahogados por el silencio. 
 
María Rosario López Oscoz
enero de 2022

martes, 28 de diciembre de 2021

RESUMEN AÑO 2021. BLOG LEGADO DE CÁRCAR

Iglesia de San Miguel de Cárcar

A punto de acabar 2021, segundo año de la pandemia del coronavirus y próximo este blog a cumplir los dos años de vida, corresponde hacer un breve resumen de lo que han dado de sí estos doce meses en cuanto a actividad “blogueril”.

Trece han sido los artículos o post que he conseguido colgar este año, que han venido a engrosar el proyecto “Legado de Cárcar” y suman ya un total de veintiocho entradas; una idea que inicié sin saber muy bien hasta donde me llevaría, dada la dificultad que entraña descubrir personajes que en muchos de los casos ni siquiera se conocía el nombre. 

Zumalacárregui aclamado en Echarri Aranaz. Grabado, José Ballejo, 1844. Museo Zumalacárregui
-Empezó ENERO continuando con la serie de la familia de Andrés de Mata, el maestro pintor, dorador y estofador que tanto había dado de sí en episodios anteriores. El artículo integraba a otros de los hijos del artista, entre ellos Isabel, la suegra de Zumalacárregui, y también su hermana Melchora, que fue la que acogió en su casa a la hija del general carlista y el lugar donde esta murió. Además, Melchora nos acercaba a algunas figuras de la realeza española en tiempos de Fernando VII e Isabel II.


Serafín de Mata
-En FEBRERO añadí dos entradas más. La primera correspondía el tercer y último capítulo de la serie de Andrés de Mata y familia, esta vez dedicada al hijo, nieto y biznieto del maestro dorador, fijándome especialmente a este último, llamado Serafín de Mata y Oneca, que fue abogado, consejero, político y escritor de renombre y que jugó un papel importante en la cultura, en la historia y en la política navarra de su tiempo, además de ser uno de los principales  fundadores del Orfeón Pamplonés y contribuir a cambiar la fisonomía de Pamplona.


Padre Mateo Mateo en 2019 en la celebración de los 50 años de la parroquia de los Sagrados Corazones de Guaynabo
-La segunda entrada de FEBRERO, y como cosa excepcional, la dediqué a una persona viva: el Padre Mateo Mateo; desgraciadamente, cuatro meses después de publicar el artículo, el P. Mateo, falleció. Quizá por esta circunstancia, y por ser un personaje de gran carisma y popularidad, ha sido el post más visitado del blog hasta ahora, siendo visto principalmente en Puerto Rico y los Estados Unidos de América, además de en España.  Un personaje el P. Mateo del que se seguirá hablando todavía mucho, sin duda. 


Soldado de los Tercios de Flandes. Foto: ABC
-MARZO acogió a un militar del siglo XVII, Ambrosio de Urra; será este uno de los personajes que más me han impactado a la hora de descubrir y desarrollar. Luchó en la Guerra del Arauco, fue Sargento Mayor y Maestre de Campo General del Reino en Chile y Gobernador en el Archipiélago de Chiloé; candidato a Gobernador de Chile y Corregidor de la Región del Maule. Peleando unas veces, y entendiéndose con las tribus mapuches y araucanas, otras, y sobreviviendo en todas a un ambiente hostil y desfavorable. 

 
Juan Cruz Aranaz. Revista La Avalancha
-En ABRIL le correspondió el turno a Juan Cruz Aranaz, Doctor Catedrático, Magistral de Lérida, Rector del Seminario de Zaragoza, Pro-Canciller de la Universidad Pontificia de Zaragoza, Capellán de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza y escritor. Y por si todo esto fuera poco, creador de dos becas de estudio para que las aprovecharan sus paisanos de Cárcar.


Compositor
-MAYO trajo a Esteban Aranaz, abuelo del anterior. Esteban fue músico y compositor, además de organista en distintos pueblos, para recalar finalmente en Cárcar donde se asentó definitivamente, al igual que sus descendientes. Maestro en doctrina y encargado de la educación y enseñanza coral dejó tras de sí obras escritas y un recuerdo musical que perduró en el tiempo.


