miércoles, 26 de abril de 2023

ANUARIO DE LOS AÑOS 1932 Y 1942 CORRESPONDIENTE A CÁRCAR

En la entrada anterior quedó reflejado el CENSO-GUÍA DEL AÑO 1924; en este serán los de los años 1932 y 1942. 

Grupo escolar del año 1933. Maestra, María Jesús Los Arcos. Foto: Miguel Javier Ágreda

AÑO 1932. En ese año tenía Cárcar 1950 habitantes. 

-De nuevo el alcalde era Julián Díaz de Rada que había sustituido al anterior, Demetrio Sádaba Calvo. El secretario del ayuntamiento era Máximo Aguirre; el juez municipal, Aniceto Rubio; el fiscal, Clemente Ruíz, y el secretario del juzgado Santos González Ruiz.

-El párroco se llamaba Teodoro Torrecilla y los coadjutores Paulino Ruíz y Antonio Sada.

-Los maestros eran Germán Echechipía Lizarrondo y Benito Pérez Apiñaniz; las maestras Edelmira Cabredo Bujanda y Rosa Taules Oses.

Grupo escolar de Cárcar. Año aproximado 1934-35. Foto: Mamen Urbiola. 3º desde la izquierda, 1ª fila sentados, Antonio Hernández; 10º Gregorio Urbiola; 12ª Vidal López Rubio. El 5º de la 2ª fila, Félix Ajona.

Grupo escolar del año 1934. Maestra: Edelmira Cabredo. Foto de la familia López-Chalezquer. Sentados a la izquierda en la tercera fila, 1º Alfredo López Chalezquer 2º Carmelo López Rubio. 3ª en la fila de abajo, Valen López Chalezquer. 1º de abajo a la izquierda, José Bravo Macua.  

-El médico, Alfredo Adrados Martín; el farmacéutico, Félix Díaz de Rada, y el veterinario, Moisés Goicoechea Goñi.

Puerta desde donde se accedía a la farmacia de Félix Díaz de Rada

-Claudio Pérez era, además de comadrón, barbero.

-El teléfono lo gestionaba Rufino Oses, que también era barbero.

-Había tres abacerías (tiendas que vendían al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc.); estaba la de Francisco Pardo, que también era carnicería, la de Crescencio Lezáun; este, a su vez era guarnicionero, y la de Ramón Lezáun; que añadía la venta de tejidos, verduras y frutas, ya que era comisionista de frutos

-También eran comisionistas de frutos, Esteban Carricas, Anastasio Insausti y Cecilio Macua.

- Los albañiles eran Javier Pavía y Felipe Redondo.

-María Franco López Gil (viuda de Tarsicio Pagola) tenía molino de aceite. 

-El Alpargatero era Pedro Marzo.

-Genaro Carricas tenía carnicería, que como he dicho también tenía Francisco Pardo.

-Carpinteros eran Julio y Carlos Taules, y Pedro Roldán era constructor de carros.

-El estanco lo regentaba Antonio Pagola.

-Había una fonda, la de Fructuoso Zalduendo.

-Tenían tienda de tejidos (además de la nombrada de Ramón Lezáun), Genaro Carricas y Esteban Carricas.

-Dos modistas, Juana Pellejero y María Resano.

-Y dos herreros, Aniceto Pérez y Jacinto Roldán.

-El zapatero era Eduardo Lorente.

-Cafés y Casinos: Eugenio Lorente, la Caja Rural, el Centro Obrero y el Salón Venecia

-Y finalmente estaba la Electra San Miguel, que generaba electricidad.

Todo esto recoge sobre Cárcar la Guía del Comercio, Fabricación, Industria, Agricultura, Profesiones y Autoridades de la Provincia de Navarra del año 1932. 

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Por su parte, el ANUARIO GENERAL DE ESPAÑA. Bailly-Baillière y Riera del año 1942, refleja estos apartados: 

Entrada a Cárcar por El Empalme, cuando todavía no se había urbanizado la zona

Villa con Ayuntamiento de 1950 habitantes de hecho, y 2.000 de derecho. A 35 Kilómetros de la cabeza del partido judicial; a 60,5 de la capital y 7 de Lodosa, cuya estación es la más próxima. Carreteras a Estella, Calahorra, Lodosa y Peralta. Fiestas el 14 de septiembre. Produce vino, frutas, trigo, legumbres, tomates, pimientos y remolacha; cría ganado lanar, cabrío y vacuno. Hay pesca en el río Ega.

-Alcalde, Balbino Resano; Secretario, Estanislao Oses; Juez municipal, Santos Sádaba; Fiscal, Atanasio Díaz; Secretario, Benito Pérez.

-El párroco se llamaba Mariano Elarre.

-Escuelas nacionales: profesoras, Edelmira Cabredo Bujanda, Rafaela Álvarez de Eulate y María Jesús Los Arcos Azcona; profesores, Benito Pérez Apiñaniz, Antonio Sola Camardiel y German Echechipía Lizarrondo; este último realizaba también informes comerciales.

-Eduardo Lorente era zapatero y cartero.

-Teléfonos, Rufino Oses, que además era practicante y barbero. 

-Claudio Pérez era también practicante y barbero.

-Abacerías: Esteban Carricas, Crescencio Lezáun, Ramón Lezáun, Viuda de Pedro Marzo y Francisco Pardo.

-Venta de abonos, Caja Rural Católica.

-Molino de aceite, Viuda de Tarsicio Pagola.

-Administrador de fincas, Santiago Hernández.

-Maestros albañiles, Hilario Redondo y Lorenzo Santos.

-Apicultor, Atanasio Guillén.

-El café lo regentaba la viuda de Eugenio Lorente; Nicolás Arróniz tenía taberna.