Antigua botica de monasterio. Foto: La Voz de Asturias
- MAYO traía también a Ignacio Martínez, boticario o apotecario en el Monasterio de la Oliva, contratado desde el año 1830. Por sus manos pasaron todos los medicamentos y fórmulas magistrales que procuraban aliviar a los monjes cistercienses que habitaban el monasterio de enfermedades y toda clase de males que atacaban sus cuerpos, y que se añadían a los rigores invernales, humedades y  otras disciplinas ascéticas.


Cripta del monasterio de Leyre. Foto: Esther Cruz
-En JUNIO se unían al blog dos abades cistercienses del siglo XVIII que habitaron el Monasterio navarro de Leyre: Malaquías y Baltasar Martínez, que fueron también a su vez Consejeros del Reino de Navarra; como tales, se vieron inmersos en la proclamación en Pamplona del rey Fernando VI como nuevo rey de España.


Roscas de Santiago
-JULIO dio lugar para ensalzar a la secular Cofradía de Santiago en Cárcar y recordar a los santiagueros que a lo largo de los siglos han mantenido viva esta tradición y la celebración de las vísperas donde desde tiempo ancestral se viene “corriendo la rosca”.


Monjes en su monasterio
-En AGOSTO publiqué la vida de otro monje carcarés, fray Veremundo Sádaba, abad benedictino en su Monasterio de la localidad de Frómista, en Palencia.


Alcaldes y corregidores en el siglo XVIII. Foto: protocoloconcorse.es
-En el mes de SEPTIEMBRE, y con el título de “La mujer del Corregidor” abordé la vida de Mateo de Lezaeta, un personaje del siglo XVIII que se casó en Cárcar con una joven del lugar llamada Juana María Martínez y Pagola. Mateo fue abogado, Alcalde Mayor de Valladolid, Regidor perpetuo de Ávila, Capitán de guerra, y durante años Corregidor de Segovia donde gobernó con celo y procuró especialmente el saneamiento y mantenimiento de su acueducto romano, librándolo de las casas que se habían construido junto a él y de quienes quisieron atentar contra la integridad de la milenaria edificación.


Faustino Díaz de Rada en Aldeanueva de Ebro con un grupo de personas. Foto: archivo de la alcaldía de Adeanueva.
-OCTUBRE trajo una sorpresa. Por fin pude poner cara a don Faustino Díaz de Rada. Llevaba mucho tiempo detrás de recomponer su vida, y por mucho que lo intentaba no lograba conseguir una fotografía con su rostro para poder ilustrarla. Al final un familiar me la consiguió. Después de eso, el alcalde de Aldeanueva de Ebro se prestó también gustoso a ayudarme y me consiguió algunas impresionantes fotos junto con valiosa información. Olé por esos alcaldes que valoran y fomentan la cultura local. 
Faustino Díaz de Rada fue responsable de los primeros estudios y observaciones que se hicieron en España sobre  radiactividad. Catedrático en Químicas, se dedicó con celo al análisis de la radiactividad de las aguas termales. Se codeó con Madame Curie y fue director del Instituto Español de Radiactividad. Publicó multitud de artículos sobre la materia. Fue también Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid.


P. Jesús Pardo Ojer
-En NOVIEMBRE añadí al blog la historia del P. Jesús Pardo Ojer, un misionero agustino en Brasil que con tan solo veintinueve años y en un acto heroico, entregó su vida por salvar la de unos niños que se estaban ahogando en el río Purús. Una historia que viví en mi infancia con gran asombro y sobrecogimiento pues era una historia reciente.


-Y ya DICIEMBRE lo he reservado para hacer el balance. Espero que este año que en breve comienza sea el definitivo para derrotar a la pandemia. Por mi parte, espero poder seguir indagando y dando vida a nuevos personajes y añadirlos así a este blog. La historia de Cárcar se ha manifestado en cuanto a patrimonio humano como una fuente inagotable. Ojalá consiga descubrir y recrear adecuadamente a muchos más. ¡Feliz año 2022!