-Carbonerías: Francisco Chocarro y Francisco Montalvo.

-Carnicerías: Anastasio Insausti, Fructuoso Izal y Domingo Montalvo. 

-Esteban Carricas y Gregorio Carricas tenían tocinería.

-Carlos Taules era carpintero y Pedro Roldán constructor de carros.

-Comisionistas eran Adrián Mendoza y José Sola.

Fábrica de conservas Arambilet. Entregando espárragos. A la derecha de la foto: José Arambilet (el chato). Foto: Carcar, Historia, Vocabulario y Plantas. E. Mateo, L. J. Fortún, J.A. Díaz de Rada, C. Pardo. 2002

-Fábrica de conservas vegetales: José Arambilet, que era también hojalatero.

-Cordelería, Justo Gutiérrez



Últimas actuaciones sobre cordelería de la familia Gutiérrez (los Sogueros). En las fotos, Eulogio y Mercedes Gutiérrez y María Sanz. Cedidas por Jesús María Gutiérrez  

-Francisco Urmendia era corresponsal de periódicos.

-Además de abacería, Crescencio Lezáun vendía loza y llevaba el estanco y la guarnicionería.

-La farmacia, Víctor Díaz.

-Comisionista de frutos del país: Hilario Mateo.

-Ganaderos, Julián Díaz y Fructuoso Izal; Este último regentaba la posada junto con su mujer, Amparo Amatriain.

-La fábrica de gaseosas estaba a cargo de la Caja Rural.

-Granos (Comtes.), Adrián Mendoza y Esteban Carricas.

-El herrador era Fermín Redondo.

-El herrero, Aniceto López Carrascosa.

La herrería de Aniceto López, que con los años fue a más. Foto: Cárcar, Historia, Vocabulario y Plantas. E. Mateo, L. J. Fortún, J.A. Díaz de Rada, C. Pardo. 2002

-La lechería estaba en la cabrería municipal.

-Comercios de loza: además de la tienda de Crescencio Lezáun, las de la viuda de Pedro Marzo y la de Ramón Lezáun; este último tenía también tienda de tejidos y quincallería.

-El médico se llamaba Alfredo Adrados Martín.

-Había dos modistas, Resurrección Carricas y Elena Oses.

-El organista de la parroquia era Gregorio Ojer San Miguel.

-Tenían obrador de pan: Fructuoso Esteban, Constancio Pellejero y Francisco Ruíz.

-Como propietarios constaban: viuda de Félix Díaz, Julián Díaz y viuda de Luis Fortún.

-Hilario Mateo era comisionista y exportador de tomates.

-El veterinario, Moisés Goicoechea.

-Cosecheros de vinos: viuda de Félix Díaz, Julián Díaz, Tarsicio Pagola y Felipe Sádaba.

-Almacén de yesos Félix Calvo.

-Electricidad suministraba la Electra de Cárcar S.A. y Electra San Miguel de Cárcar.

-Había servicio de automóviles a Calahorra con correo diario a la mañana y a la tarde y costaba 1,25 pesetas. A Estella, también con correo diario a las 6,11´ horas, y costaba 4 pesetas. A Logroño cada día a las 7 de la mañana por 2,50 pesetas y a Pamplona también cada día a las 7, por 2,50 pesetas.

Vista de Cárcar. Foto: Agustín Garnica

En estos censos solo aparecen los nombres de las personas que prestaban servicio al pueblo por medio de un oficio en el llamado sector servicios; el resto, hasta completar los 1.950 individuos, lo componían las personas que se dedicaban a cultivar la tierra y a las que había que sumar, mujeres, ancianos y niños. Todos estos nombres están registrados en los documentos civiles y parroquiales y todos ellos colaboraron a conformar el pueblo de Cárcar, cual importantes eslabones que lo mantienen vivo generación tras generación. 

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Un apunte de agradecimiento a quienes me habéis facilitado las fotografías que ilustran el texto, que ayudan a conocer y recordar. 

Recopilación y adaptación al texto: María Rosario López Oscoz

 

martes, 7 de marzo de 2023

CÁRCAR EN 1924

Báscula de pesas de la época

Gracias a la "Guía de Aragón, Navarra, Soria y Logroño" del año 1924, publicación escrita por Román García Gárate, un maestro nacional de la localidad de Albalate del Arzobispo, (Teruel), voy a poder rescatar cuanto se recoge de Cárcar en ese año, cuanta era su población, de que servicios disponía y quienes los regentaban:

En 1924 Cárcar tenía 1.750 habitantes y para entonces ya había “autos” regulares para ir a Estella, Calahorra y Pamplona. Dice el autor que era un pueblo con “abundante regadío, grandes cosechas, dehesas de pasto y alamedas deliciosas; fuentes de aguas purgantes y un paraje, Villavieja, donde hay restos de cuevas y sepulcros de población desaparecida, cuyo nombre se desconoce”.

Como hijos notables solo recoge a Salvador Ordóñez “finado orador sagrado notabilísimo” y al P. Marín Sola, “catedrático de Teología por la Universidad de Friburgo, verdadera eminencia mundial”.

Asegura que en mayo tiene lugar una romería a la Virgen de Gracia, situada a cinco kilómetros y medio del casco urbano, y que “al finalizar, se hacen carreras a caballo por los mozos y sus novias”.

Reunión de parejas de novios dispuestas a iniciar la romería a la ermita de la Virgen de Gracia. Foto sacada del programa de fiestas del año 1989.

Ese año, el acalde del ayuntamiento era Julián Díaz de Rada, y Demetrio y Felipe Sádaba, Atanasio Díaz, Antonio Pagola, Regino Ágreda Pagola, Faustino Pérez, Francisco Roldán y Calixto Resano Sádaba los concejales. 