(Nota) Clicando en el  mes, este te enlaza directamente con el artículo correspondiente.  

viernes, 19 de noviembre de 2021

JESÚS PARDO OJER, HERÓICO MISIONERO EN BRASIL

Fotografía que Jesús Pardo aportó para hacer la ficha consular y poder viajar a Brasil. Año 1950. familysearch.org

Para sacar adelante las vidas de los personajes que componen este blog he necesitado hacer un sin fin de búsquedas documentales tanto físicas como a través de internet, ya que la mayoría de los individuos que lo componen son personajes desconocidos o apenas conocidos; en el caso de fray Jesús Pardo es distinto ya que se le conoce y su vida está ampliamente documentada y difundida en internet. No por eso iba a obviarlo aquí ya que junto al resto conforma el legado que Cárcar ha dado a la Historia y que es misión de este blog recoger; además, en el caso de fray Jesús de modo singular y heroico; como misionero que fue se le presupone como una persona que ofrece su vida por los demás, pero en este caso no es una frase hecha sino literal, ya que en un esfuerzo ímprobo entregó físicamente su vida por salvar la de otros. Haré pues una pequeña semblanza para remitir después a las fuentes que lo explican con todo detalle.

Otra imagen de Jesús Pardo, esta sacada del documental que sobre el P. Pardo han hecho los agustinos recoletos.

Nace Jesús Pardo Ojer en Cárcar un 21 de mayo del año 1926 fruto del matrimonio entre Francisco Pardo Ordoñez y Carmen Ojer Ruiz. Jesús tuvo diez hermanos: Félix, Francisco, Gregorio, Lucia, Visitación, José, Nicolasa, Crescencio, María Carmen y Jaime. Félix y Jesús, eligieron ir al Seminario de los agustinos recoletos de San Sebastián. Félix hará posteriormente su pastoral en el estado de Rio de Janeiro, como su hermano Jesús, pero en las parroquia de Estilo do Espirito Santo,  Guaçui y en la de Santa María de los Hombres, entre otras.

Fotografía de Félix Pardo celebrando misa en Guaçui. Brasil. Años 1972-75.

Ambos hermanos hicieron en San Sebastián los primeros años de filosofía pero enseguida pasaron a cursar la teología al convento de Nuestra Señora del Buen Consejo de la localidad granadina de Monachil.; Jesús hizo aquí su consagración religiosa el día 1 de abril del año 1944 para ordenarse finalmente sacerdote el 22 de junio de 1950. Me agrada destacar particularmente en este punto que los hermanos Pardo Ojer tuvieron a fuerza que tomar contacto en Monachil con fray Carmelo Cruz de la Consolación, familiar de quien esto escribe, y que pude biografiar en el libro Lerín Villa de Religiosos (Julián y Carmelo Cruz). 2012. Fray Carmelo, gran predicador, poeta y director de la revista Santa Rita, vivía durante esa época en este convento de Monachil. El P. Carmelo falleció repentinamente en el año 1948 a los 51 años, por lo que es posible que incluso pudieran asistir a sus funerales.

Carmelo Cruz  de la Consolación de novicio. Año 1912

Le faltaba al P. Pardo cantar misa en su pueblo de Cárcar. Lo hizo el día 15 de agosto, festividad de la Asunción de ese año 1950. Le acompañó en el altar don Mariano Elarre, párroco de Cárcar y don José Sanz, director del Colegio Apostólico de San Sebastián.
Fueron sus padres, Salvadora y Francisco los padrinos de honor y los de manos, su hermana Nicolasa y su cuñado, Máximo Ágreda.

Estampa del día del cantamisas en Cárcar

Poco después de ser ordenado sacerdote, en ese mismo año de 1950, Jesús Pardo es destinado como misionero a Brasil, concretamente a Leblon en el estado de Rio de Janeiro. Después pasó a Belém do Pará; estando aquí llegó de visita el obispo de Lábrea que le propuso a ir a trabajar a su misión, donde finalmente fue destinado. El 15 de enero de 1952, se embarcó en un avión que le llevó rumbo a Manaos. Se llevó consigo una imagen de Nuestra Señora de Nazaret que el obispo de Belem le había regalado para la Prelatura de Lábrea. Al llegar a Manaos se contagió de malaria por lo que tuvo que permanecer allí varios días hasta restablecerse. 