El párroco: Gracián Goicoechandía y los coadjutores, Julián Balza y Paulino Ruíz.

Campana mayor (la San Miguel) refundida siendo párroco don Gracián Goicoechandia.

Detalle del grabado donde aparece el nombre del párroco.

En cuanto a funcionarios locales, el secretario era León Villar, el juez Gregorio Ojer, el fiscal, el propio alcalde, y el secretario del juzgado, Santos González. 

Los maestros, Germán Echechipía Lizarrondo y Edelmira Cabredo Bujanda.

Había un médico, Domingo Santos Urrujulegui y dos practicantes Rufino Osés y Nazario Santos. La comadrona Filomena Goicoechea y el farmacéutico Félix Díaz de Rada

El cartero se llamaba Florencio Mendoza.

Había un solo comisionista y era Eladio Agreda.

Dos posadas ofrecían sus servicios: la de Pedro Amatriain y la de Gil Sádaba.

Se citan los nombres de algunos agricultores y propietarios locales: Felipe Sádaba, Eladio Agreda, Esteban Pardo, Demetrio Sádaba, Francisco Urmendia, Perfecto Bravo, Santos González, Gregorio Ojer, Atanasio  y José María Díaz, Venancio López, Pedro Marco y Laureano Ochoa Zuñiga

Los ganaderos eran Julián Díaz de Rada y Esteban Pardo que además vendían lanas y pieles. 

Cosecheros de vinos: Julián y Félix Díaz y Juan Ramos

El estanco lo regentaba Timotea Amatriain.

Dos establecimientos servían café, el de Pedro Amatriain y el de Eugenio Lorente.

Crescencio Lezáun vendía aceites y Pelegrín Carricas, carbón; el herrero era Francisco Espada, el sastre Rudersindo Gorricho y el zapatero Gregorio Lorente

Había dos carpinterías, la de Lorenzo Los Arcos y la de Carlos y Julio Taules. Y dos carnicerías, la de Juan Carricas y la de Francisco Pardo, este último tenía además tienda de ultramarinos.

Salvadora Ojer despachando en la tienda de ultramarinos. Foto: Cárcar, impresiones, oficios, anécdotas y fotos.Pag. 203. Eduardo Mateo. 2008

Juan Carricas también tenía tienda de tejidos, y se repartía la clientela con las de Francisco Roldán y Ramón Lezaun

Luego estaban los establecimientos de ultramarinos, como los de Jacinto Roldán, Esteban Carricas, Ramón Lezaun, la citada de Francisco Pardo, la de María Sadia (viuda de Eustaquio Lezáun) y la de Marino Ollobarren.
 
Envoltorio de turrón donde aparece la publicidad del establecimiento de María Sadia. Foto: Cárcar, historia, vocabulario y plantas. Pag. 19. Eduardo Mateo y otros. 2002.

También había círculos de recreo: el Centro Obrero, donde se despachaban vinos y licores, La Fraternidad y la Caja Rural Católica; esta administraba además una fábrica de gaseosas.

Dos empresas suministraban electricidad: la Electra de Cárcar y la de San Miguel.

Y aquí termina la lista, que aunque no parece ser exhaustiva, manifiesta sin embargo que se cubrían con creces los servicios básicos. No se da cuenta de la existencia de ninguna pescadería pero es que tardó algo en asentarse un establecimiento de este tipo; en aquella época la venta de pescado era ambulante, tanto del pescado que venía del mar como del que se extraía del río Ega y que  vendían, también de forma ambulante, las mujeres de los pescadores locales. 

Un plantel muy significativo de servicios que todavía vivió períodos aún más boyantes, para reducirse de forma drástica y llegar a la actualidad sin apenas cubrirse los mínimos a causa de diversos factores, cuyo análisis daría para una seria reflexión.

Recopilación y redacción: María Rosario López Oscoz

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Fuente: “Guía general de Aragón, Navarra, Soria y Logroño” escrita por Román García Gárate. Año 1924. Imprenta Editorial V. Campo. Huesca


miércoles, 8 de febrero de 2023

ANTONIO ONA, OBISPO DE LUGO

Antonio Ona de Echave. Fuente: Gran Enciclopedia de Navarra

Antonio Ona de Echave fue un sacerdote carcarés que llegó a ocupar la silla episcopal de Lugo. Pertenecía a la rama de los Ona de Cárcar. Esta familia se afincó en Cárcar desde que Tiburcio de Ona y Gómez de Segura llegara a finales del siglo XVIII procedente de Oteo (Álava). Tiburcio era hidalgo y propietario ganadero. Plantó aquí su solar y en la fachada de su casa de la calle Portal (o de Juan Cruz Aranaz) colocó su escudo de armas tras defender su ejecutoria alegando su derecho de uso como originarios de la casa Ona en Alda (Álava).
 
Armas de los Ona en Cárcar. Foto: gentileza de David Sádaba

Era Antonio Ona, como digo, descendiente de este alavés, e hijo de Antero Ona Pardo, de oficio secretario de ayuntamiento y natural de Cárcar, y de Juana de Echave Royo, esta natural de Igea (La Rioja). Otros hijos del matrimonio fueron: Estefanía, Arsenio, María Ángeles, Sergio, Jesús y José Ona de Echave. Antonio, que es el que nos ocupa, nació en Cárcar un 25 de julio del año 1905. Vivían en la calle Mayor, muy cerca de la plaza del ayuntamiento del que Antero era su secretario. Cuando a Antero le adjudicaron nueva plaza en el ayuntamiento de Olite se trasladó con toda la familia hasta esa población a la que quedaron ligados, aunque sin perder nunca la referencia del pueblo de sus orígenes. 