Ficha de embarque de Jesús Pardo expedida por el consulado brasileño en España. Año 1950. familysearch.org

Por fin, el cuatro de febrero de ese año 1952 tomó de nuevo el avión que amerizó en el río Purús. Lo destinaron como coadjutor a la parroquia de Pauriní y como era muy diestro, en poco tiempo construyó una casa de madera para los misioneros donde él miso daba clases de alfabetización. Construyó también una barca a la que llamó “El Sembrador” y con ella surcó los ríos Ituxí, Pauliní, Inauiní, Purús y San Antonio. Se adentró en estos ríos y entró en contacto con los indígenas Jamamadís, logrando que se reconciliaran entre ellos de las continuas peleas que mantenían, a la vez que pudo convencerlos  para que liberaran a unos rehenes de la tribu katukina que tenían presos. Era la primera vez que un sacerdote entraba en contacto con esta tribu indígena. Consiguió hacer allí también buenas fotografías de la tribu, que posteriormente fueron expuestas en la Exposición Misionera de Río de Janeiro.

Fotografía de la exposición del Congreso Eucarístico celebrado en Brasil en el año 1955. En ella aparece el P. Jesús Pardo junto a un indígena jamamadí. 

El carácter de fray Jesús impactó enseguida en la misión de Lábrea. Su modo de ser sonriente y amable, chistoso y dicharachero, los cautivó. Aprendió la lengua nativa enseguida y la hablaba con fluidez. Sabía tocar el órgano, seguramente gracias a las lecciones que le dio de niño su abuelo Gregorio Ojer, compositor y organista en su pueblo de Cárcar, y de este modo, junto al coro amenizaba las misas. Conversaba con los fieles en las homilías, cosa inusual hasta entonces, y la gente lo quería de modo espontáneo. Además, su “pastoral de los niños” evitaba la malnutrición de estos, y ellos lo veneraban.

El Padre Jesús Pardo al órgano rodeado del coro. Foto tomada del documental antes citado.

En el mes de julio de 1955, el obispo de Lábrea participaba en el Congreso Eucarístico que se celebraba en Río de Janeiro y allí debía presentar una exposición sobre las misiones. El párroco de Lábrea, Saturnino Fernández, lo acompañó para ayudarle. Como la población se quedaba sin sacerdote, el propio obispo le pidió a fray Jesús que fuera hasta Lábrea para suplir al párroco; conociendo su buena disposición y pericia le pidió además que pintara la catedral. Así lo hizo el obediente agustino. Además el propio fray Jesús organizó su particular congreso eucarístico local con una gran procesión en la que participó todo el pueblo. Era un 24 de julio del año 1955. Como colofón a la fiesta, al día siguiente, las monjas misioneras agustinas recoletas habían preparado una excursión, un día de campo en el que iban a participar niños y padres. Surcando en canoas el río Purús irían hasta una especie de playa que forma el propio río. Invitaron a ir al fraile carcarés pero él declinó la invitación porque debía dar los últimos toques a la pintura de la catedral. Las monjas y los niños insistieron y él finalmente aceptó y se fue con todos ellos. 

Catedral de Lábrea. Foto: agustinosrecoletos.org

Los niños se pusieron a jugar al fútbol y fray Jesús se unió al partido. En un momento dado el balón cayó al río y cinco de los niños se apresuraron a recogerlo. Era una zona donde el río cubría poco pero cerca había una poza donde las aguas formaban un remolino. El balón llegó hasta allá y los niños con él; enseguida fueron absorbidos por la fuerza del remolino y comenzaron a ahogarse. En un momento de confusión algunos padres se echaron al agua a por ellos y también desde alguna canoa trataban de rescatarlos. Uno de los niños llamado Francisco se iba alejando río abajo sin que nadie lo socorriera. Fray Jesús enseguida se dio cuenta y se tiró al agua cual estaba, vestido y calzado. Llevándolo a su espalda, y nadando unos 200 o 300 metros luchando contra el remolino y la corriente, puso a salvo al niño en una de las barcas. Esto supuso para fray Jesús  un gran esfuerzo ya que el peso de la ropa y los zapatos le frenaban, aún así, pudo echar mano de otros dos niños que luchaban por salir del remolino, uno de ellos era Agustín Pavea, testimonio todavía vivo; también a ellos los pudo rescatar y ponerlos a salvo acercándolos a la barca. Uno de estos niños estaba ya inconsciente por lo que los de la barca se apresuraron a llevarlo a la orilla para reanimarlo. De pronto se dieron cuenta de que fray Jesús, levantando el brazo, dejó de nadar. Fueron a por él y lo llevarlo a la orilla para tratar de reanimarlo. Inútil todo, un hilillo de sangre corría por la comisura de sus labios. Estaba muerto. Pero no había muerto ahogado sino que el sobreesfuerzo le había roto por dentro.  Literalmente había dado su vida por salvar la de los niños. 