El joven Antonio, tras hacer los estudios elementales, va a Pamplona a continuar su formación. Aprovechando una de las becas que había creado su paisano carcarés, Juan Cruz Aranaz, se traslada a Zaragoza para estudiar en su Universidad Pontificia, con gran aprovechamiento pues obtuvo sendos doctorados en Teología y Derecho Canónico. Fue ordenado sacerdote el 12 de marzo del año 1928 y su primer destino lo llevó hasta Aoiz donde fue coadjutor de la iglesia San Miguel. Más tarde va de párroco y ecónomo a la iglesia de San Pedro de Olite y después a la de San Juan Evangelista de Peralta, para terminar de párroco en la iglesia San Lorenzo de Pamplona

Libro de Oro de Navarra. Foto: Fco. Javier Zubiaur Carreño

Durante su época en San Lorenzo, fundó el Instituto de Hijas de la Parroquia, Auxiliares del Buen Pastor. En el año 1950 el Papa Pío XII promulgó el dogma de la Asunción de la Virgen María por lo que se llevaron a cabo multitud de actos y celebraciones en el mundo católico. Navarra quiso hacer su propia aportación con la creación de un libro muy especial, del que Ona de Echave fue su promotor: “Antonio Ona de Echave, párroco de San Lorenzo (Pamplona), había iniciado los trabajos conducentes a lo que con mayor propiedad se llamaría Libro de Oro de Navarra, a cuya iniciativa se sumó gustosa la Diputación Foral de Navarra al asumir su iniciativa como propia y que, una vez confeccionado, entregaría a Su Santidad Pio XII” [El Libro de Oro de Navarra a S. S. el Papa Pío XII. Zubiaur Carreño Francisco Javier (2017)]. Según manifiesta este escritor,  Ona de Echave estaría también entre los autores literarios al texto del libro. 

La Corte de San Fermín, acompañados por el párroco Javier Leoz, año 2020. Foto: Diario de Navarra

También en San Lorenzo, relanzó Ona la cofradía de la Corte de San Fermín, que estaba languideciendo, y se dedicó con entusiasmo a escribir obras de teatro religioso que se representaron con éxito en el Teatro Gayarre de Pamplona. “Novenario de estampas evangélicas”, “La noche del Jueves” o “Era el hijo de Dios”, fueron algunos de los títulos. Estas aportaciones literarias del sacerdote carcarés se iniciaron en el año 1943 y duraron hasta ser promovido a la silla episcopal: “El nombramiento de D. Antonio Ona de Echave como obispo auxiliar de Lugo el 26 de marzo de 1956 habría influido, entre otros motivos, para dar por finalizados once años de montajes de teatro religioso en el principal teatro pamplonés”. (El teatro religioso pamplonés del siglo XX” Álvaro Anabitarte. Revista Pregón, nº 57, octubre de 2020). Se le reconoce también a Antonio Ona la autoría de otro texto: “La mala prensa considerada como la segunda caída del hombre y sus consecuencias”. San Sebastián, 1926. 

Teatro Gayarre de Pamplona. Foto: Redescena

Mientras sus años en Pamplona, Ona de Echave fue director de la revista Hogar, además de consiliario de la Asociación Católica de Padres de Familia, Canónigo y Arcediano de la Catedral. En 1951 lo erigieron Vicario General de la Diócesis de Pamplona, cargo que ocupó hasta el 27 de marzo de 1956 en que fue nombrado obispo auxiliar de Lugo. Su solemne consagración episcopal tuvo lugar en junio de ese año en la catedral de Pamplona a manos del nuncio papal, monseñor Hildebrando Antoniutti,.y acompañado por el entonces obispo de Pamplona, Enrique Delgado Gómez y el auxiliar de Valencia, Jacinto Argaya Goicoechea.

Ona de Echave en su ordenación. Foto: Portal digital de cultura navarra

Bendición del nuevo obispo tras la ceremonia. Foto: Portal digital de cultura navarra

El pueblo de Cárcar regaló al nuevo obispo el anillo y el báculo episcopal que la familia donó después a la parroquia tras su fallecimiento ya que ese era su deseo. Siendo ya obispo, monseñor Ona ordenó sacerdote a un paisano, Vicente Sádaba Mendoza, y se trasladó a Cárcar para administrar el Sacramento de la Confirmación a un grupo de niños. De esa visita episcopal quedaron fotografías para el recuerdo. 

Confirmación de Miguel Ángel Turumbay en Cárcar a manos de Monseñor Ona. En la fotografía: Félix Pardo (OAR), Monseñor Ona, Isabel Suescun, y el ya sacerdote, Vicente Sádaba. Año aprox. 1957.. Foto gentileza de Miguel Ángel Turumbay


Monseñor Ona a las puertas de la iglesia de Cárcar, flanqueado por el alcalde de Cárcar, Enrique Ágreda, e Isabel Suescun, su esposa. Foto: "Cárcar, impresiones, oficios, anécdotas y fotos". Eduardo Mateo Gambarte. 2008.

En Lugo desempeñó en primera instancia los cargos de Vicario General del obispado y Arcipreste de su catedral. En 1960 será ya el  Administrador Apostólico de la Diócesis  en sede plena, y al año siguiente nombrado obispo de Lugo tras el fallecimiento del anterior, Rafael Balanzá y Navarro

Emblema episcopal de don Antonio Ona. 

Entre obispo auxiliar y titular, Monseñor Ona ejerció su ministerio episcopal en Lugo durante veintitrés años. Todo este tiempo estuvo acompañado y asistido por sus hermanas, Estefanía y María Ángeles, que le atendieron en la labor doméstica. El día 25 de julio del año 1979 renunció a la mitra por razones de salud. Se retiró a Pamplona donde falleció ocho años más tarde, el 1 de abril del año 1987. Fue posteriormente inhumado en la capilla del Pilar de la catedral de Lugo donde reposan sus restos.

Lápida de Monseñor Ona en la catedral de Lugo. Foto: gentileza de Consuelo Ochoa

En su calidad de obispo le tocó asistir al Concilio Vaticano II, y entre sus aportaciones a la diócesis destacan la restauración de casi todo el interior del Palacio Episcopal, que se encontraba ruinoso, y la erección de cinco nuevas parroquias en la capital lucense, además de realizar sendas visitas pastorales. Fue nombrado Secretario de Medios de Comunicación Social, y en ese contexto fundó la Emisora Radio Popular de Lugo, integrada actualmente en la cadena COPE. Ubicó la emisora en el edificio de la Casa Diocesana, centro que había fundado y promovido para usos múltiples, y que albergó también a la Residencia femenina de estudiantes Sagrado Corazón. Dejó marcada huella en el tema comunicador y así lo refleja el actual obispo de Lugo, don Alfonso Carrasco, en el prólogo al libro: Medio siglo de radio. Cincuenta años de Cope Lugo: "en el año 1967, mi antecesor, Monseñor Antonio Ona de Echave, miembro entonces del Secretariado de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal, decide abrir en Lugo una emisora de la Diócesis, consciente de que, “tanto la radio, como otros medios de comunicación, si se utilizan correctamente, proporcionan valiosas ayudas al género humano”. Con esta premisa hace que se incluya en el proyecto de construcción de la “Casa Diocesana” un edificio para albergar las instalaciones de Radio Popular de Lugo, que se comenzó a edificar en verano de 1967. Y se construye también la antena, una obra de ingeniería de envergadura, tres veces más alta que la torre del reloj de la Catedral. En declaraciones a la prensa de la época, Mos. Ona de Echave, muy consciente de las exigencias y de los costes de la obra, hablaba sin embargo de hacer “una cosa buena o nada”, en referencia a la Radio popular naciente. Hoy podemos decir que, sin duda, supo “construir sobre roca”, de modo que “cuando vinieron los vientos y se salieron los ríos” la casa no se hundió; se pasaron momentos difíciles, incluso recientemente, pero la que hoy es Cope Lugo superó crisis que hicieron tambalear e incluso sucumbir a muchos de  los grandes medios”http://www.anosavoz.com/presentacion-do-libro-medio-siglo-de-radio-cincuenta-anos-de-cope-lugo/

Visita pastoral en parroquia del Hospital (Lugo). Foto: As fotos do Carlos

Monseñor Ona era de porte y envergadura notable que hacía que su figura destacara de entre la mayoría.  El escritor y periodista, Xulio Xiz, lo describe: “Ona de Echave fue el último obispo espectacular de Lugo, revestido de un interior pontifical del que nunca pudo separarse por cronología y formación. Dio a luz a Radio Popular de Lugo, y permitió que no fuera una emisora clerical, sino joven, libre, abierta a lo que pasaba en Lugo y a lo que sentíamos los jóvenes tripulantes”. Aporta también el periodista un detalle personal: “Ona se mostró distante pero no insensible: aún conservo una pluma de oro que me regaló cuando Marcial y yo ganamos el Premio Lugo Bimilenario de Radio Internacional por Radio Popular”. https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.2217.php

Ona de Echave se preocupó también por la instrucción religiosa de los sacerdotes de su diócesis creando una casa de formación y estudio, al tiempo que una residencia de descanso para los sacerdotes ancianos. La ciudad de Lugo tiene dedicada una calle en su memoria. La Rua Bispo Ona de Echave tiene una longitud de algo más de medio kilómetro y es una importante calle de la ciudad.

MARÍA ROSARIO LÓPEZ OSCOZ
FEBRERO 2023


lunes, 16 de enero de 2023

PEDRO BUSOU DEL REY, ESCULTOR DE CÁMARA EN LA CORTE DE CARLOS IV

Casa del Labrador en el Real Sitio de Aranjuez. Foto: Patrimonio nacional.

Ya estaban bien avanzadas las obras y mejoras que el Cabildo parroquial se había propuesto acometer en su iglesia de Cárcar y lucía espectacular desde hacía unos años el retablo mayor de estilo barroco churrigueresco que les había hecho el famoso retablista José San Juan, “Sanjuanillo”, tudelano de nacimiento e hijo del lerinés Francisco San Juan. Estaba también tomando forma el nuevo órgano encargado al también lerinés Joseph de Mañeru, tras recibir el permiso del obispado para cambiar la ubicación a la pared de enfrente; el maestro carpintero carcarés Joseph de Arbizu se encontraba ahora haciéndole una caja acorde al soberbio instrumento del renombrado organero. Y como colofón, el Cabildo había contratado a dos expertos la ejecución y tallado de una sillería para el coro con su facistol, todo ello en armonía a la categoría del resto de obras. Estos tallistas habían venido de la vecina Calahorra. 

Foto donde se muestra parte de la sillería del coro y el facistol de la iglesia de Cárcar tallada por Francisco Busou y Julián Martínez

Uno de ellos era Julián Martínez, experto en estas lides, y el otro un tal François Busou y Commeg, un francés afincado en Calahorra y natural de la localidad de Meyracq, en la región de Aquitania. Busou había venido de aquellas tierras ya formado, y además de la escultura y la talla de retablos, dominaba también la técnica del dorado. Llegó a Calahorra con un buen puñado de grabados y libros, que utilizó en su formación y que le sirvieron para introducir mejoras y tratar de incorporar el estilo rococó que se estaba imponiendo, a pesar de que a él le costó que se lo aceptasen en algunos lugares. En un principio se empleó en el taller del calahorrano Diego de Camporredondo y trabajó con él entre otros en los retablos mayores de las iglesias de Lodosa y de Lerín, siendo notoria la influencia del francés en la evolución del tallado de Camporredondo, sobre todo de las imágenes del primero con respecto a las del segundo. Las dimensiones más ajustadas y los trazos más finos vendrían a ratificar esa influencia. 
 