Lugar donde reposan los restos de fray Jesús Pardo junto a un compañero agustino recoleto.

Él no tenía previsto acudir ese día a la excursión, pero aún así lo hizo para complacer a los niños y a las monjas. No tenía tampoco obligación de tirarse al agua ya que los padres estaban intentando rescatar a los niños, sin embargo, él lo hizo: “nadie iba en rescate de Francisco, y él (fray Jesús) no tenía obligación de ir a buscarlo pero él quiso ir a buscar a aquel a quien nadie estaba socorriendo” dirá después Agustín, uno de los niños rescatados por el fraile carcarés.

Un ejemplo heroico que quedó marcado en el corazón de aquellas gentes. Toda la ciudad de Lábrea en masa veló aquella noche el cadáver y lo acompañó después con velas en las manos hasta el cementerio donde reposa desde entonces.

Centro de Atención Ciudadana que lleva el nombre de Fray Jesús Pardo. 

Su recuerdo sigue en la memoria de todos los del lugar, y se le venera con gran devoción. El ayuntamiento de Lábrea puso su nombre al Centro de Atención Ciudadana; desde la Prelatura, un Centro Vocacional y un Centro Pastoral llevan su nombre. En Cárcar, su pueblo, la calle donde nació también lo lleva y sobre la fachada de su casa natal  una placa mantiene viva su memoria. El día en que se colocó dicha placa hubo también una celebración de acción de gracias por la vida del P. Pardo; un nutrido grupo de agustinos acudieron al evento. 

Placa que se encuentra en la calle Rvdo. P. Jesús Pardo en Cárcar, en la fachada de su casa natal. Foto: Gracia Sádaba Ciordia

A los niños de las escuelas se les vistió con motivos misionales; algunos de ellos todavía lo recuerdan. Uno de los poemas que se declamaron en el evento quedó memorizado por la niña que lo hizo, y esta, aunque ya no tan niña, todavía lo recuerda. Era Lucia García Mendoza. Decía así la primera estrofa:

Corazones infantiles,/dichoso pueblo de Cárcar,/por aquí pasó el misionero,/yo era su Ángel de la Guarda./Y le guardé en aquél trance,/pero el Señor lo llamaba./ Por aquél que se nos fue,/¿Cuántos irán de vanguardia?/¿Cuántos aquí, de su pueblo?/¿Cuántos de aquí, de Navarra?

Niña caracterizada para el día del homenaje en Cárcar al Padre Jesús Pardo

Los agustinos recoletos tienen recogida su vida y colgada en internet desde hace unos años, y recientemente se ha hecho también un excelente biopic (documental sobre él). En dicho documental quedan reflejados todos los detalles de su vida y muerte, todo ello  ambientado con abundantes fotografías.  Destaca  el testimonio de Agustín Paiva, uno de los niños rescatados por fray Jesús, que actualmente es médico en Manaos. Reconoce que le tiene gran devoción, y que tanto él como su familia le rezan como a una persona santa. Por su parte, monseñor Santiago Sánchez, agustino recoleto y actual obispo de la Prelatura de Lábrea, manifiesta que la edificante vida y muerte del P. Pardo marcó una nueva forma de evangelizar entre los agustinos recoletos.
Recomiendo vivamente visionar este video ya que es un excelente trabajo biográfico sobre el P. Pardo. 
Este es el enlace:
 https://www.youtube.com/watch?v=eciakc0qA7I

Dentro de cinco años se cumplirán cien años del nacimiento de este singular agustino recoleto carcarés. Sirva este pequeña semblanza como adelanto a su celebración. 

María Rosario López Oscoz. Noviembre 2021
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-https://www.agustinosrecoletos.org/old/es/reportajes.php?carpeta=200507&reportaje=elgol&id=00
-https://www.youtube.com/watch?v=eciakc0qA7I
-https://agustinosrecoletos.org/actualidad/14688/golazos-de-fray-jesus-pardo-en-el-brasil-de-1955
-familysearch.org
-LÓPEZ OSCOZ María Rosario. Lerín, Villa de Religiosos (Julián y Carmelo Cruz). e.a. 2012.
https://www.academia.edu/2242163/Financing_of_the_Cultural_Activities_by_the_Public_Authorities_Case_of_Poland