Imagen de San Pedro en el retablo mayor de la iglesia San Miguel de Lodosa, obra de Diego de Camporredondo, de las primeras obras en las que colaboró Francisco Busou 

Imagen de San Pedro en el retablo mayor de la Santa María de Lerín, obra de Diego de Camporredondo y donde también intervino Francisco Busou.

Francisco Bussou (en España se le conoció con su nombre en español), se echó una novia en Calahorra con la que se casó en el año 1761. La joven se llamaba Melchora del Rey y Luís. El padrino de la boda fue el propio Camporredondo. Al año siguiente el matrimonio tuvo una hija a la que bautizaron en la catedral de Calahorra con el nombre de Petra. La relación con Camporredondo al parecer se torció. Ambos maestros se enemistaron y Busou montó en esa misma ciudad su propio taller. Sería más o menos en ese momento cuando le aprobaron la contrata para trabajar en Cárcar junto a Julián Martínez, y hasta esta población navarra se trasladaron llevando Busou también a su mujer y su hija Petra, pasando a residir en ella hasta la conclusión del tallado de la sillería. En este intervalo, Melchora se quedó nuevamente embarazada y en Cárcar dio a luz un niño el día  27 de junio del año 1765, bautizándolo tres días más tarde en esa iglesia de San Miguel. Martín José de Corroza, párroco en ese momento, le puso el nombre de Pedro Justo, aunque  se le llamaría simplemente Pedro. La carta que escribió Francisco a su pueblo de Meyracq para comunicar a sus padres, Jean y Bernarde que habían sido abuelos partió esta vez de Cárcar. Sin embargo, Francisca y José, los abuelos calahorranos de la parte materna, vendrían enseguida a conocer a su nieto, ya que Calahorra dista de Cárcar apenas quince kilómetros. 

Las obras del tallado de la sillería del coro y del facistol fueron revisadas al año siguiente (1766) por el propio Camporredondo, dando su aprobación.

Texto de la foto: el rayo solar que cruza la fachada occidental, en la tarde de los equinoccios se alinea con el gnomon que construyó Busou para filtrarlo durante la conjunción equinoccial. Foto: Rioja Abierta. Revista de información del Centro Riojano de Madrid. N.º 6, junio 2018, pág.. 18.

Concluida su contrata en Cárcar, Francisco Busou trabajó en la comarca de Nájera donde el artista intervino en varias obras: en el monasterio de San Millán de la Cogolla (trascoro y gnomon sobre la puerta de este), Tricio y Huércanos, instalándose a vivir con su familia en esta última población. En ella actuó sobre el retablo de la Asunción para su iglesia de San Pedro (aunque no lo acabó). 

Para entonces Pedro tenía ya dieciocho años y su padre le había instruido en el oficio, mostrándose al parecer muy diestro. El Cabildo de la iglesia de Huércanos lo incluyó como colaborador del padre en las obras que este iba a acometer: «mozo de acreditada habilidad y capaz por lo mismo a seguir y ultimar la obra de dicho retablo en los mismos términos que lo ofrece dicho su padre si llegase el caso de que este falleciese». (Busou, el escultor de Carlos IV, Marcelino Izquierdo). Ya estaba Francisco para entonces enfermo y fallece el 9 de septiembre de 1790 a los 51 años. Pedro se encargó de acabar algunas de las obras que su padre había dejado inconclusas.
 
El joven Busou había entrado en contacto con un académico de San Fernando llamado Antonio Losada, y probablemente por influencia de este en un momento dado se marcha a Madrid para ingresar en esa famosa institución. Participa en certámenes que ofrecía la academia ya para el año 1784 y consigue varios premios. 

Obra de Pedro Busou por la que ganó el primer premio de escultura de la Real Academia de San Fernando (se encuentra bastante deteriorada). Fondo Academia de Bellas Artes de San Fernando

En el año 1794 obtiene un importante premio en escultura y en 1796 le darán el primer premio y medalla de oro de tres onzas por la obra titulada “Moisés baja por segunda vez del Monte con las Tablas de la Ley y el pueblo las recibe con veneración”, quedando el hecho reflejado en la Gaceta de Madrid del año 1796: "La Real Academia de S. Fernando, en cumplimiento de sus estatutos, celebró el día 13 del corriente Junta pública para la distribución de los premios establecidos en cada trienio á favor de los opositores, que ganan su adjudicación en concurso general. Nunca ha sido tan lucida y autorizada esta función por haber merecido la Academia que el Serenísimo Sr. Infante D. Luis Príncipe heredero de Parma, amante de las bellas artes como -de todas las ciencias que se complace en cultivar , la honrase con su presencia asistiendo la Junta, y dignándose dé presidirla, de permitir se colocase su Real nombre entre los individuos de ella, y de distribuir, como distribuyó por su mano, los premios á los discípulos á quienes habían sido adjudicados en la forma siguiente: Primera clase: Medallas de oro de tres onzas. Pintura, á D. Joseph Apaifici; Escultura, á D. Pedro Busou del Rey; Arquitectura, á D. Agustín Humaran". (GAZETA DE MADRID DEL VIERNES a 22 DE JULIO DE 1796. Nº 59. 605). 

Fuente: "Distribución de los premios concedidos por el Rey nuestro señor a los discípulos de las tres nobles artes, hecha por la Real Academia de San Fernando en la junta pública". Imprenta Viuda de Ibarra. Madrid. 13 de julio de 1796.

En 1798 Busou esculpió una talla de la Virgen de la Soledad para la iglesia de Huércanos. En este pueblo, a excepción de su primer año de vida en Cárcar, había pasado toda su infancia y juventud, y allí seguían su madre y su hermana, por lo que tendría cierta querencia hacia él. Dicha talla se conserva en aquella localidad riojana y procesiona en Semana Santa.

Imagen de la Soledad en Huércanos, obra de Pedro Busou.
 https://www.youtube.com/watch?v=289WE5iZs08

Pronto empieza el cada vez más prometedor escultor carcarés a relacionarse en Madrid con la familia real española, entrando al servicio del Infante don Antonio de Borbón (hijo de Carlos III) como profesor de escultura. Solicitó permiso de este para pugnar por el título de académico de mérito, cosa que consigue con la obra “Degollación de los inocentes” pasando así a ser nombrado académico de mérito en escultura en la Real Academia de San Fernando.

Degollación de los inocentes. Técnica: relieve en barro cocido. Otra obra de Pedro Busou. Catalogado como: estado de conservación lamentable. Fondo Academia de Bellas Artes de San Fernando

Entre los años 1802 y 1805, talló para el infante Antonio una “bellísima efigie” de San Antonio de Padua que se venera en la iglesia de Sacedón (Guadalajara). Al quedar vacante la plaza de escultor del Real Sitio de Aranjuez, solicita Busou ese puesto que Carlos IV le concede. Y en 1805 será el propio rey quien le nombre escultor de Cámara asignándole la responsabilidad de la conservación de las obras escultóricas de la Real Casa del Labrador en Aranjuez. Allí realizará la mayor parte de sus obras, dedicadas en este caso a las deidades paganas: Apolo Pithio, Antinoo, Perseo y un “hermoso Baco que es muy aplaudido por los profesores” para esa Casa del Labrador del Real Sitio de Aranjuez, además de un busto dedicado a la diosa Artemisa para la fachada de dicho lugar. Desgraciadamente no pudo hacer mucho más ya que enfermó pronto. Por prescripción médica se trasladó a Madrid a reponerse, pero lejos de mejorar, fallece en la capital el día 19 de mayo del año 1806  a la edad de 41 años. Dejó inconclusa la fuente de Adonis de esta Real Casa del Labrador sobre la cual se encontraba trabajando. 

Pedro Busou se había casado en Madrid con una joven llamaba Bonifacia Rubio con la que tuvo dos hijos, Martín y Cándido Busou Rubio. Al parecer ninguno de los dos tuvo descendencia por lo que el apellido Busou en España se extinguió.

En 2006, Huércanos conmemoró los 200 años de la muerte de Pedro Busou. En Cárcar, su lugar de nacimiento, esta efeméride pasó totalmente inadvertida. En 2026 se cumplirán los 220 años de su fallecimiento, una buena ocasión para tenerlo en cuenta. 

MARÍA ROSARIO LÓPEZ OSCOZ
Enero de 2023

jueves, 29 de diciembre de 2022

RESUMEN DEL AÑO 2022. Blog Legado de Cárcar



Termina el año 2022 y toca hacer de nuevo balance en este blog Legado de Cárcar. Un buen puñado de artículos he podido añadir este año al mismo y ya van 41, desde que en febrero de 2020 iniciara su andadura. Si bien las posibilidades de mantener este ritmo se acortan, intentaré exprimir al máximo el rico patrimonio humano de Cárcar con nuevas entradas en los siguientes meses. 



-Enero empezó con Manuel Albeniz, el organista estellés que llegó a Cárcar hacia el año 1772 y quedó prendado del órgano, del pueblo y de sus gentes, hasta el punto de establecerse aquí para siempre. Música sublime que arrancó al valioso órgano de Joseph de Mañeru, con el que Albéniz deleitó a los carcareses y llenó de solemnidad las funciones litúrgicas de la parroquia San Miguel. Ojalá algún día se recupere esta valiosa pieza de la escuela de organería de Lerín que se encuentra desde hace muchos años muda.
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-Febrero fue para Isidora Perez Arróniz, Madre Isidora. En el año 1928 Cárcar ensalzó y homenajeó a esta mujer con más pompa y solemnidad todavía que a los otros tres hombres a quienes también honraba con una calle. Esta mujer fue esposa de un militar liberal del que le sobrevivió un solo hijo. Al quedar viuda decidió ingresar en la congregación de las Oblatas donde llegó a ser Superiora. Reconocida por su talante caritativo, humilde y bondadoso, murió en enero de 1928 en olor de santidad en Zaragoza. Su hijo Francisco López Pérez también fue Superior de los claretianos.
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Escudo en Cárcar de los Zúñiga

-Marzo atrajo a Anacleto Pardo Zúñiga. Era lerinés de madre carcaresa. Militar de profesión, se casó con Eleuteria Fortún, una sobrina suya también de Cárcar. Luchó en el bando carlista y se tuvo que exiliar a Francia. Con el Convenio de Vergara se incorporó de nuevo al ejército. Después se casó con una señora de Valtierra y allí se jubiló y murió.
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-Abril acogió a lo que consideraría una de las figuras más importantes y valiosas de las recuperadas para este blog, y una también una de las más laboriosas: Vicente Martínez Monreal. Su padre era de Cárcar pero él nació en Pamplona, aunque tenía a gala decir que era de Cárcar. Destacado médico de profesión, trabajó en el Hospital de Pamplona promocionando grandes avances médicos; lo reclamaron en la Corte madrileña para atender a los infantes, primero, y al propio rey después, pero por lo que sobresalió especialmente fue por ser el pionero en traer la vacuna contra la viruela a Navarra, aunque eso no se le ha sido reconocido todavía. Con su pundonor y esfuerzo evitó las miles de muertes que se producían cada año por esta causa. Sus peripecias ligadas a la primera línea de la historia de España de su tiempo, suponen un testimonio apasionante de observar. 
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-Mayo propició conocer, por medio del famoso diccionario de Pascual Madoz,  la perspectiva que presentaba Cárcar en el año 1849. Su ubicación, distribución, servicios, monumentos, geología y demografía. Una buena herramienta para hacer una comparativa con la situación actual. 
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Hotel donde se hospedaba permanentemente en Logroño. Foto: historias del comercio y la industria de La Rioja

-Junio estuvo dedicado a Desiderio Pagola, ingeniero de Caminos Canales y Puertos. Un carcarés que residió la mayor parte de su vida en Logroño desde donde proyectó importantes obras y desempeñó relevantes cargos. Fue nada menos que Inspector General del cuerpo de Ingenieros de su gremio y Director de Obras Públicas. 
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Título, Garrote vil. Autor, Ramón Casas. Museo Reina Sofía 
-Junio trajo también uno de los artículos más visitados del blog, llegando a ocupar en pocos días el cuarto puesto del ranking. Lo titulé “El que a hierro mata a hierro termina”. Para realizarlo me apoyé en una parte del sumario que recogió la causa. Se trataba de la muerte de un arriero ocurrida en terreno de Lerín a manos de dos individuos de Cárcar, según sentencia. Corría finales del siglo XVIII y un asesinato se pagaba con la muerte, en este caso a garrote vil, en plaza pública y a la antigua usanza. La plaza de Lerín fue testigo del acto; los cuerpos, tanto del agresor como del agredido, descansan en el subsuelo de su iglesia parroquial. Una historia que sobrecoge y justifica el interés suscitado.
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-Agosto. Los archivos guardan documentos muy curiosos. En agosto me centré en escudriñar lo que el médico de Cárcar, Juan José Moreno dejó escrito y registrado en el libro “Historia Universal de las Fuentes Minerales de España (1699-1776)”, escrito por Pedro Gómez de Bedoya y Paredes y publicado en el año 1765. El dato estaba referido a la existencia de una fuente de aguas medicinales de gran aprovechamiento curativo ubicada en Cárcar. Encontrar la fuente de La Falaguera, como así se llama, fue casi como vivir un capítulo de Indiana Jones ya que tuve que precisar hasta del concurso de dos geólogos (el carcarés Eulogio Pardo y Juan José Durán) y la ayuda de los cazadores locales (Salvador y Jesusmari Bañales y Teodoro Arambilet) y aunque en la actualidad sus aguas no fluyen a la superficie, estos dan fe ya que la han visto manar, e incluso consumir destacando sus efectos medicinales. Seguimos expectantes a la espera de continuados cursos lluviosos para verla de nuevo filtrarse por entre las rocas y poderla así demarcar.
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España, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. AGS Gracia y Justicia. Legajo 159

-Septiembre fue para Joseph Femando de Pagola, abogado, regidor del Ayuntamiento de Pamplona por el Burgo de San Cernin, primero, y alcalde supernumerario de la Real Corte Mayor de Navarra después. Fue padre de Joseph Pagola y Garzarón, alcalde del Crimen de Granada, oidor y regente de la Audiencia de Granada, regente de la Audiencia de Asturias y ministro togado del Consejo de Guerra. Personajes ambos que tienen todavía mucha historia por desentrañar.
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Detalle de la caja del órgano que hizo Joseph de Arbizu 

-Octubre la dediqué a Joseph Arbizu y Brabo un maestro carpintero de Cárcar al que debemos la realización de la caja del órgano y la puerta de cancela de la iglesia de Cárcar entre otras obras, tanto de arte religioso como civil. Unos monumentos que nos hablan de una cultura artística que surgió en Cárcar y que dio abundantes maestros que dejaron su huella por distintos pueblos de la geografía navarra.
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Eusebio Zubizarreta, hijo. Museo Zumalakarregi

-En Noviembre empecé a transcribir una serie de cartas que escribió Alejo Aranáz, párroco de Cárcar a mitades del siglo XIX. Acababa de morir en este pueblo la hija del General Zumalacárregui, como ya expliqué en un artículo dedicado a ella, tocándole hacer los funerales y las gestiones de su herencia. Un primo segundo de la finada resultó ser el heredero y don Alejo tuvo que gestionar todo el papeleo, incluido la serie de cartas que le tuvo que enviar a La Habana, donde se encontraba, para ponerle al día de todos los procedimientos que estaba siguiendo. A un tiempo, por medio de estas misivas surgió entre ellos una amistad tal que le llevó a dar detalles en sus cartas de personajes y situaciones de la vida cotidiana de Cárcar que creo pueden resultar interesantes de conocer.
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-Diciembre acoge a la segunda de las cartas de don Alejo Aranáz donde reitera de nuevo el motivo y la causa de la muerte de la última de las hijas del mítico carlista en Cárcar. Refleja los tiempos, el modo de escritura y ayuda a ver cómo funcionaba en aquella época el correo y la preocupación de si llegaban las cartas importantes a su destino. 
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He incorporado también recientemente una nueva herramienta al blog que permite leer los artículos en distintos idiomas, para que puedan hacerlo en su lengua nativa quienes lo visitan desde otras latitudes.
  
Espero que en el 2023 pueda aumentar la lista de individuos locales ya que el filón no está ni mucho menos agotado.

Deseo un feliz año 2023 a todos los seguidores de este blog y a los que lo visitan esporádicamente, agradeciendo a todos su interés y apoyo.

María Rosario López Oscoz